Eduardo Federico Martínez Colombo
Delantero uruguayo de oscuro pasar por el fútbol argentino. Surgió en Rampla Juniors (2004 y 2006), donde hizo varios goles que despertaron el interés de Boca Juniors, que terminó adquiriendo parte de su pase en silencio.
Su andar por el Picapiedra, más sus experiencias en Defensor Sporting (2005) y Central Español (2007), le permitieron llegar a nuestro país con algo de experiencia…para baldosear.
Primero desembarcó en el Xeneize, donde sólo llegó a entrenar y luego lo enviaron a Rosario Central (2007/08), a préstamo por un año. Firmó, se puso la camiseta para la foto, miró a su alrededor, y entonces sí, se permitió vender un poquito de humo: «en Uruguay consumimos mucho fútbol argentino, y en lo personal es un fútbol que me encanta; no sólo por el juego sino también por el entorno; los estadios llenos y todo lo que gira alrededor«. Y agregó «se la hinchada que mueve Central, cómo se vive lo futbolístico en esta ciudad, así que llego con muchas ganas«.
Lo de Martínez en el Canalla fue olvidable, porque ni si quiera jugó. Según el sitio Rosario 3, el charrúa llegó lesionado y nunca pudo ponerse a punto, pero tuvo la delicadeza de pedir la rescisión de su contrato, para no seguir currando. O para seguir currando en otro lado…
Tras un paso por el Antofagasta chileno (2008), tal vez evaluó la posibilidad de volver a la Argentina para tomarse revancha en Newell’s, pero lo más parecido que encontró fue el Cabofriense de Brasil (2009). Desde mediados del año pasado juega en los Warriors de Singapur. Está bien, no es una liga muy exigente, pero de vez en cuando se tiene que comer una visita al zoológico. Un garrón (?).







