Especiales: Aimar Centeno en el Real Madrid

Ya hemos contado, alguna vez, en qué consistió Camino a la Gloria, aquel reality show de la productora Cuatro Cabezas que en el 2002 evaluó a 12 mil pibes para terminar eligiendo a uno y darle la posibilidad de probarse en un club gigante de Europa. Lo que no hemos desarrollado demasiado es lo que pasó con el ganador de aquel certamen en tierras españolas. Era hora: el paso de Aimar Centeno por el Real Madrid.

Nacido en la localidad bonaerense de Agustín Roca, Centeno tenía apenas 16 años y se destacaba por su perfil bajo. Es más, ni siquiera era de los jugadores más habilidosos en el concurso. ¿Su posición en la cancha? Un poco de todo, pero concretamente nada. Era volante, jugaba por derecha, por izquierda, en el medio y hasta de enganche. Quizás eso fue lo que terminó convenciendo al jurado integrado por Roberto Perfumo, Carlos Mac Allister, Javier Castrilli y José Basualdo.

Luego de una peleada final con el chico Santiago Fernández (adquirido luego por el representante Gustavo Mascardi), Aimar Centeno se terminó quedando con el premio económico y la posibilidad de viajar a España para probarse, nada más y nada menos, que en el Real Madrid.

En noviembre de aquel 2002, Aimar se tomó un avión por primera vez en su vida y llegó a la capital española, donde lo esperaba la Casa Blanca. Las expectativas eran enormes: hacer el tour Bernabéu, entrenar, jugar partidos, ir creciendo en el más alto nivel, estar en la consideración del primer equipo, ser contratado, debutar en la liga e invitar a todo el pueblo para que lo fuera a ver. Total, entradas Real Madrid le iba a dar. Pero todo eso sólo ocurrió en nuestra imaginación. En su cabeza, lo único que daba vueltas era la idea de hacer una buena primera práctica. Pero el plan falló.

Ya en el entrenamiento de bienvenida, al pibito lo tiraron a la cancha para que hiciese un poco de fútbol. Tocó una pelota, dos, tres…y se lesionó. Sintió un pinchazo en el aductor y tuvo que abandonar el campo de juego. Mucha mala leche, demasiada. Todavía le quedaban algunas semanas en España y ni se le cruzaba la idea de volver, como quedó retratado en una nota para el periódico ABC:

—Se le acaba el tiempo…

—Vine para disfrutar y para quedarme. Aún no ha terminado el plazo.

—¿Se ve con probabilidades?

—Condiciones tengo, pero uno nunca sabe qué es lo que va buscando el técnico.

—Algún truco tendrá para convencerlo.

—Jugar a la pelota, nada más.

—¿Ha conocido a Jorge Valdano?

—No. Sólo a Butragueño y a Vicente del Bosque.

—Entonces, ¿no sabe qué es el miedo escénico?

—No.

—Es lo que siente el rival cuando juega en el Bernabéu.

—Eso es nerviosismo, nada más. No hay que ponerle nombres tan raros a las cosas.

—Pero ahora se acabó el programa y las cosas van muy en serio para usted.

—Yo me tomé aquello muy en serio, no como un programa, sino como un concurso de fútbol. Si hubiera sido de música, no me hubiese presentado.

Bastante firme y centrado por tratarse de un chico de 16 años que se la jugaba solo en Europa, dejó pasar los días para ver si recuperaba y le daban otra chance, pero eso nunca sucedió. Volvió a la Argentina, integró las inferiores de River y Rosario Central, jugó en la liga de Venado Tuerto y terminó poniéndose la camiseta rojinegra de Origone FC, el único club de Agustín Roca.

Ahí, en su pueblo, ese que le debe su denominación a la estación ferroviaria porque en realidad se llama Coronel Marcos Paz, ahí donde se hace la Fiesta Nacional del Fiambre Casero, ahí donde el último censo dijo que apenas existen 331 habitantes, Aimar Centeno es uno más. Apenas un chico que se dedica a vender Coca Cola. No durante los partidos, claro. Es polifuncional, pero tampoco la pavada.

Especiales: Duplas cacofónicas

Una delantera compuesta por dos jugadores cuyos apellidos / apodos comienzan con la misma sílaba es un hecho que nunca pasó desapercibido para cronistas, relatores y hasta para creativos publicitarios. He aquí, los casos más recordados.

La dupla Ro-Ro

La dupla más talentosa, carismática y marketinera de la historia, curiosamente, fue más breve de lo que se piensa.

El Fenómeno y El Chapulín se juntaron por primera vez sobre el césped en un amistoso previo a USA ’94. Fue victoria de Brasil por 8 a 2 ante Honduras, en San Diego. Ronaldo entró por Bebeto a los 61 minutos y Romário salió por Viola a los 62. Así es, en el debut compartieron la cancha unos segundos.

