Morello Martín

Martín Morello
El tener un apellido reconocido desde chico lo puso en aprietos y seguramente le jugó en contra durante toda su carrera. Sabía que si no se destacaba en algo iba a vivir en las sombras de la fama de Tom Morello (guitarrista de Audioslave y Rage Against The Machine) y Marcela Morelo. Lucirse en el plano musical se le iba a hacer demasiado difícil y eligió seguir el camino de Bono, no el líder vendehumo de U2 sino Diego, el baldosero.
Habiendo hecho las divisiones inferiores en Independiente, el Pato José Omar Pastoriza lo hizo debutar a los 21 años el 19 de junio de 2004 en la derrota por 2 a 1 ante Atlético Rafaela en el cierre del torneo Clausura. Claro que se le complicó jugar demasiado por la presencia de los impasables Charles, Eluchans, Manrique, Martínez, Muñoz Mustafá y Salinas, entre otros.
Así y todo logró disputar 9 partidos hasta su partida a comienzos de 2006. Luego de estar colgado durante gran parte del Apertura 2005, los dirigentes del Rojo, envuelto en papel para regalo lo mandaron a Europa. Cayó en equipo del ascenso como la Ponferradina, donde va la resaca de los clubes argentinos (por allí pasaron Gatti, Raponi y Screpis). En España no encontró la continuidad deseada, apenas jugó unos minutos y una vez finalizado el préstamo lo devolvieron con moño a Avellaneda.
Como no iba a ser tenido en cuenta y no servía ni como moneda de cambio, lo dejaron libre en un grupo de jugadores entre los cuales se destacaban Maxi Ayala y Esteban Rivas, además de varios que no habían convencido como Culio, Miranda, Leyenda o Bustos Montoya.
Otra vez armó las valijas pero se fue un poco más cerca. En Colombia defendió la divisa del Unión Magdalena, donde con los ojos cerrados podemos afirmar que no le fue bien porque a los seis meses estaba de vuelta en tierras argentinas.
Poco le importó ser suplente en la Primera B en Flandria con tal de rascarse los huevos junto al especialista Hernán Ocampos y Roberto Castellón.
Por estas horas gasta tapones jugando en la poco competitiva liga hondureña, representando a Platense al lado de Darío Fabbro, hermano del ex Boca y Once Caldas.
No hay caso, llamarse Martín Morello es sinónimo de baldosero.

KeyserSoze

Oyola Diego

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Diego Adrián Oyola
Si de futbolistas ignotos hablamos, el caso de Diego Oyola debe tener, al menos, un lugar privilegiado en el arcón de los recuerdos innecesarios, esos que no le interesan a nadie.
Su profesión, la de mediocampista con orientación a la desaparición física, la practicó en Rosario Central (1995) y Douglas Haig (2000). En el Canalla sólo disputó 2 encuentros mientras que en el Milan de Pergamino (Varsky dixit) registró 8 presentaciones.
Desconocemos qué hizo antes y después de esos laburitos, pero mirando su foto interpretamos que estuvo entrenando durante varios años para que su ceja izquierda se parezca cada día más a una virgulilla (~).

Juan Pordiosero

Rodríguez Gabriel

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Gabriel Ricardo Rodríguez
Un nombre muy común. Demasiado. Merecedor por defecto del pormenor más cruel para un futbolista que busca reconocimiento: la indiferencia. ¿Cómo puede ser que casi nadie recuerde a este enganche con más de 20 partidos en la Primera de un club grande? Las razones apuntan siempre a lo mismo, el nombre.
Llamarse Gabriel Rodríguez lo condenó a la penosa tarea de romperse el lomo para ser uno del montón. Y a pesar de su esfuerzo, vale decirlo, en nuestro país no lo logró.
Disputó 23 encuentros con la camiseta de San Lorenzo, entre 1991 (debutó en un 0 a 0 ante Argentinos Juniors) y 1994, compartiendo jornadas con Mario Ballarino, Marcelo Maydana y el Yayita Rossi.
Con aspecto de veterano, pese a sus cortos 21 años, vivió varias experiencias en el club. Una de ellas fue ser prestado a una institución de la Primera B, el Deportivo Armenio (1993/94), junto a Bangert, Adrián González y Walter Sanfilippo, entre otros.
Afuera fue prolífico. Jugó, jugó y jugó. Pasó por el Atletico Tambetary de Paraguay, metió un brochet de equipos en Perú (Sports Boys, Deportivo Pesquero, UPAO, Deportivo Municipal y Cienciano) y actuó dos años en el Hakoaj Ramat Gan de Israel.
El envejecimiento, evidente en su rostro, lo hizo abandonar la actividad a muy temprana edad y en 2006 ya estaba dirigiendo a Sol de América de Formosa, en el Torneo Argentino B. Se puso contento cuando le comentaron que entre sus jugadores iba a tener a uno de los tantos Chaparro que andan dando vueltas por la provincia. Pero él, curtido en esto de homónimos y sosias, preguntó: ¿Es aquel de Ferro? Y ahí recibió la respuesta imaginada. No Gaby, el más conocido baldoseó en Huracán. Y conformate con eso que ya es es bastante.

