
Claudio Damián Pronetto
Prometedor futbolista surgido en Talleres de Córdoba (1999 a 2003) que con el transcurso del tiempo se fue borrando del itinerario popular a base de rendimientos irregulares y transferencias a ligas no muy divulgadas.
Su arranque en el conjunto de la Docta fue interesante, a tal punto que le permitió ganarse un lugar entre los titulares, beneficiado también por la versatilidad que habitualmente lo deja ser enganche y delantero de punta. Claro con la pelota e incisivo a la hora atacar, pasó los 30 partidos en Primera con la camiseta de la T, en los que llegó a marcar 3 goles, teniendo compañeros como Gonzalo Gattesco, Jorge Ciancaglini y Matías Urbano.
Luego, cuando su nivel había mermado considerablemente, pasó a Tigre (2003/04) en Primera B, donde jugó poco por una lesión que lo tuvo 4 meses alejado de las canchas. Después recaló en Sarmiento de Junín (2004), quizás cautivado por el nombre del club, que no le remitía al gran maestro sino a su ex compañero, el organizador. Allí tuvo la oportunidad de compartir vestuarios con el Máquina Giampietri, Exequiel Marini, Jorge Manduca y Sergio «le debo la carrera a mi melena rubia» Diduch.
Ya ignorado por el futbolero que alguna vez lo había escuchado en alguna formación de Talleres, eligió el camino correcto para su devaluada trayectoria: robarla silenciosamente. Nadie se enteró que estuvo en la segunda división de Venezuela, junto a Barclay y Aranda, en el Italchacao (2005). Y tampoco provocó demasiado revuelo su regreso a Córdoba para defender los colores de Racing (2006). Por eso que no nos sorprendió encontrarlo en el Deltras de Indonesia, su equipo desde principio de 2007 y posiblemente un trampolín necesario para pegar un pase a una liga más exótica y menos exigente. Donde haya pocas posibilidades de decepcionar, siempre habrá un argentino jugando al fútbol.
Juan Pordiosero




