Mantilla Matías

Matías Ezequiel Mantilla
La trayectoria de este valor surgido de la cantera de Argentinos Juniors (2002/03) bien pudo ser la de un jugador del montón que insinuó algo de joven pero que no terminó siendo lo que se esperaba.
Sin embargo, se puede hablar del respetadísimo y «Gran Matías», porque sin millones en su cuenta bancaria ni grandes lujos y siendo un total desconocido, tuvo dos romances que merecen aplausos y ovación.
Por un lado, fue el primero de los futbolistas que tuvo un noviazgo y convivencia con la vedette Silvina Luna, relación que inclusive fue dada a conocer por ella misma.
Por ese entonces su nombre aparecía más en las revistas del corazón o en programas de chimentos que en los relacionados al deporte. Caras, Paparazzi, Intrusos y Claro, entre otras, lo señalaban con ligera naturalidad como delantero, cuando es sabido que es defensor.
Pero eso no es todo, porque tiempo después repitió una hazaña similar luego de trascender que vivía un intenso romance con la modelo Rocío Guirao Díaz. Hazte fama y echate a dormir.
Para ese entonces Luna declaraba que Matías había sido su único novio, «una persona super importante en mi vida. Fue tan lindo lo que vivimos, y habíamos planificado tantas cosas juntos, que si algún día tenemos que volver, la vida se encargará de juntarnos«.
Y eso sucedió, porque el lateral dejó a Guirao y volvió con ella, que luego sería pareja de Federico Insúa, ex compañero en La Paternal.
Pero pasando a lo secundario y menos importante, con el Bicho se le registran goles a Gimnasia de La Plata en el 2001 y a Chacarita Juniors en el 2002. En aquellos planteles compartía vestuario con buenos futbolistas como Pena, Machín, Herrón, Pérez Castro, Liendo, Pisculichi, Cordone, Khul, Garfagnoli, Insúa y Yaqué. Sin embargo, a mitad del 2003 perdieron la categoría y él abandonó el club.
Tuvo un paso poco feliz por Huracán de Parque Patricios (2003/04), no sólo porque no logró el objetivo de ascender a primera sino porque se ligó una dura suspensión luego de agredir a un rival y ser detenido en una comisaría de Tres Arroyos.
Y esa no fue su única roja, ya que repetiría algunas jugadas violentas en Defensores de Belgrano (2004/05) en Primera B,en compañía de Llinás, Torres Mozzoni, Pranich, Unyicio, Priotti y Desagastizábal.
Tiempo después terminó entrenando con los libres del CEFAR, quedando en evidencia lo que puede provocar la joda y las mujeres, haciendo que un jugador de Primera pase por el Nacional B, Primera B y quede libre en apenas 2 años.
¿Pero quien le quita lo bailado? Quienes creen saberlas todas, ahora le adjudican cierto contacto con la hermosa Luli Fernández.

