Lencina Jorge

Jorge Alberto Lencina (El Pulpo)

Los nenucos eran unos bebes de juguete que a comienzos de los 90’s tenían un jingle televisivo bastante tedioso que decía «nenuco hace globito (?), nenuco es feliz, nenuco es tan real que por supuesto hace pis». Los Menucos, en cambio, es una localidad de la zona sur de la provincia de Rio Negro que no llega a los 3 mil habitantes y es mínimamente conocida por ser la Capital de la Piedra Laja.

De ese recóndito lugar salió alguna vez un muchachito con ganas triunfar en el deporte, que anduvo dando vueltas por el país y un buen día de 2005 regresó a sus pagos y dijo: «Hola, soy Jorge Lencina. Seguramente me recordarán por series como ‘Disputé 1 partido en Primera y nadie me juna‘ o ‘fui compañero de Manusovich antes de que tuviese un bar‘. Hoy les vengo a presentar ‘quiero jugar el Argentino C y no se dónde‘». Encandilados, los habitantes de su pueblo lo inscribieron como la máxima figura de su equipo y lo hicieron sentir una verdadera celebridad. A tal punto que hoy, además de formar parte de Social Los Menucos, trabaja para la Municipalidad, enseñándole fútbol a los chicos.

No queremos exagerar, pero posiblemente el día de mañana edite un libro contando las vivencias de su debut y despedida en San Lorenzo (1994) y la yapa de haber jugado de titular en la Copa Conmebol, ante la Universidad de Chile. Ojo que también puede incluir su dos períodos en Cipolletti (el primero a mediados de la década pasada y el segundo en 2006, aunque sólo entrenando ya que no alcanzó a firmar), Lamadrid (1998/99), Temperley (1999/2000), San Martín de San Juan (2001 a 2003) y el fútbol mexicano.

Y así como nadie podrá explicar jamás por qué en la cabeza de uno queda alojado el apellido de un chabón que se puso la camiseta del Cuervo un ratito, tampoco existe una razón válida para recordar una publicidad que rotaba en Cablín hace más de 15 años.
Será que la memoria tiene una relación fetichista con lo escatológico. Y de ahí es que sobreviven los tipos que jugaron de pedo y los bebes que por supuesto hacían pis.

Juan Pordiosero

Ortíz Gustavo

Gustavo Ariel Ortíz (Facha)
Volante de olvidable paso por la Primera División que se agrega por decantación a la larga lista de baldoseros de apellido Ortíz que adornan este sitio.
Fue llevado a la pretemporada veraniega de 1996 por Miguel Ángel Brindisi y ese mismo año hizo su estreno en la elite. Con 1 partido le alcanzó para completar su currículum y salir a probar suerte en el ascenso.
En la Primera B jugó para el Deportivo Italiano (1999/2000), mientras que fuera de los confines oficiales de AFA, disputó el Torneo Argentino A con los colores de Juventud Unida Universitario de San Luis (2002 a 2003) e Independiente Rivadavia de Mendoza (2003/04).
En el conjunto puntano se debe haber sentido a gusto porque, además de ser nativo de esa provincia, fue compañero de Adrián Mahía, Juan Yanzón, Julio Marinilli y el Perro Javier Arbarello.
Lo último que supimos es que en La Lepra lo obligaron a correrse a la izquierda por la fuerte apuesta a un juvenil que actuaba en su posición, la de número 8. Quizás ese episodio lo hizo reflexionar sobre la posibilidad de dejar la actividad porque rápidamente desapareció del mapa.
Resulta curioso que el único «Gustavo Ortiz» que pudimos ubicar en Villa Mercedes, su ciudad, es un señor que en 2005 asumió como Presidente del Club Sportivo Estudiantes. A menos que en todos estos años de incertidumbre se haya recibido ilegalmente de «Doctor», como lo presentan al directivo en los medios locales, descartamos bajo todo punto de vista que sea el ex Racing.
Por el simple hecho de haber conocido a Lino Arce le tendrían que haber negado el ingreso a cualquier universidad.

