Jeandet Cristian

Cristian Daniel Jeandet

Se demoró más de la cuenta, sin embargo, en el fondo todos sabíamos que un día iba a llegar. Lo pidieron todos. Hasta Pablo Ferreyra desde TN Deportivo, mientras presentaba sus goles, se hizo un tiempo para saludar a En Una Baldosa. Es un viajero compulsivo, un amante de la pelota (de otra forma no se explica que siga jugando), un emblema baldosero para algunos, y un chanta para otros.
Cristian Jeandet nació en Concordia, Entre Ríos, en 1975. Sus primeros pasos en el mundo fútbol los dio en Estudiantes de Concordia. Según sus propias palabras hizo las divisiones inferiores en Newell’s Old Boys, donde no llegó a debutar. Sí lo hizo jugando en su pueblo para Ferrocarril Urquiza de Concordia (1995/1996). Luego pasaría por Patronato de Paraná (1996/1997).
El hecho (casi innecesario a esta altura) que lo condena a figurar en este sitio es su efímero paso por la Primera División. A mediados de 1997 Lanús lo fichó. Mario Gómez le tiró la 23 de Michael Jordan, sin embargo no jugó nunca y así como llegó se fue. En el medio conoció a Rodrigo Burela, Walter Coyette, Pedro Rómoli, Andrés Bressán, Gustavo Giustozzi, Marcelo Trimarchi, Hernán Raíces y Dante Ciglic entre otros.
Luego partió hacia Europa para hacer un tour fantasmal del que casi no hay datos. En 1998 disputó 3 partidos con el Fidelis Andria de Italia. En ese mismo país se calzó la casaca del Fidenze. Se quedó en Europa para pelearla y en 1999 fue contratado por el Sartid de Yugoslavia. A este periplo baldosero habría que agregarle, según él cuenta, un paso por el Lugano de Suiza, del cual no hay rastros.
Con la llegada del nuevo milenio pegó la vuelta al continente americano. Cruzó la cordillera y se unió al Palestino de Chile, donde solo dejó como anécdota hacerle dos goles en una misma tarde al Iquique. Para la temporada 2000/2001 regresó a Argentina para juntarse con Claudio Pochettino, Gustavo Medina, Pablo Cantero, «Teresa» Cancelarich y ser dirigido por Cristian Domizzi en Central Córdoba de Rosario. Convirtió varios goles y protagonizó un hecho bizarro. En un partido ante Ferro ingresó a los 20 minutos del segundo tiempo y a los 36 ya se había ido expulsado. En el medio, un gol suyo, le dio la victoria a su equipo.
Al año siguiente estuvo de paso por Instituto de Córdoba. Pero fiel a su estilo, al poco tiempo volvió a emigrar. Lo querían de Racing de Córdoba pero se tomó el avión y aterrizó en Bolivia para jugar en Blooming, donde se olvidó de cómo hacer goles. Luego durante seis meses defendió los colores del Aurora y afinó la puntería para consagrarse campeón de la Copa Simón Bolívar.
En 2003 se puso la rosa, pero no la del Palermo italiano sino la del Sport Boys de Perú. Llegó vendiendo cantidades industriales de humo: «Ahora Vengo Yo… Quiero salir campeón, ser goleador, y clasificar a la Copa Libertadores.», además le hicieron una entrevista que no tiene desperdicio. En su primer torneo convirtió 8 goles.
A mediados de año retornó a Argentina para jugar en Gimnasia y Esgrima de Entre Ríos, donde al final de la temporada descendería al Torneo Argentino A.
Otra vez en Perú siguió haciendo goles para Sport Boys. Fueron 6 en el último semestre de 2004 y 2 en 2005.
A la vuelta se vinculó con Sarmiento de Junín para disputar la Primera B Metropolitana. Su paso por el equipo juninense lo volvió a colocar en la vidriera mundial, ya que desde principios de este 2007 defiende los colores del Wydad Casablanca, último campeón de la liga de Marruecos.

