Matías Ezequiel Mantilla
La trayectoria de este valor surgido de la cantera de Argentinos Juniors (2002/03) bien pudo ser la de un jugador del montón que insinuó algo de joven pero que no terminó siendo lo que se esperaba.
Sin embargo, se puede hablar del respetadísimo y «Gran Matías», porque sin millones en su cuenta bancaria ni grandes lujos y siendo un total desconocido, tuvo dos romances que merecen aplausos y ovación.
Por un lado, fue el primero de los futbolistas que tuvo un noviazgo y convivencia con la vedette Silvina Luna, relación que inclusive fue dada a conocer por ella misma.
Por ese entonces su nombre aparecía más en las revistas del corazón o en programas de chimentos que en los relacionados al deporte. Caras, Paparazzi, Intrusos y Claro, entre otras, lo señalaban con ligera naturalidad como delantero, cuando es sabido que es defensor.
Pero eso no es todo, porque tiempo después repitió una hazaña similar luego de trascender que vivía un intenso romance con la modelo Rocío Guirao Díaz. Hazte fama y echate a dormir.
Para ese entonces Luna declaraba que Matías había sido su único novio, «una persona super importante en mi vida. Fue tan lindo lo que vivimos, y habíamos planificado tantas cosas juntos, que si algún día tenemos que volver, la vida se encargará de juntarnos«.
Y eso sucedió, porque el lateral dejó a Guirao y volvió con ella, que luego sería pareja de Federico Insúa, ex compañero en La Paternal.
Pero pasando a lo secundario y menos importante, con el Bicho se le registran goles a Gimnasia de La Plata en el 2001 y a Chacarita Juniors en el 2002. En aquellos planteles compartía vestuario con buenos futbolistas como Pena, Machín, Herrón, Pérez Castro, Liendo, Pisculichi, Cordone, Khul, Garfagnoli, Insúa y Yaqué. Sin embargo, a mitad del 2003 perdieron la categoría y él abandonó el club.
Tuvo un paso poco feliz por Huracán de Parque Patricios (2003/04), no sólo porque no logró el objetivo de ascender a primera sino porque se ligó una dura suspensión luego de agredir a un rival y ser detenido en una comisaría de Tres Arroyos.
Y esa no fue su única roja, ya que repetiría algunas jugadas violentas en Defensores de Belgrano (2004/05) en Primera B,en compañía de Llinás, Torres Mozzoni, Pranich, Unyicio, Priotti y Desagastizábal.
Tiempo después terminó entrenando con los libres del CEFAR, quedando en evidencia lo que puede provocar la joda y las mujeres, haciendo que un jugador de Primera pase por el Nacional B, Primera B y quede libre en apenas 2 años.
¿Pero quien le quita lo bailado? Quienes creen saberlas todas, ahora le adjudican cierto contacto con la hermosa Luli Fernández.
Cucu


