Especiales: Boca en la Copinha (1993)

¿Boca jugando el campeonato más importante del fútbol juvenil de Brasil? Sí. Aunque hoy parezca extraño, la presencia de clubes extranjeros (o incluso selecciones) en la Copinha, como se conoce popularmente a la competición que abre la temporada del fútbol brasileño y que en los últimos años catapultó a jugadores como Endrick o Estêvão, era frecuente hasta hace algunos años.

Así fue como la Copa São Paulo de fútbol juvenil tuvo entre sus participantes a Vélez Sarsfield (1981 y 1982), Providencia de México (1980), Bayern Múnich (1985), Universidad de Guadalajara (1988), Peñarol (1993), Cerro Porteño (1994 y 1997), Nagoya Grampus (1994), Tokyo Verdy (1995), Al-Hilal (2010), Kashiwa Reysol (2014), además de las selecciones de Japón (1995) y China (1997). En 1993, fue el turno de Boca Juniors.

En el sorteo, la suerte fue esquiva y el Xeneize cayó en el grupo E, al lado de Vasco da Gama (campeón en 1992), de Río de Janeiro, Portuguesa (vencedor en 1991, con el tristemente malogrado Dener como figura) y el tradicional Juventus da Mooca, ambos de São Paulo.

El 6 de enero, el Pacaembu fue testigo del encuentro inaugural entre Boca y Vasco. Aquella noche, el equipo carioca se impuso por 2 a 0 con goles de un luego famosísimo Mario Jardel y Yan (que en 1995 llegó a jugar algunos minutos en la selección mayor). En un duelo de pierna fuerte y ánimos caldeados, el brasileño Hernande cayó en la trampa bostera y vio la roja. Antes de irse al vestuario, le metió una patada a Julio Arata, que estaba tirado en el piso, y desencadenó un empurra-empurra que casi obliga a suspender el partido.

Días más tarde, el cuadro argentino enfrentó al Portuguesa en el estadio Canindé y cayó por 1 a 0. Ya sin chances de clasificar, con un plantel repleto de suplentes, en la última fecha se midió con Juventus en la mítica Rua Javari. Fue derrota por 4 a 0.

Sin puntos y sin goles a favor, el Xeneize se despidió para siempre de la Copinha.

El Baldosero de 2025

Jaime Chichi Peralta estuvo menos de dos meses en San Lorenzo, pidió la camiseta 99 y disputó apenas 96 minutos, dejando en el recuerdo grandes perlas de colombianismo explícito.

Por todo esto, es el Baldosero del año que se nos fue. En realidad, lo es porque así lo eligieron los seguidores de En Una Baldosa en nuestra cuenta de Instagram (los tiempos cambian, muchachos. Agradezcan que este texto no fue escrito por una inteligencia artificial).

En enero de 2025, con solo 19 años, llegó a CASLA arrastrando problemas de indisciplina. En Argentina, eso no se modificó. Ausencias a los entrenamientos y una escapada a la concentración de Brasil para encontrarse con los jugadores de la Canarinha fueron los detonantes para que, apenas a dos meses de haber llegado, el club le rescindiera el contrato. Gestión Moretti.

Antes de eso, llegó a jugar 5 partidos (siempre ingresando desde el banco de suplentes), siendo amonestado 4 veces. ¿Su momento de gloria? Un gol a Racing para ganar el clásico sobre la hora. Parecía nacer un amor narcótico, pero Chichi procuró baldosear más.

Así como hubo un ganador, también estuvieron los que no sumaron votos suficientes. A continuación, las menciones de honor (?):

Gonzalo Tapia (River): una apuesta que no funcionó. El delantero chileno jugó 7 partidos sin convertir y se fue a São Paulo, que increíblemente le compró el pase.

Richard Sánchez (Racing): volante paraguayo del que siempre se alabó su pegada. Sus apariciones fueron escasas y no se le recuerda un disparo al arco.

