Chena Gustavo

Gustavo Roberto Chena
Volante central nacido el 16 de agosto de 1982. Arrancó jugando en su pueblo, en Ciclón Racing, tiempo más tarde se incorporó a las divisiones inferiores de Colón de Santa Fe y cuando ya estaba un poco más grandecito se vino a probar suerte a la gran ciudad. Primero pasó por Independiente, donde conoció a Hernán Losada, Pablo Bastianini, Luciano Olguín, Facundo Oreja, Juan Carlos Tissera y Maximiliano Vallejo. Luego su carrera seguiría en una curva ascendente y llegaría a Boca Juniors.
En el Xeneize coqueteó con la Primera cuando le tocó ir al banco de suplentes en el empate 1 a 1 ante Independiente, por el torneo Clausura 2002.
Antes había disputado algunos encuentros amistosos y hasta se había trenzado con José Pereda en una práctica.
Sin chances de jugar oficialmente, fue llevado por Carlos María García Cambón (que lo dirigió en Quinta en el club de la Ribera) al Persija de Jakarta, en Indonesia, conjunto que el otrora jugador y DT interino llenó de ex jugadores de Boca (también estuvo allí Matías Chávez). Lo cierto es que en el lejano país asiático Chena tuvo oportunidades y hasta convirtió un par de goles mientras era dirigido por Cambón. Luego, sin el técnico argentino en el banco, reemplazado por un ruso, no tuvo muchas oportunidades y antes de las fiestas del 2004 decidió pegar la vuelta.
Decisión más que acertada, ya que de continuar en Indonesia hubiese padecido, como mínimo, las secuelas del terrible tsunami que según contaría días después arrasó por completo una ciudad donde jugó con su club.
Así se terminaron sus días como jugador en Asia por primera vez. Con ofertas del fútbol europeo (lo llamaron Roberto Mouzo para jugar en España y Alberto Márcico para hacerlo en Francia) que finalmente no se concretaron, vaya uno a saber el motivo, Chena enfrentó el 2005 jugando para 9 de Julio de Morteros en el siempre entretenido Torneo Argentino B.
A mediados de ese año estuvo cerca de fichar con el Estrella Roja de la ex Serbia y Montenegro.
«Esta posibilidad se me presentó a través de Luis Hilbert. El se enteró que yo estaba libre. Luego lo llamaron desde Yugoslavia pidiéndole un ‘número cinco’. El me tenía en la lista, les envío mi curriculum y quedaron conformes conmigo». contó entusiasmado ante un medio local. Pero esto no fue más que una cortina de humo y volvió al país meses después.
Tal vez siendo la cuarta división del fútbol argentino demasiado competitiva y exigente, Gustavito, en 2006 optó por relajarse y defender los colores de La Perla del Oeste de Santa Fe, su ciudad, en el Torneo Argentino C, la quinta división del fútbol nacional.
Luego de dos años, decidió volver a las tierras asiáticas, así fue que a comienzos de 2007 se unió al Persebaya Surabaya, para posteriormente ser transferido al PSMS MEDAN, donde permanece hasta estos días, jugando con otro amigo de la casa como Andrés Formento y el ex Almagro Maximiliano Menendez.