Cucu

Cejas Diego

Diego Martín Cejas
La historia de este volante pudo llegar a ser la de un trabajador del fútbol del ascenso que tuvo la fortuna de jugar en algún momento en Primera División. Con esa carta de presentación no alcanzaría para ser homenajeado, pero Cejas tuvo su semana de gloria.
No fueron 15 minutos de fama, ni un gol o alguna anécdota digna de ser contada, sino que en 1998 apareció en la tapa de la revista El Gráfico persiguiendo pero no pudiendo alcanzar al ya veterano y lento, Mario Lobo.
Nacido en 1972, dio sus primeros pasos en Deportivo Italiano (1991-1994) y desde ahí pegó el salto a Gimnasia y Tiro de Salta (1994-1997) que acababa de ascender a la elite nacional.
El paso fue amargo, de una sola temporada pues perdieron la categoría aún con figuras como Popeye Herrera, el Tigre Amaya, Saldaño, Onaindia y Guiberguis. A eso, se le puede sumar que marcó un gol para Boca, en contra de su propia valla. Fue por el torneo Clausura en un 0-4 a favor del Xeneize con dos goles de Ivo Basay y otro de Manteca Martínez.
Sin embargo, se quedó en el club y tras unos torneos en la B, volvieron en 1997 de la mano de Luis Rueda y Cervera.
Allí llegaron refuerzos como Marcos Barlatay, Sergio Dopazo y Darío Scotto, aunque otra vez la suerte le fue esquiva y retornaron en el ’98 a la segunda división del fúbol argentino.
Con un saldo de 17 partidos en la Primera y 97 en el Nacional abandonó la institución y desapareció de los primeros planos, aunque por poco tiempo ya en el 2000 integró el plantel de Almagro en compañía de Bevacqua, Coria, Esquivel, Gallardo, Núñez y Ramírez. Pero por esas cosas del destino o de alguna fuerza exterior, un plantel integrado por él volvió a sufrir el descenso, aunque no fue culpado porque continuó en el Tricolor hasta el 2002.
En ese momento su carrera profesional dejaba en claro que se trataba de un jugador para categorías de ascenso y fueron una muestra cabal sus últimos equipos: Estudiantes y Mitre, ambos de Santiago del Estero, durante el 2004.
Aquí va el de la tapa de El Gráfico, Don Cejas, famoso por un pelito, que paradoja.

Cucu

Caiafa Gabriel

caiafagabriel

Gabriel Hernán Caiafa
Un trotamundos de la redonda, un ejemplo de la perseverancia. Uno de esos tipos que pese a permanecer largo rato en la categoría máxima escapa a la memoria del futbolero medio. Estas son algunas frases que describen la trayectoria de Gabriel Caiafa.

En 1994, con 17 años debutó en la primera de Argentinos Juniors, jugando de manera intermitente hasta 1998. Luego pasó por Estudiantes de Buenos Aires en el Nacional B, pero en esa divisional lograría mayor reconocimiento con la camiseta de Los Andes, en la temporada 1999/2000. Con 38 partidos y 5 tantos colaboró para el ascenso del conjunto de Lomas de Zamora a Primera. Y ese hecho le permitiría volver a jugar en la elite del fútbol argentino. Dejó su huella no solo por calzarse una horrible (por el modelo, claro) camiseta marca ED sino por convertir un gol (el único) en la victoria por 1 a 0 ante Huracán. Además, durante los seis meses que permaneció en el Milrayitas en la A jugó al lado de Cristian Muñoz, Gabriel Nasta, Lucas Bovaglio, Germán Noce, Mauricio Levato, Víctor López, Ezequiel Maggiolo, Ruben Ferrer y Oscar Monje, entre otros. La mala campaña del Apertura (apenas superó en puntos a Racing y Almagro) y la mediocre del Clausura, condenaron al equipo de Lomas a retornar al ascenso.

Sin embargo, para comienzos de 2001 Caiafa ya se había ido en busca de nuevos horizontes. Millonarios lo contrató y Bogotá fue su casa por seis meses. A la capital colombiana llegó en un paquete importado por Juan José Bellini (ex presidente de la Federación Colombiana de Fútbol) del que también hacia parte José Manuel Moreira. Si amigo lector, el aporte de Bellini a los azules fue un paquete con dos paquetes, un metapaquete. Con algo de expectativa por parte de la parcial, Caiafa debutó contra América de Cali, partido que se saldó con un contundente 4-1 a favor de los azules. No se sorprenda, Gabriel no estuvo entre los anotadores. En la titular se sostuvo tres partidos más en los que no supo lo que era celebrar goles en el trópico. Relegado a la suplencia, sólo volvió a saltar al gramado meses después en una escandalosa derrota 3-0 de Millonarios contra Envigado en Bogotá. Sobra decirlo, su calificación ese día apenas rondó los dos puntos. Llena de motivos, la directiva azul decidió dar por terminada la incursión de Caiafa por tierras cafeteras apenas terminó el torneo apertura. Nadie se opuso.