Matías Gallardo (Instituto): el hijo olvidado del Muñeco, aquel del famoso video donde su padre lo llama “Tomás”.

Tomás Lavezzi (Unión): el hijo del Pocho jugó un partido y lo mandaron a Barracas, donde solo actuó en Reserva. Todavía es joven, puede empeorar.

Rubén Bentancourt (Argentinos): El Falso Cavani pasó sin pena ni gloria por el Bicho. No marcó goles, pero se lesionó un par de veces. Bien ganado ese apodo.

Rodrigo Guth (Talleres): es un brasilero-alemán que cayó a Talleres después de haber jugado en Italia, Holanda y Alemania. Ya le enseñaron a hablar en cordobés.

Frank Castañeda (Banfield): colombiano que tiene una carrera rarísima. Pasó por Colombia, Eslovaquia, Moldavia, Polonia, Tailandia y en 2025 sumó una banderita a su CV.

Leonardo Suárez (Estudiantes): llegó vía México y sumó minutos en 2 partidos, pero le alcanzaron para agregar un par de títulos a su carrera. Ya se fue del país.

Salud a todos y feliz 2026.

La marca del campeón – Primera Nacional

Así como alguna vez ya lo hicimos con los torneos de Primera División, llega el turno de repasar las marcas que se han consagrado en la segunda categoría de nuestro fútbol. Año por año, desde 1987 a 2025, los campeones y sus camisetas.

Teniendo como punto de partida para este recuento la inauguración del Nacional B, en la temporada 1986/87, la marca que más veces ha aparecido en casacas de campeones es adidas, tal como sucede en la máxima categoría.

La explicación es un tanto obvia: la firma alemana predominaba en las canchas del ascenso en los años 80 y 90. Por eso es que lideró rápidamente con los títulos de Mandiyú, Huracán, Quilmes, Lanús, Huracán Corrientes y Argentinos Juniors, cuando la torta del sponsoreo técnico aún no estaba tan repartida.

Lo inesperado para muchos, sin dudas, sería el paso de River por la Primera B Nacional. Y el campeonato del Millonario en 2012 terminarían ratificando a las tres tiras por encima del resto. Tiene 7.

Desde mediados de los 2000, la empresa Kappa ha tenido a muchos equipos del ascenso. Y para su suerte, varios han alcanzado la gloria. San Martín de Tucumán fue el primero, en 2008. También lo hicieron Banfield, Tigre, y Aldosivi, en dos oportunidades. Son 5, en total.

Son muchas las marcas que ocupan el tercer lugar de las más campeonas de la segunda división. Nanque dio la vuelta con Chaco For Ever (1989) y Banfield (1993), aunque luego se estancó y fue igualada por varias, como Olan (Estudiantes y Talleres) y Diadora (Instituto y Banfield). En la misma línea, aunque más nuevas, están Athix (antes, llamada Athletic) y Balonpie. Todas, con 2.

Con solo 1 título, hay 17 marcas. La primera, sin embargo, fue una empresa grande como Puma, que vistió al Deportivo Armenio campeón, en 1987. Luego, otras firmas también se consagraron por única vez, entre las que se destacan algunas muy conocidas como Topper y Umbro, aunque también algunas de paso fugaz como Kalong y Envión.

Para destacar, también, que después de muchos años de llevar su nombre en el pecho de muchas camisetas históricas del ascenso, finalmente Mitre pudo conseguir su primera estrella con Gimnasia y Esgrima de Mendoza.

