
Marcelo Eduardo Long
Conseguir una foto suya, verán, costó. Tampoco fue fácil seguirle el rastro, ya que en cuestión de semanas pasó de jugar en Primera a lucharla como un obrero más en una liga regional.
Nacido en Posadas (Provincia de Misiones) en 1982, este volante creativo dio sus primeros pasos en los típicos clubes de barrio de la tierra colorada. Más tarde pasó por las divisiones inferiores de Mitre y Guaraní Antonio Franco hasta que el ex futbolista Lucas de Filippi le consiguió una prueba en Colón de Santa Fe.
Así fue que con la llegada del nuevo milenio abandonó su tierra natal por un rato: «Me costó mucho adaptarme. Llevó su tiempo ponerme a punto en lo físico principalmente para después rendir en lo futbolístico. Pero la verdad que todo el esfuerzo vale la pena» contó tiempo después.
En el Sabalero, sin que nadie lo notara, pasó de la Reserva a la Primera de la mano de Jorge Fossati. Fue el uruguayo quién le dio minutos en cancha, y Long, tipo agradecido si los hay se deshizo en elogios: «Fossati tuvo mucho en cuenta a varios pibes y por eso yo llegué a primera. A mí me dio mucha confianza cuando me tocó jugar y por suerte no me pide nada del otro mundo, sólo lo mismo que realizo en los entrenamientos o en los partidos de la reserva. Tuve una muy buena temporada pero puedo dar mucho más todavía. Jugué sólo seis partidos. El primer partido que me tocó con la primera fue ante Independiente. También entré contra Newell´s, Central y Lanús».
Sus días de fama y gloria se terminaron en 2003 cuando quedó libre y tuvo que irse a jugar a Rivadavia de Lincoln (2003/2004), donde es probable que haya conocido a Fabio y Leandro, dos de los hermanos del rústico Flaco Schiavi.
A mediados de 2004 se tomó un avión para irse a jugar al Envigado de Colombia. En tierras cafeteras duró poco y antes de fin de año estaba vistiendo los colores de Atlético Candelaria (2004/2005 y 2006) en su querida Misiones. En el interín se hizo un tiempito para unirse a San Martín de Tucumán (2005/2006).
Durante su estadía en el equipo de La Ciudadela convivía con seis compañeros (Luciano González, Juan Elúa, David Robles, Esteban Salvatore, Jesús Díaz y el santiagueño Martín Nieva) en la que denominaban la casa de Gran Hermano. Este hecho provocó que les hicieran varias entrevistas en los medios y sus compañeros de ruta aprovecharon para boludearlo un rato. «Long tiene gonorrea en la cabeza. Se lava con jabón en pan, el Federal, ese blanco para lavar la ropa». acusó David Robles. «Escuchamos Ráfaga, La Mona Jiménez, La Nueva Luna. A todos nos gusta menos a Long. El es muy fino y anda con su disc-man. Además, no se puede dormir sin aire acondicionado» tiró Walter Molina. También la ligó por desordenado.
En cuanto a lo futbolístico, arrancó como titular y perdió el puesto con Carlos Morales Santos. A fin de año, Carlos Roldán le comunicó que no lo tendría en cuenta para el próximo torneo y Marcelito aprovechó para pegarle: «A la hora de buscar una explicación me gustaría que si Roldán creía que yo actuaba mal en mi vida privada, me lo dijera. Nunca salí de noche. No he faltado ni un día al entrenamiento ni me he peleado con el técnico. Me gustaría seguir jugando en Tucumán. No quiero retroceder en mi carrera.»
De la tierra de Palito Ortega, al menos, se llevó la amistad de sus compañeros de casa y de uno que se rasca los huevos.Desde comienzos de este 2007 juega en Real Arroyo Seco, donde vive baldoseando all day Long.
KeyserSoze