Peirone a Racing (2008)

Haberse salvado del descenso en la Promoción de 2008 significó, de alguna manera, un «barajar y dar de nuevo» para la gente de Racing. Claro que la mano no siempre cambia. Y menos tratándose de La Academia.

La confusa situación institucional del cuadro de Avellaneda hacía dudar a los jugadores pretendidos por el técnico Juan Manuel Llop. Algunos contestaban con negativas, otros ni siquiera contestaban. Y algunos pocos, los menos valorados en el mercado local, terminaban arribando al club, que a esa altura era casi un outlet de Primera División.

Fue así como, con el torneo Apertura comenzado, Racing se desesperó en la búsqueda de un hombre gol y terminó arreglando con Hernán Peirone, aquel delantero de San Lorenzo que se hizo conocido por haberle convertido un triplete a Boca.

Ya para esa altura, El Látigo no era tenido en cuenta en El Ciclón y por eso los dirigentes no tuvieron drama en prestarlo sin cargo. Todo muy lindo hasta que el jugador se puso firme en una deuda que mantenían con él y entonces la operación se pinchó.

Ese mismo día a Racing se le cayó el pase de Cámpora, quedándose de frente al clásico ante Independiente con un grandioso abanico de atacantes: Lugüercio, Leandro González, Sánchez Sotelo y Pablo Caballero. Hermoso panorama (?).

Gatti al Deportivo Cali (1980)

Comenzaba el año 1980 y Hugo Orlando Gatti encendía la máquina de humo para la revista El Gráfico: «Mirá, a Boca le dejé una mandíbula, la nariz, una pierna. En estos cuatro años le dejé todo. Creo que merezco como premio que me den el pase para ir un año afuera y después decirle adiós al fútbol. No es por la plata, no me interesa. Yo jugaría gratis, pero no lo hago por los muchachos. Me tengo que hacer respetar porque sé que soy atracción, que hay gente que va a la cancha para ver a Gatti. Entonces quiero que paguen lo que valgo».

En el horizonte del Loco aparecía el Deportivo Cali de Colombia. ¿Las razones? «Allá siempre hay sol, buen clima, un lindo hotel. Lo hablé con Nacha y ella está de acuerdo», decía el arquero. ¿Qué pasó al final? Siguió atajando en Boca hasta 1988, cuando Pastoriza lo borró después un gol que le regaló al Deportivo Armenio.

Giunta a Zaragoza (1988)

Aunque parezca algo totalmente básico y elemental, siempre es bueno aclarar que hasta que no estés transpirando en bolas arriba de la mina que te gusta, nunca, pero nunca, debés obsequiarle algo. Ni ropa para un encuentro íntimo, ni un perfume sensual, ni exquisitos chocolates. Mucho menos un aguerrido volante central. Nada.

Por que, claro, siempre se corre el riesgo que la deseada ninfa en cuestión tome otros rumbos con los objetos regalados y uno se quede con una onerosa deuda en la tarjeta de crédito, amén de la lactosa acumulada. ¿Y entonces? Y entonces andá a cantarle a Gardel, papá… Eso, o algo parecido, fue lo que tuvo que hacer el empresario español Luis Oliver.

Este buen señor, allá por el año 1988, se presentó como candidato a la presidencia del Zaragoza y, para demostrar que sus intenciones eran serias, en una necia muestra de confianza ciega le compró la totalidad de la ficha de Blas Armando Giunta a San Lorenzo de Almagro.

Por supuesto, los comicios le dieron un duro revés al reciente propietario del volante, ya que José Ángel Zalba resulto electo nuevo mandamás de Los Maños. Y claro, además de tener que reconocer la derrota, Oliver debió suplicarle al nuevo presidente que integre al argentino al primer equipo para no perder nada del billete apostado…

Y así fue como Giunta estuvo en algunos entrenamientos del Zaragoza y, como vemos en la foto, hasta le llegó a preguntar; “Fiera ¿vomevatenéncuenta?” al técnico serbio Radomir Antic quien, a los pocos días y a instancias de la nueva directiva, lo mandó a entrenar a otro lado.

Un par de semanas después, el bueno de Oliver consiguió cederle su ficha al Real Murcia, donde Blas debutó el 1 de enero de 1989 y, para no perder la costumbre, se fue justamente expulsado. Así que, ya lo saben, el Zaragoza jamás compró a Blas Giunta. Lo hizo un ansioso y acaudalado señor que se quedó con las ganas de transpirar desnudo arriba de la tan deseada señorita…

Gustavo Giustozzi a Rayo Vallecano y Badajoz (1998/9)

Tras un par de años en buen nivel, a mediados de 1998 el volante central de Lanús, Gustavo Giustozzi, viajó a Europa para cumplir su sueño de mostrar todo su fútbol por el Viejo Continente. Del otro lado del charco lo esperaba un equipo de la Segunda División de España, el Rayo Vallecano, quien ya había acordado con El Granate los montos para la transferencia del querido Huevo

Una vez en La Madre Patria, Giustozzi se realizó los exámenes médicos de rigor y ahí la transferencia se vino abajo, tras detectársele una inusual anomalía en su torrente sanguíneo. Enfermo de bronca pero con la ilusión intacta, Giustozzi aceptó el convite de Marcelo Tinelli para sumarse al Badajoz, pero tras otro examen médico se le detectó una importante disminución en el número de plaquetas que obligó a la urgente extirpación del bazo del volante.