La tabla histórica (1987 a 2025)

adidas 7
Kappa 5
Nanque 2
Olan 2
Diadora 2
Athix 2
Balonpie 2
Puma 1
Uhlsport 1
Envión 1
Kalong 1
Brisa 1
Dribbling 1
Topper 1
Reusch 1
Olympikus 1
Umbro 1
Penalty 1
Macron 1
Lyon 1
Coach 1
Errea 1
Il Osso Sports 1
Mitre 1

Los campeones (1987 a 2025)

Nacional B

1986/87 Deportivo Armenio (Puma)
1987/88 Mandiyú (adidas)
1988/89 Chaco For Ever (Nanque)
1989/90 Huracán (adidas)
1990/91 Quilmes (adidas)
1991/92 Lanús (adidas)
1992/93 Banfield (Nanque)
1993/94 Gimnasia de Jujuy (Uhlsport)
1994/95 Estudiantes LP (Olan)
1995/96 Huracán Corrientes (adidas)

Primera B Nacional

1996/97 Argentinos Juniors (adidas)
1997/98 Talleres de Córdoba (Olan)
1998/99 Instituto (Diadora)
1999/2000 Huracán (Envión)
2000/01 Banfield (Diadora)

2001/02 Olimpo (Kalong)
2002/03 Atlético de Rafaela (Brisa)
2003/04 Instituto (Dribbling)
2004/05 Tiro Federal (Athix)
2005/06 Godoy Cruz (Athix)
2006/07 Olimpo (Balonpie)

2007/08 San Martín de Tucumán (Kappa)
2008/09 Atlético Tucumán (Topper)
2009/10 Olimpo (Balonpie)
2010/11 Atlético de Rafaela (Reusch)
2011/12 River Plate (adidas)
2012/13 Rosario Central (Olympikus)
2013/14 Banfield (Kappa)
2015 Atlético Tucumán (Umbro)
2016 Talleres de Córdoba (Penalty)
2016/17 Argentinos Juniors (Macron)
2017/18 Aldosivi (Kappa)
2018/19 Arsenal (Lyon)

Primera Nacional

2020 Sarmiento (Coach)
2021 Tigre (Kappa)
2022 Belgrano (Errea)
2023 Independiente Rivadavia (Il Osso Sports)
2024 Aldosivi (Kappa)
2025 Gimnasia de Mendoza (Mitre)

Almirante Brown con diferentes juegos de camisetas (1982)

El 27 de febrero de 1982, Almirante Brown jugaba uno de los partidos más importantes de su historia. En un colmado estadio de Vélez Sarsfield (sí: esa cancha se puede llenar), enfrentaba al candidato del torneo de Primera B de ese año: San Lorenzo.

El equipo de isidro Casanova, dirigido por la dupla López – Caballero, aguantó hasta donde pudo y se fue derrotado por 1 a 0, dejando una imagen pobre. Desde lo futbolístico y desde lo estético.

Es que las camisetas que presentó el Mirasol aquella tarde tenían pequeños detalles que las diferenciaban entre sí. Algunas tenían el logo de Sporlandia, otras no. Algunas tenían el bastón del medio en amarillo, otras en negro y varias directamente no tenían una línea central, formando una prenda asimétrica. Por lo menos, todas tenían el cuello redondo. Desprolijos, pero no tanto.

Doffo Agustín

Agustín Doffo

Nacido un 25 de mayo en la pequeña ciudad cordobesa de Oliva, se sumó siendo un infante a las inferiores de Vélez Sarsfield, donde comenzaría una carrera con altibajos.

Su debut fue un par de días antes de cumplir 20 años, de la mano de Miguelo Russo, que lo mandó al verde césped y en sus primeros minutos en cancha habilitó a Mariano Pavone para vencer a Banfield de visitante. No sería ni la primera ni la única vez que el Gordo Doffo definiera un partido en los instantes finales. 

Tras sumar un total de 22 encuentros en el Fortín, fue cedido al Villarreal B, para disputar la tercera división española. En los escasos cinco partidos que disputó, se destacó por meter un golazo en el último minuto para ganarle 3 a 2 al Atletico Saguntino.

El recién reconstruido Chapecoense fue su siguiente destino. El equipo hizo una campaña aceptable en el Brasileirao y nuestro homenajeado no desentonó en los partidos que jugó, donde hizo tres goles, incluido este a Atlético Mineiro. Parecía que levantaba, pero en realidad ese despegue le costaba bastante. Y ni hablar del aterrizaje (?)

