Racing con pantalones sin marca 1994

En 1994 Racing recibía a Talleres en Avellaneda cuando se percataron de que los siempre impredecibles cordobeses habían caído con ¡pantalones negros! Ante la similitud de los uniformes, La Academia tuvo que salir a buscar unos lompas alternativos (hacía años que usaba sólo los oscuros) y apenas si consiguieron unos shorts blancos que ni siquiera eran de la marca que los sponsoreaba (adidas) y apenas tenían 2 tiras a los costados. Ganó Racing 1 a 0 con gol de Cacho Borelli de penal.

(Gracias a King_Mostaza)

Luiz Alberto

Luiz Alberto da Silva Oliveira (Luiz Alberto)

Llegó en el mayor de los anonimatos para tapar los baches de una defensa que hacía agua por todos lados. Su arribo generó desconfianza. Y no era para menos. Su edad (32 años), los pasos en falso de Jorginho Paulista y Baiano por la línea de fondo de La Bombonera y la inactividad que cargaba luego de su polémica salida de Fluminense hacían presagiar que se trataría de otro defensor brasileño, con cierto currículum en su país, pero incapaz de vestir la camiseta de Boca Juniors en un momento complicado.

Para colmo, apenas llegó a comienzos de febrero de 2010, en su primera práctica se vio exigido físicamente y solo aguantó 20 minutos. «Ese día me desperté a las 6 y no desayuné, tenía que sacarme sangre apenas llegaba al país. Viajé en avión cuatro horas y me fui directo al consulado. Estuve dos o tres horas de pie, sin comer nada… Y llegué acá, practiqué…», comentó dos semanas después, antes del choque ante Estudiantes, que marcaría su debut. El 26 de febrero de 2010 fue titular en La Bombonera y no desentonó.

Parecía que finalmente Luiz Alberto era el que iba a terminar con ese karma de los defensores brasileños en el Xeneize, pero no. Contra Vélez (4-4) y Racing (1-2) cometió varios errores que Boca pagó caro. El 0-3 ante Tigre en Victoria fue uno de sus partidos más flojos y el principio del fin.

Se destacó en el Superclásico (2-0, con goles del chileno Gary Medel), en el que formó la dupla de zagueros con el colombiano Breyner Bonilla. Pero después llegó el golpe de gracia. Sendas derrotas ante los posteriormente descendidos Chacarita (1-4) y Rosario Central (1-2) sellaron el fin prematuro de la estadía de Luiz Alberto en Argentina. Fueron suficientes 7 partidos con la camiseta del Xeneize para que, el 19 de abril, dos meses después de su llegada, rescindiera el contrato.

Había debutado a los 16 años en la primera de Flamengo (1993 a 2000), donde jugó 166 partidos y convirtió 5 goles, antes de partir al Viejo Continente. En Europa defendió los colores del Saint Ettiene francés (2000/2001) y la Real Sociedad española (2001/2002 y 2004/2005). En su país, además, vistió las camisetas de Internacional (2002), Atlético Mineiro (2003/2004), Santos (2005/2006) y Fluminense (2007 a 2009).

Incluso, la historia de Luiz Alberto guarda un capítulo con la selección brasileña. Fue en la Copa Confederaciones de 1999, disputada en México (que se quedó con el título al derrotar en la final a la verdeamarelha) donde, dirigido por Vanderlei Luxmburgo, compartió plantel con Dida, Ronaldinho Gaúcho, Alex, Marcos, Flávio Conceição, Zé Roberto y Vampeta, entre otros.

Hace algunos meses fue entrevistado por el sitio GloboEsporte y recordó su experiencia en el fútbol argentino. “Fui con muchas ganas de jugar y demostrar que había sido injusta mi salida del Fluminense. Quería dar vuelta la mala imágen que había dejado, pero no sabía lo que pasaba internamente en el club y en el grupo. Pensé: Argentina, Boca y fui. El equipo estaba dividido, había problemas con los directivos y las cosas no andaban bien en el torneo local. Llegué en el peor momento de la historia y las cosas salieron mal. Jugué con tipos que ya habían ganado todo, que hicieron historia, pero ya no tenían ese hambre de gloria. No esperé a terminar mi contrato y faltando una semana pedí para volver a Brasil con mi familia».

Por estos días, espera una oferta para volver al fútbol, mientras divide sus días administrando un taller mecánico y un club, ambos en Niterói, en la región metropolitana de Río de Janeiro.

Turrismo Aventura: Hospitalet de España

Y acá nos tienen otra vez, como siempre, laburando para nuestros mejores amigos, los futbolistas (?). En esta oportunidad les traemos, a modo de muestra gratis, la radiografía de una institución que se adecua perfectamente a las nececidades de los jugadores con tendencia a lesionarse fácilmente. Con ustedes, el Centre d’Esports L’Hospitalet.

Situado en la ciudad catalana de Hospitalet de Llobregat, el club fue fundado en 1957 y desde entonces es un paciente ambulatorio de la Segunda División B Española, ya que bastante seguido baja hasta la Tercera e incluso hace mucho tiempo estuvo haciéndose atender en Segunda.

La camiseta, como no podía ser de otra manera, es blanca como un ambo (?) y tiene una banda roja, porque ponerle una cruz hubiese sido muy evidente. Igual está en el escudo, para los enfermos de los detalles.