Se reencontraron casi tres años después en la victoria sobre Polonia por 4 a 2, en febrero de 1997. Sin embargo, el «Ro- Ro» se instaló en el inconsciente colectivo en el siguiente partido amistoso: 4 a 0 sobre Chile en el Estadio Mané Garrincha, con dos goles del Gordo y dos de O Baixinho.

Durante el siguiente año regalaron talento y se entendieron a la perfección, tanto en estadios como en boliches, en la Copa América de Bolivia y en la Copa Confederaciones 1997 disputada en Arabia.

La última función fue el 29 de abril de 1998, en la mítica derrota ante Argentina en el Maracaná con gol del Piojo López. Luego vendría el nunca aclarado complot de Zico y Zagallo juego de las lagrimas que dejó a Romário sin Francia ’98.

En total fueron 19 partidos, con 17 goles de Romário, 14 tantos de Ronaldo, 2 vueltas olímpicas y magia en diversas publicidades.

La dupla Sa-Za

Iván Zamorano destrozaba redes en el Real Madrid. Marcelo Salas rompía récords en la Universidad de Chile. Nunca habían jugado juntos, pero desde el vamos no había química posible. Al menos, no desde lo humano.

Xabier Azkargorta, en su único acierto como DT trasandino, los obligó a hablarse y los juntó en el empate 1 a 1 con Venezuela, en Caracas, que marcó el regreso de Chile a las Eliminatorias tras la recordada suspensión.

La fecha clave fue el 7 de julio de 1996: ante una impresionante lluvia de granizo, La Roja venció por 4 a 1 a Ecuador con dos goles de Zamorano, uno de Salas y el restante de Fabián Estay.

De ahí en más vendría lo mejor. Con aportes equitativos de sus dos estrellas, Chile consiguió el pasaje a un Mundial después de 16 años, hizo un papel digno en Francia ´98 y se ubicó cuarto en la Copa América de Paraguay ’99.

La despedida fue a lo grande, aunque en ese momento nadie lo imaginó. Por las Eliminatorias al Mundial de Corea – Japón, el 15 de agosto de 2000, Chile derrotó 3 a 0 a Brasil en Santiago con un gol de cada uno de ellos y el restante de Estay, de vuelta como tercer mosquetero (?).

A raíz de las constantes lesiones del Matador y de la elevada edad de Bam-Bam, la mejor dupla chilena de la historia pronto fue leyenda.

La dupla Ba-Ba

Si bien jugaron juntos por primera vez en el repechaje ante Australia de 1993, recién con la llegada de Passarella se empezó a hablar de una dupla. Recordemos que en el Mundial ’94 la delantera fue Caniggia – Batistuta, y Balbo fue retrasado (en el campo, se entiende).

El Kaiser los juntó para la Copa América de Uruguay ’95. Con los artilleros en un gran nivel, Argentina se jactó de la dupla «Ba- Ba». Desde el diario Clarín, hasta El Gr*f*c* de Pr*iett* y también @fantinofantino por Radio Mitre (“Ba-Ba, el demonio de dos cabezas”), fogonearon la casualidad. Y eso que todavía no existía el Olé.

La cuestión se vino abajo después de la mano de Tulio. Para colmo, al comienzo de las eliminatorias, Passarella convocó a Caniggia y Balbo volvió a ser retrasado (en el campo, se entiende).

Tras un periodo alejado de la Seleccción por decisión personal, Abel se reencontró con su compadre durante los últimos minutos del partido ante Holanda por Cuartos de Final del Mundial ’98. Aunque claro, después del gol de Bergkamp, nadie tenía ganas de hablar de ninguna dupla. Ni siquiera de Nancy (?).

Hubo, es verdad, una cara B. Fue cuando Il Gladiatore se unió a la Fiorentina (1999-2000) y luego a la Roma (2000-2001), en ambos casos con Batistuta como primera vedette. Eso sí, de minutos compartidos en la cancha ni hablar. Más que una necesidad deportiva, eso fue para cumplir los caprichos del otrora Rey León.

La dupla Pa-Pa

En enero de 2005 Rodrigo Palacio llegó a Boca, donde ya se encontraba Martín Palermo. De entrada le costó hacer pie, ya que competía con Guillermo Barros Schelotto y además con el El Chino Benítez como técnico cualquier descalabro era posible…

Con la llegada de Alfio Basile, El Bahiense se volvió titular indiscutido y pieza clave del equipo que logró varios títulos entre los años 2005 y 2006, donde emuló a una fuerza voraz de la naturaleza (?) que enamoró al punto que los hinchas soportasen esa trencita de dudoso gusto. Desbordó a todo rival, convirtió muchos goles y también se los sirvió a Palermo. Gracias a ese nivel fue que La Joya llegó resbalando a Alemania 2006.

La sociedad, que continuó durante otros tres años más, sólo se vio interrumpida por las lesiones del Titán. Durante ese lapso, además de ganar la Copa Libertadores 2007 y las Recopas Sudamericanas 2005, 2006 y 2008,  Palermo convirtió 108 goles y Palacio marcó 82.

