Guillermo Luis Panaro
Las frías estadísticas sólo dicen que fue un marcador de punta que jugó 2 partidos en la Primera de Ferro Carril Oeste entre 1987 y 1988. Observar el plantel verdolaga de esa época, nutrido de otros hombres en su puesto, nos podría dar una pista sobre el por qué de tan fugaz trayectoria. Sin embargo, esta nota de Clarín a un misterioso integrante de ese equipo nos agrega un dato revelador:
-¿Qué fue Griguol en tu carrera?
-Hizo muchísimo. Pero estoy de acuerdo con los dicen que no deja vivir al jugador de fútbol. Con él, un jugador de Ferro nunca ganó plata.
-¿No exagerás?
-¿Qué? Invadía nuestras vidas. Venía y nos decía: ¿Quién sos vos para pedir 20.000 dólares?. Obvio, ya había hablado con los dirigentes. Y él arreglaba contratos millonarios.
-¿Por qué llegaron a Primera tan pocos de tu camada de inferiores en Ferro, campeones repetidos en los torneos de reserva?
-Porque Griguol los arruinaba mentalmente. A Guillermo Panaro, que era un marcador de punta bárbaro, nunca lo puso porque según Griguol era muy petiso, pero tampoco lo dejaba ir. A Cancelarich, un día lo hizo afeitarse en el túnel, sin crema y sin jabón, porque si no no jugaba. A Mandrini lo hizo ir tres veces en el día a la peluquería. Y otro día nos hizo sacar las calzas a todos. En Ferro, con Griguol, perdías 10 años de tu vida. El Negrito González, un talento increíble, hoy está sin club.
Sin acreditar tamaña acusación (?), creemos que es probable que el gran Timoteo, tan amante de los matemáticos como Paenza lungos como Sava y Pobersnik, le haya bajado el pulgar a nuestro homenajeado por el simple hecho de tener poca estatura. Cosas del Viejo.
La cosa es que Panaro no hizo mucha carrera como futbolista y recién tuvimos noticias suyas cuando asumió como entrenador de Barracas Bolivar, en el marco del famoso proyecto de Enrique «te muestro los goles antes que nadie» Sacco. Fiel al gerenciador, Guille dejó su cargo cuando Quique se alejó. Eso sí, enseguida se hizo cargo de las inferiores, porque a diferencia de Griguol, a él no le molestan los bajitos.