KeyserSoze

Gavatorta Alejandro

Alejandro Roberto Gavatorta
Con ese apellido no podía triunfar en el fútbol. Pero tampoco podía pasar desapercibido. Una combinación ideal para ser merecedor de un homenaje que terminó de rubricar con una carrera impregnada de olor a poco y un par de transferencias insólitas.
Surgido en la cantera de Colón de Santa Fe, vio la luz de la Primera División en 2002, cuando comenzó a tener rodaje en cancha, habitualmente como suplente y conviviendo con jugadores de la talla del Huevo Toresani, Alcides Píccoli, Exequiel Marini y Jairo Morales Santos, entre otros.
Lo hizo debutar el uruguayo Fossati y si bien en algún momento gozó de la titularidad, ya en 2003 comenzó a perderla con el Patón Bauza de entrenador y recién recobró algo de confianza a fines de ese año, bajo el mando de Pablo Morant.
En realidad su situación no era para nada sencilla. Acostumbrado a jugar de volante central, tenía por delante a un referente como Martín Romagnoli y las posibilidades de robarle el puesto eran escasas. Cuando a principios de 2004 desembarcó Pacho Maturana en el Sabalero, Gavatorta se esperanzó pero a contramano de sus ilusiones, otro problema lo aquejaba. Había estado jugando con el contrato vencido durante más de 6 meses.
Su panorama no mejoró y después de un semestre soso escapó por la puerta de atrás, coididiendo con el alejamiento del Negro Martínez, César Carignano y Ariel Pereyra. No sabemos si adjudicárselo a un representante macabro o a su propio espíritu aventurero, pero por esas cosas del destino el mediocampista recaló en la exótica liga rumana, donde enfrentó al National Bucuresti del ex Boca Elías Bazzi.
Ancló durante dos años en el Politehnica Iasi (2006/07), institución que le habrá dado la chance de hacer un par de canutos para asegurarse el futuro. El presente, vale aclarar, lo lleva bastante bien. Ahora viste los colores del FC Thun de Suiza, donde podrá esmerarse en ser un jugador tiempista, pero jamás le dirán que es un relojito.

Juan Pordiosero

Moreno Leonardo Fabio

morenoleonardofabio

Leonardo Fabio Moreno (El Cantante)
Beneficiado por un fenómeno difícil de empardar, el colombiano Moreno tuvo la inédita posibilidad de baldosear dos veces en nuestro país y con más de 10 años de diferencia. Su primer paso en falso por estas pampas lo dio en 1994, cuando vistió la camiseta de Belgrano de Córdoba en Primera, y se despachó con un gol en 8 presentaciones. Nadie imaginó en ese entonces que el delantero volvería una década más tarde para intentar recomponer su relación con la Argentina.
Formado en el América de Cali (1992/93, 1998/2000 y 2003/04), debutó en el primer equipo a principios de la década pasada y tuvo varios períodos interrumpidos por transferencias a otros conjuntos de Colombia y del exterior.
La costumbre de asegurar una cantidad aceptable de goles por temporada lo llevó a ponerse los colores de Deportes Tolima (1994/95), Independiente Santa Fe (1996), Deportes Quindío (1997), Nacional de Medellín (2005) y Bucaramanga (juega ahí desde comienzos de 2007). Fuera de su nación, su periplo internacional abarcó pasos por México, donde representó al América (2000 y 2001), Atlético Celaya (2001), Jaguares de Chiapas (2002) y Lobos de B.U.A.P. (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla) en el primer semestre de 2006; En Ecuador duró muy poco defendiendo la divisa del Macará (2006) por supuestos actos de indisciplina.
Pero si por algo se lo recuerda en estos lares, es por su desafortunado paso por San Lorenzo de Almagro en 2005, cuando llegó al equipo dirigido por el Bambino Veira y declaró con entusiasmo: «soy un atacante con potencia, que se mueve mucho en la ofensiva y cuando veo la situación clara la emboco«. Se tenía fe.
En su debut veraniego la rompió. Metió un gol, dos tiros en el palo y convirtió su penal en la definición ante Independiente. A partir de esa noche casi consagratoria muchos creyeron que estaban frente al reemplazante ideal del Beto Acosta.
Pero no fue así. Compartir la lucha por un puesto con Germán Herrera, Ulloa, Edilio y el Látigo Peirone, increiblemente le fue un obstáculo difícil de superar. Eso, sumado a una pubialgia y a la frágil confianza del entrenador, terminó por ponerle oscuridad a la revancha del atacante cafetero. Como habrá sido de negativo su paso por el Cuervo que mientras él estuvo en el equipo, San Lorenzo llegó a su récord histórico de 603 minutos sin convertir goles. Para ese entonces el Bambino no estaba (el DT era Gabriel Rodríguez) y Moreno era un suplente con pocas posibilidades a pesar de que se había estrenado en la red en un partido ante Huracán de Tres Arroyos. La leyenda cuenta que a un perro que merodeaba por la zona del Nuevo Gasómetro le pusieron «Morenito» y eso terminó de derrumbar el ánimo del goleador.
Su segunda estadía en nuestro país fue tan insignificante como la primera, aunque al menos sirvió para ratificar el concepto del futbolista obstinado y desgraciado, que por más esmero que le ponga, jamás podrá triunfar en estas tierras.