La dupla Ca-Ca (1)

 Silvio Carrario venía de un viaje de mochilas cansadas por Talleres, Racing, Boca y Unión. Osvaldo Canobbio pateaba veranos sin sol en River de Uruguay, Nacional y Newell’s Old Boys.

Y en el escolazo de los besos, Deportivo Español los juntó en la temporada 97/98. Sin nada de mapas, ni de candados (?).

Ojo, sobre el césped mal no les fue. En 28 partidos compartidos, El Twetty marcó 13 goles y El Yorugua convirtió 7. Igualmente, no alcanzó para que la inolvidable estudiantina del Gallego mantuviese la categoría.

Así y todo, la dupla Ca-Ca fue igualmente festejada por los pasantes de Olé, los integrantes del fugaz Palo y Palo y la sonrisa de costado de Juan Pablo Varsky desde TN Deportivo. Triste.


La dupla Ca-Ca (2)

 Como hiciera Joe Strummer cuando disolvió The Clash y fundó a Los Mescaleros, Silvio Carrario decidió reeditar la dupla Ca-Ca, con el afán de mantenerse en los primeros planos.

Como segunda guitarra eligió a alguien de su nivel: Cristian Castillo. Y el escenario fue tierras adentro, o sea, Olimpo de Bahía Blanca.

 Sorpresivamente, ambos jugaron los 19 cotejos del Clausura ’03, donde el Ex Golden Boy marcó 11 goles y El Twetty convirtió 2. Pero el chiste ya se había agotado. Esta nueva formación carecía de onda, ya que, aunque estuvieron bastante cerca, ni siquiera se fueron a la B.

Así y todo, la dupla Ca-Ca (2) fue igualmente festejada por los pasantes de Olé, los integrantes del fugaz Arde Troya y la sonrisa de costado de Ariel Rodríguez desde Paso a Paso. Más triste aún…

Especiales: Walter Mery y El Lute Oste, los primeros Messi (?)

Se dice que los pioneros nunca se llevan la gloria. Ellos se dedican a transgredir las normas y a romper los paradigmas, para que las generaciones venideras disfruten las mieles del éxito gracias al camino por ellos allanado.

En los albores de la década del noventa, dos jugadores argentinos mostraron sus condiciones en el Barcelona sin exigir hormonas de crecimiento, guita ni otras excentricidades (?). Con nosotros: Walter Mery y Roberto El Lute Oste.

El tema se inició en agosto de 1991, cuando la dirigencia Culé se planteó la por aquellos días innovadora idea de traer jugadores extranjeros para nutrir a sus equipos juveniles. Como conejillo de indias se utilizó al plantel del Barcelona B, el paso necesariamente previo al primer equipo catalán.

La metodología a implementar era clara: uno o dos jugadores por semana para poder examinarlos bien a todos. El que anduviese bien, se quedaría. El que no, muchas gracias y hasta nunca.

Aquel exigente jurado le bajó el pulgar al croata Ivica Molnar, a los finlandeses Jyrki Huhyamaki y Jukka Runhanen, al yankee Henry Gutiérrez, al uruguayo Paolo Balla, a los brasileros Gilmar Da Silva y Ronaldo Alexaidre Alves y hasta al paraguayo Miguel Ángel Benítez, entre otros.

Y así, de la mano de los empresarios José María Minguella y Horacio García, llegó Walter Mery a la Ciudad Condal. El tipo jugaba de volante ofensivo y decía haber sido internacional con Newell’s en la Copa Libertadores dato que, por supuesto, era tocuén. Había sido Leproso si, pero sólo en divisiones menores. En nuestro país había jugado para Instituto de Córdoba y para el Deportivo Maipú de Mendoza, siempre en categorías del ascenso.

Volviendo a La Masía (?), Walter Mery sorprendió gratamente volanteando y asistiendo al hispano – danés Thomas Christiansen y al hispano – holandés Johan Jordy Cruyff, siempre con Pep Guardiola a sus espaldas. Tomá mate. El diagnóstico de los entrenadores fue claro: “el argentino se queda”.

Aunque, por tratarse de un jugador extranjero, Mery debía pasar por un último filtro para poder quedarse: El Flaco Johan Cruyff, quien, en estos casos, siempre tenía la última palabra. El técnico holandés lo vio jugar un rato y fue contundente: “el chaval se queda”. Pero claro, había un problemita en el que nadie había reparado hasta ese momento. Aquel “Chaval” tenía 24 años, por lo cual no tuvieron otra alternativa que despacharlo al finalizar la práctica. La ilusión de Walter Mery duró cuatro gloriosos e inolvidables días.

El otro jugador que también tenía guardado el secretito es Luis Roberto El Lute Oste, quién con 20 años apareció por Barcelona justo cuando Mery se estaba despidiendo. El delantero, que venía de pelearla en Atlanta y Defensa y Justicia, también llegó como una apuesta de empresarios porteños desesperados por agarrar un pleno.

