Los Gaitán

A continuación, la historia de dos futbolistas de idéntico apellido y carreras similares que siempre se prestaron para la confusión generalizada. Vale la pena desmenuzar sus trayectorias para evacuar dudas y dejar en claro sus puntos en común. Parecidos, pero diferentes.

gaitanandres

Andrés Ernesto Gaitán
Lateral derecho que pasó por un sinfín de clubes sin rendir de acuerdo a lo esperado. Irrumpió en la Primera de Belgrano de Córdoba en la temporada 1994-95, donde llegó a jugar 14 encuentros. Esa primera experiencia le permitió hacerse un lugar en la elite de nuestro fútbol y, crease o no, lo defendió con uñas y dientes durante varios años. Disputó 13 partidos en San Lorenzo durante 1995 y 1996. Después, le dieron ganas de jugar en Huracán. Pero, vivo como pocos, eludió las posibles puteadas y en lugar de irse al de Parque Patricios se fue al de Corrientes. En ese conjuto disputó 28 cotejos de la temporada 1996-97 e incluso se anotó en el marcador por primera y única vez. Lo curioso es que en el club correntino coincidió con Gonzalo Gaitán, la otra parte de esta hermosa historia. Juntos vivieron de las buenas y de las malas, pero lo más importante es que mantuvieron la relación sin temor a perder la personalidad. Salvo el entorno íntimo, los demás seguidores del fútbol local (que suelen prestarle poca atención a los equipos del interior) se acostumbraron a confundirlos. Nadie los distinguía a simple vista y futbolísticamente tenían un patrón común: parecía que jugaban bien pero sólo se quedaban en promesas.
Tal fue la falta de identificación que, por las dudas, Racing reclutó a los dos. Aunque fue de a poco. Primero contrató al defensor y después al volante. Los dirigentes de turno no querían comerse el garrón de pifiarle y comprar al malo, está claro.
Andrés aprovechó la continuidad que había logrado y formó parte activamente del ciclo de Ángel Cappa como DT de La Academia, en 1998. Con la camiseta albiceleste completó 31 partidos por torneos locales y un par por la Copa Mercosur. Se despidió de Avellaneda con mucho menos guita de la prometida (de hecho intimó al club años después junto a otros ex compañeros) y el recuerdo de sus últimos partidos, integrando una linea de 4 defensores con Musa, Garaycochea y Luciano Castillo.
En 2000 se fue a Tempeley para tomar envión pero ni siquiera pudo usar una camiseta de esa marca, porque siguió en el ascenso pero con los colores de El Porvenir y Defensa y Justicia. En el Halcón de Varela supo jugar, en la temporada 2002/03, con Sergio Bustos, Federico Arcamone y Lucho Mazzina.