Con los bolsillos llenos retornó al país y se olvidó del prestigio para volver a pelearla en la segunda división. Pasó 6 meses con más pena que gloria en Almagro (2001), donde cada vez que regresó lo hostigaron con insultos.
A principios de 2002 partió rumbo a Mendoza y durante un semestre defendió la casaca de Godoy Cruz como nunca lo había hecho con otra. Convirtió algunos tantos y a su salida del club confirmó que sólo volvería por la gente: “Yo cierro la puerta con la empresa, no lo hago con la hinchada de Godoy Cruz. Una cosa es la gente y el club de Godoy Cruz y otra distinta es la empresa que viene a aportar al club. Con la gente de Godoy Cruz me fui muy bien, porque nosotros lo salvamos del descenso, lo metimos en un octogonal, descendimos al clásico rival, le ganamos los dos clásicos. Acá la gente nos respondió, la empresa no”. Se fue reclamando premios por haber salvado al equipo del descenso, sin embargo por el lado de la empresa respondieron: «Gabriel Caiafa se fue de Godoy Cruz y firmó todos los papeles, ante un escribano, que certificaban que había cobrado todo. Él reclama unos premios, pero la gente que se fue de Godoy Cruz cobró todo«.

Para la temporada 2002/2003 volvió a la Capital y se mudó al Bajo Belgrano para gritar un puñado de goles con la camiseta de Defensores de Belgrano, al lado de Gabriel Pereyra y José Sand. Para colmo, a mediados de 2002 inició un juicio contra Los Andes para cobrar una deuda de 50.000 pesos.
Luego de haber coqueteado insólitamente con el Milrayitas, el último semestre de 2003 lo disputó en su conocida Mendoza, pero con la camiseta de San Martín. Casi ni jugó, hizo pocas anotaciones y se fue mal, en diciembre, y a su manera, reclamando una deuda junto a Aníbal Roy González.

Otra vez armó las valijas, aunque esta vez para irse un poco más cerca. Contó con el visto bueno de Néstor Clausen y se sumó a The Strongest de Bolivia, donde se consagró campeón del Torneo Clausura 2004. Durante el Torneo Apertura convirtió 5 goles, en el Clausura mermó su rendimiento goleador, pero convirtió su penal en la final.
Luego de salir campeón en Bolivia tuvo que empezar a remarla otra vez. Quedó libre y durante seis meses entrenó en el CEFAR (Centro de Entrenamiento para Futbolistas de Alto Rendimiento).

Para la temporada 2005/2006 y tal vez por la recomendación de algún amigo rabino o simplemente para sumar millas en su tarjeta de crédito viajó hasta Israel para incorporarse al Hapoel Raanana de la segunda división. Según lo que se pudo averiguar jugó poco y se fue rápido. Se desconoce si pisó algún restaurante kosher o si escuchó Matisyahu.
A mediados de 2006 fichó con el Portuguesa de Venezuela desechando una oferta del Deportivo Santamarina de Tandil. En su primer torneo convirtió 4 goles siendo el segundo goleador de su equipo, pese a que las lesiones le impidieron jugar con continuidad. Se cree que los domingos de partido se levanta temprano junto a sus compañeros para ver el programa «Aló Presidente» y escuchar las ocurrencias de Hugo Chávez.

KeyserSoze y siempreconusted
Post en simultáneo con Bestiario del Balón.

