Herrera Esteban

Esteban José Herrera (El Pollo)
Algo falló, algo salió mal en la carrera de Esteban José Herrera. Predestinado a ser el sucesor de Martín Palermo, el goleador histórico de las divisiones inferiores de Boca Juniors no pudo demostrar en la Primera todo su potencial y fue sin dudas uno de los más grandes fracasos del semillero xeneize.
Nacido el 3 de septiembre de 1981 en Villa Constitución, Santa Fe. Ya de entrada ganarse un lugar le costó, al menos, el doble, porque adelante suyo tenía a Martín Palermo, Guillermo Barros Schelotto, Marcelo Delgado, Fernando Pandolfi, Christian Giménez, Alfredo Moreno y Roberto Colautti.
Su debut en la Primera xeneize fue el 28 de marzo de 1999 cuando ingresó por Christian Gimenez en el empate 1-1 ante Gimnasia LP.
Luego jugó en Reserva y reapareció entre los grandes el 4 de marzo de 2001 en la derrota por 2 a 1 ante Racing. Jugó desde el arranque junto a Guillermo Barros Schelotto y fue calificado con 4 puntos. Jugó otros 6 partidos en los que marcó 1 gol a Colón de Santa Fe.
A mediados de 2001 participó del mundial Sub 20 que se disputó en Argentina y en el que el seleccionado nacional se consagró campeón. Convirtió 3 goles (2 a Jamaica en la goleada por 5 a 1) y jugó al lado de posteriores mundialistas con la selección mayor como Nicolás Burdisso, Fabricio Coloccini, Maxi Rodríguez y Javier Saviola. Además de integrantes de este sitio como Sebastián Bueno.
Pero la gloria duró poco, después del mundial y al no tener lugar en Boca por la llegada de Naohiro Takahara fue cedido a préstamo a Talleres de Córdoba. Ni jugó, al menos compartió plantel con Cristian Muñoz, Mario Cuenca, Julián Maidana, Horacio Humoller, Emanuel Perrone, Marcelo Sarmiento, Gabriel Pronetto, Diego Garay y Matías Biggi, entre otros.
Retornó a Boca, donde no fue tenido en cuenta, y a mediados de 2003 quedó libre. Se tomó un avión y aterrizó en Italia, donde fichó para el modesto Messina, por aquel entonces en la Serie B del Calcio. Disputó 7 partidos, que no alcanzaron para que los hinchas de ese equipo lo recuerden. A los seis meses se fue al Lucchese.
Reapareció en 2004 cuando se sumó al combinado de estrellas ex xeneizes que armó Ernesto Mastrangelo en Chacarita. Con el objetivo de retornar rápidamente a Primera División llegaron Juan Forchetti, Gabriel Christovao, Carlos Quiñónes, Diego Cepeda, José Galvan y José Molina. El técnico abandonó el barco a las pocas fechas y el equipo se salvó del descenso tras vencer a Defensores de Belgrano en una épica final. Convirtió 6 goles y fue uno de los puntos altos en un plantel muy flojo.
A mediados de 2005 retornó al continente europeo para hacer goles con la casaca del Iraklis de Grecia. En el primer año anotó 7 goles en 29 partidos.

KeyserSoze

Franja Antonio

Antonio Franja
Enganche croata de mucha clase que llegó ,en condición de prueba, a Boca. Le gustó a Tabárez, pero por el problema de las incorporaciones, que podían ser dos para el Clausura, le dijo que vuelva el próximo torneo. Volvió pero «El Maestro» ya no estaba.

Cazador

Norambuena Arturo

Arturo Norambuena

Otro de los tantos jugadores chilenos que hicieron sapo en la Argentina después de Marcelo Salas allanara el camino con su brillante labor en River. Este delantero llegó Quilmes en el 2004, precedido de buenas campañas en Audax Italiano y Universidad Católica. Pero acarreaba, además, una historia digna de película.