Un año después de aquellos acontecimientos y tras una dura rehabilitación en Lanús, El Huevo recibió una esperanzadora llamada de la dirigencia del Rayo Vallecano, quienes lo invitaban nuevamente a sumarse al primer equipo. De regreso en la capital española, Giustozzi arregló rápidamente sus números y hasta estuvo presente en el acto en que la Presidenta del Rayo, María Teresa Rivero, colocó por primera vez la popular Abeja de Rumasa en el centro de la camiseta del equipo de Vallecas. Todo muy lindo, pero…

A los pocos días, este nuevo pase también se vino abajo. Aunque en este caso por causas médicas desconocidas. De vuelta en la Argentina y mientras gastaba sus últimos cartuchos en equipos del ascenso, a Giustozzi se le manifestó el síndorme de Guillain Barré, que consiste en la autodestrucción del sistema inmunólogico, entre tantos otros síntomas.

Tras batallar cuatro años con esta cruel enfermedad, que hace perder la sensibilidad en todas las extremidades, Giustozzi se dio el gusto de volver a jugar al fútbol cuando en 2008 se unió a Almagro Florída de la Liga Marplatense. Hoy se encuentra totalmente recuperado y atiende una vinería en la popular calle Güemes de la Ciudad Feliz. ¡A escabiar, Huevo! ¡A escabiar!

Fernández a Boca (2005)

Las nutridas divisiones inferiores de Boca siempre se vieron reforzadas por algún jugador  procedente de otro club. Son ejemplo de esto Riquelme, La Paglia, Coloccini (todos formados en Argentinos), Tevez (All Boys) y Nery Cardozo (Godoy Cruz). Tampoco faltan los jugadores llegados desde el exterior, como pudo haber sido este caso.

Raúl Superman Fernández es un arquero peruano que, con 19 años cumplidos, llegó a prueba en 2005. Mostró buenas condiciones y convenció a los directivos. Mientras se resolvía su situación contractual (su pase pertenecía a Universitario de Perú), estuvo un tiempo entrenando, pero sin ser habilitado para jugar.

La negociación entre los clubes se fue dilatando, no se llegó a un acuerdo y el guardameta volvió a su país.

Del Valle a Huracán (2010)

Joven delantero venezolano que recientemente había participado con su selección en el Mundial Sub 20 de Egipto. Procede del Deportivo Táchira, con aspiraciones de jugar en un fútbol competitivo y gran proyección a futuro. Algo así debieron haber visto los dirigentes de Huracán a la hora de contratar a Yonathan Del Valle. ¡Qué inteligentes! ¿Qué inteligentes? Veamos.

El 18 de junio firmó su contrato con el Globo, junto a Brítez Ojeda y Mariano Martínez. Como se ve, el equipo de Parque Patricios se estaba reforzando como en sus grandes días (?), ya que también se sumaban el colombiano Harrison Otálvaro y el uruguayo Agustín Peña. Dos extranjeros. Dato no menor, ya que, al sumar las presencias en el plantel del yorugua Diego Rodríguez y el paraguayo Robert Sales, se llegaba a cinco foráneos en el equipo, siendo el límite de cuatro por institución. A pesar de esto, Del Valle fue a la pretemporada y jugó casi todos los amistosos, llegando a marcar un gol contra Olimpo, jugando para los suplentes.

Para regularizar la situación se barajaron tres posibilidades. La primera fue la nacionalización de Sales pero como el tramite demoraba un par de meses y además estaba flojo de papeles (?) no se pudo avanzar. La segunda fue dar a préstamo al mismo jugador a algún club que se interese en sus servicios. Cosa que nunca sucedió. Finalmente, se llegó al último plan: dar de baja al venezolano. Babington le comunicó la noticia a Del Valle, que lógicamente se sintió decepcionado y manoseado, por lo que hubo que indemnizarlo antes de que regresara al Táchira. Fin de la historia. Solo resta que el lector saque sus propias conclusiones sobre la capacidad de los dirigentes de Huracán.

(Gracias Paolo)

Islas a Tiro Federal (2004)

Ya estaba todo arreglado. Si hasta había viajado a Rosario a firmar el contrato y aprovechó para presenciar un partido de pretemporada. Habló con los medios y se dejó retratar con la camiseta. Era una incorporación rutilante para el Nacional B que comenzaba, más allá de su deslucida última etapa en Independiente. Pero Luisito Islas siempre tuvo un as bajo la manga.

Cuando el acuerdo era inminente, surgieron diferencias con los dirigentes a raíz de algunas pautas que incluía su contrato. Nunca quedó aclarado que fue lo que motivó la no-llegada de Luis Islas a Tiro Federal. Lo cierto es que el arquero nunca jugó en el club rosarino. Incluso le puso punto final a su carrera en el fútbol profesional.

Fóppoli a Racing (1986)

Había que llenar las páginas de El Gráfico a principios de 1986. Y tener la primicia de una transferencia siempre es tentador, más cuando se trata de un club grande. Aunque en el apuro se pueden cometer errores, como en este caso. Pedro José Fóppoli fue un marcador central que brilló en el fútbol mendocino. Con el regreso de Racing Club a Primera División, llegó a un acuerdo para ir al club de Avellaneda. ¿Entonces por qué nunca jugó en la Academia? Porque sólo firmó un pre-contrato, que quedó inmediatamente anulado con la llegada de Néstor Fabbri.

Fóppoli siguió en Deportivo Maipú, y en el Regional de ese año debió enfrentarse al Atlético Argentino, representado por los jugadores de Racing que estaban a préstamo en esa institución. El partido terminó 3-2 a favor de los Cruzados, y Fóppoli marcó dos goles. Ese equipo terminaría logrando una histórica clasificación al Nacional B. Las famosas revanchas que da el fútbol.