Walter Pico a la Fiorentina 1992

El querido y entrañable Walter Reinaldo Pico fue poseedor, además de un pelucón inolvidable, de buenas condiciones futbolísticas que lo llevaron a ser, en gran parte de su carrera, un confiable segunda guitarra complementario al talento del equipo. Para pasarlo en blanco, el bueno de Piquito fue el Scottie Pippen del Chino Tapia, el Ron Wood del Beto Márcico, y el Fierita de Diego Latorre (?).

Precisamente para reeditar esta última sociedad, a mediados de 1992, los directivos de la Fiorentina decidieron llevárselo a la península junto a Gambetita, de quién ya poseían los derechos federativos. En Italia los esperaba Gabriel Batistuta. Casi todo el ataque del equipo campeón del Maestro Tabárez. Pero…

A pesar de tener la flamante ciudadanía italiana y a Settimio Aloisio prendido fuego en el tema de las negociaciones, Pico se quedó con las ganas de jugar en el Calcio luego de que el presidente de Los Violas, Mario Cecci Gori, se hartase de todos los jugadores vernáculos tras los informes sobre Diego Latorre (quién salía con Zulemita Men*m) y Antonio Mohamed (quien era El Turquito Mohamed).

Los tanos optaron por quedarse con El Bati (a quien consideraban argentino, pero no Argento) y durante el resto de los noventa se mostraron reacios a contratar a otro jugador de estas tierras. Aún cuando se abrieron las fronteras y a pesar que su máximo referente histórico tenía esta nacionalidad. Seriedad que le dicen.

Igual, para que Batistuta no se sienta sólo, la plata del pase de Pico fue utilizada en la compra de un joven danés llamado Brian Laudrup. ¿Se habrán equivocado?

Mauricio Serna al Aston Villa 2001

El verano del 2001 no dejó muchos recuerdos memorables. Mejor dicho el año 2001 no dejó recuerdos memorables. Pero lo cierto es que en uno de esos días perdidos de Enero, en la pretemporada de Boca Juniors en Tandil bajo la tutela de Carlos Bianchi, llegó la noticia de que uno de los pilares del equipo, el volante colombiano Mauricio Serna, tenía enormes chances de pasar al Aston Ricky Villa.

La novedad había estallado a fines de Diciembre del 2000, y durante el primer mes del año los días pasaban encargándose se sacar cualquier obstáculo del camino que podría evitar que Serna jugara en conjunto inglés: Consiguió su visa de trabajo, el técnico del Villa, John Gregory, le dio su aprobación mostrándose entusiasmado en el dúo colombiano que podría formar en campo de juego con Juan Pablo Ángel («Creo honradamente que, junto con Ángel, podría formarse una unión espectacular. Su temporada acaba de reanudarse y por ello sería un momento ideal para poder ficharlo e incorporarlo a nuestra plantilla«) y se hablaba de una suma cercana a los cuatro millones de dólares para el Xeneize.

Finalmente, la idea de Chicho con la casaca de The Villans se fue desvaneciendo por completo. Diferencias económicas hicieron que el pase quedara en la nada. El colombiano continuaría un tiempo más en Boca hasta pasar finalmente al fútbol mexicano.

¿Hubiera yo firmado que encajaría perfecto en el fútbol inglés? Ni idea, en el 2001 yo tenía 4 años. Pero estoy seguro que en aquellos días, mientras mis viejos se agarraban la cabeza por el año turbulento que se venía y a más de un familiar lo rajaban del laburo, por mi mente paso una imagen de Serna con la casaca del Aston. Después de aquella visión, simplemente, seguí en mi mundo de autitos y maquetas, mientras el país se caía abajo y observaba en la tele a un hombre narigón y calvo diciendo que el 2001 sería un gran año. Para fines del mismo recuerdo la tristeza que reinaba en mi hogar, mientras le preguntaba a mi vieja porque mi papá salía con una cacerola en plena noche, insultando a un nefasto ministro…

Ariel López al Racing de Santander 1997

Ariel El Chupa López fue uno de los máximos artilleros del fútbol argentino de la década del noventa. Y con semejante cartel, a mediados de 1997, el por entonces delantero de Lanús se convirtió en la vedette de moda del mercado de transferencias.