“Me encuentro bien aunque sigo a la espera de que el míster me comunique algo respecto a mi situación”, le confesó El Lute al diario El Mundo Deportivo en su edición del 4 de septiembre de 1991.

Tras diez días de entrenamientos al delantero le llegó la mala noticia. El Barcelona había decidido no ficharlo por no mostrar nada extraordinario que no se viera en la plantilla Culé. De esta manera, El Lute se quedó con las ganas de hacer buenas migas con Guardiola, Pinilla y Mariano Angoy y se volvió al país para jugar en Nueva Chicago. Un año después Oste se sumó a San Lorenzo y se sacó las ganas de vestir la blaugrana (?), para luego completar una trayectoria en miles de equipos y categorías que lo llevó a estar posteado en este sitio y hasta a recibir el indulto.

¿Y Mery? Tras la negativa del Barca, el jugador estuvo un mes entrenando en el under para Sadabell, donde le cerraron las puertas el día del cierre del libro de pases. Ahí desapareció de todo registro hasta el día de hoy. Si no lo encontramos para fin de año, desde En Una Baldosa le deseamos una Mery Christmas (?), esté donde esté.

A todo esto, ninguno de aquellos dieciséis purretes evaluados permaneció más de diez días en el plantel y la dirigencia fue ampliamente cuestionada por gastar más de un millón de pesetas en alojamiento y alimentación para los futbolistas. ¿Qué para que hicieron las pruebas? Sólo para disfrutar el malicioso placer de hacer ilusionar gente al pedo. ¿Qué duda cabe?

Especiales: Pablo Podio


Pablo Joaquín Podio

Tiempo después de que el Real Madrid encontrara en Aimar Centeno a su próxima estrella, fue otro equipo europeo, esta vez el Internazionale de Milan, el que vino a buscar talento a Sudamérica a través de un reality show. Todo esto enmascarado, claro está, en el desembarco del club italiano en nuestro país, de la mano del bon vivant Ricardo Willmott hijo, ex capo de la agencia de modelos Ford y fuertemente ligado a Boca Juniors.

A diferencia de «Camino a la gloria«, «El Inter te busca«, así se llamó ese experimento que se emitió por Canal 9 y del que participaron más de ocho mil pibes de entre 13 y 17 años en el segundo semestre de 2006, no era un reality hecho y derecho. Acá las cámaras no mostraban el día a día del grupo de futbolistas que soñaban ser el próximo Hernán Crespo, Javier Zanetti, Esteban Cambiasso o Julio Cruz; sino que apenas acompañaban los tibios comentarios de los ex futbolistas Diego Latorre y Roberto Sensini, los cazadores de talentos Jorge Griffa y Mario Cesarín y los representantes del club tano Massimo Moretti (no confundir con Massimo Moratti, el dueño), Pierluigi Casiraghi y Ricardo Willmott. Todo con la voz en off del espiritualista Ari Paluch. El producto televisivo en sí, quizás la parte menos importante pero la más visible, era una mierda bastante aburrido y pasó casi desapercibido por la pantalla chica.

La elección de los cuarenta finalistas se llevó a cabo en dos etapas: primero el 16 de octubre en el Parque Sarmiento y luego el 13 de noviembre en Rosario. Entre el 27 de noviembre y el 1 de diciembre, en la Ciudad Universitaria de la UBA, se realizó la última ronda.

El vencedor fue Pablo Joaquín Podio, un volante por izquierda cordobés de 17 años, que se ganó el derecho de firmar un contrato por tres temporadas con el conjunto tano.

Podio dio sus primeros pasos futbolísticos en el baby de Playosa Sportivo Club y luego pasó por Alem y Asociación Española, todos de su tierra natal. Ya un poco más grande, decidió probar suerte en Buenos Aires. «En Racing estuve dos semanas y no me confirmaron, después en Lanús ocurrió lo mismo», contó en una entrevista. Meses más tarde, sus representantes, el empresario cordobés Carlos Brunengo y el polémico expresidente de Racing Osvaldo Osvaldo, se enteraron del reality y lo anotaron.

Como el pibe (categoría ’89) no había cumplido todavía 18 años, viajó a Italia en febrero de 2007, regresó a Argentina para entrenar junto a su preparador físico en Villa María y participó de la pretemporada con el plantel de Acassuso. Recién a mitad de año se sumó a las inferiores del neroazzurro.

«Siempre me gustó la proyección ofensiva y el juego no conservador, me siento bien en la posición de enganche y no me agrada la marca; ahora que el enganche tiende a desaparecer prefiero mantener posición de volante siempre transitando por el andarivel izquierdo y en búsqueda ofensiva», comentó antes de irse a la tierra del Catenaccio. Y claro, la iba a pasar mal.