Rodríguez Gonzalo

Gonzalo Gabriel Rodríguez
Ni una foto se dejó sacar. Hubo que recurrir a los archivos televisivos para corroborar un dato que hasta este entonces parecía de fábula. La leyenda decía que Daniel Lalín, histórico aprovechador del nexo argentino-uruguayo promovido por la diferencia de impuestos y los contratos con tinta invisible, trajo a un volante charrúa de dudosa calidad y antecedentes nulos. ¿La intención? Vaya uno a saber. Probarlo en Racing, mostrarlo, venderlo, pasearlo, hacerle probar la yerba La Tranquera. Nunca lo sabremos. Lo cierto es que el pibe Rodríguez superó un período de evaluación (Cappa era el técnico) y quedó en el plantel que afrontó la temporada 1998/99. Aunque nadie lo recuerde, alcanzó a disputar 3 encuentros de manera oficial. Uno de ellos, ante San Lorenzo de Almagro, en la derrota de La Academia por 4 a 0, correspondiente a la útima fecha del Clausura ’99. Esa tarde también jugó Gastón Harguindeguy y debutó como titular Juan Zubeldía. Desapareció un día de la misma manera en la que apareció, sin decir nada y en las sombras. Un misterio aún envuelve su recuerdo.

Juan Pordiosero

Arcamone Luis Federico

Luis Federico Arcamone
Atacante clase B que por obra y gracia de su apellido siempre gozó de un lugar especial en la memoria del futbolero que tiende a recordar futbolistas perdidos. Arcamone retrotrae a formaciones de Argentinos Juniors de fines del siglo pasado. Y Arcamone no es ni más ni menos que eso, un pibe que supo prometer en el Bicho y que después se dedicó a rodar (casi lo ponemos con B) por Europa en busca de la diferencia económica.
En La Paternal tuvo que lucharla desde bien abajo para hacerse un hueco y lo logró. No sólo eso, sino que además disputó 39 encuentros en los que marcó 3 goles, entre 1997 y 1999. También integró una poco recordada selección juvenil que tenía como figuras a Gabriel Milito, Facundo Elfand, Raúl Damiani, el Chapu Braña, Luciano Palos, Sergio Caruso y Mario Turdó. Ese equipo participó del Mundialito Sub-20 «Álvaro Fabián Perea Berrospe» que se disputó en Uruguay, en 1998. Ese mismo año, incluso, casi se va de rebote a Inglaterra gracias al interés del Crystal Palace, que quería llevarse a Diego Markic y a Pablo Rodríguez. En algún momento se lo mencionó a él y a Martín Tradito como alternativas en la operación que, como ya sabemos, finalmente se cayó.
Ya sin oportunidades de jugar como titular, en 2000 se fue al desconocido Gaudix, del ascenso español y ese sería el primer paso de una carrera internacional de bajo vuelo. Un tiempito en el Granada (2001/02) le daría la confianza suficiente para retornar a la Argentina, donde vistió los colores de Defensa y Justicia (20002/03), en la B Nacional. Si bien no se destacó lo suficiente como para que lo contrate un equipo más importante, al menos se dio el gusto de jugar en dupla con Mauricio López y pelear el puesto con Sergio Bustos. Ojo, también le tocó ser suplente del Negro Saccone.
Así fue como de nuevo encaró para el viejo continente y desembarcó en Italia, donde también se puso camisetas de conjuntos del ascenso. Estuvo en el Isernia (2003/04) y después se incorporó al Celano (2004/05), donde conoció a Christian Ferreyra. Luego de un paso poco relevante por el Trapani (2005/06) paseó su silueta como un fantasma por ligas regionales, defendiendo la divisa de un equipo llamado Valle del Giovenco. ¿Y a qué no saben con quién está? Sí, de nuevo con el ex Huracán Christian Ferreyra y con otros argentinos como Nicholas Barrero y el ex Villa Mitre Cristian Berra. Después dicen que Italia juega cualquiera. Nada que ver.