Claro, lo que no imaginaba el jugador es que iba a ser protagonista de un doble mal pase con tan sólo 15 días de distancia entre un acontecimiento y otro.

El primero de ellos fue con el Racing de Santander. Tras acordar en 4 millones de dólares la venta de su ficha -de la cuál poseía el 50 %- el goleador se despidió del Caño Ibagaza, de Huguito Morales y de Claudio Enría y, feliz de la vida, se tomó el primer vuelo disponible a Cantabria.

Enorme fue la sorpresa cuando, a los pocos días, El Chupa dejó la Madre Patria echando rayos por los ojos y manifestando que la venta se había venido abajo por una diferencia de 50 mil dólares en su contrato. Algo demasiado difícil de creer ya que habría recibido dos palos verdes por el 50% del pase ¿No?

Lo concreto es que El Chupa volvió a Lanús y a los pocos días tuvo una grata novedad: River Plate había comprado su pase en la misma cantidad de dólares que habían ofrecido los españoles. Entonces el delantero se volvió a despedir del Caño Ibagaza, de Huguito Morales y de Claudio Enría y se tomó el primer colectivo (?) disponible a Núñez.

Como en un cruel deja vu, a los pocos días este pase también se cayó. Y allí se sabría la verdadera razón por la cuál tampoco lo habían fichado los españoles: el jugador tenía una lesión ligamentaria mal curada que, sin embargo, no le prohibía jugar al fútbol con normalidad.

Lo más confuso del caso es que el delantero entrenó toda la semana con Los Millonarios y el domingo jugó para Lanús… ¡Contra River! Y así, Ariel El Chupa López enfrentó a su ex futuro equipo con su ex ex-club. Caliente, confundido, con el corazón desahuciado y los ligamentos en la mano.

Machín a Boca 2009

Extraña situación la que vivió el volante Gastón Machín en la temporada 2008/2009. Sin lugar en Independiente, fue cedido a préstamo por un año a Newell’s Old Boys de Rosario, donde alcanzó a jugar 14 partidos en el Apertura 2008 y apenas 1 encuentro en los albores del Clausura 2009. Ese partido, casualmente, fue ante Boca Juniors, el equipo que por aquellos días estaba interesado en sus servicios y mucho más cuando se supo que a Machín no le estaban pagando y que podía quedar libre.

El futbolista, ni lento ni perezoso, pidió la cancelación de su préstamo con La Lepra para poder volver a Independiente y negociar otro préstamo, ya que el técnico del Rojo, Pepé Santoro, tampoco lo tenía en sus planes.

En marzo de 2009 Machín pudo irse de Newell’s y entonces el camino quedó allanado para que diablos y xeneizes se pusieran de acuerdo, cosa que finalmente sucedió. Fue así como varios medios dieron la contratación como hecha, aunque faltaba un detalle.

El reglamento de AFA prohibía otro préstamo en esa situación, motivo por el cual varios clubes tiraron la bronca en la reunion del Comité Ejecutivo. Al no quedar libre del Rojo, el rubio mediocampista necesitó una mano del secretario general de Agremiados, Sergio Marchi; pero ni así pudo dar vuelta las cosas. Tras llorar un poco la carta, Machín se quedó en Independiente y disputó 8 partidos más de ese Clausura 2009.

Un año más tarde, jugando para Huracán, le haría (y le gritaría) un gol a Boca. Pero esa es otra historia.

Kily González al Real Madrid 1995

Antes de dedicarse a aportar su granito de arena para descender equipos a diestra y siniestra, hubo una época en la que Ángel Cappa era considerado el director técnico del Real Madrid. Y ante tamaña responsabilidad, El Mourinho de Valdano le pegaba a los dirigentes, hablaba de contrataciones y hasta firmaba autógrafos cuando el equipo se iba de gira.