Gonzalo Daniel Gaitán
Necochense, típica nota del diario local cuando vuelve a vacacionar durante el verano. Genio y figura de la playa del suave declive, edificó una carrera como volante derecho que le permitió ser tenido en cuenta por varios equipos importantes. Surgió en Rivadavia de su ciudad y luego pegó el salto cuando debutó en la Primera de Estudiantes de La Plata, en 1993. En dos años jugó 26 partidos y convirtió 2 goles. Después, reaparecería con los colores de Huracán Corrientes (1996-97, 33 encuentros y 3 tantos), donde jugaría por primera vez junto al mencionado Andrés Gaitán.
No contento con esa coincidencia, antes de seguirlo a su tocayo por la ruta que va a Avellaneda se desvió hacia Rosario y se sumó a Central, donde compartió plantel con el Chueco Walter Gaitán. Lo hizo de jodido nomás, para crearle más confusión a la gente. Cuando se cansó del chiste (28 encuentros y 2 tantos en la temporada 1997-98) se incorporó a Racing (1998-99). Y allí, una vez más con Andrés, pudo disputar 7 partidos por el torneo local, en el que incluso anotó un gol.
Tuvo la mala leche de romperse los ligamentos de la rodilla izquierda en un amistoso ante El Porvenir, en febrero de 1999 y estuvo parado varios meses. En 2000 se recuperó pero no pudo asomar la cabeza en La Academia. Si lo pudo hacer en Chacarita, donde jugó un año con grandes como el Coyo Almandoz, el Negro Gamboa, Karim Adippe y el Pelado Furios.
En la temporada 2001/2002 se fue al Fortuna Köln de Alemania. Pero no le duró mucho la etapa germana. En 2002 regresó a la Argentina y se probó en Banfield, pero al técnico Luis Garisto no lo convenció lo suficiente y en agosto de ese mismo año fichó para el Xerez de España, donde fue dirigido por el alemán Bernd Schuster.
Inexplicablemente, cuando su carrera parecía acabada, llegó al Racing de Cappa, como en 1998, pero en la versión 2003. Y la experiencia fue frustrante porque jugó muy poco (sólo actuó como titular ante Independiente y peleaba el puesto con Andrés Orozco y Jhon Galliquio) y encima le quedaron debiendo plata. De hecho reclamó mediante Futbolistas Argentinos Agremiados y pidió la inhibición. «Yo fui con los papeles, entregué todo en Agremiados y ahora el tema está en sus manos. No lo hago por capricho, necesito cobrar lo que me deben, por eso firmé un contrato. Y no me cumplieron. No pido nada extraño, sólo quiero cobrar«, explicó el volante.
En la 2004/05 se fue a Defensores de Belgrano para hacer una buena campaña en la B Nacional. Pero la taba se le dio vuelta y terminó descendiendo luego de perder por penales (marró el suyo) ante Chacarita, en un memorable encuentro donde Jorge Vivaldo fue figura.
La última temporada la jugó con los colores de Defensa y Justicia, como alguna vez lo hizo su compadre del fútbol, Andrés Gaitán.

Job Elías

Job Elías Fabio
No se sabe a bien cual es el orden de los nombres, pero si que Fabio es su primer apellido.
Nacido en Asunción del Paraguay en 1983, este diminuto delantero de 1,66 metros y apenas 64 kilos llegó al país para integrar las divisiones inferiores de Chacarita Juniors.
Allí intentó a hacer pesar su rapidez y habilidad para ser partícipe del plantel de primera, pero las urgencias del Funebrero lo postergaron demasiado y apenas fue al banco de suplentes.
Pero no se dio por vencido y optó por buscar revancha en Argentina, siendo San Telmo el club que le abrió las puertas para participar de la temporada 2004-2005 en la que jugó 33 partidos y marcó sólo 4 goles.
No fue esa la mejor carta de presentación para alguien que intentaba despegar como profesional, por lo que no fue tenido en cuenta para la temporada siguiente. Así fue que partió hacia El Salvador para tomar una prueba en el FAS, pero el técnico De los Cobos tuvo la palabra final y no pidió su contratación.
Alterado y nervioso por no lograr acomodarse en alguna división, la desesperación le jugó en contra y firmó en forma apresurada en un sitio bastante particular. Viajó hasta la lejana Santa Cruz donde firmó en el poderoso Bancruz de Río Gallegos (2005) para afrontar el difícil Argentino B. Pero el frío y la categoría fueron para él obstáculos insalvables por los que no tenía ganas de pelear, tal es así que al poco tiempo partió.
Sin pena ni gloria, decidió volver a su país de origen y haciendo dupla con Arístides Rojas, rompe las redes en Sportivo Trinidense en el ascenso guaraní.
Pero esto no termina allí. Según la historia más reciente, realizó hasta el momento prácticamente la misma carrera que su compatriota Jorge Torales, que también apareció en la primera de Chaca luego de pasar por inferiores, pasó por Trinidense y terminó en el Argentino B.
Por esta coincidencia y toda la historia antes mencionada, tenía las horas contadas. Bienvenido!!