Para que este parte sea lo más certero posible, nos tuvimos que infiltrar, claro. Y después de haberlo visto desde adentro podemos afirmar que el Hospitalet (pequeño hospital en catalán) cuenta con un modesto pero moderno estadio, en el que se destaca, más allá de los vestuarios y el resto de las instalaciones, su completa sala médica provista de todo lo necesario para el jugador afectado: medicamentos, hielo, gasa, vendas, bolsa de cebollas vacías para los jugadores que se lastiman la cabeza, la gotita, aerosol, pichicatas, rodilleras, tobilleras, musleras y hasta una silla de Rueda.

A la hora de las operaciones, el Hospitalet no duda. Hace un diagnóstico de la situación y llama a licitación para contratar lo que hace falta: arqueros que estén constantemente en guardia, hombres con las defensas bajas, volantes con asistencia y delanteros pacientes. En fin, si dejan pasar esta oportunidad son unos muertos.

Argentinos que hacen turrismo: los hermanos Juan Manuel y Lucas Viale Ochoa.

Jugadores que se adaptan al perfil del club: Cristian Bardaro, Luciano Figueroa, el Leche La Paglia, Julián Téllez y Gonzalo Rodríguez, entre otros.

Técnicos que se adaptan al perfil del club: no sabemos si se dedicó a la dirección técnica, pero el Chacho Claudio Cabrera sería bien visto.

Probabilidades de baldosear en este club: 95%, debido a las pocas chances de jugar con regularidad.

Combinado de Córdoba 1996

cordoba97

Cosas raras que sólo suceden en Córdoba. A fines de 1996 la empresa Máxima (sponsor de Belgrano y de Talleres) habilitó un número telefónico para que los futboleros pudieran llamar y elegir un equipo ideal entre los dos clubes más importantes de la provincia. ¿El resultado? Un combinado de camiseta amarilla y pantalones rojos que recibió, en un amistoso, a Nacional de Montevideo.

Aquel 18 de diciembre, el Chateau Carreras fue testigo de un importante show de rayos láser (?) y fuegos artificiales. Después, llegó el turno de la presentación de los jugadores, que a medida que eran nombrados por la voz del estadio recibían los aplausos o los silbidos de los hinchas Piratas y Albiazules. Por esa situación pasaron Ragg, Cuenca, Bessone, Galarza, Cabrera, Ávalos y muchos más.

Los uruguayos dominaron las situaciones desde el principio y promediando la primera mitad ganaban 2 a 0 con goles de Juan González y el arquero Carlos Nicola, de penal. Y pese a contar con el Luifa Artime y el Cachi Zelaya, fue el pujante delantero de la B, Cristian Carnero, el que se puso el rejuntado al hombro y marcó 2 goles para intentar la hazaña (?). Luego, cerca del final, el Chino Álvaro Recoba marcó el 3 a 2 para los charrúas y terminó con el sueño cordobés.

(Gracias a El Forito)

Pereyra Gustavo

Gustavo Javier Pereyra (el Loco)

En el amanecer de la década del ’90, Argentinos Juniors ya había dejado atrás los años de gloria y comenzaba a mostrar flaquezas en cuanto a planteles competitivos. Es por ello que se recurría permanentemente a las divisiones inferiores, de donde surgían interesantes valores que habían realizado buenas campañas en juveniles, pero que no lograron demostrar todo su potencial en Primera División. El caso de Gustavo Pereyra se encuentra dentro de este común denominador.

De la misma categoría (1971) que Diego Cagna, Leonel Gancedo, Walter Zermattén, Juan Gómez, Sergio López Maradona y Christian Dollberg, Pereyra debutó en Primera con algo más de 19 años el 17 de marzo de 1991, en el empate en un gol ante Platense en Vicente López. Fernando Areán fue el Técnico que lo puso en Primera en su último partido a cargo de Argentinos Juniors. Recién fue tenido nuevamente en cuenta por José Yudica para las últimas fechas del Clausura ’91, convirtiendo su primer gol tres meses después de su debut en un partido histórico para Argentinos, en el que venció a Talleres en Córdoba por 3 a 2 -Pereyra anotó el gol del triunfo- tras ir perdiendo 2 a 0. Esa había sido la última vez que, en Primera División, Argentinos había remontado una desventaja de dos goles y ganaba el partido, hasta el 4-3 sobre Independiente en el Clausura 2010.

En el segundo semestre de 1991 sus chances de participar en el primer equipo fueron escasas. En 1992 tuvo más participación, sobre todo tras la llegada de Patricio Hernández como entrenador. En el Apertura ’92, Argentinos contaba con otros cinco delanteros (Roberto Mogrovejo, Lorenzo Sáez, Marcelo Reggiardo, Christian Trapasso y Gabriel D’Ascanio) además de Pereyra, pero el Loco jugó en la mayoría de los encuentros. Sin embargo, la salida de Hernández de la dirección técnica y la llegada de Osvaldo Chiche Sosa le tenían preparado un final abrupto en la institución de La Paternal. Al finalizar 1992 fue dejado en libertad de acción y pasó a jugar en el ascenso. Un semestre en Nueva Chicago, una temporada en Douglas Haig de Pergamino, el paso por Sportivo Italiano y la llegada a Tigre, donde estuvo dos años y sufrió el descenso a Primera B Metropolitana en 1996, a pesar de ser uno de los goleadores del equipo.

Siguió en el Matador en la tercera categoría, aunque ya no estuvo tan cerca del gol. Lo último que se conoce de Pereyra es su paso por Sportivo Dock Sud en 1997/98. Delantero habilidoso, de interesante gambeta y velocidad, quizás la poca trascendencia se debió a su falta de efectividad en la red, algo más que fundamental en un delantero en épocas de escasez de goleadores.

(Publicado en simultáneo con «¿Te Acordás Bicho?«)