Eduardo Saturnino Castro
Juan Pordiosero
Eduardo Saturnino Castro
Juan Pordiosero
José Luis Campi
Arquero sin parentesco alguno con Campi de Videomatch, aunque irrumpieron en la escena popular durante la misma época.
No obstante, su carrera arrancó un buen tiempo antes, en Atlético Tucumán, lugar de su nacimiento y sitio del que emigró muy joven a Atlanta (1990-1996) donde se consagró campeón de la Primera B en la temporada 94/95. Alguna vez compartió planteles bohemios con Cristian Castillo y Luis Bonnet entre otros.
Ese antecedente triunfal lo llevó a la Primera División. Pasó a Gimnasia y Esgrima de Jujuy cuando Panciroli ya estaba de capa caída (en el caso de que alguna vez haya estado en alza) y ocupó el arco del lobo.Lo hizo en 18 partidos, pero no lo conocía nadie, por lo que tomó trascendencia por su apellido más que por la actuación individual.
Ya para 1999 algunos arqueros argentinos se consolidaban en Chile como el nacionalizado Sergio Vargas y Claudio Mele. Fue así que un importante equipo trasandino fijó sus pretensiones y se lo llevó. En el Cobreloa (1999) no salieron bien las cosas, no jugó nunca y retornó al país para atajar en Platense (2000-2001) donde participó de 38 juegos. El Calamar finalmente descendió a la tercera categoría del fútbol nacional.
Volvió a Chile, al Deportes Concepción 2001-2002 donde a pesar de algunos penales atajados, algunas lesiones lo complicaron inclusive llegó a tener una bursitis en el codo derecho. Fue uno de sus peores años porque también sufrió los problemas económicos del club. «Los jugadores son los primeros en pagar estos ajustes. Acá siempre se sufre y se hace difícil vivir. Yo antes estaba mucho mejor, con mejor auto, con muchas facilidades, pero ya no se puede. Tuve que vender mi vehículo en Buenos Aires, ya no tengo cinco pares de zapatillas, sino sólo uno y trato de no gastar mucho. En estos momentos vivo gracias a mis ahorros, pues muchas veces no me pagan. Es la única forma que tengo para seguir adelante» declaró muy dolido y enojado.
Con solo 21 apariciones en el arco de Concepción, se alejó y para completarla llegó al Puerto Montt (2003) donde fue capitán pero nuevamente sufrió duras consecuencias monetarias. Alguna vez le llegó un cheque pendiente por $5.870.693 moneda chilena, el cual Campi rechazó por no corresponder el monto a la suma total de la deuda.
Alguna vez un periódico de La Plata señaló que para Estudiantes habían llegado varias ofertas de paquetes de jugadores, «pero la mayoría son de segunda línea y no entran en los planes de los dirigentes, como José Luis Campi y Cristian Favre».
Eso no fue todo, porque en el 2004 el Edmonton Aviators de Canadá lo contrató por tres años y con mucho ruido. El gerente de operaciones del club del norte Dale Petrone destacó que este tipo de jugador es de los que le otorgan fuerza a la liga. Y agregó: «nos emociona el haber adquirido un golero del calibre de José Campi para nuestro equipo. El será un jugador dominante que puede llegar a ser una piedra angular para nuestra Liga. El puesto de golero es crítico en la orden para que cualquier equipo del fútbol tenga éxito. Y José proporciona la fuerza que nuestro equipo requiere. Él trae tamaño, experiencia, y el equilibrio en su posición».
Claro, a los seis meses y con 14 partidos, estaba de nuevo en Jujuy jugando en el Altos Hornos Zapla el Argentino B y actualmente es suplente en nuevamente en Gimnasia y Esgrima de Jujuy (2005).
UPDATE:
Al ser consultado sobre su experiencia en Canadá sorprendió con una declaración que lo catapultó para siempre en este sitio.
¿Qué podés contar de tu experiencia en el fútbol canadiense, en el Edmonton Aviators?
