Fabián René Salvatierra
Poseedor de un apellido ligado azarosamente a Banfield, Fabián Salvatierra decoró, por así decirlo, las formaciones de un Taladro que transitaba en caída libre hacía el descenso. Lateral izquierdo de nacimiento pero también derecho por necesidad, su paso por Primera División se materializó con un puñado de encuentros cuando apenas había superado los 18 años de vida.
Su bautismo de fuego ocurrió el 13 de julio de 1997 por la decimoquinta jornada del Clausura mientras, en otros escenarios, Diego Maradona volvía al fútbol por vez milésima y al Beto Márcico lo operaban de los ligamentos por millonésima ocasión (?), Salvatierra ingresaba a los 57 minutos por Marcelo Berza y era testigo privilegiado del Hat Trick de Mariano Campodónico para la victoria de Banfield por 3 a 2 sobre Gimnasia de Jujuy. Cuando finalizó el partido, tanto él como sus compañeros oyeron la frase que no querían escuchar: “igual descendimos, muchachos”.
La historia -esa que está escrita en Gráficos destartalados, Ol*s amarillentos y memorias cada vez más frágiles- indica que luego, en una pieza maestra de la organización, el campeonato local se suspendió durante 25 días tanto por las Eliminatorias a Francia ´98 como así también por la por la huelga de los jugadores de Español. Y eso llevó aparejado el desmembramiento de las luminarias de aquel Banfield y la piromaniaca necesidad de Patricio Hernández por recurrir a sus jóvenes talentos.
Fue así como Salvatierra brilló (?) con 2 minutos en el empate 1-1 con Estudiantes; fue titular en la sorpresiva victoria 3 a 1 sobre Colón que acabó con las ilusiones de aquel Sabalero revelación de Cristian Castillo y Marcelo Saralegui y se despidió de la máxima categoría con 15 minutos en la dolorosa derrota 0-1 con Lanús en el clásico. Números finales en Primera División: 4 olvidables partidos para un exponente de las primeras generaciones beneficiadas por la Ley Carrasco.
Con el descenso impuesto, se mantuvo un par de años más en el plantel del Taladro pero jamás volvió a ver acción. Necesitado de sumar minutos, encontró consuelo en la Primera B Metropolitana, donde rellenó los planteles de Deportivo Morón (2000/01), Brown de Adrogué (2001/02) y Atlanta (2002/03). En la búsqueda insistente de la nunca encontrada titularidad bajó hasta Primera C y se puso las camisetas de Justo José de Urquiza (2003/04), Sacachispas (2004/07) y Barracas Central (2007/08), pero ya era demasiado. A instancias de las pocas oportunidades, las lesiones y un físico cada vez más parecido al de un patovica de alguna bailanta, con 29 años, la carrera futbolística de Fabián Salvatierra tocó su final.
Lo interesante del asunto es que, cuando se hacía imposible hallar data sobre su paradero o al menos una mísera foto, el universo lo escupió hacía nosotros en forma del segunda guitarra del cuerpo técnico más festejado de los últimos tiempos. Y allí anda Fabián Salvatierra. Como ayudante de campo en Brown de Adrogué. Custodiando al querible y genial Pablo Vicó a quien, recordando sus viejas épocas de jugador y como vemos en la foto, siempre se le planta sobre el lateral izquierdo…








