Sziad Alan

Alan Sziad
Esta es la historia de un futbolista nacido en Kuwait residente en Miami y que visitó el país en 1994. Se trasladó hasta los entrenamientos de San Lorenzo y se presentó como volante. De su rendimiento poco se sabe, pero es posible caer en el chiste fácil de señalarlo como un delantero explosivo, que hubiese hecho buena dupla con Guerra y que le pegaba a la pelota como un misil.
Lo cierto es que el joven intentó mostrarse para ser considerado por el entrenador Héctor Rodolfo Veira. Al Bambi, ¿le habrá gustado? Dejémoslo ahí.

Cucu

Hernández Félix

Félix Hernández (Gato)
Posiblemente nadie sepa que este futbolista venezolano pasó por la Argentina para jugar en Talleres de Córdoba en 1996, algo que en realidad no hizo porque fue despedido antes.
La historia cuenta que Ricardo Gareca agarró la dirección técnica de la T de la mano del empresario Carlos Quieto, quien le «pidió» si podía llevar a un jugador que el representaba. De esa forma el entrenador dio el visto bueno y el delantero viajó al país.
Llegó con 23 años y muchas ilusiones, pero parece ser que su estilo de vida y otros factores le jugaron en contra.
El jugador se presentó en el alojamiento designado, el Hotel Automóvil Club Argentino y pidió en pose de ganador, las llaves de la habitación que le tocaría. Sin embargo, el conserje se las negó afirmando enérgicamente que su nuevo club nunca pagaba y que se iba a tener que ir a encamar a otra parte. La pregunta que cada uno se debe hacer es el porque del término «encamar». Es que llegó acompañado por una damisela ligera en ropas, motivo que generó el enojo del cuerpo técnico y su rápida salida.
Según una conocida revista deportiva, actualmente en decadencia, Gareca le dijo que «¡boludo, acepto que vengas a ganarte un mango, y lo primero que haces es aparecerte con un gato!».
Con un total de 4 goles en 50 partidos en su selección, chapea por el mundo contando que jugó con Emilio Butragueño en el Celaya de México y con el liberiano George Weah para el Al Yasira de Emiratos Árabes, pero le faltó señalar que en el Poli Ejido (2001) de España conoció a Gabriel Bordi.
Pero eso no es todo, pues el «Gato» deambuló por todas partes. Jugó en el Deportivo Táchira (1989-1991, perdió el campeonato por un gol), Minervén (1992-1995), Flamengo (Brasil), Deportes Tolima de Colombia (1996), tuvo una prueba olvidable por Valladolid de España (1997), Italchacao (1997 y 2001), Necaxa de México y Deportivo Maldonado de Uruguay (2000), club que abandonó a los dos meses de firmar el contrato para marcharse a Estados Unidos, que es donde deseaba meditar y reflexionar y pedirle a Dios que ilumine mi sendero. Luego viajó para despuntar el vicio en el competitivo fútbol de China, donde admitió haber ido netamente por razones económicas.
Su mejor momento lo vivió en el Wanders Montevideo (1998-1999) y actualmente está terminando su carrera en el Anzoátegui de la segunda división de su país, donde compartió la ofensiva con Cristian Colusso, que por lo visto, cada día juega peor.
«Ya no corro como antes. Sé que el público reprocha que aguante tanto la pelota, pero esa es la función que me encomienda el entrenador. Me piden que corra, pero cada jugador tiene su función en la cancha. Además los corredores practican atletismo», respondió contra sus hinchas.
Sin embargo, la mayor curiosidad la brindó un medio venezolano, que con total caradurez afirmó sobre él que «aunque es cierto que ya no posee la habilidad de Lionel Messi y los regates de Robinho, en la cancha se hace sentir y trasmite confianza al equipo y al fanático. Simplemente es diferente». ¿Alguna vez la tuvo?
Cerremos todo, esto es demasiado.

