
Eduardo Alberto Montes
Este planeta esta lleno de hechos incoherentes o absurdos: la hija de Shakespeare era analfabeta, Thomas Edison, inventor de la bombilla eléctrica, le tenía miedo a la oscuridad y el ferrocarril Roca, muy de vez en cuando, funciona con una demora menor a 15 minutos. El fútbol no es ajeno a estos acontecimientos que carecen de toda lógica, sino no se explica como Néstor Lorenzo jugó una final de un Mundial, el Ogro Fabbiani cobró un sueldo como futbolista profesional o un hombre que no sabía hablar inglés fue durante años vicepresidente de una gigantesca multinacional. A todos estos sucesos carentes de lógica y, por qué no, de justicia, se le puede agregar el Caso Montes (?), otra muestra de la mezcla de generosidad e incoherencia del noble deporte del balompìé.
Este arquero hizo su debut en Primera División el 28 de febrero de 1982, cuando River Plate visitó a Gimnasia de Jujuy. Montes tuvo una correcta actuación, respondiendo a la confianza otorgada por Alfredo Di Stéfano. Sin embargo, sólo se mantuvo en el arco Millonario por 3 partidos: el 7 de marzo, en el clásico, Boca le propinó cinco goles y ese fue el prematuro final para el guardameta en el club de Nuñez Belgrano, perdiendo el puesto a manos de Jorge Ferrero (el Pato Fillol estaba con el seleccionado que jugaría el Mundial’ 82).
En 1983 se marchó a Vélez Sarsfield, donde Pumpido era titular indiscutido. Las oportunidades fueron tan pocos que apenas disputó un partido y, en busca de continuidad, se marchó a Bolivia (estuvo en Universitario de Sucre). Cuando pegó la vuelta, lo hizo para jugar en San Telmo, Atlanta (ascendió al Nacional B en 1990, pero luego terminaría perdiendo el puesto a manos de Bernardo Ragg y descendiendo a la Primera B) y Defensa y Justicia. En 1998 su nombre volvió a aparecer en los diarios, cuando se lo mencionó como una conexión entre River y un club barrial para efectuar la transferecia de un pibe de ¡9 años!
A partir de 2005 se sumó a las divisiones inferiores del Millonario. Llegó 2012, Almeyda dejó la dirección técnica del equipo de Primera División y asumió Ramón Diaz. ¿Y qué tiene que ver esto? Que entre la gente que traía el Pelado no había ningún entrenador de arqueros. ¿Y quien ocupó ese lugar? Alberto Montes. El mismo sitio en el que alguna vez estuvieron mundialistas como Fillol y Roa, pero también ex porteros como Alejandro Saccone o Javier Sodero, lo ocupó entonces un tipo con un puñado de partidos (o menos que eso) en ese arco gigante. Un nuevo ejemplo de lo loco e irracional de este mundo.