Juan Pordiosero

Menín Cristian

Cristian Rubén Menín (Gringo)
Le faltó suerte, o quizás alguien que lo aconsejara y le dijera con quienes tenía que juntarse y con quienes no. Nacido en Conesa el 7 de enero de 1982, Menín dio sus primeros pasos en el mundo fútbol en el baby de Mataderos de General Rojo para luego sumarse a El Fortín de la misma localidad.
Años después pasó a Conesa Football Club de su pueblo. «Yo había hecho un montón de goles en El Fortín jugando de nueve, pero en Conesa el DT me dijo que yo era cinco porque era fuerte. En el primer partido que jugué de volante me expulsaron, así que nunca más quise jugar ahí», dijo.
En 1998, ante Social en Ramallo debutó en la liga local y en 1999 partió a Buenos Aires con todas sus ilusiones a cuestas para incorporarse en las divisiones inferiores de Chacarita.
Debutó en la primera fecha del torneo Apertura 2003, ante San Lorenzo, de la mano de Néstor Craviotto. Ese día jugó como titular haciendo dupla con Jorge Torales y el Funebrero ganó 2 a 1. Luego, disputaría otros 2 partidos en San Martín, incluída la derrota 2-0 ante el Boca de Carlos Bianchi, en La Bombonera, en un recordado encuentro que no terminó debido a incidentes en las tribunas.
Con el descenso consumado, Menín quedó libre y debió salir a buscar club. «En Chacarita se hicieron las cosas muy mal varios años y por eso las cosas están así ahora. Fue muy triste irme pero con el descenso del año pasado los pibes del club quedamos muy expuestos y caímos en la volteada», afirmó antes de marcharse. Al menos, alcanzó a sacarse una foto con Carlos Fernando Navarro Montoya.
Rápidamente encontró club, y en Primera. Recaló en Quilmes (2004/2005) con el consentimiento de Gustavo Alfaro. El Cervecero debía disputar el torneo local, la Copa Sudamericana y la Copa Libertadores e iba a necesitar jugadores de recambio. Claro que en su puesto de delantero corría con bastante desventaja detrás de Ariel López, Silvio René Carrario, Pablo Bastianini, Facundo Bonvin, Diego Torres, Agustín Lastagaray, Aldo Osorio, el Cóndor Rueda y el mítico Champeta Velázquez. Además, en el plantel se encontró con otros tres oriundos de San Nicolás, Nelson David Vivas, Gastón Córdoba y el propio Osorio.
«Son grandes profesionales, muy buenas personas y a mí me ayudaron mucho, por lo que tengo buenos recuerdos de ellos», dijo de ellos.
Pero la suerte en el Sur no lo acompañó. Sólo jugó en la derrota 2 a 0 frente a Newell’s en Rosario reemplazando a Miguel Caneo y luego sufrió una rotura de ligamentos que lo obligó a ir al quirófano.
Con la salida de Alfaro y la llegada de Carlos Aimar no tuvo chances y prefirió emigrar. Tenía una buena oferta del fútbol belga, pero se cayó y siguió su carrera en Deportivo Armenio (2006) en la Primera B Metropolitana.
A mediados de año se dio el gusto de rechazar ofertas de los equipo más poderosos del mundo (léase Almirante Brown, Deportivo Morón y El Porvenir) y pegó la vuelta a sus pagos para jugar un rato en La Emilia de San Nicolás.
A comienzos de 2007, se sacó las ganas de armar las valijas y viajar al exterior cuando lo contactaron del Rangers para jugar en el ascenso de Chile. Quedó un poco opacado al marcar sólo un gol frente a los 14 de su compañero de equipo, Lucas Palma y obviamente en julio quedó libre.
Con unos dólares más en el bolsillo quizás sea el momento de dejar de robarla y empezar a sacar chapa con el título de profesor de Educación Física que consiguió mientras tomaba mate y comía banco a lo loco en el Sur del Gran Buenos Aires.