Cucu

Lormera Roody

Roody Lormera
Delantero haitiano que llegó a la Argentina luego de deslumbrar a Jorge Griffa en una gira que realizaron las juveniles de Boca Juniors por el Caribe. El jugador participaba de la Sub 20 de su país y le ofrecieron probarse en el club de La Ribera.
Sin embargo tuvo un problema y recién un año después se fue a Quilmes donde jugó en la Cuarta y Reserva. «Fue una apuesta muy grande venirme a la Argentina. Me costó mucho acostumbrarme al clima y las comidas, pero hice el sacrificio porque éste es un fútbol competitivo. Mi sueño es jugar en primera».
Lo cierto es que terminó en El Porvenir (2003-2004), club que lo ayudó a recibir la convocatoria a la selección mayor ya que en algunas oportunidades pasaron los de Gerli por televisión. En esas ocasiones, unas 400 personas se juntaron para verlo.
Resignado por no ganarse la titularidad que esperaba, optó por irse dejando una buena amistad con Fernando Dubra y Pablo Añaños.
Para tomar una radiografía de sus cualidades como jugador, el haber ido a jugar a Universidad de Honduras (2004-2005) puede dar algunos indicios.
Es que Roody no quiso volver a Haití por la complicada situación social que allí se vive, pero su tranquilidad pasa por que sus padres, Brunere y Chantal y hermanos, Gabriel y Vanesa viven en Miami.
En el equipo estudiantil rompió las redes en dupla con el argentino Víctor Hugo Sánchez y a pesar de ser sondeado por el Valencia de ese mismo país y el Real Estelí de Nicaragua, firmó para el Hispano (2005-2006), en el cual fue dado de baja por tomarse unas extensas vacaciones.
Es por esto que se puede afirmar Roody cumple con todos los requisitos del típico jugador centroamericano, festivo, aventurero, desfachatado y con poco apego al compromiso.

Cucu

Lezica Juan José

 

Juan José Lezica (John)

La versión Kapelusz dice que Juan José Lezica tuvo que ver, de alguna manera, con la historia grande de nuestro país. La crónica oficial cuenta que en 1810 varios patriotas ilustres como Belgrano, Rodríguez Peña, Saavedra, Alberti y Paso se reunieron en la Jabonería de Hipólito Vieytes para organizar los sucesos revolucionarios que se conocerían durante los últimos días de mayo. Luego de que el Virrey Cisneros anunciara, el viernes 18, la caída de Andalucía a manos francesas y exhortara a mantener la fidelidad a España, los patriotas se reunieron con Cornelio Saavedra, jefe del Regimiento de Patricios, y decidieron que había llegado el momento de implementar sus ideas renovadoras.

El sábado 19, los criollos solicitaron una autorización a Cisneros para realizar un Cabildo Abierto que permitiese debatir sobre la situación que atravesaba España. Saavedra, Belgrano y Castelli gestionaron el pedido a través de reuniones con Juan José Lezica (alcalde de primer voto) y Julián de Leiva (síndico procurador). Así se inició la revolución que terminó el viernes 25 de mayo, con la dimisión de los cabildantes y la aceptación de la Primera Junta de Gobierno, integrada por el Comandante de Armas Cornelio Saavedra (Presidente), los Doctores Juan José Paso y Mariano Moreno (secretarios) y Manuel Alberti, Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Miguel de Azcuénaga, Domingo Matheu y Juan Larrea (vocales).

El historiador/refutador Felipe Pigna diría, quizás, que Juan José Lezica tuvo un papel más preponderante del que se tiene en la memoria por herencia bibliográfica. Para En Una Baldosa, en cambio, Juan José Lezica fue un escueto zaguero central nacido en Berisso que no formó parte de la revolución de Mayo, nunca fue dirigido por el Profe Castelli, jamás fue compañero del Mencho Saavedra, no tuvo la suerte de jugar en Belgrano, tampoco le dio un pase a Renato Cisneros, no coincidió por poco con la época de Larrea y mucho menos influenció a sus colegas Rodríguez Peña y Carlos Matheu.

Este Lezica, mucho más actual y menos comprometido politicamente, tuvo sus 15 minutos de gloria cuando jugó algunos partidos en la Primera de Estudiantes de La Plata. Debutó el 6 de febrero de 1999 en un partido ante Huracán, por la veraniega Copa Provincia de Buenos Aires. Pero oficialmente se calzó por primera vez la pilcha albirroja en un encuentro ante Unión de Santa Fe, por el torneo Clausura de ese año, en el que tuvo que actuar como lateral derecho en reemplazo de Leandro Testa. En poco más de una temporada llegó a disputar 11 encuentros.