Juan Pordiosero

Hure Lucas

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Lucas David Hure
Volante central con más marca que juego nacido en 1980 en Rosario y que de pequeño ya formó parte de los planteles juveniles de Newell’s Old Boys.
De fuerte personalidad y con interesante disparo de media distancia aún utilizando poco ese recurso, cometía demasiadas infracciones y probablemente eso le haya jugado en contra para lograr una continuidad.
Debutó en la Lepra en el año 2000 frente a Los Andes, en un empate 1 a 1. A partir de ese día y hasta mediados del 2002 serían apenas 6 partidos jugados, 4 como titular, 10 sin ingresar y una expulsión.
No era la mejor época de los del Parque, y los valores que aparecían o llegaban, no lograban afirmarse. En Newell’s dejó compañeros como Vojvoda, Damiani, Bono, Vanadía y Filippini y se mudó al gran Buenos Aires donde encontraría regularidad.
Fueron cuatro temporadas en Temperley (2002-2006) donde jugó 106 partidos y marcó 3 goles, dos de ellos de penal.
En el 2006, queriendo tomarse un respiro luego de las repetidas desilusiones que sufrió el equipo a lo largo de varias campañas, aceptó pasar a préstamo por una temporada a Brown de Adrogué.
«Pasaron varios años y no pudimos entrar al reducido. Eso me dolió muchísimo y decidí despegarme en otro lugar», reflexionó melancólico.
Sin embargo, a los 6 meses y tras 13 presencias, tuvo intenciones de volver al Celeste. «Mi prioridad siempre fue volver a Temperley, le debo mucho y daría todo por volver. Pero tengo que esperar para ver si me aceptan», confió.
Pero los dirigentes no estaban interesados en su regreso y le respondieron de forma empresarial: «Tenemos cubierto ese puesto. En este momento no lo necesitamos».
Así fue que llegó a Atlanta (2007) donde a pesar de compartir concentraciones con Montiquín, Dundo, Oscar Bazán, Primerano y Piersimone, asegura y promete que a Temperley volverá. Ojalá lo Hure.

Cucu

Amaya Marcelo

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Hugo Marcelo Amaya (Pirulo)
Intentaron adosarle el apodo del viejo y fiero Tigre Amaya, pero ni así pudo hacerse temer en la Primera División. Ante sus colegas prevaleció Pirulo, un mote que si bien remite a héroes de estos tiempos también hace referencia a baldoseros extra large.
A este delantero cordobés iniciado en la escuela de Renato Cesarini le faltaron varias materias para recibirse de imponente y quizás haya sido porque de entrada le tocó jugar en equipos de nombres poco respetables como Buenos Aires al Pacífico de Arroyo Los Patos (1995/96) y Los Andes de Alejo Ledesma (1996/97).
Repuntó a nivel profesional cuando pasó a Aldosivi de Mar del Plata (1997 a 1999) para jugar dos años en el Nacional B. Suplente casi siempre (21 partidos, 6 goles) aunque extrañamente con un aura especial que le daba la chapa de promesa, recaló en Belgrano de Córdoba para actuar en la máxima categoría.
En el Pirata tuvo bastante continuidad durante su primer año. En la temporada 1999/2000 disputó 16 partidos y marcó en 3 oportunidades, haciendo dupla con Josemir Lujambio o con Cristian Carnero y teniendo de compañeros a Heber D’Assise, Javier Villarreal y al desaparecido de la Docta dura Julio López, entre otros.
Su vínculo con la institución cordobesa culminó antes del inicio del Apertura 2001 pero permaneció en la ciudad para actuar en General Paz Juniors (2001/02), donde le dieron la oportunidad de patear penales y tiros libres. Y como todo tiene que ver con todo, como diría Pancho Ibáñez, gracias al sitio Pelota Parada descubrimos que el ex atacante de Belgrano, a veces convertido en enganche, la sigue metiendo en el club Rivadavia de Río Primero, en la Zona Noroeste de la Liga Regional de San Francisco.