Juan Pordiosero

Lipo Sebastián

Sebastián Ariel Lipo
Con apellido de caramelo, se puede decir que se trata de uno de los tantos jugadores golosina como Chocolatín Castillo, Gabriel Paletta, Alejandro Gavatorta, el Bombón Rosada y Suchard Ruiz, aunque su carrera no sería del todo dulce y debió pulular por diferentes clubes para encontrar su lugar.
Realizó las divisiones inferiores en Vélez, All Boys y con edad de sexta recaló Huracán donde debutó en el 2003 de la mano de Carlos Babington.
Pero al tener pocos minutos en un club con muchas urgencias, pasó a préstamo a Gimnasia y Tiro de Salta (2004) dejando un saldo de 8 partidos y algunas amistades quemeras como Ramón Ortiz, De La Fuente, Yaqué, Mantilla, Padra, Pablo Islas, López Rojas, Pranich y Diego Cochas.
En el norte tampoco tuvo muchas chances y debió retornar a Parque Patricios, donde lo volvieron a ceder.
El destino fue 9 de Julio de Rafaela para disputar el Torneo Argentino B, institución de la que se fue en forma prematura y sólo cosechó una relación con Ariel Segalla y Juan Manuel Suligoy.
Desesperado por no poder hacer una diferencia económica emigró al fútbol ecuatoriano y justamente así lo retrató. «Decidí alejarme porque me salió una oferta económica muy importante para ir a jugar a Ecuador. Como no venía jugando, lo charlé con la familia, luego hablé con los dirigentes y ellos sin ningún tipo de problemas aceptaron mi decisión«, explicó.
Su desembarco fue en el Técnico Universitario de Ambato (2005) que en ese momento se encontraba en la segunda división y para hacer mucho más ruidosa su transferencia, cayó junto al mítico Sebastián Flores Coronel.
Su paradero actual se desconoce, porque ya no integra el plantel del conjunto estudiantil. No obstante, aún espera que lo contraten El Porvenir o Talleres de Remedios de Escalada que utilizan como publicidad a Lipo, y mientras tanto busca armar un equipo de once con todos sus productos: Capullitas, Praliné Crocante, Ce Leche, Sport, Viena, Menta Roja, Frutales y Gajitos.

Cucu

Álvarez Fernando

Fernando Leonel Álvarez (El Gordo)
Singular promesa de la cantera de Banfield que postergó sus sueños una y otra vez a causa de un par de lesiones que le coartaron las chances de romperla en Primera. Nacido en Temperley, en 1982, llamaría la atención desde temprano por su poder de gol, condición que le permitió desempeñarse como volante ofensivo y delantero. Después de enamorar a varios simpatizantes del Taladro en las inferiores, el técnico Luis Garisto lo subió al plantel superior y lo hizo debutar el 3 de marzo de 2002, en un empate 1 a 1 ante Gimnasia y Esgrima de La Plata. Lo que parecía el comienzo de una grata carrera sería el inicio de una gran frustración. Una serie de inconvenientes físicos lo fueron alejando de la posibilidad de compartir la ofensiva con Lujambio y el Gordo Real y también de la oportunidad de afianzarse en la máxima división. Intentó volver varias veces, pero siempre las lesiones le mostraron el lado más crudo del fútbol.
Siguió en Banfield un par de campeonatos más pero no llegó a la decena de partidos. Después, desapareció por un tiempo bastante prolongado hasta que, el año pasado, se anunció su inédita llegada al Cerro Reyes, un club de la Segunda B de España (tercera categoría). ¿Qué fue lo raro? La increíble campaña se prensa montada sobre su figura, lo que generó que los medios de Badajoz, la ciudad de su nuevo equipo, promocionaran su llegada como si se tratase de una estrella de nuestro país.
El periódico de Extremadura, por ejemplo, publicó «Aunque formado en el Boca Juniors, el jugador, de 24 años, ha sido cedido al club pacense por el Banfield, de la Primera División argentina. Fernando será el 9 en el equipo de Paco Miranda, y, aunque suplente, es una de las promesas del fútbol de su país, por lo que el Banfield no se ha querido desprender de él. El conjunto pacense espera que Leonel apunte los mismos tantos que hizo con su anterior equipo«. Por si alguno todavía no estaba enterado, Álvarez no marcó ningún gol en el Taladro. Como si fuera poco, otro medio también señaló que «es un goleador formado en Temperley (Buenos Aires) y del que se espera que utilice el Cerro como trampolín para triunfar en España…el Banfield argentino que no ha querido desprenderse del delantero y solo le ha permitido venir cedido«. En realidad, en el Sur se dieron cuenta de que con 24 años no podía seguir siendo juvenil y lo entregaron con moño. Fueron tan generosos que no cobraron nada por el préstamo. Hoy, el querido Gordo trata de comer banco más moderadamente y lucha, aunque ya sea un poco tarde, por volver a ser la promesa que fue.