KeyserSoze

Rogel Gastón

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Gastón Alejandro Rogel
Como hijo de Roberto Domingo, tuvo seguramente facilidades en las divisiones inferiores para poder llegar a primera, aunque allí no tuvo demasiadas oportunidades. No obstante, este volante nacido en 1971 fue parte del histórico plantel de Deportivo Español que quedó en segunda posición en el Apertura de 1992 y cuarto en el Clausura de 1993.
De aquel equipo vale recordar a los míticos Luongo, Catalano, Ergo, Zanetti, Barrella, Parodi, Batista, Correa, Michelini, Decoud, Sandro Ojeda, Peralta, Bustos, Sassone, José Luis Rodríguez y Caviglia.
Agotada su permanencia allí y con muy pocos minutos (apenas 3 partidos), aprovechó al recién ascendido Gimnasia y Tiro de Salta (1993-1994) para continuar en la divisional y le fue bien. Es decir, jugó 13 encuentros pero el Lobo se fue al descenso, aunque no le importó demasiado porque imprevistamente y de manera paternalmente sospechosa, desembarcó en Racing Club de Avellaneda (1994).
Fue un sólo partido en la Academia, que sirvió para reconfirmar que allí suelen pasar futbolistas de precarios antecedentes.
Tras su salida del albiceleste tuvo un paso por Independiente Rivadavia de Mendoza y luego por Grupo Universitario de Tandil (1996-1997). Tras ello, nunca más se supo de él.
Sin embargo, y tras un exhaustivo rastreo y con la buena voluntad de sus familiares, logramos saber que su padre, además de director técnico es el dueño de LACABRIL S.A., una empresa de laminados líder y de vanguardia situada en Avellaneda que se dedica a la realización del acabado de impresos. Y sospechamos que posiblemente esté trabajando junto a él.
Edipo le llaman algunos, comodidad otros.

Cucu

Bellino Gabriel

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Gabriel Andrés Bellino (El Gringo)
Denominado también Mostacita durante sus épocas de juvenil, sufrió la comparación instantánea con Reinaldo Carlos Merlo, su entrenador en la Selección Sub 20 de 1991.
Volante central y para colmo rubio, disputó con ese combinado el Sudamericano de Venezuela y el polémico Mundial de Portugal, recordado por una escandalosa actuación argentina que derivó en una sanción deportiva.
A pesar de que el mismísimo Mostaza decía que Bellino “juega mejor” cuando le hablaban de similitudes, el pibe no alcanzó la trascendencia de su espejo futbolístico y tampoco la de algunos de sus compañeros de equipo, como Juan Esnaider, el Chelo Delgado y el Rulo París.
Tanto es así que su estreno en Primera División le llegó bien tarde. En 1995 tuvo su debut y despedida con la camiseta de Ferro Carril Oeste.
Había llegado desde Paraná en 1989, junto a su amigo Roberto Fabián Ayala, que en su primera evaluación fue bochado por los entrenadores del verdolaga.
Bellino la siguió peleando pero sus breves y olvidados pasos por All Boys (1996/97, 26 partidos, 1 gol) y Godoy Cruz de Mendoza (1997/98, 29 partidos,1 gol), en el Nacional B, y la experiencia en el Maccabi Petah Tikvah de Israel, hablan de una trayectoria por demás humilde. Pudo ser el sucesor de Mostaza. No lo fue.

Juan Pordiosero

Daouda Mariko

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Mariko Daouda
¿Vieron la foto? No es un congoleño tratando de hacer andar una Pentium II con energía cinética. No. Es casi más bizarro que eso. Es un futbolista de Costa de Marfil, con pasado en Talleres de Córdoba, haciendo la revisación médica para incorporarse a un equipo rumano.
Su convivencia con lo increíble comenzó en junio de 1999, cuando cayó en la Docta con una carpetita bajo el brazo y un par de botines para entrenarse en el conjunto que dirigía Ricardo Gareca.
Al Tigre no le importaron sus antecedentes de Sub 20 (en su CV decía que había jugado el Mundial de Malasia ’97 y que había sido capitán de su selección en Nigeria ’99) y declaró «No sabía ni quién era y tampoco que había llegado. Igual, lo voy a ver como a cualquier jugador que traigan«.
Parece que al Richard no le interesó este marcador central africano y lo dejó vegetando en las inferiores de la T durante largos meses.
Como suele pasar con los extranjeros paracaidistas, de un día para el otro desapareció. Dicen que anduvo por el Bellinzona de Suiza antes de recalar en Rumania para actuar en el Universitatea Craiova (2002 a 2005) y en el Dinamo de Bucurest (2005).
Desde el año pasado es un estandarte del FC Arges y salvo hechos aislados (en 2006 los hinchas del Dinamo lo hostigaron con cantos racistas) la pasa bastante bien hablando en castellano con el ex Boca Elias Bazzi.