KeyserSoze

Frangella Flavio

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Flavio Juan Frangella
Morbosos, sarcásticos y corrosivos, los entrenadores lo llevaban al banco de suplentes por el simple hecho de regocijarse con esa exclamación que partía desde las tribunas en la misma frecuencia: «¡Poné a Frangella, la puta que te parió!«. La hiriente frase no pedía el ingreso del pobre arquero y tampoco ponía en tela de juicio las decisiones del DT. El grito de guerra sólo era un guiño al popular programa de TV. Y los técnicos de turno lo sabían perfectamente.
Por esa razón y principalmente porque delante tenía a César Velázquez y a Cubito Cáceres, el bueno de Frangella sólo disputó 1 encuentro en Primera División, pese a que había resistido malos momentos en Nueva Chicago y además le había puesto el pecho a las balas cuando tuvo que ingresar por Jesús ante la expulsion de su colega paraguayo, en el consagratorio y emotivo partido ante Instituto de Córdoba que le dio el ascenso al Torito en la temporada 2000/01 .
Nada de eso importó. Una vez en la máxima categoría, sus chances se achicaron. Su momento cumbre lo vivió el 18 de agosto de 2001, cuando el conjunto de Mataderos enfrentó a San Lorenzo de Almagro en cancha de Ferro. Frangella no tuvo una buena actuación, se comió 3 goles y como si fuera poco, uno fue convertido por Félix Benito.
Después se bancó el freezer hasta la finalización del Clausura ’02, cuando partió con un rumbo bien definido: juntar billetes en el ascenso español.
Desde entonces ha volado de palo a palo en el Extremadura (2002 a 2004), Don Benito (2005), Figueres (2005/06) y Cerro Reyes (2006/07).
Bien lejos de la crítica realidad argentina, también supera inconvenientes día a día, por supuesto. Ha llorado por una expulsión injusta, tuvo la desgracia de cruzarse con Lucas Gatti y hasta descendió a tercera (4º categoría) siendo suplente y gracias a un gol en contra de su compatriota Pablo Paz.
Pero hay algo que allí, en el perfumado under europeo, lo deja realmente tranquilo: el alivio de saber que si alguien pide con un alarido su presencia como titular, se debe a un mero gusto futbolístico y no a un irónico, burlón e innecesario juego de palabras.

Juan Pordiosero

Morán Juan Richard

En un pasado no tan lejano, un peculiar blog uruguayo que oficiaba de sucursal de En Una Baldosa, publicó un texto que ajusticiaba al homenajeado del día de hoy. Para ahorrarnos palabras, pero esencialmente para rescatar esta historia de raíz y resguardarla de nuestro punto de vista, que evidentemente no sería tan acertado como el que se tiene del otro lado del charco, preferimos reproducir integramente aquel posteo y de paso, rendir tributo por duplicado: al jugador y a lo que queda de Seducidos & Abandonados:

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Juan Richard Morán Pereira
Esforzado y opaco marcador de punta nacido en 1967, que tuvo en su potente remate y en ser un PDP (Pupilo de Puppo) las únicas excusas para prolongar su carrera hasta el año 2004. Surgido de la cantera del glorioso Liverpool empezó a ganarse un lugar en el primer equipo a principios de los 90’s. Recorrió ese carril izquierdo hasta fines de 1993 y al año siguiente se le dio el sueño de varios: jugar en un grande de Argentina. El grande fue San Lorenzo de Almagro, el año 1994 (pensar que 10 años después el defensa uruguayo contratado fue Paolo Montero), los partidos que jugó fueron muy pocos y su nivel bastante malo. Lo positivo: puede decir que compartió el vestuario con Pablo Correa. Para la temporada 1995 los santos lo dejaron libre, el homenajeado volvió a Liverpool y alcanzó la única «cresta de la ola» de su carrera, potenciado por la gran campaña del equipo del ’95 que, con gente como el Secco Rodríguez, el Diablo Correa, y todos los Díaz que jugaban en la defensa, pelearon el título del Apertura mano a mano con Peñarol (0-2) en una recordad final.
Ese mismo año fue citado para jugar un amistoso con la celeste que venía de ganar la Copa América (1-3 vs Israel) y a fin de año se aseguró otro sueño futbolero: jugar en uno de los grandes de Uruguay. Un devaluado Nacional fue su casa durante 1996, en un año difícil para cualquiera que se calzara la gloriosa camiseta. Allí alternó más malas que buenas, no repitió lo mostrado el año anterior en los de Belvedere y culminó con pena y sin nada de gloria; como el club, que vio otra vez a Peñarol dando la vuelta olímpica en su cara.
En 1997 Nacional lo dejó libre y firmó con Cerro, pero por sólo 6 meses porque en Julio partió rumbo al emergente fútbol chino. Su aburrida carrera dejaba entrever que en algún momento iba a caer en algún sitio exótico, para justificar mas su presencia en S&A y porque su trayectoria calzaba justito en el target «Liga Indonesia-Liga China». Vistió hasta fin de ese año los colores del poderosísimo Shandong Luneng y al año siguiente retornó a nuestro país.
Jugó en River Plate en 1998, al año siguiente pasó a Bella Vista, actuó en la Copa Libertadores del 2000, y conoció al Lagarto Fleita y al Checho Batista como dato saliente de su paso por los papales. En el 2001 se puso la casaca del Fénix de Miguel Angel Puppo, en el 2002 volvió a Liverpool y cuando pensábamos que se retiraría con el equipo de sus amores en 2003, nos sorprendió. A su insoportable trayectoria quería coronarla con un título así que jugó un año mas y logró en el 2004, en la Segunda «Profesional», el ascenso a Primera División con Rampla Juniors.
En el 2005, según un dato del lector «Guerrita», Juan Morán se encontraba pateando tiros libres en River Plate de San José.

