En la década del 70 no eran tantas las empresas de indumentaria que dominaban el mercado internacional. Adidas tenía a la mayoría de las selecciones, mientras que una mínima porción se dividía entre otras firmas que intentaban arrimar el bochín. ¿La perla? México, que en el Mundial de Argentina 1978 llegó a vestirse nada más y nada menos que con Levi’s, ¡una marca de jeans!
Como tantas otras veces, El Tri llegó a aquella Copa del Mundo con el copete (?) bastante alto. ¿Los motivos? El subcampeonato en el Mundial Juvenil de Túnez 77 y una irreprochable eliminatoria, ganando la fase final con puntaje ideal, 20 goles a favor y apenas 5 en contra. El resto del agrande corría por cuenta de los periodistas mexicanos, siempre dispuestos a inflar a su selección en las grandes competencias.
La pura verdad es que, ya en el Mundial de 1978, México sólo llamó la atención por su vestimenta, confeccionada extrañamente por Levi’s, la marca norteamericana que se hizo famosa por sus jeans (vaquero dice tu abuela, no jodamos). Tanto el uniforme titular como el alternativo eran bastante agradables a la vista, combinando el verde, el blanco y el rojo. El diseño de la casaca suplente, incluso, fue copiado por Nike para la selección de Portugal en el Mundial de 2010.
En el plano futbolístico, aquel combinado mexicano que vino a la Argentina se confió demasiado en la zona que, en teoría, era medianamente accesible. En su debut, en Rosario, cayó 3 a 1 ante Túnez. Cuatro días más tarde volvió a jugar en el Estadio Olímpico de Córdoba frente a Alemania. ¿Resultado? Un aplastante 6 a 0 para los germanos. Chau, manito (?).
México se despidió perdiendo 3 a 1 con Polonia, sumando una nueva frustración a su larga historia mundialista. Y eso que usaban Levi’s y no Vanquish (?).








