Franco al Wigan (2010)

Después de haber jugado su segundo mundial con la selección mexicana, el argentino Guillermo Franco tuvo la oportunidad de continuar su carrera en la Premier League gracias al interés del Wigan, que andaba buscando un delantero para tratar de mantener la categoría. Bah, en realidad necesitaba también defensores y un arquero, ya que venía de recibir duras goleadas ante el Tottenham (9 a 1) y ante el Chelsea (8 a 0).

Franco, era jugador libre en ese momento, pero venía de hacer poco y nada en el West Ham, así que ya conocía la liga y buscaba mejorar su imagen. Fue así como arregló su contrato por un año con el Wigan, sin imaginarse que unos días más tarde los médicos se darían cuenta de que no estaba en buenas condiciones físicas. Le dieron la mano y con un Thank you lo despidieron. El tema es que ya había cerrado el libro de pases.

De esa manera, Guillermito se quedó 6 meses parado, hasta que regresó al fútbol argentino, a comienzos de 2011, para jugar en Vélez Sársfield.

Matheu al Lokomotiv Moscú (2008)

 

La temporada 2007/08 fue para Carlos Javier Matheu, defensor central que en aquel entonces, con 22 años, jugaba en Independiente, una primavera futbolística. De la mano de Pedro Troglio arribó a un óptimo nivel que le permitió consolidarse en la escuadra titular del Rojo, dejando atrás actuaciones de bajo rendimiento o de escasa proyección brindadas años atrás.

Matheu pertenecía a un puñado de futbolistas del equipo de Avellaneda que, bajo la tutela de Peter, ingresaron a una especie de clímax en base a la altura de sus actuaciones dentro de la cancha, deteniéndonos puntualmente en los casos Fabián Assmann y Germán Denis (18 goles en el Clausura 2007).

Acompañaron, en menor manera, otro tipo de personajes, como Leandro Gioda, Daniel Montenegro e Ismael Sosa, bautizado por Troglio como El Caniggia Morocho. Ese equipo, finalmente, no ganaría ningún torneo y hoy se encuentra prácticamente en el ostracismo de las antiguas formaciones del fútbol nacional.

Una vez explicado el trasfondo, regresamos puramente a Matheu, que en el invierno del 2008, consciente de su buen rendimiento, comenzó a percibir ofertas desde Europa para continuar su carrera en aquellos pagos. Y la más firme arribó desde Rusia, país donde se encontraba (y encuentra) el Lokomotiv Moscú, conjunto interesado en la compra del joven defensa. Eran tiempos en el que aquella tierra gozaba de cierto protagonismo futbolístico gracias a la gran actuación que la selección rusa había brindado en la Eurocopa 2008, donde trepó al tercer lugar comandado por Guus Hiddink. Rápidamente, la negociación se acercaba a una resolución positiva, dándose incluso por hecha.

«Rusia me seducía por lo económico y porque es un fútbol que se ha valorizado mucho. El club va a jugar la Liga de Campeones y el seleccionado acaba de llegar a semifinales en la Eurocopa», declaraba un entusiasmado Matheu, quien una vez que se despidió de Independiente, viajo hacia su nuevo destino para llevar a cabo la revisión médica y ponerse al a orden de su nuevo entrenador.

Pero todo se derrumbó tras aquel mencionado chequeo, en donde los doctores del Lokomotiv detectaron en Matheu una malformación cardíaca, que daría pie a un rechazo desde el adquisidor de los certificados médicos, utilizando este hecho para buscar una reducción en el precio de compra del jugador. Julio Comparada, lamentablemente presidente de Independiente, ordenó tanto al defensa como a su representante abandonar Rusia, pero no así Europa, instalándose en Madrid a la espera de nuevas ofertas desde el Viejo Continente. El pase estaba completamente caído una vez que Matheu abandonó suelo ruso. A los pocos días, ficharía por el Cagliari italiano.

Gancedo a Boca y Villarreal a La Coruña (1992)

Una de las secciones habituales de la revista El Gráfico a inicios de los 90’s era “Si lo sabe, hable”. En una o dos páginas, se comentaban chismes, rumores y otras habladurías vinculadas al mundillo futbolístico. Así, con la impunidad del anonimato, muchas veces se arriesgaban transferencias que finalmente quedaban en la nada. Y en este caso de 1992 metieron dos al precio de una: se anunciaba la llegada de Leonel Gancedo a Boca para reemplazar a José Luis Villarreal, que se iba a La Coruña. Obviamente, nada de esto sucedió.

Vargas a Racing (2013)

Había sido una de las pocas figuras del Independiente que terminó descendiendo a la B Nacional en la temporada 2012/13, por eso a Fabián Vargas le llovían las propuestas para continuar su carrera en equipos de Primera División. Sin embargo, la opción que más le cerraba al colombiano era la más polémica: jugar en Racing.

El colombiano no era ídolo del Rojo, tampoco había salido de sus inferiores, pero el hecho de pasar al archirrival inmediatamente después del descenso generaba malestar en muchos hinchas, que no podían entender esa especie de traición. «Me sorprende que me digan traidor si me voy a Racing. Me incumplieron desde el primer día. Aán me deben 6 meses. La gente no entiende eso. Necesito cumplirle a mi familia. La gente tiene que entender que es mi trabajo”, decía el volante, ya con un pie y medio en La Academia.