Volvió a armar las valijas para firmar contrato con el O’Higgins chileno, donde jugó bastante en su única temporada y también hizo un solo gol, en un equipo que contaba con sus compatriotas Matías Cahais y Maximiliano Salas. 

En 2020, la llegada de la pandemia lo encontró firmando contrato con Colón de Santa Fe por pedido de Diego Osella, que lo llevó varias veces al banco pero nunca jugó. En medio de un conflicto por falta de pago, Doffo se consideró despedido y quedó libre, lo que lo llevó a renovar pasaporte y completar el casillero de todo baldosero: probar suerte en un destino exótico.

Su llegada al FK Tuzla City de Bosnia y Herzegovina no fue tapa de ningún diario ni de los portales de su pueblo natal, pero la rompió: fue elegido en el equipo ideal de la liga 2022, donde fue subcampeón, la mejor posición histórica del club.

Después de esa gran temporada fue fichado por el NK Olimpija Ljubljana esloveno, a quien lo dirigía Robert Prosinecki. Lamentablemente Agustín no pudo entrenar con el crack croata que fue despedido dos semanas antes de la firma del contrato.

Sin embargo, en este club la rompió toda, ganó una Copa de Eslovenia y salió bicampeón de la liga local, siendo además el capitán del equipo. Dedicado a los que no confiaron en él: les metió la Olimpija hasta el fondo.

[A la inversa] Voy Al Arco: Shamal George (2016)

En plena etapa de crecimiento, sabiendo que por delante tenía tres jugadores en su posición y conformándose con formar parte del plantel de uno de los equipos más importantes del mundo. Bajo estas circunstancias, este joven arquero inglés hizo su debut extraoficial en el Liverpool en un amistoso frente al Huddersfield Town, el 20 de julio de 2016.

Aunque los Reds contaban con Simon Mignolet, Loris Karius y Alex Manninger para cubrir su arco, aquella noche fue Shamal George el que tuvo su oportunidad… como delantero. Sí: a pesar de dedicarse a evitar goles, en su presentación ante el gran público tuvo otra función.

Al ser un encuentro con reglamento flexible, se permitieron una gran cantidad de cambios, como pasa en muchos encuentros informales. Jürgen Klopp exprimió al máximo esta circunstancia al meter 6 modificaciones en el entretiempo, quedándose sin jugadores de campo suplentes ante cualquier eventualidad.

Se sabe que al entrenador alemán le gusta jugar al límite, experimentar emociones fuertes. Aunque, según sus palabras, el ingreso de George como delantero no estaba entre sus cálculos. Quedaban 25 minutos cuando Lucas Leiva debió salir lesionado, y el DT no se había acordado del juvenil arquero: «estaba parando al equipo para que juguemos con 10 jugadores y me gritaron su nombre desde el banco.» Tan improvisada fue la cosa que su camiseta no tenía nombre ni número. Y así jugó.

Su tarea fue presionar a los centrales y bajar cuanto pelotazo le cayera. ¿Oportunidades de gol? Ninguna, pero pudo haber entrado en la historia si ejecutaba un penal que el Liverpool tuvo en el último minuto. Finalmente, el español Alberto Moreno se hizo cargo del remate a pesar del pedido de los hinchas para que lo pateara el debutante.

Esto fue lo más destacado de George en el club: nunca tuvo oportunidades de formar parte del primer equipo y, después de ser prestado a varias instituciones del ascenso inglés, en 2020 no logró renovar su vínculo, quedando libre. Desde entonces, la sigue peleando lejos de las luces de la Premier League. Eso sí: siempre desde el arco.

Nueva Chicago con parche (2022)

A partir de marzo de 2022, los de Mataderos comenzaron a utilizar una nueva camiseta, hecha especialmente para la temporada en curso. La gente de Mitre presentó un modelo sobrio, con los colores habituales y una gran diferencia con respecto a la del año pasado: la ausencia de un sponsor en el frente.