Juan Pordiosero

Fernández Cristian

fernandezcristian.jpg

Cristian Gabriel Fernández
Defensor y volante nacido futbolísticamente en las divisiones inferiores de Huracán. En el equipo de Parque Patricios, donde jugó 37 partidos (en dos etapas 1998-1999 y 2001-2003), conoció a Darío Cabrol, Fernando Ávalos, Ismael Villaba, Ignacio Bordad, Marcelo da Silva y Juan Carlos Padra, entre otros.
En 2003, viajó hacia Italia para sumarse al Venezia. Con cierta regularidad disputó 21 encuentros en el Calcio, hasta que, a mediados de 2004, se incorporó a Racing Club para jugar al lado de Milovan Mirosevic, Sebastián Penco, Marcelo Guerrero, Nicolás Herrera, Gustavo Arce, Leonardo Tambussi y Nestor Ruiz.
En la cuarta fecha del Apertura 2004, Boca le ganó a La Academia por 2 a 1 con dos goles de Martín Palermo. En uno de ellos, el Loco le cometió una clarísima falta en el salto a Fernández, dejándolo clavado en el pasto. El gol fue convalidado y a partir de ese momento el rendimiento del jugador en cuestión fue en declive.
Al finalizar su contrato con Racing, arribó a Chile para jugar en Audax Italiano. En el equipo itálico se dio el gusto de compartir plantel con German Arangio, otro ex Racing. Pese a haber jugado 24 partidos (16 de titular) su paso por Chile fue totalmente intrascendente, es por eso que dejó la institucion al terminar el Apertura 2006.
Tras baldosear en el país vecino se tomó un avión hasta España. Llegando así al poderosísimo Unió Esportiva Lleida de la Segunda División B. Hasta el momento ha disputado 25 partidos (21 de titular) y se luce junto a Luismi en la defensa del equipo catalán que también cuenta con los ignotos argentinos Daniel Falco y Juan Manuel Buzzi.
En la web oficial del Lleida se dice que Fernández jugó para la selección Sub-20 argentina pero no se encontró ningún dato que lo confirmara.

KeyserSoze y Marcelo

Post en simultáneo con Se La Jugaron.

Amoako Prince

Prince Koranteng Amoako
Otro caso de futbolista con nombre de banda de música como el del brasileño Creedence Clearwater, aunque claro, no le llegue ni a los talones a DJ Jah Sandro.
Nacido en la lejana Ghana en 1973. De profesión volante, arrancó su carrera a principios de los noventa en el Dakiu Youngsters de su país. Entre 1990 y 1994 completó 75 partidos y convirtió 20 goles.
En 1994 pasó al Asante Kotoko, donde fue figura. Allí, disputó 69 encuentros y anotó 30 tantos.
Dos años más tarde llegó a América para jugar en el Sporting Cristal de Perú. Es recordada su participación en el plantel que llegó a la final de la Copa Libertadores en 1997. Ese equipo estaba integrado entre otros por Nolberto Solano, Julio César Balerio, Jorge Soto y el brasileño Julinho. En el conjunto peruano disputó 15 partidos y metió 3 goles.
Luego pasó por el Deportivo Municipal (1998/1999) junto a Lalo Maradona y Fernando Calcaterra para jugar 20 encuentros y visitar la red en 12 ocasiones.
En 1999 vino a probar suerte a estas latitudes. Fue hasta Córdoba para hacer una prueba en Talleres. Ricardo Gareca le dio algunos minutos en la Copa Neder Nicola sin embargo días después le bajó el pulgar con la llegada del Sopa Manuel Santos Aguilar.
Tras haber fracasado en su incursión argenta se tomó un avión y se bajó en tierras europeas. Recaló en el Granada, donde disputó 15 partidos y anotó 5 goles.
A la temporada siguiente pasó al Nafpaktiakos Asteras del ascenso griego. Fueron 13 tantos en 15 encuentros.
En 2001 llegó a Rusia, donde haría carrera, siempre con la casaca del Saturn. Hasta 2004 defendió esos colores en 59 ocasiones y marcó en 5 oportunidades.
Allí colgó los botines, decisión que revirtió en 2006 cuando nuevamente se sumó al Asante Kotoko de su país.
Se recuerda una anécdota suya jugando para la selección ghanesa en la Copa Africana de Naciones en 2002, cuando en el partido de cuartos de final ante Nigeria tiró la pelota al lateral teniendo el arco libre mientras el arquero nigeriano se retorcía en el piso por un golpe propinado involuntariamente por un ghanés. Su equipo fue eliminado, y meses más tarde, él ligó el premio al Fair Play.