No aguantó un año en Italia que se le perdió el rastro. Gracias al incansable laburo de los amigos de «Futbolistas argentinos por el mundo» lo ubicamos a mediados de 2008 en el ŽP Šport Podbrezová de la segunda división de Eslovaquia, donde –con cada vez menos protagonismo– continúa hasta hoy.

Especiales: André Catimba, el brasileño que (no) jugó con Maradona

Carlos André Avelino de Lima (André Catimba)

El sol de enero de 1980 calentaba el cemento porteño cuando, en el más absoluto silencio, llegó al país un brasileño raro, muy raro. ¿Su nombre? Carlos André Avelino de Lima, más conocido como André Catimba.

Sus antecedentes eran temibles. Había debutado en el Ypiranga de Salvador, su ciudad natal, a mediados de los años 60. Después, había jugado en el Galícia y en el Vitória, donde mostró sus dotes de goleador implacable, convirtiéndose en el segundo máximo anotador de la historia del club.

André Catimba confirmó luego su chapa de romperredes en otros equipos como Guaraní y Gremio. En el conjunto de Porto Alegre marcó un recordado gol ante el clásico rival, el Inter, que quedó en la historia por varias razones. Por empezar, la conquista definió el Campeonato Gaucho de 1977. Pero lo más importante, sin lugar a dudas, fue el acrobático festejo que quedó inmortalizado en una gran foto. Casi se rompe todo en la caída.

A esa altura, el hombre nacido en la ciudad de Salvador lo tenía todo. Dinero, fama y un futuro enorme. Pero lo perdería abruptamente. Pisando los 30 años, comenzó la curva descendente de su carrera y terminó recalando, extrañamente, en Argentinos Juniors.

La gestión de su contratación la realizó el empresario Juan Fischer, quien se comunicó con los dirigentes brasileños y enseguida abrochó el pase con el Bicho. A su llegada, André se incorporó a los entrenamientos y declaró: «Esta es una excelente oportunidad para conocer a Maradona, a quien considero un genio del fútbol. En Argentinos tengo contrato por un año y el técnico Miguel Ángel López ya me habló como para que comience a pensar que jugaré el Metropolitano saliendo de titular desde el primer partido. Conozco el juego que acostumbra hacer el equipo y creo que me adaptaré rápidamente a sus características ya que Gremio también practica un fútbol agresivo y vistoso. Me siento muy bien de estar en la Argentina…a pesar del calor».

¡Un brasileño quejándose del calor! Increíble, aunque no tanto como el chamuyo que armó el mismísimo jugador, años más tarde, para relatar su paso por Argentina. Si bien no disputó ni un partido oficial con el Bicho, André se encargó de contar en Brasil que había jugado con Maradona…y nada de Argentinos Juniors. ¡Decía que había jugado en Boca!

Sin wikipedia para chequear la información ni chat online, el cuento fue pasando de generación en generación y al día de hoy, si uno googlea André Catimba, se dará cuenta de que en todas las biografías del Big Fish brasileño figura un supuesto paso por Boca, junto al Dié.

Semejante mentira merecía el reconocimiento. Desde En Una Baldosa, nos sacamos el sombrero.

Especiales: una celebridad en el plantel, segunda parte

Víctor Hugo Heredia

Víctor Heredia fue un símbolo del fútbol cordobés. Clásico número ocho con sacrificio y buen pie, se dio el lujo de ser el único jugador en la historia en vestir los colores de los cinco equipos más representativos de la ciudad del Fernet: Instituto, Talleres, Belgrano, General Paz Juniors y Racing.

Comparado desde su debut con el popular folclorista porteño, Heredia fue convocado a la Selección Argentina para la gira europea previa a España ´82. Además, cumplió el anhelo de jugar en el exterior cuando a mediados de los 80 se unió al Cristal Caldas de Colombia.

Precisamente, en este paso por la tierra del café, el jugador vivió un momento delicado que puso en riesgo su vida y la de su familia. En lo que fue catalogado como la mayor tragedia natural en la historia de Colombia, en noviembre de 1985 hizo erupción el volcán Nevado de Ruiz, derritiendo miles de toneladas de nieve y provocando un alud de lodo y piedras que cayó sobre la población ¿El resultado? Más de 20.000 muertos.

“Fue una experiencia de terror porque no podíamos salir. Recién pudimos hacerlo varios días después cuando armaron un puente militar. Llegamos hasta Pereyra, y recién ahí pude tomar un avión hasta Bogotá, para volverme a Córdoba. Mi familia no quiso volver más”.

Dejó atrás un contrato por dos años y se vio un tiempo inhabilitado pero, al menos, Víctor Heredia continuó: “Soooobreviviendo, Soooobreviviendo”.

Tom Cruise

Thomas Cruise Maphoter IV no es otro que Tom Cruise. Buen actor, galancito y con una sexualidad siempre puesta en duda, gusta de comer placentas de bebes interpretar roles dramáticos antes que a héroes de acción. Además, su figura es reconocida en todo el planeta.

