Moses Ndukanma
Esta es la historia de un nigeriano tentado por un empresario argentino que llegó al país a los 23 años para probarse en Boca Juniors (1996), habiendo hecho las inferiores en Rangers Internacional. Sin embargo apenas pasó por Casa Amarilla y desembarcó en Nueva Chicago (1997).
Si bien no era como lo había soñado en un principio, la oportunidad seguía siendo interesante, pero una inoportuna fractura de tibia y peroné le quitó las ilusiones. Fue operado en dos ocasiones y a partir de allí comenzó una historia que vale destacar.
Inicialmente se puso a trabajar en un hotel del microcentro porteño, pero lo curioso es que no fue su única tarea. El moreno fue además una especie de stripper en un boliche bailable, donde conoció a Verónica, una argentina con la que tuvo un hijo llamado Gianluca.
Admirador de Gustavito López, hincha de Independiente y fanático de Nwanko Kanú, se repuso de su inconveniente físico y retornó a las canchas, aunque en un nivel un tanto más bajo, en Centro Español de Primera D.
La pregunta es evidente y la respuesta inmediata. ¿Cómo llegó hasta ahí? Un tal Víctor Pardo trabajaba en las inferiores de Boca y recibió la propuesta de entrenar a Nueva Chicago, por lo que apostó a llevarse al africano que no tenía lugar en el xeneize, pero la mencionada lesión lo alejó de las canchas. Tiempo después, el entrenador cambió de club y firmó con la entidad gallega, y nuevamente se acordó de Moses y le dio otra oportunidad.
«A mí me gusta, cuando vino jugaba bien. Es un tipo encarador, que tiene velocidad, buen manejo de pelota. Tipo Tchami, de ese estilo. Buen cabeceador, hay que tenerle fé» adimitió Pardo en su momento.
Lo que jamás se supo es si Ndukanma llegó a jugar un partido en el fútbol argentino, porque hasta su tercer club, aún no lo había concrectado.
Cucu