Juan Pordiosero

Candia Carlos

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Carlos Alberto Candia
Volante por izquierda que asomó su nariz en el River de Griguol, allá por 1988, junto a otros pibes como Sallaberry, Kuyumchoglu, Fabio Talarico y el Gato José Miguel.
Integrante de la Selección Argentina Sub 20 que participó del Sudamericano de 1985, se encontró tapado por otros jugadores riverplatenses de jerarquía y fue prestado a Estudiantes de Río Cuarto, equipo con el que participó positivamente del Torneo de Interior de 1987. Luego retornó al Millonario y hasta mediados de 1988 completó 7 partidos en la máxima categoría.
Sin posibilidades en una institución con tantos nombres pesados, aceptó irse con Timoteo a Ferro Carril Oeste (1988 a 1990), donde alcanzó a jugar 20 encuentros y marcó 2 tantos.
Después, el Viejo le soltó la mano y comenzó a peregrinar por Sudamérica (actuó en el Destroyers de Bolivia) y en el ascenso. Vendió su fútbol por unos pesos en Almagro (1991/92) y Atlético Rafaela (1993 a 1995) en el Nacional B; y un poco más abajo con los colores de Justo José de Urquiza (1997/98), Excursionistas (1998/99) y El Linqueño de Lincoln (1992), de donde se fue justo cuando llegó un compañero de apellido Fracassi. Eso es lo que se llama un hombre perspicaz. Ya se sabe que donde hay un Fracassi, posiblemente haya un Verga.

Juan Pordiosero

Monzón Matías

Alberto Matías Monzón
Algunos llegan a Primera División y se quedan, otros terminan deambulando por el ascenso o van a hacerse la tan ansiada diferencia económica al exterior peregrinando por clubes de segunda o tercera categoría, y un grupito bastante reducido desaparece.
En este último ítem entra la corta e insignificante carrera de Alberto Matías Monzón, un volante que debutó en Argentinos Juniors en el Apertura 1999.
Sobrevivir a varias depuraciones de plantel le permitió conocer a Eduardo Hurtado, Rodrigo Burela, Matías Mantilla, Guillermo Crudo, Diego De La Vega, Fernando Zagharián, los Belforti y Pablo Aurrecochea entre tantas glorias que pasaron por La Paternal.
A base de su perfil bajo permaneció en el Bicho hasta mediados de 2002 cuando, con el descenso consumado, quedó libre. Dejó muy poco, apenas 17 partidos y un gol (a Los Andes) antes de esfumarse.
El último dato certero indica que estuvo a prueba en Deportivo Español y no quedó, aunque algunas versiones dicen que en la temporada 2002/2003 jugó en el Cucuta Deportivo colombiano pero nunca pudimos comprobarlo.
Se agradecerá cualquier dato sobre este tipo que la peleó y conoció infinidad de baldoseros (ya no va a tener que envidiarlos). Evidentemente en el fútbol, este Monzón perdió por knock out.

KeyserSoze

Niveyro Sergio

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Sergio Alejandro Niveyro (Chueco)
No fue muy exitoso su paso por la primera división del fútbol argentino, aunque tampoco podría ser considerado de fracaso. Pero el hecho de haber marcado tres goles en la A para Chaco For Ever (1989-1991) hace tanto tiempo, nos genera nostalgia y la obligación de realizarle un homenaje.
Nacido en 1968 en la localidad de Saladas (Corrientes) y siendo mediapunta, se desconoce como llegó al club del noreste del país, pero lo importante es que integró el plantel que logró la permanencia y venció 5 a 0 a Racing de Córdoba en la final por evitar el descenso.
No tuvo prácticamente chances (6 encuentros) aunque marcó un gol, pero la situación comenzaría a revertirse la temporada siguiente. Le metió dos en la segunda fecha a Talleres de Córdoba y con eso le alcanzó para tirar unos partidos más.
Sin embargo, retornó a la realidad y recién volvió a convertir en el inicio de la segunda ronda frente a Lanús.
El final del camino fue previsible. Descenso, debacle y casi desaparición de la institución, que terminó jugando en la liga de origen y aún hoy lucha para volver a ser al menos la mitad de lo que fue.
Abandonó el club con 32 partidos jugados y firmó para Tigre (1991-1992) que jugaba Primera B. Atrás quedaron compañeros como Ciancaglini, Genaro, Rolando Chilavert, Tilico, Taffarell, Cruz Cruz, Sallaberry, Noremberg y Ortolá, entre otros.
De su paso por el Matador poco trascendió, como así también que fue de su vida hasta el 2001, cuando se lo encontró siendo una celebridad en el norte y jugando en Atlético Posadas el Argentino B ya tirado más atrás como conductor y portador de “una fina zurda” según los medios. Allí jugó con Guido Mendoza, hermano de Alfredo ex Newell’s y enfrentó a Roberto Ulrico Muller.
El equipo tuvo buen suceso, pero tras quedar eliminados dejó el club. Pasó también por Huracán de Corrientes, Atlético Oberá, Academia y hasta jugó en un seleccionado de su pueblo. Según un diario misionero inclusive pasó por River Plate pero no aclaró por cual. Del de Nuñez es poco probable a menos que haya sido en inferiores.
Tiempo después dejó la actividad y se dedicó a la dirección técnica, y aún desconociendo sus cualidades, se supone que nunca le faltaron huevos, porque nació en-Saladas.

Cucu