Cabeza

Ndr: Juan Richard Morán disputó la Copa Conmebol de 1994 con el Cuervo. Seducidos & Abandonados se dejó de hacer a principios de 2006. Su autor, el Cabeza, ahora es un acaudalado arquitecto que viaja por todo el Mundo. Del lector «Guerrita» no tenemos noticias.

En Una Baldosa

Sartori Homero

Homero Sartori Mendes
Brasileño de nacimiento, argentino por adopción. Habiendo hecho buena parte de las divisiones inferiores en el São Paulo, un día decidió cambiar la samba, el pagode y la bossa nova de los vestuarios paulistas por la cumbia villera y se vino a nuestro país.
Polirrubro de toda la cancha (la empresa que lo representa dice que puede jugar tanto de defensor central, marcador central, carrilero derecho, volante central o por los costados aunque siempre en función defensiva) recaló en Almagro e hizo su estreno en la B Nacional en el 2001.
Desde un principio se hizo popular debido a su alto índice de puteabilidad, producto de goles en contra, penales e infracciones de peligro innecesarias.
De todas maneras se las rebuscó para permanecer en el plantel y en la temporada 2003/2004 aportó su pequeño granito de arena y contribuyó al ascenso del equipo de José Ingenieros. Este hecho le permitió jugar en la Primera División al lado de un container interesante de baldoseros como Joaquín Irigoytía, Joel Barbosa, César González, Emanuel Culio, Osvaldo Noé Miranda y Fernando Pierucci, entre otros.
Le tocó un debut jodido, ante River en el Clausura 2005 en un partido que terminó 5 a 2 a favor del Millonario, siendo lo mejorcito de una defensa muy floja. En la categoría grande disputó otros 5 encuentros y poco pudo hacer para evitar el descenso.
Continuó su carrera en Unión de Santa Fe (2005/2006) alternando más malas que buenas, y regalando más de lo suyo, falencias defensivas. Claro que los compañeros tampoco aportaban demasiado. Al menos se sacó el gusto de jugar con el gran Mauro do Bahía Laspada y Daniel Bazán Vera.
Luego de salvarse con lo justo del descenso apareció en la Comisión de Actividades Infantiles (2006). Un sólo semestre alcanzó para demostrar que su nivel es de otra categoría.
Por eso, desde comienzos de 2007, defiende los colores de Comunicaciones en la B Metropolitana, donde se reencontró con Martín Gianfelice, y cumplió el sueño de conocer al Turbina Navas y Matías Larretchart.