Juan Pordiosero

Ortiz Matías

Matías Javier Ortiz
Ni el más fanático hincha de San Lorenzo de Almagro recordará la participación de este volante central en un cotejo de Primera División.
A mediados de 1998 se había consagrado campeón de Reserva compartiendo equipo con Guillermo Franco, Diego Yoder, José Ramirez y Martín Saric, entre otros. Con el título bajo el brazo, varios de estos chicos comenzaron a entrenar con la Primera que por aquel entonces dirigía Alfio Basile.
El 28 de noviembre de 1998 por la decimoséptima fecha del torneo Apertura, el Ciclón visitaba a Belgrano de Córdoba. Con la excusa de que los titulares se estaban preparando para enfrentar al Cruzeiro de Brasil por la revancha de las semifinales de la Copa Mercosur, Basile encontró el momento ideal para darle minutos en cancha a varios purretes que jugaban en Reserva o eran suplentes.
Así fue que aquel día con Ruben «Panadero» Díaz como DT en reemplazo del cabulero «Coco» saltaron a la cancha Gustavo Campagnuolo, Adrián González, Aldo Paredes, Claudio Morel Rodríguez, Damián Manusovich, Ariel Montenegro, «Panchito» Rivadero, Omar Gallardo, Juan José Borrelli, Adrián Coria y Guillermo Franco.
En el entretiempo, el entalcador (?) oficial del actual DT de la Selección nacional hizo ingresar al homenajeado del día con el dorsal número 34 en lugar de Ariel Montenegro. Luego, Romeo reemplazó a Franco y en el banco de suplentes se quedaron con la ganas de entrar el arquero titular Passet y los juveniles Pihuela y Ledesma.
La llegada de Oscar Alfredo Ruggeri, en el verano de 1999, lo dejó sin posibilidades de jugar y debió buscar suerte en otros horizontes.
A mediados de año pasó a préstamo a Almagro (1999/2000) junto con varias promesas del semillero cuervo. Pero tuvo muy poca actividad y pasó más tiempo en Reserva. Cuando volvió a Boedo lo dejaron libre.
Luego de este duro revés su cabeza hizo click y en 2001 armó las valijas y fue a hacerse algo de plata al exterior. Enfiló para el norte y firmó con el Tampa Bay Mutiny de Estados Unidos, donde conoció a una estrella (aunque en el ocaso de su carrera) del fútbol mundial como Carlos Valderrama.
A los seis meses le pegaron un tubazo de Deportivo Armenio (2001/2003) y no dudó en volver. Según una encuesta de 2003, el 82% del plantel votó a Carlos Men*m en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, desconocemos sí Matías fue uno de ellos pero preferimos creer que no.
En 2003, haciendo uso de su pasaporte comunitario partió a Europa. En Italia defendió los colores del Belluno Pontealpi (2003/2004 y 2005), Rosarnese (2004/2005) y Montereale (2004/2005).
Desde mediados de 2006, juega y hasta hace las veces de chef, en el Canistro, de la Liga Eccelenza.

NdR: Google mediante, nos topamos con su espacio en la web, además de algunos videos con goles y jugadas suyas (click acá y acá).