«Fui a robar la plata…(risas), a jugar a un fútbol fantasma, que no existe; no sabés lo que es. Un tipo que nunca supe quien era me hizo los contactos con un dirigente de un club para ir cinco meses, y acepté; eran muchos verdes los que me daban. Allá está Sergio Marclay (ex Quilmes) y Lalo Maradona dirige un equipo de Puerto Rico que juega la misma Liga que nosotros. Después me enteré que en Toronto y Montreal hay algunos argentinos, pero no sé quienes son. Ganás bien, pero son cinco meses de competencia, porque después te agarra el invierno con 30 grados bajo cero y no se puede jugar. Jugábamos con la Liga de Estados Unidos, no la mayor, sino la segunda categoría, entonces viajábamos constantemente, por supuesto en avión, en vuelos privados. Cuando llegábamos allá, nos daban 40 o 50 dólares de viáticos por día, pero nos largaban solos, cada jugador hacía lo que quería, con un horario tope para retornar al hotel. Yo, con un par de chilenos, comíamos en un Mc Donalds a tres dólares por cabeza, así que guardábamos el resto. Iba todo para casita. Total, decíamos que para jugar con estos muertos no hace falta consumir tantas pastas, y le mandábamos hamburguesa y gaseosa. Siempre queríamos jugar de visitantes y en Estados Unidos, era el lugar para hacer diferencias».
José Luis, gracias por tanto, por ser, estar y existir.
Cucu

Martín Ungaretti
Arquero de grandes reflejos, surgido en River, al estilo Costanzo. Justamente, con él se hicieron grandes amigos en las inferiores, pese a que competían por el mismo puesto. Es más, llegó a estar en el banco de suplentes, en un partido contra Colón, con Ramón Díaz de DT. Igualmente, no le dieron muchas oportunidades y fue dejado libre.
En el 2000 fue fichado por Morón, donde tuvo grandes actuaciones, pero no pudo continuar.
En el 2001, pasó a Colegiales, en la «C», equipo con el que ascendió a 1ra «B». En el 2003, descendió con «Cole», decidió retirarse a los 26 años, cansado del ambiente futbolero y dedicarse para lo que había estudiado: Kinesiología.
A los 17, estando en el «Millo», empezó con la carrera y a los 24 se recibió. Habló con Bombicino, médico de River, por esos momentos, para hacer las pasantías, al final se quedó trabajando con él. Así fue como atendió a ex compañeros, como Ariel Franco y Damián Álvarez. También ayudó en la recuperación de una lesión de Baldassi. Muchas veces se dedicó a curar contracturas de sus compañeros en el «Tricolor».
Hoy continúa con su tarea de recuperar jugadores, tal vez, más de uno sea «baldosero».
Sandro Ventoso
Juan Pordiosero
Miguel Angel Mea Vitali
Volante central venezolano que tuvo un paso tan fugaz como improductivo por el fútbol argentino durante el año 2003.
Su carrera comenzó en el Caracas FC (1998-2001) y por su buena técnica comenzó a resaltar en la débil selección de su país. Eso lo alcanzó para viajar a España e incorporarse al Lleida (2001-2002). No le fue demasiado bien por su juventud y probó en una categoría menor pero en Italia. Vistió los colores de un club de poca monta, el Poggibonsi (2002) de la serie C pero a él no le convenció. Sin embargo creyó que en el viejo continente estaba su destino y el Ancona se lo llevó para la temporada (2003-2004). Sus actuaciones no fueron las mejores y para colmo se fueron al descenso. Rápidamente volvió a Venezuela y en el Caracas lo esperaron con las puertas abiertas. No pasó mucho tiempo para concretar un sueño, jugar en nuestro país.