Juan Pordiosero

Ruiz Emanuel

Emanuel Diego Salvador Ruiz (Suchard)
Aunque usted no lo crea, la historia del hombre de los 3 nombres y la de Juan Román Riquelme tienen varios puntos en común. Dejando de lado que ambos jugaron juntos en las inferiores de Argentinos Juniors y en la Primera de Boca, fue Emanuel quién le inculcó a Román el fanatismo por el Xeneize y lo incentivó a probarse en el Bicho. Cuenta la leyenda que el padre del delantero llevaba a su hijo y al amiguito a la Bombonera cuando ambos eran dos pibes que apenas empezaban con el fútbol.
Emanuel Ruiz nació el 7 de julio de 1978 y dio sus primeros pasos en Argentinos Juniors. Ya en 1996, Boca Juniors lo adquirió junto a otras luminarias como César La Paglia, Pablo Islas, Fabricio Coloccini y Alejandro Lalli, entre otros. Con el «Bambino» Héctor Rodolfo Veira tuvo la oportunidad de debutar en Primera División pero no mucho más. Luego, con la llegada de Carlos Bianchi jugaría con algo de éxito en el Apertura 1999 gracias a una lesión de Guillermo Barros Schelotto. En total, con la casaca azul y oro disputó 22 encuentros entre 1997 y 2000.
En el ínterin, en la temporada 1998/1999, fue cedido a préstamo a Rosario Central, para jugar apenas 3 partidos. A mediados de 1998 protagonizó un accidente automovilístico en Rosario al chocar de frente su Honda Civic contra un ómnibus. Apenas sufrió una luxación en el hombro. Su novia se llevó la peor parte con fuertes golpes en el cráneo, tórax y un pulmón dañado que le provocaron la muerte pocos días después.