Hasta ese momento, La Nueva Seguros estropeaba el manto verde y negro, con su habitual combinación violeta y amarilla. Algo que, por fin, ya no se iba a ver. Sin embargo, el remedio puede ser peor que la enfermedad.

El inconveniente se presentó el 15 de marzo, cuando Nueva Chicago recibió a Agropecuario. Ante la obligación de utilizar un modelo alternativo que aún no estaba listo, se tuvo que recurrir al que se había utilizado anteriormente, pero con una salvedad: un poco delicado parche blanco tapaba el logo de la compañía aseguradora. Imperceptible (?).

La solución fue, lógicamente, mal recibida por los hinchas, aunque los aferrados a las cábalas la miraron con otra cara: con esta prenda, el Torito volvió al triunfo tras más de cinco meses. Está mal, pero no tan mal.

Christiano

José Christiano Pinheiro de Araújo (Christiano)

“¿Es brasileño? Traelo y vemos”. Ese diálogo, palabras más, palabras menos, pudo haberse repetido con frecuencia en las oficinas del Gigante de Arroyito en la primera mitad de los años noventa. Y es que, seducidos por la fortaleza del peso argentino (toda una utopía por estos días), varios futbolistas con acento portugués armaron el bolsito para probar suerte en estas latitudes con la camiseta de Rosario Central.

A los ya homenajeados Alex Sandro Rossi, Juca, Fábio Giuntini, Andrei Frascarelli y Márcio Peres -que estuvo a prueba y no quedó-, se suma un garoto que llegó a las divisiones inferiores del Canalla con 15 años. Esta es la historia de José Christiano Pinheiro de Araújo, o simplemente Christiano.

Delantero por derecha o volante ofensivo, nacido en Recife el 6 de agosto de 1977, y con un paso por las juveniles del Sport de su ciudad, arribó a Rosario junto con los mencionados Juca y Fábio Giuntini. Con apenas 16 años, Vicente Cantatore lo hizo debutar en Primera, convirtiéndose en el futbolista más joven en vestir los colores de Central, récord que ostenta hasta hoy.

Fue el 26 de septiembre de 1993, por la tercera fecha del torneo Apertura, ante Ferro Carril Oeste, y nada más y nada menos que desde el arranque, con la responsabilidad de reemplazar al Negro Omar Palma. Aquella tarde en Arroyito, Cantatore mandó a la cancha a Roberto Bonano; Jorge Balbis, Juan Ramón Jara, Adrián Ávila, Cristian Daniele, Claudio Úbeda, Marcelo Delgado, Federico Lussenhoff, Alex Sandro Rossi, Gustavo Medina y Christiano. A los 15 minutos del primer tiempo, Mario Pobersnik convirtió para el Verdolaga el que sería el único gol del partido.

Tres días más tarde, Rosario Central visitó a Lanús y el DT volvió a darle minutos al brasileño, que hasta entonces era parte del plantel de la sexta división. Fue derrota por 3 a 0 con tantos de Néstor Fabbri, Miguel Ángel Gambier y César Loza, en un encuentro que marcaría la despedida de Christiano de la máxima categoría.

Su carrera siguió en el modesto fútbol hondureño con las camisetas del Marathon (1994/95) y Cóndor (1995/96), hasta que el destino volvería a unirlo con Cantatore en el Viejo Continente. Fue en el Valladolid, durante el campañón de la temporada 1996/97 (con clasificación a la Copa UEFA incluida), aunque no disputó ni un minuto. Al menos, pudo darse el gusto de formar parte del álbum de figuritas oficial del campeonato español.

Luego de otra etapa en el Marathon de Honduras (1997/98), regresó a su tierra natal. Primero pasó por el América Alagoano (1998 a 2001) y luego por el Bom Jesus (2002), para retirarse un año más tarde en la segunda división ecuatoriana, vistiendo los colores del Esmeraldas Petrolero (2003), en el mayor de los anonimatos.