El necesitado Chacarita (2003) cometió un error fatal, creer que un volante como él podía hacerse patrón de un equipo que tenía la soga al cuello. Ya en el debut frente a Estudiantes de La Plata se retiró expulsado (también recibió la roja el célebre Pajuelo). Estuvo en 7 partidos y meses después el club de San Martín dispuso no renovarle el préstamo al igual que a Cella Ruggieri, Leandro Avila, Maximiliano Bevacqua, Ariel De La Fuente, Federico Astudillo y Héctor Almandoz.
Pero si algo le faltaba era robarla de verdad, y aunque nadie lo crea pasó a la Lazio (2004) cuando esta institución contrató futbolistas del nivel de Brian Robert entre otros. Claro, no jugó ni un minuto en la escuadra italiana y pasó seis meses en el banco de suplentes. Fue cedido a un sitio más acorde, al Sora (2005) de la serie C-1 donde obtuvo la continuidad de juego que necesitaba.
Apenas siendo un poquito superior al resto de sus compañeros le alcanzó para resaltar, lo que le permitió robarla lindo, pero una vez instalado en el equipo de turno las cosas no le salieron.
Miguel Mea Vitali, no solo cumple el requisito de un paso fugaz y poco fructífero por Argentina, sino que su apellido se lleva todos los aplausos.
Cucu
Marcelo Donato Bruno
Juan Pordiosero
Juan Luciano Pajuelo
Defensor peruano nacido en Lima en 1974 que integró la selección de su país durante varias etapas y alcanzó su momento de gloria cuando en el año 2000 convirtió el gol del empate frente a Brasil como visitante en las eliminatorias.
Arrancó en un grande, el Alianza Lima (1991-1994) pero pasó a un cuadro menor como el Deportivo Municipal (1994-1997) en el que consiguió experiencia sin la presión de ganar todo en su anterior club. Eso le valió la importante transferencia al conjunto crema, el famoso Universitario (1997-2000) en el cual tomó trascendencia y desembarcó en Argentina para vestir los colores del ascendido Los Andes (2000-2001). Anduvo bien se podría decir, pero el equipo descendió.
Viajo a México a buscar billetes y Bachilleres (2001) lo contrató. A mitad de año Manuel Pellegrini lo quiso comprar para San Lorenzo pero el Atlas (2001-2002) ganó la disputa. Lamentablemente quedó libre por falta de pago y si bien Rosario Central y Arsenal se interesaron en él, fue a Estudiantes La Plata (2002-2003). Y su paso por el pincharrata fue el lugar donde es tristemente recordado. En su debut sorprendió con un gran timing para salir a cortar, mostrándose elegante a la hora de salir jugando. Buena carta de presentación, pero la historia del equipo platense se ha escrito por jugadores de otro estilo. Y la mala llegó.
Luego de un grosero error en un partido frente a Arsenal, el técnico Malbernat salió a bancarlo y lo ratificó entre los once. Pero en un clásico frente a Gimnasia volvió a fallar y pagó con un gol. Conclusión: chau a la titularidad. «Pajuelo no está para este momento; no es mal jugador, pero Estudiantes no está para lujos, la tiene que sacar, quiero que un jugador si la tiene que reventar contra la tribuna, lo haga sin contemplaciones» dijo el entrenador al igual que la mayoría de los hinchas. Pero en más de una oportunidad, el defensor siguió causando zozobra en la gente por hacer una de más. El peruano respondió que el error había sido del línea Taibi, pero a nadie le conformó la excusa. Los llamados a las diversas radios por parte de los simpatizantes cayeron como cataratas, diciéndole todo tipo de barbaridades. Fue borrado y a fin de campeonato el DT presentó la lista de los que no serían tenidos en cuenta. Allí figuró junto a Dante Unali, Horacio Cardozo, Alejandro Osorio, Fabio Pieters, Federico Bergara y Ysrael Zúñiga. Una página de Internet dedicada al fútbol de Perú le atribuyó declaraciones en las cuales trataba de xenófo a Malbernat por no querer a los jugadores extranjeros. Pero lo desmintió enfáticamente: «no fueron ciertas, me preguntaron cosas, pero en ningún momento dije que no le gustaban los extranjeros».
