
Omar Alberto Alegre
A principios de los 80’s, River tenía un plantel lleno de estrellas. Pero casi de un día para el otro, el equipo se desarmó, los resultados dejaron de ser buenos y aparecieron un montón de pibes para ocupar los lugares que habían dejado vacantes jugadores como Passarella, J. J. López, Alonso, Houseman y Luque. Algunos de estos juveniles prometían sacar al Millonario del momento nefasto en el que se encontraba. Y uno de ellos era Alegre, que jugaba un fútbol feliz. Por eso se lo notaba contento, aunque no sonreía ante las cámaras.
Debutó ante Talleres en 1981, cuando las figuras todavía jugaban en el equipo de Nuñez. Pero a fin de año se fueron varios, y esto fue un arma de doble filo: por un lado, nuestro homenajeado se quedó sin el lujo de jugar en un equipo poderoso. Pero, viendo el lado positivo, las chances de hacerse un lugar aumentaban. Aunque a nadie le debe gustar perder con Boca como local por 5-1, y para colmo (?) compartir equipo con Eduardo Montes, Savarese, Carlos Russo, Coccimano, Messina, Tévez. Una murga. En total jugó 26 partidos y marcó 2 goles en River, habiendo jugado tanto de delantero como de volante por izquierda.
Al año siguiente fue parte de un combo que lo depositó en Estudiantes de Río Cuarto. Disputó 5 partidos en el Nacional 1983, dejando un grato recuerdo. Claro, es que jugó poco. El resto del año lo disfrutó en Santa Fe, formando parte del plantel de Colón. En 1984 volvió a jugar en Primera División, vistiendo los colores de Platense. Convirtió 6 goles en 24 partidos, lo que parecía darle crédito para otra temporada en la máxima categoría de nuestro fútbol. Pero no se dio: volvió a Colón (1985) y luego pasó a Central Norte (1986/87). Recién retornaría a los primeros planos en 1993, jugando el Apertura para Gimnasia y Tiro. Dijo presente en 9 partidos, sin convertir goles y recibiendo una tarjeta roja. Antes de eso, se había dado el lujo de conseguir el ascenso rodeado de compañeros salidos del tren fantasma.
Esto no fue todo, ya que en algún momento oscuro de su carrera se dio el gusto de conocer Sudamérica: pasó por The Strongest (Bolivia), Independiente Santa Fe (Colombia) y Deportivo Cuenca (Ecuador). Una carrera que tuvo de todo, pero se quedó en promesas incumplidas. Esperemos que algún día explote y demuestre lo que es capaz de hacer. Aunque ya haya pasado los 47 años.