KeyserSoze

Fiorotto Leonardo

Leonardo Gastón Fiorotto
Delantero entrerriano nacido en Gualeguaychú que comenzó tan derecho en su carrera que pensó que sería un carnaval.
Es que siendo muy joven fue fichado por un club grande como Racing de Avellaneda y en sus primeros partidos debutó en la red ante San Lorenzo de Almagro en una victoria de la Academia por 2 a 1.
Sin embargo, por algún motivo la suerte le fue esquiva y el nacido en 1970 tuvo el mismo destino que su compañero de camada Carlos «La Rata» Kohary.
Fue por ese motivo que con 3 encuentros disputados y 1 gol debió dejar la institución y se mudó a unas cuadras pero dos categorías más abajo.
Pasó a Arsenal de Sarandí (1991-1992) donde una inesperada situación lo haría feliz a final de temporada. Sin tener demasiados minutos en cancha, terminó siendo parte del plantel del Viaducto que logró el ascenso al Nacional B tras vencer a Alvarado en Mar del Plata en la final del zonal sudeste.
En ese equipo también estaban entre otros Gabriel Viscovich, Oscar Ibáñez, Néstor Maciel, «Fito» González y José Rizzo.
Si bien el motivo de la victoria fue netamente deportivo, algunos aseguran que mucho tuvo que ver el entonces presidente Carlos M…., padre de Zulemita, quien había anticipado: «me inclino por Alvarado, sería lindo que una ciudad tan hermosa como Mar del Plata, pudiera contar en poco tiempo con un equipo en Primera División. En cambio, Avellaneda ya tiene dos: Independiente y Racing Club».
No obstante, sus expectativas de sumar minutos en la segunda división del fútbol argentino se fueron por la borda y por lo tanto su permanencia en el club «oficialista» también.
Fue así que tras tener pocas posibilidades, volvió a cambiar de club pero continuando en la zona sur del Gran Buenos Aires. Recaló en Dock Sud (1992-1994) en donde también peleó por subir y volvió a tener compañeros de renombre como Kobistyj y Gauna. Pero finalizada su segunda temporada dejó la institución y tras su salida, el auriazul realizó una campaña aún mejor y perdió las finales con Atlanta.
Tras ese episodio, nunca más se supo de él como jugador, aunque se lo vinculó al poderoso Alcides Vigo de Perú , dato que no pudo ser comprobado.
Ya retirado de la actividad y de nuevo en su pueblo, fue entrenador de Sud América y según cuentan, vive los partidos a full al punto de quedarse sin voz. Es que Fiorotto nunca fue líder, apenas titular y ahora aprovecha para gritar por todo lo que no pudo como jugador.

Cucu

Ortíz Ramón (por duplicado)

Ya lo hicimos alguna vez con el caso de los Gaitán. Ahora volvemos a poner la lupa sobre una pareja de futbolistas que en algún momento de nuestras vidas generó, por nombres y parecido físico, un poco de confusión.

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Ramón Antonio Ortíz (Tony)
Volante central nacido en Morón, tuvo la suerte de debutar en la Primera de Huracán el 14 de febrero de 2001, ante Rosario Central. Ese día la televisión mostró su ficha pero con la foto de Poli, el otro Ramón Ortíz que venía asomando.
Sumó una veintena de encuentros en el Globo pero casi siempre tuvo un 5 por delante, como Marcelo Gómez o Daniel Garipe.
Después de haber quedado libre pasó al Xanthi de Grecia (2003) pero inmediatamente desapareció del mapa. Es más, en algún momento nos asustamos y creímos que había corrido la misma suerte que un tocayo tristemente célebre.
Por suerte en 2005 reapareció en el CEFAR, enfrentando al Seleccionado argentino Sub 20 que contaba con Lionel Messi. Ese día, los dirigidos por el Coqui Raffo formaron con Walter Cáceres; Leonardo Orsi, Miguel Benítez, José Bilibio, Martín Pizzella; Ramón Antonio Ortiz, Jorge Cordon, Fabián Zermatten, Leonel Gancedo; Fabián Iantorno y Lucas Concistre. Perdieron 4 a 0, obvio.
Ese mismo año se unió al Deportivo Santamarina de Tandil para disputar el Torneo Argentino.
Desconocemos si se fue al interior del país para que no le sigan preguntando por el otro Ramón.