Después, le costó encontrar un hueco y a mediados de 2001 se fue a Defensa y Justicia junto a otros pibes como Maximiliano Cejas y Pablo Figueredo. Un año más tarde optó por jugar el Torneo Argentino A con los colores de Tiro Federal de Rosario. Y mal no le fue, porque pudo compartir el plantel con Hernán Heinze, el hermano de Gabriel y formó parte del ascenso a la Primera B Nacional.

En agosto de 2004 regresó a Defensa y Justicia para intentar romperla en esa categoría, pero con la llegada de la temporada 2005/2006 pasó al Deportivo Morón. Hoy sigue sacando rédito de su gran porte físico y de su nombre, tan importante para la historia de la patria y tan olvidado por el mundo del fútbol.

Delfino Leonardo

Leonardo Adrián Delfino
Promisorio volante de las divisiones inferiores de Boca Juniors que llegó a integrar la Selección Argentina Sub 17 que participó del Sudamericano de 1993 con Mostaza Merlo como entrenador. En ese equipo conoció entre otros a Fede Domínguez, Orrego, Rubén Cantero, Fuentes, Bernacchia, Vilariño, Biagini, Grande, Cantoro, Nico Diez, Lutman, Romay, Milton Acosta, José Ramírez, Burtovoy y Pablo Rodríguez.
Ya soñaba a lo grande y dos años después, tuvo el agrado de pisar primera, siendo debut y despedida. Fue en 1995 para el Xeneize, cuando ingresó como suplente, condición que repetiría una vez más.
Su salida del club se dio por decantación, la llegada de figuras derrumbó sus esperanzas y de manera silenciosa se desvinculó.
En septiembre de 1996 junto a más 400 jugadores, se presentó en la convocatoria de Carlos Timoteo Griguol que llevaría algunos futbolistas a las filas de Gimnasia y Esgrima de La Plata.
Pudo superar el primer filtro al igual que Vujacich, Zapiola, Claudio Rojas, Arturi y Pittaluga, entre otros, pero finalmente no convenció y se mandó a mudar.
Se desconoce que sucedió con él y recién aparecen datos en 1998 cuando jugó para Deportivo Morón junto a Luciano Krikorián, Maximiliano Natalichio, Gustavo Medina y Alberto Meinecke.
Su interesante desempeño lo hizo pasar a Banfield (1999-2000) que contaba con un plantel muy completo en el que debió pelear mucho para ser considerado, aunque no lo logró. El Taladro poseía jugadores de la talla de José Miguel, Martín Pautasso, Adrián González, Javier Sanguinetti, Andrés San Martín, José L. Acciari, Pablo Cameroni, Carlos Leeb, Diego Katip, Luis Calvo, Rubén Forestello, Mario Pesado Castro y Cristian Luchetti.
Por ello, buscó nuevos horizontes y recaló en San Miguel (2000) donde volvió a compartir concentraciones con estrellas como el rercordado Sergio Schulmeister, Gustavo Artaza, Pablo Pooli y Daniel Giménez.
Ya en el 2002 jugó unos meses en Unión La Calera, del ascenso chileno y luego se volvió a encontrar con Krikorián en Tigre, donde además pudo conocer a dos históricos como Orfila y Dundo. Sin embargo, no todo fue protocolo y felicidad, ya que sufrió un puñetazo por parte de un hincha de Atlanta cuando miraba a su equipo en la platea. El incidente se generalizó cuando un compañero suyo respondió el ataque con un golpe que derribó al agresor, lo que provocó que otros hinchas del Bohemio se sumen a la pelea. Ese trago amargo fue tan duro como cuando fue dejado en libertad de acción por falta de pago y debió aguardar el permiso de AFA para poder negociar con otras instituciones.
Luego de esa espera, firmó con Sarmiento de Junín (2003) en la temporada previa al ascenso, donde hizo buenas migas con Rodney Widman.
A partir de ese momento, no se supo más nada de él, aunque hay quienes lo vincularon a Grupo Universitario de Tandil e Independiente Rivadavia de Mendoza, pero lo cierto es que desapareció, como si se lo hubiese tragado la tierra.
Si querés aportar datos y como diría su posible prima Luisa Delfino…te escucho.