KeyserSoze

Toro Yhoner

Yhoner Toro
Uno de los tantos delanteros colombianos de poca monta que cayó de imprevisto en nuestro país para realizar una prueba y que no dejó absolutamente nada para recordarlo.
Según los amigos de Bestiario del Balón, se trata de un «jugador emblemático de la decadencia de Millonarios (1998-2000)» tras las ruinas dejadas por Pacho Maturana, poseedor de un estilo «aparatoso y carente de talento».
Tras salirse del equipo acaudalado viajó hacia nuestro país para sumarse al ascendido Almagro en el año 2000 junto a Freddy Torres Acosta pero no logró pasar el examen de suficiencia. Así se cerró su capítulo en el fútbol argentino.
Retornó a su club y bajó de nivel a jugar a préstamo en el Ibagué, «para seguir demostrando que lo suyo era el fútbol los sábados, por la mañana y en una cancha sin tribunas».
Pero hubo otro regreso a Millonarios en el 2002 y sus dos goles contra el Unión en Bogotá al comenzar el torneo ilusionó a todos. Pero «proclive a dejarse contagiar por los bajones colectivos, fue un pilar del súbito e irreversible bajón que experimentó el equipo». Cansado e incomprendido, emigró al año siguiente a Uruguay, más exactamente al Danubio (con Carlos Barrionuevo) «en donde no podía ser de otra forma, dejó pésimos recuerdos y seis goles intrascendentes».
Regresó a Colombia (2003) y pasó por el Junior, aunque Millonarios (2004) lo volvió a necesitar y se enfundó nuevamente en sus colores. Pero otra vez duraría poco y terminó viajando a El Salvador, para incorporarse al Alianza.
Allí excedió la categoría y se notó, por lo que volvió a Colombia a jugar al Cúcuta Deportivo que, «a pesar suyo, logró su ascenso a la primera división».

Cucu

Tempone Gustavo

Gustavo Ernesto Tempone
Dueño de una pegada formidable pero inconstante para demostrar sus cualidades, Gustavo Tempone no tuvo tiempo para consolidarse en nuestro país y la peleó afuera, donde incluso llegó a representar a otro seleccionado y pudo jugar contra la Argentina.
Oriundo de la ciudad de Mar del Plata y moldeado en el club local Quilmes, recaló en las inferiores de San Lorenzo de Almagro y llegó a la elite en 1988. Poco tiempo después, más precisamente el 10 de diciembre de 1989, convirtió su único gol en Primera División ante Racing, en lo que sería la despedida del Bambino Veira, el DT que le había dado confianza.
Sus días en el Ciclón duraron hasta mediados de 1991, cuando abandonó la institución con 37 partidos en el lomo y una chapa respetable para ganarse el mango en el exterior. Y así lo hizo.
Jugó más de 8 años en Perú y al mejor estilo Twetty Carrario no dejó camiseta sin vestir. Anduvo por Universitario (1993), Deportivo Sipesa (1994), Alianza Lima (1995), Deportivo Municipal (1997), Sporting Cristal (1998), Melgar (1999), Sport Boys (2002/02), Cienciano (2002) y César Vallejo Trujillo (2004).
Su rendimiento parejo le permitió formar parte de ese no tan selecto grupo de futbolistas extranjeros que en algún momento formaron parte de la Selección de Perú. Si bien el caso de Tempone no es tan conocido como el de Ramón Chupete Quiroga, el arquero del Mundial ’78 que se comió 6 goles con el conjunto de Menotti, el volante también integra la lista de argentinos nacionalizados peruanos que enfrentaron a la albiceleste.
En 2000, el técnico Francisco Maturana, necesitado de un recambio en la mitad de la cancha, lo convocó de urgencia para un partido ante el combinado de Bielsa, por las eliminatorias mundialistas. «Fue una linda sorpresa, no por lo que uno venía haciendo, sino porque siempre se me ha catalogado como ‘el argentino’, como ‘el che’. Ahora daré todo por Perú, ténganlo por seguro. Si se me presentara la posibilidad de jugar y si se me diera la posibilidad de anotar un gol lo celebraría con la misma intensidad con la que celebro cualquier gol«, afirmó.
El 3 de septiembre de 2000 reemplazó al Chemo del Solar a los 46 minutos, en el Estadio Nacional de Lima, y pudo ver de cerca, dentro de una cancha, a aquél gran equipo que tenía a Juan Sebastián Verón, Diego Simeone y Hernán Crespo. En pocos minutos, el ex San Lorenzo se destacó e incluso provocó, con un tiro libre, un gol en contra de Walter Samuel.
Esa particularidad, la de sembrar terror con sus lanzamientos de media y larga distancia, lo llevó a ser el jugador que fue. Podía poner un centro para un gol importante (en 2001 apuntó a la cabeza a Juan Pajuelo para que Perú igualara 1 a 1 con Brasil, en San Pablo), como también podía entrar unos minutos para patear córners en el Torneo Argentino A, como finalmente le sucedió. En pocos años pasó de jugar con el Ñol Solano a tener de compañero a Cachabacha Paratore (¡Ojo con el cuco!).
Además de su paso por el Deportivo Pereira de Colombia (1996) y el Bnei Yehuda de Israel, fuera de las tierras incas se las arregló para volver su país de origen. En el Nacional B se puso las camisetas de San Martín de Tucumán (1998/99) y Godoy Cruz de Mendoza (1999/2000), mientras que una categoría más abajo, siempre en el interior, defendió los colores de Aldosivi de Mar del Plata (2003/04). En el Tiburón, ya en el ocaso de su carrera, aún evidenciaba la vigencia de su pegada cuando lo ponían, 15 o 20 minutos por encuentro, para que tirara centros al área o tuviera la pelota, según el resultado. Los tiros libres, su especialidad, tampoco estuvieron ausentes.
Su trayectoria, como se presumía, la culminó en Perú, donde conoció a su mujer y se hizo un nombre relativamente importante en el ambiente del fútbol, aunque por sus constantes traspasos y algunos problemas con los técnicos (alguna vez lo insultó en vivo, por radio, al entrenador Sergio Markarián), no llegó a ser ídolo ni mucho menos. Desde acá, el recuerdo para un tipo que en San Lorenzo conoció a Manuel Santos Aguilar cuando tenía sólo 2 ojos (recordemos que el Sopa se tatuó un tercero) y que, pese a que muchos no le auguraban buen futuro, pudo jugar en la Selección y ponerse la camiseta de River ¡Y todo al mismo tiempo!