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Ramón Pedro Ortíz (Poli)
Formoseño, por ende con pocas chances de triunfar, este marcador central debutó en tres días después que Tony en un encuentro ante Independiente, y marcó el gol del triunfo con un cabezazo sobre la hora. De familia humilde y laburadora, no dudó de acordarse de los suyos en aquella jornada histórica: «Mi viejo, Jorge, y mi vieja, Edelmira, venden ropa casa por casa. Tocando timbre y ofreciendo lo que tienen. Mi sueño es ayudarlos y que mi familia salga adelante, eso es lo que más quiero. Seguro que por el partido de hoy vamos a cobrar un premio. En cuanto me paguen se lo voy a mandar«, declaró luego del partido al Diario Olé.
Ese día algunos periodistas lo elogiaron por haber convertido un gol en su segundo partido en Huracán (2001 a 2004). Él, algo tímido, les dijo que en realidad era su estreno. El que había jugado en la fecha anterior era su homónimo.
Si bien en un primer momento se lo consideró una promesa, con el tiempo se fue pinchando. Y razones no faltaron. Quizás todo se resuma en esta frase: «Soy joven y trato de aprender mucho de Erbín, Morquio y Lobos. Ellos me hablan y me aconsejan«. Pero intuímos que ademas de las malas influencias le pesó la estrecha relación que tenía con Globito, un can de enigmática existencia que entraba a la cancha con el hombre de Formosa y que vivía con Patota durante la semana. Muy raro.
Después de perder la categoría con el conjunto de Parque Patricios siguió un tiempo más vistiendo esos colores (disputó mas de 50 partidos) y con el pase en su poder en 2005 pasó a Almirante Brown de Isidro Casanova. Para colaborar con el embrollo de datos, ese mismo año se incorporó a Brown de Adrogué. ¡Que ganas de joder!

Ferrero Sebastián

Sebastián Alejandro Ferrero
Nacido en el seno de una familia futbolera (su padre Ricardo, arquero de profesión, disputó más de 200 partidos en Primera), no le quedó otra que seguir el mandato y darle a la pelotita. A diferencia del viejo, eligió jugar de delantero, bien de punta.
Arrancó en las divisiones inferiores de Gimnasia y Esgrima La Plata y luego de pelearla bastante tuvo su premio.
Su debut se dio en el Clausura 2001 en una situación extraña, por las lesiones del Caio Enría, Fernando Gatti, Facundo Sava y Hernán «me picaban los huevos y se me dio por rascarme» Ocampos el viejo Carlos Timoteo Griguol (que había iniciado a su progenitor en el fútbol en 1975 en Rosario Central) lo incluyó desde el arranque para enfrentar a Huracán.
Pero el estreno no fue el ideal, aquel 10 de abril de 2001, el Lobo perdió 3 a 1 y Sebastián (como demuestra la foto) debió soportar la marca del mufa Gabriel Lobos.
Alcanzó a disputar un puñado de partidos más al lado de Fernando Zaniratto y Federico Turienzo y a comienzos de la temporada 2002/2003 le dieron vía libre.
Por recomendación del Toto Berizzo cruzó el océano y se incorporó al Celta de Vigo B. Jugó poco y en 2004 enfiló para Escocia. En la tierra de las polleras defendió la divisa del Raith Rovers en el ascenso. Al menos se dio el gusto de festejar algunos goles pero no hizo nada del otro mundo y se fue rápido.
Retornó a España para probarse en Las Palmas, pero hizo la gran Mario Augusto Gómez Urbina y de un día para el otro desapareció alegando graves problemas personales.
Pegó la vuelta a sus pagos para jugar en Central Córdoba de Rosario (2004) durante seis meses.
En el verano de 2005 se lo vio haciendo pruebas, sin suerte, en Talleres de Córdoba y en la Comisión de Actividades Infantiles.
Después de un año a la deriva y cuando, intuímos, se le empezaban a terminar los ahorros, decidió volver al Viejo Continente. No la pasa tan mal en el Sangiovannese, donde juega al lado de Sergio Comba, Carlos Aurelio y tiene de compañeros a Leto, El Padre Grassi y Porro, un delantero que en las concentraciones se la pasa hablando del faso.

KeyserSoze