Cucu

García Raúl

Raúl Antenor García
Su segundo nombre, como a tantos otros, lo salvó de ser uno más en la larga lista de ilustres desconocidos que pueblan las canchas del país. Su paso insignificante por la Primera División y su apellido, normal por naturaleza, casi que lo obligaron a ser uno del montón. Pero el simple hecho de leer «A-N-T-E-N-O-R» en una formación lo transformó en un ser minimamente identificable.
En la máxima división del fútbol argentino alcanzó a disputar 30 encuentros con la camiseta de Platense, desde 1996 a 1999. Su condición de «defensor-volante» le permitió jugar como lateral izquierdo o como volante de contención. No tenía problemas para interactuar en la zaga junto a Váttimos, Lorenzón y Normán Pereyra o para compartir la mitad de la cancha con Peinado, Chatruc y Coyette. Permaneció en el club hasta que se consumó el tan postergado descenso. Después, con el Calamar en el Nacional B, desapareció del mapa.

Juan Pordiosero

Tissera Juan Carlos

Juan Carlos Tissera (El Negro)
Morocho con cara de buen tipo, apareció en la primera de Independiente en 2001. Coincidió también con la época del torneo logrado en 2002 y quizás por esa razón creyó que se comería el Mundo, pero jamás logró ganarse la titularidad.
Las magras campañas posteriores, la salida de varias figuras y la agresión de sus hinchas cuando se encontraba presenciando un partido en la platea le generaron dudas y un gran malestar, que derivó en la libertad de acción.

Atrás quedó una lista interminable de compañeros que no hicieron pie y vale la pena recordarlos. Ezequiel Bottaro, Raúl Damiani, Emiliano Dudar, Rubén Salina, Darío Sala, Fernando Lorefice, Ariel Rocha, Bazán, Zelaye, Mariano Pernía, Pekarnik, Walter Bustos, Pablo Cuba, Emanuel Rivas, Hernán Vigna, Salina, Brian Robert, Franco Troche, Maximiliano Vallejo, Pablo Trecco, Lucas Favalli y Mauro Fanari entrenaron o jugaron alguna vez con Tissera.
Buscando una revancha y pretendiendo demostrar que se habían equivocado con él, bajó al Nacional B para jugar en Talleres de Córdoba (2004) con Catriel Orcellet, Erpen y Gustavo Bartelt.
Lamentablemente la historia se volvió a repetir, el fracaso tallarín fue rotundo y dejó el club. Cansado del fútbol local, entendió que en el exterior podría encontrar la tranquilidad necesaria y por eso fichó en el siempre protagonista Monagas de Venezuela.
En la actualidad no se sabe demasiado sobre su carrera, pero si que en sus ratos libres ve mucha televisión y películas, siendo la preferida, El Joven Manos de Tissera.Cucu

Córdoba Roque

Roque Pascual Córdoba
Algunos nacen en cuna de oro y otros deben conformarse con lo que les toca. A Roque Córdoba las cosas le fueron difíciles desde un comienzo. Surgido en las inferiores de Boca, asomó el cuello cuando en la Primera la empezaban a romper Gabriel Batistuta y Diego Latorre. Siendo delantero, le era casi imposible hacerse un lugar. Por eso no desechó la propuesta de jugar a préstamo en Atlético Rafaela.
A los 19 años retornó al Xeneize y pudo debutar, aunque no en las mejores condiciones. Lo pusieron como titular en un partido ante Argentinos Juniors, por la Liguilla de 1991. Ese día, Boca volvía a presentarse luego de haber perdido el título de la temporada 1990/91 a manos de Newell’s Old Boys. En un clima enrarecido provocado por aquella decepción, Córdoba y otros pibes como Cenci y Sanchez Caballero tuvieron la suerte de pisar la Bombonera. La tarde no fue soñada ni mucho menos. Al joven atacante, la revista El Gráfico lo calificó con un 4. Y encima, el conjunto de La Paternal se llevó la victoria por 1 a 0 gracias al gol de Leonardo Andrés Fernández. Ese fue el último partido del pibe Roque Córdoba.
Dicen que también estuvo en Dock Sud y en el Unión Leiria de Portugal.

Juan Pordiosero