Sin embargo no pudo desligarse y debió permanecer en el equipo un buen tiempo más. En el momento de irse señaló «Si Juan Pajuelo es alguien en el fútbol y ha jugado en la selección es porque siempre mantuvo un patrón de juego propio. Y por nada del mundo voy a cambiar mi estilo».
Retornó a Deportivo Municipal (2003-2004) a pesar de los contactos con Quilmes y Talleres. Después volvió a Universitario (2004) donde hizo una dupla temible con Guadalupe y ahora defiende la camiseta de Atlético Universidad (2005).
Jugador de buena técnica pero displicente en la marca, se define como un «pajuelo» total.
Cucu
Juan Manuel Sara
Ilustre desconocido que arrancó en silencio en Almirante Brown (1993-1997) y que luego pasó por Nueva Chicago (1997-1998). Aún no tomando relevancia se vinculó al Hradec Kralove (1998-1999) de República Checa donde apenas estuvo tres meses. Parecía esconderse mucho más en el anonimato hasta que desembarcó en Cerro Porteño de Paraguay (1999-2000) participando de la Copa Libertadores y Copa Mercosur. En un partido frente a River fue expulsado y su equipo fue goleado 4 a 0.
Sin embargo consiguió lo que buscan todos aquellos que no encuentran un lugar en el fútbol argentino, el pase a un equipo mediano de nación económicamente fuerte. Llegó al Dundee FC (2000-2003) escocés donde se encontraban Luis Carranza, Walter Del Río y el español ex San Lorenzo Javier Artero. Tomaron trascendencia y el periodismo se acordó de él cuando Claudio Caniggia firmó como refuerzo. En un principio fue el goleador pero al final del túnel no le salieron muy bien las cosas y este Atleta de Cristo bien comprometido, fue cedido al Coventry City (2003) inglés. Cayó bien parado porque el club al que llegaba era más importante, pero no se afirmó bien y retornó a Escocia. Ya en el 2004 siguió desfilando por Europa y mirando desde lejos a Argentina. Viajó a Italia y pasó sin pena ni gloria por el Reggina (2004).
Actualmente este «irregular futbolista, limitado técnicamente y que necesita que se juegue para él» según un medio portugués cuando sonaba en el Unión Leiria, festeja los goles levantándose la camiseta y dando mensajes de dios, más precisamente pasajes de la biblia. Alguna vez se despachó con «Estoy en Escocia para una misión, creo que todos los cristianos la tenemos. Juego al fútbol y creo que Dios me trajo a Dundee para hacer algo especifico para él. Supongo que puedo considerarme un evángelico del fútbol. Leo la biblia todos los días y mi relación con él es lo más importante, porque no hubiese superado los desafíos que se me plantearon, me ayudo para todo sea posible. Jugar para Argentina es un sueño constante. Siempre pienso que no podré porque hay delanteros como Batistuta y Crespo, pero creo que si Dios me dio la chance de jugar también puede lograr que yo vaya a la selección. Me pone feliz que mis compañeros me respeten. En Argentina se usa mucho levantarse la camiseta y por eso festejo así».
Su último paso lo tuvo en el gran Shelbourne FC (2005) de Irlanda y luego retornó al país. Tuvo un paso poco feliz por Huracán de Parque Patricios (2005-2006) y luego volvió al viejo continente para convertirse en delantero del Vaduz FC de Liechtenstein (2006).
UPDATE: En 2006 vistió la camiseta del Gallipoli de Italia y después engrosó su trayectoria europea con pasos por Lucena de España (2007) y Locarno de Suiza (2008). A comienzos de 2009 retornó a Cerro Porteño de Paraguay, donde se consagró campeón con Pedro Troglio como entrenador, pese a sufrir una dura lesión en la rodilla que lo marginó gran parte del campeonato.