Lo que nunca imaginó Cruise, es que una fanática inglesa se iba a casar con un tipo por el sólo hecho de poseer su mismo apellido y que, una vez embarazada, la británica iba a ponerle su nombre al retoño que crecía dentro de su vientre.

Contradiciendo el mandato materno, el joven Tom se rehusó a tomar clases actorales y desarrolló una carrera como futbolista. Jugando como zaguero central fue uno de los valores más destacados de la cantera del Arsenal de Londres, además de representar a La Selección de La Rosa en las categorías Sub-17 y Sub-20.

A mediados de 2009, Cruise se trasformó en Top Gunner (?) al ser promovido por Arsene Wenger al primer equipo y tuvo su bautismo en la derrota 1 a 0 con el Olympiakos griego por Copa UEFA. Tom salió desde el arranque y anduvo a los cachetazos con Luciano Galleti. No volvió a protagonizar minutos.

Luego de unos meses freezado, el juvenil fue cedido por una temporada al Carlisle United de la Ligue One. Volvió a los Gunners a mediados de 2011, pero estuvo otro año viajando con su medio hermano por EE.UU. en el ostracismo y en julio de 2012 aceptó un préstamo al Torquay United de la Ligue Two.

Mantenerse en el primer equipo del Arsenal fue, para Tom Cruise, una verdadera misión imposible.

John Lennon Silva Santos

Patrimonio cultural de la humanidad al fin, John Winston Lennon nos dejó miles de legados: sus increíbles composiciones, su fanatismo por Racing actitud frente a la autoridad, su batalla a favor de la paz y, como si estas cosas fueran poco, un lateral derecho brasileño.

El purrete, bautizado así por el amor de su tío hacía la figura del desaparecido músico británico, nació en 1991 y comenzó a destacarse en Vila Nova lo cual le valió, en 2012, el pase al Botafogo de Río de Janeiro.

Llamado a ser el Pete Best de la Estrella Solitaria, a comienzos de 2013 aceptó una cesión al Atlético Goianiense, donde se encontró con el volante Mahatma Gandhi. ¿Le darán una oportunidad a la paz?

Renegado como pocos, el volante declaró: “Quiero que me digan simplemente Lennon. El nombre es lindo, me trae satisfacciones con la gente y con las chicas, pero a mi los Beatles no me gustan para nada, eran locuras de mi tío. Prefiero la música gospel (?).

Como para ir al Correccional de Attica y pedirle a Mark David Chapman que te meta cuatro tiros más.

John Kennedy Hurtado Valencia

Se trata de un defensor colombiano nacido en 1984 y con una dilatada trayectoria en el fútbol de su país. Se inició en Unión Magdalena y luego paso por Centauros, Expreso Rojo, Real Cartagena y Deportivo Cali, además de Monagas de Venezuela.

A mediados de 2009, Hurtado sorprendió al mundo al viajar a Italia para una prueba en el AC Milán y hasta tuvo su momento de fama en un partido ante el Hannover: “Como era un amistoso pensé que nos iban a dar un uniforme alterno, pero saqué la camiseta blanca con la que jugamos y me impactó ver el número 34 y que ¡La casaca decía Hurtado!”. Y así, El Presidente compartió equipo con Ronaldinho, Maldini, Seedorf y Beckham, entre otros.

Lamentablemente, por no contar con pasaporte comunitario Los Tanos no hicieron uso de la opción y John Kennedy debió aceptar una oferta del Seattle Sounders de la Major League Soccer para no quedarse sin equipo.

Por las dudas, le recomendamos no viajar a enfrentar al FC Dallas. No vaya a ser cosa que…

Especiales: una celebridad en el plantel, primera parte

Casualidad, homenaje en vida o simplemente por aproximación fonética, algunos futbolistas rinden culto a estrellas del mundo del espectáculo con sus nombres. Algunos casos son anecdóticos, otros dignos del diván.

Por esta página ya desfilaron: un referente de la cumbia villera, una megastar latina, un múltiple artista de antaño y hasta un grupo californiano de rock proletario (?). Es hora de hacer justicia con el resto.

Michael Jackson Quiñónez Cabeza

Este cantante, compositor y bailarín estadounidense volante ecuatoriano nació en una humilde casa de Gary, Indiana Santo Domingo de Los Colorados, donde creció y soñó ser cantante de la Motown futbolista junto a sus hermanos Tito, Jermaine, Marlon y Randy.

Se inició en The Jackson Five Espoli y luego pasó por Quevedo, Santos de Brasil, El Nacional y Deportivo Quito. En 2012 llegó a Barcelona de Guayaquil por pedido de Quincy Jones Luis Zubeldía y ganó ocho premios Grammy la liga, ya con Gustavo Costas como técnico.