Cucu

Alberoni Francisco

Francisco Alberoni
En agosto de 2004, la política de compra del Club Atlético Independiente consistía en contratar a jugadores con un alto grado de incertidumbre. Si tenían algo de suerte, los hinchas podían encontrarse con verdaderas revelaciones. Pero si imperaba la lógica, como terminaría sucediendo, esas promesas podían convertirse en pesadísimos paquetes. El primero en llegar fue Sergio Manoel, aquél brasileño que no dudó en demostrar su ignorancia cuando le preguntaron por Ricardo Bochini.
El segundo en caer fue su compatriota Francisco Alberoni, un volante o lateral por izquierda que con tan sólo 20 años traía el antecedente de haber jugado en las inferiores del Vasco da Gama, en el Inter de Milan y Brescia de Italia (2003), Bahía de su país y Barcelona B de España.
Llegó al Rojo y se puso a las órdenes de Daniel Bertoni, pero no tuvo chances de actuar de manera oficial. Apenas jugó un par de amistosos, ante Aldosivi y Liverpool de Uruguay. A fines de octubre de 2004 rescindió contrato (había firmado un préstamo por un año) y se volvió a Brasil. Primero jugó en el Paraná y luego en Avaí (2005). Fiel a su costumbre de estar pocos meses en cada institución, ese mismo año se fue a União Leiria de Portugal, pero en enero de 2006 retornó a su viejo y querido Vasco para jugar el campeonato Carioca.

Juan Pordiosero

Bergonzi Luciano

Luciano Sebastián Bergonzi
Delantero nacido en la localidad cordobesa de Ordoñez, en febrero de 1976. Se inició en las inferiores de Newell’s Old Boys y llegó a integrar el plantel de Primera en la temporada 1996/97. No le tocó debutar oficialmente, pero si fue al banco en algún que otro partido (se registra uno ante Gimnasia, en Rosario). Futbolísticamente no se pudo destacar, pero desde el plano humano dejó algunas marcas en la vida de sus compañeros. Por ejemplo, Walter Samuel aclaró alguna vez de dónde había nacido su fanatismo por el cuarteto de la Mona Jiménez: «Cuando estaba en la pensión de Newell’s, un compañero, Luciano Bergonzi, me hizo escuchar un cassette y ahí me enganché. Me encanta eso y también algunos grupos de cumbia«.
En 1998, el atacante amigo de «Il Muro» abandonó el país y apareció jugando en Perú. Primero con la camiseta de Unión Minas y luego con la de Alianza Atlético (1999). Esa fue la última noticia relacionada a su carerra deportiva. Luego, se descubrieron datos sobre su actualidad universitaria y profesional, que no dejan de sorprender.
En 2004, presentó una tésis , mientras estudiaba para ser Contador Público en la Universidad de Blas Pascal (Córdoba) , sobre: Viabilidad de ejecución de un proyecto de inversión consistente en la prestación de servicio de cosecha fina y gruesa a terceros.
A fines del año pasado, en cambio, se lo vio ocupado en vender un inmueble con una particular facilidad en el pago. Aquí el aviso que publicó en un sitio web cordobés:

Vendo Dpto a estrenar centro Villa Maria.
Aviso Número: 5822 Fecha: 22/12/2005
Contacto: Luciano Bergonzi
Calle 5 Num 516
Ordoñez, Cordoba 2555
Argentina Teléfono: 03534-496464—-
E-mail: lucho24743@hotmail.com
Web Site: http://

Descripción
A estrenar.Edificio Azure..San Juan 674
2 Dormitorios, 2 piso, 60 mts2 , equipado con alacena, bajo mesada, calefactor, termotanque , cocina y pisos de ceramica.
Precio $ 82000…Posibilidad de pagarlo a cosecha con precio en soja.