KeyserSoze

Ucero Fabián

Fabián Marcelo Ucero
Cuevero surgido en Defensa y Justicia a finales de los 80’s, con un singular andar por el ascenso de nuestro país y un poco recordado paso por la Primera División. Arrastrado por la marea de refuerzos que incorporó Atlanta en 1990, recaló en Villa Crespo junto a otros jugadores del Halcón de Varela como Perico Barbazán, Pla, Silva y Checchia.
Titular en un plantel que también tenía a Alberto Montes (el que entraba transpirado desde el vestuario), Dientito Ragg, Peña Pérez, Chumba, Spotorno, el Lute Oste y el Pepe Castro, entre otros, vivió la agridulce sensación de subir al Nacional B sin estar en el once inicial que conoció la gloria en la final ante Nueva Chicago.
Para la temporada 1990/91, la empresa que había acercado a Jorge Castelli al club se las tomó y en esa misma dirección siguieron su camino algunos de los héroes de la Primera B.
Ucero volvió a Defensa y luego salió a conquistar tierras colombianas, con las camisetas de Deportes Tolima (1993) e Independiente Santa Fe en dos períodos. Su última experiencia cafetera, en 1997, provocó tal rechazo que en la actualidad se lo menciona como sinónimo de mal jugador, fiasco o argentino ladri.
Su ocaso había dado señales alarmantes en Newell’s (1994), donde sólo disputó 7 encuentros, otra vez bajo la tutela del Profe Castelli, y teniendo de compañero a Marcelo Maydana. También había estado en Chacarita Juniors (1996/97), en el marco de un profesionalismo extremo (también conocido como traición) que incluso le permitió vivir desde el banco un histórico y vibrante 4 a 4 frente a Atlanta, al lado de otro suplente como Albano Anconetani.
A pesar de ese cambio de vereda, los dirigentes del Bohemio lo metieron en la lista de invitados a la fiesta del Centenario de la institución, en 2004, junto a Damián Manusovich, el Alfil Graciani, Héctor Candau y el sincero José Luis «fui a robar a un fútbol fantasma» Campi, entre otros.

Juan Pordiosero

Lagoria César

César Emanuel Lagoria
A pesar de haberse embarrado hasta las nalgas para asegurarse un puesto en la Primera de Lanús, el chico Lagoria no pudo deslumbrar lo suficiente en pos de su cometido.
Nacido el 23 de julio de 1980 en Avellaneda, este volante ofensivo tocó el cielo con las manos 20 años más tarde, cuando debutó desde el arranque con la casaca del Grana, en un partido ante Central que terminó 1 a 1. En ese Apertura 2000 volvió a aparecer como titular frente a Independiente (victoria 2 a 1) y se despidió de la máxima categoría ingresando en los últimos 25 minutos de una goleada por 3 a 0 que le propinó Talleres de Córdoba.
Si bien continuó en el club hasta mediados de 2002, ya nunca más volvería a tener una chance de mostrarse y no le quedó otra que irse silbando bajito a Brasil, tierra no muy explorada por los argentinos. Allí jugó en el Olaria (2002/03), un cuadrito humilde de Río de Janeiro que entre sus logros ostenta el orgullo de haber tenido a Romario en sus divisiones menores. Y como en algún momento de su carrera lo hiciera el Chapulín, el ex Lanús también quiso ver de que se trataba el fútbol de Qatar. Por eso desembarcó en el Al Shoala, enigmático conjunto en el que suponemos que Lagoria debe haber recolectado algunos billetes pero, emulando al Baixinho, tampoco debe haber sumado demasiado para llegar a su gol número 1000.
Prevaleciendo lo humano a lo económico , regresó al under brasileño y en 2004 firmó para el Goytacaz, una institución carioca de raíces indígenas que vio nacer a Amarildo, aquel que brillara en Chile ’62 después de la lesión de Pelé.
Con todo ese bagaje, rico culturalmente por sobre todas las cosas, decidió volver a la Argentina para una segunda oportunidad. Un año en Independiente Rivadavia de Mendoza (2004/05), otro en Atlético Candelaria (2005/06) y un tiempito en Real Arroyo Seco (2007) le han devuelto esa argentinidad A y B que toda ex gloria en su ocaso necesita a modo de bálsamo.
Las lesiones en estos últimos años han interrumpido su andar y por esa razón intuímos que no aparece en la lista de jugadores que aparentemente viajaron a los Emiratos Árabes, en septiembre de este año, representando al equipo del poder.
Es ilógico pensar que, teniendo un futbolista con experiencia en eso de tratar con petroleros de punta en blanco, lo hayan desaprovechado de esa manera. A no ser que hayan depositado todas sus esperanzas en Marcelo Long, un misionero que en algún momento de su carrera fue acusado, por sus compañeros de equipo, de tener gonorrea y de lavarse la cabeza con Jabón Federal. ¡Una delicadeza de tipo!

Juan Pordiosero