En su juventud, el fútbol no estuvo entre sus prioridades. Jugó al vóley y al tenis con bastante suceso. De hecho, con la raqueta en la mano llegó a estar entre los 3 mejores de su país. Ya un poco más grande, entró a la Universidad para recibirse de ingeniero forestal, como su padre. Sin un trabajo que le diera de comer, se entretenía jugando en el equipo universitario, hasta que un día se le abrieron las puertas de un nuevo mundo. “En uno de esos Torneos Nacionales que se jugó en Temuco, vino una gente del club de esa ciudad y me preguntó ¿Por qué no probás suerte en el fútbol? Y yo dije Bueno, está bien. Voy a probar un año«, le contó años más tarde a Clarín.

Fue así como arrancó en la Tercera División, luego pasó a Segunda y finalmente arribó a la Primera, donde fue contratado por un grande como la Universidad Católica. No sólo hizo varios goles, sino que además fue convocado a la Selección. Con 32 años y una historia de vida atípica para un jugador, llegó a la Argentina.

En el Cervecero fue pura espuma, jugó apenas 3 partidos en los que no convirtió goles y al terminar el Clausura se volvió a su país. Allí vistió la camiseta de Cobreloa (2004/05) y cerró su carrera en Islanders de Puerto Rico (2006). Además de la pelota, tocaba la guitarra e integró dos bandas, Off Side y Los Miserables. En eso, dicen que Norambuena no era tan bueno.

Mosquera Tommy

Tommy Mosquera
Delantero colombiano. Otro fracaso más que pasó por Defensores de Belgrano. Llegó como un gran goleador, pero se fue odiado por la hinchada.
Jugó 6 partidos y sólo hizo un gol.

Cazador

Carazas Eddy

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Eddy Carazas

Volante que jugando para Perú le marcó un gol a la Argentina en la Copa América de 1997. Con ese antecedente, llegó a nuestro país para enfundar la casaca celeste de Belgrano de Córdoba (1999), donde entusiasmó al público con buenas actuaciones en sus primeros partidos. Luego, el tiempo hizo justicia. Eddy, moreno y con paso cansino, tenía el inigualable gen del futbolista peruano. Por lo tanto, se quedó sólo en promesas y pasó a ser un fiasco. Perjudicado por una lesión, sólo disputó 6 partidos con el Pirata y ninguno de forma completa.

Volvió a su club de origen, Universitario, pero evidentemente no era el mismo. Además de su paso poco productivo por Córdoba, arrastraba una mala experiencia en Tigres de México. Eso seguramente le quitó confianza y por eso no pudo escalar más alto. Pasó sin suerte por el fútbol portugués y también fantasmeó en su país con Sports Boys (2002) y Atlético Aviación (2008), un equipo del ascenso donde las cosas se le hicieron difíciles, porque ahí el que no corre…vuela (?).

Sabbag Pablo Martín

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Pablo Martín Salomón Sabbag

Sorprendió a propios y extraños que para el inicio del Clausura ’99 apareciera en el plantel profesional de Argentinos Juniors un jugador llamado Pablo Martín Salomón Sabbag. Aquellos que conocen un poco más el ambiente futbolístico lo relacionaron inmediatamente con Máximo Sabbag, conocido dirigente de River Plate, y no se equivocaron. Su hijo Pablo llegó al Bicho en el verano de 1999 para intentar ganarse un lugar compitiendo con dos jugadores con amplia trayectoria: El Polo Quinteros y el Balín Bennett. También alternaba Federico Arcamone por lo que las chances de Sabbag no fueron las mejores.

Le tocó debutar un domingo por la mañana en la cancha de Deportivo Español en un partido que Argentinos iba ganando ante Huracán y terminó perdiendo. Al recibir el segundo gol en contra, Chiche Sosa mandó a la cancha a Sabbag por Cogliandro, pero en esos escasos seis minutos mucho no pudo hacer.

Dos fechas más tarde, llegó su momento de gloria. Se repitió estadio y día -domingo de mañana en Deportivo Español- esta vez ante Belgrano de Córdoba, que ganaba con un gol tempranero de Rueda. Argentinos no le encontraba la vuelta al partido y Sosa hizo ingresar a Sabbag por Bennett. Enseguida hubo un penal que Quinteros cambió por gol e igualó la contienda. A poco del final, Sabbag fue perfectamente habilitado y definió cruzado junto al palo derecho de Bernardo Ragg para decretar el 2 a 1 definitivo. Obviamente, no faltaron los medios que titularon «Del intercountry a la Primera» o cosas similares.