A comienzos del 2000 tenía arreglada su contratación por parte del Sunderland que iba a pagar 2.800.000 dólares. El jugador viajó a Inglaterra e incluso hizo la revisión médica pero a los pocos días regresó con la intención de quedarse en Boca.
El salto de calidad lo pegó meses después cuando el AEK Atenas de Grecia le puso los ojos encima y se lo llevó por 2.500.000 dólares. En el país campeón de Europa participó en 23 encuentros, convirtió 5 tantos y tomó mates con Luis Calvo y Fernando Navas.
Retornó a la Argentina para jugar en Unión de Santa Fe (2001/02), donde convirtió 4 goles en 30 partidos. A fines del 2001, el Sunderland volvió nuevamente a la carga, pero otra vez fracasó. Finalizado el préstamo con el Tatengue volvió al AEK, donde no fue tenido en cuenta y ni figuró en la lista para la Champions League.
Durante el Clausura 2003 vistió la casaca de Talleres de Córdoba. Fueron 6 partidos, sólo 1 como titular y ninguna flor. Sin embargo, el gusto de haber compartido plantel con Darío Capogrosso, Luis Islas, Marcos Gutiérrez, Facundo Erpen, Germán Real y el «Yerbatero» Claudio González, entre muchísimos otros, no se lo sacará nadie.
A mediados de 2003 arregló su contrato con Quilmes. Practicó e incluso hizo declaraciones como para ganarse a la hinchada: «Tenía una oferta de Chicago pero hablé con Alfaro y me gustó la idea y el proyecto. Además, me dijeron que él es una gran persona y eso vale mucho. Tengo buenas expectativas porque estoy en un gran club. No vamos a descender«. La remató con «Tengo que estar al máximo porque me siento orgulloso de que ellos se hayan fijado en mí. Espero rendirles. Vengo a trabajar para que las cosas salgan como las planeamos. No pienso en ser titular pero ojalá me gane un lugar».
Sin embargo, surgieron problemas y apareció justamente en Nueva Chicago. Mataderos fue su casa durante algunos meses en el Apertura 2003. Amablemente lo recibieron con los brazos abiertos pero se fue por la puerta de atrás y en medio de un escándalo.
Roberto Vila, por aquel entonces secretario del Torito, le abonó la suma total del préstamo (30.000 pesos) al padre del jugador, Carlos Ruiz, y al representante Patricio Arizaga en 3 pagarés de 10.000 pesos cada uno. El papá del jugador, días después, le confesó a Daniel Blasco, vicepresidente 1º de Nueva Chicago, que le había entregado el dinero a Arizaga y Vila a cambio de la titularidad de Emanuel en el equipo. También se había pactado que en caso de que Alberto Márcico, el DT del Torito, no lo incluyera a Ruiz entre los 11 titulares, el dinero se repartiría entre la barrabrava para que lo «apretaran» al ex Ferro, Boca y Gimnasia LP.
Que esto se hiciera público no provocó más que la rescisión del contrato del Suchard. Al menos compartió vestuario con Nacho González, Julián Kmet, Leo Ramos, Juan Ramón Jara, Livio Prieto, Jorge San Esteban, Elvio Martínez y Martín Mandra, por nombrar sólo a algunos.
Tiempo después viajó a México para defender los colores del Deportivo Toluca. No hay datos fehacientes sobre su actuación en el equipo mexicano, pero a juzgar por el poco tiempo que permaneció se puede afirmar que no descolló. Al menos, desde acá, suponemos que le alcanzó el tiempo para comer tacos, nachos, enchilada y ver alguna película de Gael García Bernal. A mediados de 2004 desembarcó en Defensores de Belgrano, compartiendo sábados con Leonardo Más, Rodrigo Vilariño, Pablo Cantero, Ornaldo Claut, Matías Oyola, Leonel Unyicio, Fabio Pieters y Carlos Yaque, entre otros galácticos abonados a esta página. Todos contribuyeron al descenso del equipo del Bajo Belgrano, sin embargo Ruiz, todo un visionario, abandonó el barco a mitad de camino.
A comienzos de 2005 recaló en el siempre candidato Real España de Honduras donde llegó chapeando diciendo que tenía un promedio de 14 goles por temporada. «Espero mejorar en Honduras, la idea de un jugador como futbolista y persona es crecer día a día y la mía es ésa» dijo apenas pisó suelo hondureño. Las lesiones conspiraron contra su supuesta capacidad ultragoleadora y el contrato fue rescindido a los pocos meses.
No se explica que tras un largo tiempo alejado de los primeros planos, en abril de 2006, haya sido mencionado como posible refuerzo del Coritiba de Brasil para disputar la Serie B del Brasileirao. Medios de ese país llegaron a afirmar que tenía un juego similar a Diego Maradona y Carlitos Tévez (no es joda). El pase no se hizo y su paradero fue imposible de hallar otra vez.
A principios de este 2007 se lo encontró formando parte del plantel de San Lorenzo de Luján, un equipo de la liga lujanense que este año participará del Torneo Argentino C. Se cree que por estos días espera un nuevo llamado del Sunderland, tal vez la tercera sea la vencida.
Esta es la vida del Suchard Ruiz, un puntero derecho que conoció muchísimos baldoseros, se engolosinó con la fama y no demostró ser más que un simple caramelo ácido.

KeyserSoze