Juan Pordiosero

Ávila Roque

Roque Rubén Ávila
Si en algo se destacó Vélez a partir de los ’90, no fue sólo en títulos obtenidos, sino también en el gran trabajo de divisiones inferiores, dándole minutos a prácticamente todos y haciéndolos sentir partícipes de los logros.
Unos llegaron a Europa, algunos prometieron pero quedaron en el camino y otros simplemente, jamás fueron considerados por la masa futbolera.
Ese es el caso de este zaguero tucumano nacido en 1973 que debutó en 1992 y participó de un encuentro frente a Palmeiras en la Copa Libertadores de 1994, antecedente que le alcanzó para colocarse la medalla y salir en la foto.
Para dicho partido (4-1 en contra), Bianchi dispuso poner un equipo alternativo pues ya estaban clasificados, y salió al campo de juego con figuras como Docabo, Galeano, Moriggi, Armentano y Rentera, mientras que Sandro «Jah» Guzmán esperó pacientemente en el banco de suplentes.
Su salida del Fortín se dio casi por decantación, y posteriormente bajó en forma curiosa, algunas categorías. Primero pasó Leandro N. Alem (1996-1997) y luego firmó en Deportivo Italiano (1997-1998), en donde el arquero Ezequiel Bustos, ex Deportivo Español lo señaló como el mejor amigo que le dio el fútbol.
Es simple, sus datos no abundan, pero la pregunta es precisa, ¿además de Avallay y Santa Cruz, algún otro Roque triunfó con una pelota en los pies?

Cucu

Trecco Pablo

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Pablo Daniel Trecco
Promesa de Independiente que apareció con la misma rapidez con la que desapareció. Llegó a la la institución de Avellaneda casi por casualidad. En una de las tantas ediciones del Mundialito organizado por la gente de General Roca (Rio Negro), Trecco sorprendió a propios y extraños siendo el goleador de su equipo, el Deportivo Carhué. En uno de los partidos se lesionó y fue asistido por el médico del Rojo, que también participaba del torneo. Luego, otros integrantes de la delegación le obsequiaron una camiseta, y para rematarla le propusieron sumarse a la octava del club.
Con esa cuota de suerte arribó a Independiente con ganas de debutar en Primera. Y la chance le llegaría en 2000 , cuando Enzo Trossero subió a varios pibes para que se entrenen con los grandes. En ese grupo estaban Ariel Orellana, José Zelaye, Mariano Pernía, León Bustos y el mexicano Jorge Zamogilny. Se decía que su fuerte era el deborde y que podía darle alternativas al ataque de los Diablos Rojos.
Jugó algunos partidos (el primero, el 18 de febrero de 2000, ante Lanús, cuando ingresó por Claudio Graf) pero no mostró nada del otro mundo. Su rodaje en cancha, claro, fue escaso. Permaneció en el club hasta mediados de 2003, e incluso formó parte del plantel que se consagró Campeón en el Apertura 2002.
Luego de estar a un paso de sumarse a la CAI de Comodoro Rivadavia, apareció en La Plata FC (2004-05), donde tuvo el honor de ascender al Torneo Argentino A, acompañado por otros baldoseros como Ramiro González, Nicolás Ayr, Guillermo Tambussi, Sergio Bustos y Juan Manuel «Barney» Barbas.
En julio de 2005, no quiso perderse la oportunidad de jugar en el exterior y se sumó a Cerro de Uruguay, junto a viejos conocidos como Maximiliano Vallejo y Ariel Orellana. A comienzos de este año estuvo entrenandose en Tacuarembó pero en los últimos días regresó a Cerro.