Juan Pordiosero

Pastorutti José María

José María Pastorutti (Joy)
Desde el nacimiento de En Una Baldosa hemos conocido muchas historias de «hijos de» (jugadores, no sean mal pensados), «hermanos de», «primos de», entre otros. Así es la vida de José María Pastorutti, tal como su apellido lo indica, es el primo de la popular Soledad y de la no tan conocida Natalia.
Delantero santafecino nacido en Arequito, fue todo un referente de las baldoseras divisiones inferiores de Boca Juniors, donde llegó siendo un desconocido y se fue (casi) de la misma manera.
A medida que iba subiendo de categoría tenía sus 30 segundos de fama, siempre era presentado en las notas como el «primo de Soledad Pastorutti», mote que nunca se pudo sacar, a pesar de conseguir una buena cantidad de goles. Alguna vez dijo al Diario Olé: «Ser el primo de Soledad no me sirve para jugar, pero lo puedo aprovechar para hacerme conocer».
En inferiores formó un trío explosivo con Sebastián Monesterolo y Miguel Caneo. En 2001 jugando en Quinta anotó 7 goles. En 2002 sólo convirtió un tanto para la Cuarta. En 2003, en la misma categoría, visitó la red en 4 oportunidades.
A su vez participó de entrenamientos con la Primera de Oscar Washington Tabarez y Carlos Bianchi. Eso fue lo más lejos que pudo llegar, ya que nunca integró el plantel profesional y jamás fue al banco de suplentes. Lentamente fue perdiendo protagonismo y a mediados de 2003 se lo vinculó con Tigre y Unión Atlético Maracaibo de Venezuela, donde nunca jugó.
Lo cierto es que se quedó estancado y nunca le hicieron el primer contrato, por lo que quedó libre.
Actualmente, despunta el vicio en Belgrano de Arequito. Se acaba de recuperar de una lesión en los ligamentos de la rodilla derecha y es la figura de su equipo.
Cuando largue el fútbol probablemente se dedique a vivir de sus primas famosas, y recordar los viejos tiempos, cuando compartía prácticas con Carlos Tévez, Guillermo Barros Schelotto, Nicolás Burdisso y Roberto Abbondanzieri, a quienes ahora, igual que antes, mira por televisión.

KeyserSoze