Fue apodado, obviamente, El Rey del Pop, y cuando se le preguntó por la historia de su nombre confesó: “Mi padre era fanático del cantante y habló con medio registro para poder anotarme. Aunque no me cambiaria el color de la piel. Soy negro y es lo mejor, te pones una camisa y las mujeres quedan muy contentas. El único exceso de Michael Jackson que tendría es el de tener muchos animales. Me encantaría tener un monito. Antes tenía una ardilla que andaba saltando por la casa y la encontré muerta en la taza del baño. Tuve un perico, pero también se murió. La canción de MJ que más me gusta es esa que dice: naaa na na na na pireeeeh pireee (Beat It).

Simpático. Aunque muestra la misma fragilidad mental que el desaparecido Jacko con declaraciones como esta: “Mi sueño es llevar a Ecuador al Mundial de 2014 y, por supuesto, ganarlo. Sé que es posible”. Y ya que esta, que la gente cante: “Ma me se, ma me sa, ma ma coo sa, ma ma se, ma ma sa, ma ma coo sa” mientras se tira un Moonwalk. Ponele.

José Luis Rodríguez

Prócer de una época que no va a volver, José Luis Rodríguez es el máximo goleador histórico del Deportivo Español, es considerado una leyenda en Rosario Central y dejó un grato recuerdo en Racing, donde formó una delantera de ensueños junto al Lagarto Fleita y al Turco García. Además pasó por el Betis de España, Deportivo Cuenca de Ecuador y Olimpo de Bahía Blanca, donde colgó los botines.

Claramente, un personaje tan mágico merecía un apodo. Y ligó uno bueno: Puma. Sin embargo, hasta al mismo jugador le causa rechazo por haberlo heredado del pseudo cantante y actor venezolano que hacía las delicias de las veteranas con El Muñeco Mateyko haciendo las veces de Robin.

Alejado del mundo del fútbol y al ser reconocido mientras maneja un taxi, el entrañable José Luis Rodríguez tiene siempre la misma contestación: “¡Que Puma ni, Puma! ¡Decime Cacho y te ganás mi amistad!».

Jim Morrison Varela

La Gente es Extraña. Mucho más en Uruguay, donde está permitido bautizar a un recién nacido con las primeras silabas que se vengan a la mente. Tal es así que, en octubre de 1994, una tierna pareja de caníbales montevideanos le puso el nombre del mítico líder de The Doors al querubín de la familia.

Actuando como volante central, Jimbo hizo el camino de las inferiores en Peñarol, además de representar a su Selección en todas las categorías menores y salir subcampeón del Mundial Sub-17 de México en 2011.

En enero de 2013 participó del Sudamericano Sub 20 de Mendoza y declaró: “Me encanta este país. Miro fútbol argentino desde siempre”. Cuando tenía todo para ser declarado En Una Baldosa Friendly (?), Varela la tiró afuera: “No me gusta que me vinculen con Jim Morrison. No me gusta su rebeldía ni que mi nombre se asocie con las drogas. Yo soy muy sano y la rebeldía la dejo para la cancha. Aparte el rock no me gusta, prefiero la cumbia argentina y la plena (?)”.

This is the End, My Friend. Por no decir que nos tapó el agua.

Keirrison

El impuesto al valor agregado de la pelotudez, como siempre (?), lo pagaron los brasileros. ¿El damnificado? Keirrison de Souza, un delantero que surgió en Coritiba, pasó por Palmeiras y fue noticia a mediados de 2009 cuando lo compró el Barcelona.

Los catalanes pagaron 14 millones de euros, barrieron la sala de prensa y organizaron una conferencia para presentar a su nueva estrellita. Al ser consultado, el jugador declaró muy suelto de cuerpo: “Mi nombre se debe a dos artistas. Como no se ponían de acuerdo, mis padres me pusieron mitad como Keith Richards, mitad como Jim Morrison, esperando que yo me pareciese en algo a ellos”.

¿Qué hizo el Barcelona? Se lo sacó de encima, obvio. Seis meses a préstamo en Benfica, seis meses más en Fiorentina, un año en Santos, otro semestre en Cruzeiro y actualmente en Coritiba, donde se rompió los ligamentos. De esta manera, el bueno de Keirrison jamás se puso ni se pondrá (?) la blaugrana. No vaya a ser cosa que aparezca muerto en la bañera de La Masía…

Especiales: En Canadá (?) segunda parte

Brian Risso Patrón

El que falta en el grupo que completan Centurión, Fariña y Viola. Media punta o delantero, fue subido a Primera a los 16 años y jugó en los torneos de verano. Era una de las mayores promesas de Racing y en la Selección Sub 17 su suplente era Erik Lamela.

Luego de un partido de reserva ante Estudiantes, en agosto de 2010, fue arrestado acusado de haber asesinado a Samuel Quiles de un balazo a la salida de un boliche en La Cañada, partido de Quilmes.