Juan Pordiosero

Clérico Roberto

Roberto Adrián Clérico
Uno de los últimos juveniles del River de Passarella que restaba homenajear. Su nombre de trago frutal llegó a trascender más que sus cualidades futbolísticas, a tal punto que nadie recuerda ni siquiera el lugar de la cancha en que se desempeñaba.
De la camada de Siciliano, Oldrá y Claut, nació en Necochea en 1973 y debutó como marcador central izquierdo en primera en 1991 trayendo consigo un nuevo campeonato para la entidad de Núñez, a pesar de haber jugado un solo encuentro.
Sin embargo, su momento de mayor gloria no fue ese, sino haber enfrentado al Real Madrid por el Trofeo «Diario UNO de Mendoza». En aquella oportunidad, el Kaiser dispuso que los once titulares sean Sodero; Gamboa, Cocca, Clérico, Altamirano; Toresani, Alejandro Ojeda, Almeyda, Berti; Amato y Rojas. Mientras que Raciti, Vujacich y Leo Fernández ingresaron en la segunda etapa.
Fue triunfo del cuadro español y Roberto tuvo que marcar, entre otros, Butragueño, Míchel, Prosinecki y Zamorano.
A partir de allí, nunca más se supo de él y menos aún sus siguientes pasos como profesional.
Pero intensificando la búsqueda, quedó registrado que en 1999 y en el 2004 estuvo en sus pagos jugando para Mataderos, un equipo tradicional de los campeonatos regionales que contaba en ese entonces – Argentino B – con Leonardo Viana Beledo y Darío Miotti.
Asimismo, también tuvo un paso por Rivadavia (2000) de esa misma ciudad, dueño del estadio anfitrión de los torneos de verano de segundo orden.
Sus sueños de trascender terminaron truncándose, aunque nadie lo podrá quitar el recuerdo de haber jugado en River y ver el despegue hacia el estrellato de Lombardi, Dobrik, Garay, Villalba y Buján, manejados por el Pepe Albornoz con la 10 en la espalda.

Cucu

Juca y Fabio Giuntini

Juca y Fabio Giuntini
Es conocido el paso por nuestro fútbol del brasileño Alex Sandro Rossi (el del medio), quien proveniente de Cerro Porteño de Paraguay, jugó para Rosario Central y luego en Banfield. Sin embargo, tuvo muy poca trascendencia que junto a él, habían llegado dos compatriotas.
En agosto de 1993 pisaron suelo argentino y se fotografiaron para la prensa. Si bien no existen datos precisos sobre su permanencia y ni siquiera si llegaron a jugar, sus historias merecen ser contadas.

Jurandy de Jesús Damascena (Juca)
Pavada de nombre eligieron los padres de este brasilero antes de darlo a luz, y seguramente ofendido por tamaña atrocidad, fue que a la temprana edad de 21 años, maduro para entender y decidir, optó por armar las valijas, dejar su equipo el Marañao y viajar hacia nuestro país.
Se incorporó extrañamente a Rosario Central (1993) y con mucha pena y sin gloria, abandonó el club, para desaparecer prematuramente de la memoria de los hinchas.
En aquella oportunidad, el «Puma» Rodríguez comentó sobre él que «a Juca, en la primera práctica, no había modo de pararlo. Hacía los amagues de Ronaldo y pensamos que era una bestia. Se ganó el contrato ese día. Era puntero y veloz, pero terminó en la tercera. Era buen pibe, pero no rindió. Se decía que le gustaba la noche, pero nunca pude comprobar nada».
Años más tarde, pasó por el Tocantinópolis, Gurupi Esporte Clube (2004) y la Associación Atlética Luziania.

Santiago Fabio Giuntini
Los antecedentes y la chapa de ser «un delantero carioca» le pesaron demasiado a sus 17 años, y en su breve paso por el fútbol criollo no pudo demostrar todo lo que supuestamente sabía, aunque las dudas serán eternas.
Sin embargo, se pueden ir despejando cuando surgen sus posteriores registros. Para tranquilidad de la dirigencia de Rosario Central, no se perdieron nada, ya que Fabio realizó carrera en el ascenso del pobre fútbol de Bélgica.
En 2000-2001 jugó para el Cercle Brugge pero sin mucho furor, ya que retornó a su país y defendió a muerte la camiseta de la misteriosa y empresarial Roma Esporte de Apucarana S.C.LTDA (2002).
En el 2003 volvió a los países bajos y en el K.V Kortijk pareció encontrar un buen lugar donde despuntar el vicio, no obstante, un año después pasó al FC Denderleeuw EH (2004) y luego al RWDM.
De acuerdo a foros en francés del que algunas cosas se pudieron rescatar, no dejó un gran recuerdo y fue motivo de burlas. Algunos se rieron señalándolo como un ídolo, otros preguntando la razón del porque volvió de Brasil. ¿Nosotros nos preguntamos, porqué salió de Brasil?

Cucu