
Sergio Damián Valenti
Hubo una época en la que, créase o no, Atlético de Rafaela solía derrotar a Gimnasia y Esgrima La Plata. Corría la sexta fecha del Apertura 2003 cuando la Crema venció al Lobo como local. Pasaron otros 18 partidos y el conjunto de Santa Fe jamás volvió a quedarse con los 3 puntos. Alternó empates y derrotas hasta que, por la sexta jornada del Clausura 2004, volvió a cruzarse con Gimnasia.
Esta vez en El Bosque parecía que la historia se iba a repetir. Promediaba la segunda etapa y el Tripero, dirigido por Carlos Timeteo Griguol, le ganaba 3 a 2 al conjunto de Osvaldo Piazza con goles de Gonzalo Choy y Cristian Castillo -2-. Gonzalo Del Bono y Lucas Bovaglio habían marcado para los santafesinos y mantenían el suspenso del encuentro.
A los 74 minutos de juego, Griguol dispuso la salida de Castillo para la entrada del debutante Sergio Valenti, delantero de profesión, goleador histórico de las divisiones inferiores del Lobo (según dice en su blog) y baluarte de la categoría 85. No le vamos a echar la culpa al pibe, que no tuvo nada que ver, pero desde su ingreso le tocó ver de cerca los goles de Darío Gandín y Rubén Forestello. Sí, una rueda después, Rafaela volvió al triunfo, contra Gimnasia y en el Bosque. Por las dudas, Valenti no volvió a jugar en ese torneo.
Reapareció un año más tarde, con muchísima menos competencia (Enría, Impallari, Vargas, Savoia y Hugo Gatti), y con Pedro Troglio en el banco. En el Clausura 2005 disputó 10 partidos y marcó sus únicos 2 goles, uno a Vélez (derrota 4 a 2) y otro a Colón (triunfo 2 a 1), con los que obtuvo un poco de prensa.
En el Apertura 2005 el Lobo fue subcampeón con la dupla matadora (?) Delorte – Vargas. Así y todo, Valenti fue una especie de talismán y participó, siempre desde el banco, en 10 encuentros, sin marcar goles.
A comienzos de 2006 emigró al fútbol mexicano. Con la camiseta de Irapuato no hizo demasiado, porque a los seis meses estaba de vuelta en la Argentina, defendiendo los colores de Talleres de Córdoba en la B Nacional.
Algunos goles en el Tallarín le dieron el handicap suficiente para rapiñar unos minutos más en La Plata. De vuelta en el Tripero, tuvo que esperar bastante para tener un poco de actividad. Dirigido por el Pacho Maturana, recién apareció en la fecha 17 del Clausura 2007, ante Newell’s, en el Parque Independencia. Esa tarde reemplazó a Sergio Leal a cinco minutos del final del partido.
A mediados de 2007 fue a pasear su fútbol por Montevideo. En Defensor Sporting dejó su sello goleador ante River por la Copa Sudamericana y no hizo mucho más. Al año siguiente ya estaba en Rafaela, desparramando rivales enfundado en la divisa de Ben Hur. De allí pasó a Chile, donde mostró una guata interesante e hizo las delicias de nuestros amigos de La Rompieron cuando se fue al descenso con Curicó (2009).
Después de pasar seis meses inactivo, y de fracasar en una prueba veraniega para incorporarse al Jorge Wilstermann boliviano, a mediados de 2010 se sumó a Villa San Carlos, donde a su llegada vendió un poco de humo. «Yo tenía muchas ganas de jugar en este club. Todos me dicen que es un club con mucho sentimiento, con mucha pasión por la camiseta y gracias a mi acercamiento a Dios que es lo que me cambió el carácter, mi forma de ver la vida y la de mi familia, este tipo de posibilidades son una bendición para mí. Por eso estoy eternamente agradecido por esta posibilidad a San Carlos, a los dirigentes y al cuerpo técnico», comentó.
Todo muy lindo, sí, hasta que nos enteramos que en 19 fechas del campeonato todavía no le vio la cara a Dios.