Volvió a jugar contra Newell’s de local y fue titular contra Independiente en Avellaneda. Luego jugó otros tres partidos del torneo en los que ingresó desde el banco.

El Apertura ’99 lo encontró como titular junto a Bennett, pero la fortuna no estuvo de su lado. En ese primer partido contra Estudiantes de La Plata debutó -con un gol- Aldo Osorio, que se quedaría con el puesto con el correr de las fechas. Sabbag se lesionó contra Boca y recién volvería a jugar un par de partidos más en el torneo hacia el final.

Para el Clausura 2000 casi no fue tenido en cuenta. Chiche Sosa dejó la dirección técnica el 11 de abril y se hizo cargo Carlos Javier Mac Allister, que lo llevó al banco en su primer partido como DT y lo hizo ingresar sobre la hora de la derrota 1-2 con Unión en Santa Fe. Su último partido en Argentinos lo jugó en Córdoba, en el empate sin goles ante Talleres.

La temporada se cerró y Sabbag totalizó, en un año y medio, 16 partidos y un gol. Por decantación, imaginamos que iba a quedar en libertad de acción, sin hacer uso de la opción que tenía su pase a préstamo. Fichó por un año para River Plate, aunque no llegó a jugar oficialmente en el equipo de la banda roja. Decidió así colgar los botines en lo que al fútbol profesional se refiere -siguió jugando en inter-countries y, según las revistas especializadas, con buenos desempeños- y se dedicó a la representación de jugadores.

Publicado originalmente en ¿Te acordás, Bicho?

López Mauricio

Mauricio López (El Mudo)
Delantero poco efectivo. Su juego desganado le valió un sarta de calificativos como «AMARGO», «PECHOFRIO» y demás.
Recuerdo una anecdota de él. Cuando terminó un partido de Quilmes, le tocó el antidoping. Pasaban las horas y no lograba sacar nada. Ya borracho de tantas cervezas que había tomado, llenó el tarrito con esta bebida. Cuando se dieron cuenta se armó flor de escándalo, pero argumentó que estaba borracho y que no se acordaba de lo que hizo.
Jugó también en Belgrano, Rosario Central, Platense, Defensa y Justicia, San Martin(SJ), Badajoz (durante el fracaso de Tinelli), Barcelona (Ecuador) y ahora en el Durango (México).

Cazador

Tilico

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Fabricio Rogerio (Tilico)
Por alguna extraña razón, los clubes rosarinos, Newell’s y Central a la cabeza, se han convertido en el destino ideal para los brasileños baldoseros. En los últimos 15 años, en el Parque Independencia se ha visto desfilar a Marcos Borges, Duda, Paulo César Martins Souza, Jardel (que si bien no es baldosero su paso por la Lepra dejó mucho que desear) y si contáramos los que pasaron por la contra, la lista sería interminable.

Como un presagio de lo que sería su desempeño, Tilico llegó a Newell’s (2002) sobre la hora. Venía de jugar en el modesto Real España de Honduras. Sacando chapa de ser un delantero ambidiestro que se mueve por todo el frente de ataque, llegó a préstamo por un año, con cargo y opción, previo paso sin suerte por Colón.
Su currículum marcaba pasos por el Kalamata griego, Pumas de la UNAM y Monterrey de México además de Paraná Clube y Santo André de su país.

Apenas disputó un partido como titular (en el entretiempo lo reemplazó Lisandro Sacripanti) ante Arsenal de Sarandí y a la semana Julio Zamora, por aquel entonces DT leproso, lo bajó a Reserva junto a su compatriota Paulo César.

Luego participaría en 2 encuentros más ingresando como suplente ante Huracán y Banfield. Tras varios años en el ostracismo (se cree que anduvo por Indonesia) apareció a principios de 2007 en su país, defendiendo los colores del Grêmio Catanduvense, equipo que disputó la tercera división del campeonato paulista.