Desde un primer momento, Risso Patrón se declaró inocente: “No conocía a la victima, esa noche estaba en mi casa con mi novia, mi viejo y cuatro amigos. Terminé de jugar contra Estudiantes, llegué a casa y mi mamá me dijo que me acusaban de un homicidio. Fui a la comisaría para averiguar, me sacaron el cinto y me metieron a un calabozo. A la semana y media me trasladaron al penal de Florencio Varela” y continuó: “Uno de los que me apuntó es primo mío y hace poco me mandó una carta pidiéndome perdón y me confesó que el verdadero asesino lo había amenazado. Hasta el padre de la víctima sabe que yo no maté al hijo y se lo dijo al fiscal”.

Además lamentó todo lo que quedó en el camino: “Me tocó sufrir, pasar hambre. Yo mantenía a mi familia. Mis viejos no podían venir ni tenían nada para traerme. Yo pagaba el colegio de mis hermanos y ahora tuvieron que cambiarse de escuela. Al poco tiempo de caer preso, Racing me anuló el contrato. Fariña, Hauche y Viola llamaron a mi familia. Les pedí que me vengan a ver, pero nunca lo hicieron”.

A finales de 2012 y con 20 años recién cumplidos fue condenado a 11 años de prisión.

René Higuita

Una leyenda del arco que no necesita presentación. En principio, el poder judicial colombiano se lo montó de un huevo (?) cuando, a la vista de las cámaras, visitó a Pablo Escobar Gaviria en la cárcel de La Catedral en 1992.

En 1993, El Rey Escorpión fue detenido luego de ir pagar el monto exigido por los secuestradores de la hija de un amigo, algo terminantemente prohibido por la ley colombiana.

Por ese hecho fue recluido en la cárcel Nacional Modelo de Bogotá y se perdió de participar en las Eliminatorias y en el Mundial ´94, pese a que era el preferido de Pacho Maturana. Al menos, ganó varios torneos de internos (?).

Tras seis meses y una huelga de hambre, el 31 de diciembre de 1993 Higuita fue puesto en libertad condicional, en lo que fue denominado por el ex presidente César Gaviria como: “Un regalo de fin de año para todos los colombianos”.

En 2005, Higuita le ganó un juicio de 300 mil dólares al estado por Arresto Injustificado.

Maxim Molokoedov

En una historia parecida a «Expreso de Medianoche», el jugador ruso del FC Pskov de San Petesburgo fue detenido en el aeropuerto de Santiago de Chile, cuando provenía de Ecuador e intentaba llevar a España seis kilos de cocaína escondidos entre libros infantiles (?).

Tras ser condenado a tres años de prisión, El Rucio comenzó a mostrar su habilidad en el patio de la Penitenciaria Municipal, donde llamó la atención del técnico Frank Lobos quién lo comparó con Luis Figo y, gracias a la gestión de Claudio Borghi, pudo acercarlo al Santiago Morning. Claro, con un permiso especial para entrenar y para jugar los días de partido.

Debutó por la Copa de Chile en el triunfo 2 a 1 sobre Unión La Calera y días después fue la figura en un 3 a 3 ante la Universidad de Chile. “En la penitenciaría me van a felicitar más los colocolinos, son mayoría allá” declaró El Ruso. Hoy es la estrella de la Segunda División.

Si bien al cumplirse dos años de su condena recibió el indulto para extranjeros, Molokoedov renunció a ese beneficio para permanecer en el país trasandino ¡Y sigue preso! “Todos los cabros tenían fe en que iba a jugar, preferí quedarme y jugar, porque sé que voy a triunfar”, declaró en un ruso chilenizado (?).

Además manifestó que su sueño es jugar un Mundial para La Roja y cuando se le consultó por que le pasó lo que le pasó fue contundente: “Por Huevón”.

Cristian López (El Chori)

Durante un amistoso entre Estudiantes de La Plata y los presos de la Unidad de Dolores, allá por 2008, quién llamó la atención de Roberto Sensini fue un delincuente. Aunque no se trataba de Wilchez, Badell ni Pirchio, sino de Cristian López quien cumplía una pena de seis años por robo agravado por el uso de armas.

Tras la recomendación de Boquita, Marcelo Philippe, técnico de Alvarado de Mar del Plata, le tomó una prueba y grata fue su sorpresa cuando se encontró con un volante rápido, de gran despliegue físico y buen trato de pelota.

López, oriundo del barrio Regional de la ciudad balnearia, consiguió un permiso especial para jugar el Argentino B, además de una transferencia de Dolores a Batán (?).

Compartió plantel con otros ladrones jugadores como Junior Ischia, Gabriel Christovao y Leonardo Tambussi y hasta tuvo sus 15 minutos de fama cuando María Julia Olivan lo entrevistó para Argentinos por su nombre.

Otros baldoseros que estan o estuvieron presos son Matías Monzón, Mario Gómez Urbina, La Rata Rodríguez, José Manuel Barbas y Blaise Momó.