Ni bien se supo la noticia, comenzaron a llegar las amenazas al jugador a través de las redes sociales. Y no sólo lo intimidaron vía Twitter, sino que además, en Facebook, algunos personajes nefastos publicaron abiertamente que le iban a encajar un tiro…o varios.

Dado el panorama, Vargas prefirió irse al Barcelona de Ecuador, donde apenas jugó un semestre.

Sebastián Saja a Lanús (2007)

En los comienzos de 2007, el Club Atlético Lanús buscaba incorporar un arquero titular ante la inminente partida de Carlos Chiquito Bossio al Gremio brasileño. En simultáneo, Ramón Díaz daba sus primeros pasos como entrenador de San Lorenzo y una de sus primeras decisiones de peso, apartaba de la titularidad Sebastián Saja, otorgándole el arco a Agustín Orión. El Chino, resignado ante la determinación de su entrenador, se propuso buscar un nuevo equipo.

Estas dos historias se entrelazaron cuando el Granate acercó una oferta para hacerse con el relegado portero. Rápidamente, aquella propuesta se tornó tentadora para Saja, al punto que sólo hacía falta la firma de ambas partes para finiquitar la transferencia.

Sin embargo, el desenlace sería inesperado: Carlos Bossio regresó a Lanús tras la caída de su pase en territorio gaúcho. El equipo del sur bonaerense dió marcha atrás en las negociaciones ante este hecho, regresándole la valla titular a Bossio y desistiendo así de adquirir a Saja.

Podemos decir que, en el final de esta crónica, nadie quedó con las manos vacías. Porque si bien Saja jamás jugó en Lanús, al poco tiempo sería contratado como arquero titular del…Gremio de Porto Alegre.

Passarella a Roma (1980)

A partir de 1980, Italia abrió sus fronteras para los futbolistas extranjeros, por lo que la bomba que tiró El Gráfico bien podría haber sido cierta, más tratándose de uno de los mejores defensores del mundo. Y es que efectivamente hubo charlas informales, alguna tibia negociación o un ligero “sondeo”, como se dice hoy, por parte de la Roma. Pero la cosa era difícil: sólo se permitían dos extranjeros por equipo. Y, además, Passarella tenía otra prioridad: la Selección Argentina. Por lo que El Gran Capitán se quedó en River hasta después del Mundial 82, para luego sí partir hacia Europa.

Gracias a Ale Carro.

Olarra a Boca (2001)

Carlos Bianchi buscaba desesperadamente un defensor central para reforzar a Boca de cara a la temporada 2001/02, esa que lo encontraría disputando varias competencias, Copa Intercontinental incluida. El Virrey puso sus ojos en un zaguero de la Universidad de Chile, que también jugaba en la selección de ese país: Rafael Olarra.

Y la negociación venía bastante bien: a mediados de julio se acordó con la institución y la cosa ya estaba encaminada, ya que el contrato del jugador se había arreglado de palabra. “Hace tiempo que estoy esperando jugar en un club importante y Boca es todo un desafío para mí. Ya saben lo que significa este club y será un orgullo defender sus colores”, decía el defensor.

Sin embargo, con el correr de los días todo se fue complicando: Olarra ponía trabas en el camino solicitando más dinero del acordado en un principio. De repente, pasó a declarar: «yo quiero ir a Boca, pero no sé, estoy esperando un llamado». Y el llamado llegó… desde España: el Osasuna puso los Euros necesarios y se lo llevó. ¿Un chileno jugando a dos puntas? De no creer (?).

Chilavert al Liverpool (1998)

José Luis Félix Chilavert venía de consagrarse campeón con el Vélez de Bielsa y de jugar el Mundial de Francia con su Selección. Había tenido un gran semestre, que coronaba de alguna manera todo lo bueno que había hecho en los años 90. A esa altura, se merecía una nueva transferencia al fútbol europeo, después de su experiencia en el Zaragoza. Sin embargo, los dirigentes del Fortín no lo interpretaron así.

El Liverpool de Inglaterra ofreció 3 millones de dólares limpios por el arquero paraguayo, pero el club de Liniers pretendía 4. «Estoy muy desilusionado. Yo había hablado en Francia con algunos empresarios del Liverpool y hoy estuvieron reunidos con los dirigentes de Vélez haciendo una oferta millonaria. Pero la rechazaron. Yo no sé qué tienen en la cabeza.», decía Chila, que al día siguiente no fue a entrenar. ¿Caliente? Naaah.

Mientras tanto, el presidente Raúl Gámez declaraba: “Sé que José Luis (por Chilavert) está enojado, es lógico porque cada uno defiende lo suyo, pero no es la primera vez que se enoja, y luego vuelve a jugar y se destaca. Varias veces tuvimos dialogos tirantes con él, pero siempre terminamos poniéndonos de acuerdo, ya que sabe perfectamente todo lo que lo valoramos en este club, con el que ganó todos los títulos que un jugador profesional pueda ambicionar ganar”.

Efectivamente, el uno se quedó en Vélez hasta el 2000, cuando fue transferido al Racing de Estrasburgo por 2 millones de dólares…que fueron toditos para el propio jugador, ya que el Fortín mantenía una deuda con él.

Años más tarde, Chilavert terminaría jugando en Peñarol de Uruguay y ahí, por lo menos, pudo enfrentar al Liverpool (?).