Promesa de
Independiente que apareció con la misma rapidez con la que desapareció. Llegó a la la institución de Avellaneda casi por casualidad. En una de las tantas ediciones del Mundialito organizado por la gente de General Roca (Rio Negro), Trecco sorprendió a propios y extraños siendo el goleador de su equipo, el
Deportivo Carhué. En uno de los partidos se lesionó y fue asistido por el médico del Rojo, que también participaba del torneo. Luego, otros integrantes de la delegación le obsequiaron una camiseta, y para rematarla le propusieron sumarse a la octava del club.
Con esa cuota de suerte arribó a
Independiente con ganas de debutar en Primera. Y la chance le llegaría en 2000 , cuando Enzo Trossero subió a varios pibes para que se entrenen con los grandes. En ese grupo estaban Ariel Orellana, José Zelaye, Mariano Pernía, León Bustos y el mexicano Jorge Zamogilny. Se decía que su fuerte era el deborde y que podía darle alternativas al ataque de los Diablos Rojos.
Jugó algunos partidos (el primero, el 18 de febrero de 2000, ante Lanús, cuando ingresó por Claudio Graf) pero no mostró nada del otro mundo. Su rodaje en cancha, claro, fue escaso. Permaneció en el club hasta mediados de 2003, e incluso formó parte del plantel que se consagró Campeón en el Apertura 2002.
Luego de estar a un paso de sumarse a la CAI de Comodoro Rivadavia, apareció en La
Plata FC (2004-05), donde tuvo el honor de ascender al Torneo Argentino A, acompañado por otros baldoseros como Ramiro González, Nicolás Ayr, Guillermo Tambussi, Sergio Bustos y Juan Manuel «Barney» Barbas.
En julio de 2005, no quiso perderse la oportunidad de jugar en el exterior y se sumó a
Cerro de Uruguay, junto a viejos conocidos como Maximiliano Vallejo y Ariel Orellana. A comienzos de este año estuvo entrenandose en
Tacuarembó pero en los últimos días regresó a Cerro.
Juan Pordiosero