Obviamente, esto ocurría por que Jorge Valdano alargaba sus vacaciones, se iba a conferencias fuera de España o hasta, en ocasiones, simplemente se ausentaba en lo que el oriundo de Las Parejas denominaba: “jornadas de reflexión y meditación”. Y como es sabido, cuando el gato no está los ratones bailan.

Y fue así que a mediados de 1995, El Bigotudo hizo mención a la reciente contratación de Cristian Alberto González, El Kily, por parte del Merengue: “Es un extremo izquierdo con grandes condiciones. El primer año va a jugar en el filial y su pase se hizo en 150 millones de pesetas. Afortunadamente (?), no ha jugado nunca en la Selección Argentina y en dos años podrá ser español”.

Claro, lo que no sabía Angelito era la historia que se estaba tejiendo de este lado del Atlántico: dos emisarios del Real Madrid llegaron a Rosario, hablaron con los capos de Central, con el representante del Kily, arreglaron los números y le ordenaron al jugador que se encierre en un hotel de Buenos Aires a la espera de nuevas novedades.

El rosarino viajó a Capital con su padre y se encerró, tal cual lo ordenado, en un hotel del barrio de Retiro. Pasó un día. Pasaron dos. Pasaron tres, cuatro, cinco y nada. Ni señales de los españoles. Nadie llamaba a la puerta, el teléfono no sonaba, la mucama no iba a cambiar las sábanas (?). Cuando el Kily estaba por enloquecer escuchó tres sonidos que le devolvieron el alma al cuerpo: “toc, toc, toc”.

Enorme fue su sorpresa cuando del otro lado de la puerta divisó una figura petisa, regordeta, con una camisa floreada y un reloj en cada una de sus muñecas. Si, el mismísimo Diego Armando Maradona había ido a verlo para convencerlo que rechace la oferta del Real Madrid y sea de la partida en el mágico tercer regreso al fútbol del Pelusa.

Y así, El Kily González abandonó el cautiverio y a los tres días apareció en La Candela junto a Caniggia, Scotto, Giunta y el mismo Diego, en la presentación de las nuevas caras de Boca Juniors para el Apertura ´95. Aunque suene increíble y trillado: a veces la realidad supera a la ficción. Y también al chamuyo.

Maradona a Deportivo Español 1980

La vida no tendría el mismo sabor si no existieran los chantas. Si, los chantas. Esos personajes entrañables y garcas que se encuentran en cada esquina, en cada barrio, en cada club. Siempre los hubo y siempre los habrá. ¿Cómo olvidar a Max Higgins y su proyecto del Disney para lelos paralelo en San Pedro? ¿Cómo pasar por alto a Lyle Lanley con su increíble monorriel en Springfield? ¿Y que decir de Ricardo Caruso Lombardi? Todos tienen su merito y hasta se ganaron una porción generosa de nuestro corazón (?).

Sin embargo, ninguno de ellos se compara, bajo ningún punto de vista, con Francisco Ríos Seoane. A mediados de 1980, el inefable Gallego ganó fama mundial al afirmar que el equipo que presidía, que se encontraba en Primera B, iba a fichar a una figura rutilante de nuestro fútbol. ¿Bochini? ¿Passarella? ¿Abel Alves? No, el Deportivo Español estaba a punto de contratar a Diego Armando Maradona, quien a esa altura ya era archi reconocido en cada rincón del planeta, en un mundo aún no tan globalizado.

El cuadro de situación era el siguiente: Argentinos Juniors había firmando un contrato con el Barcelona, por el cual el club catalán tenía la prioridad ante la inminente venta del hijo prodigo de Lanús al exterior. Pero Ríos Seoane tenía planeado realizar una oferta que nadie podría rechazar: empardar la cifra que ofrecieron los españoles con la aprobación del jugador -quién deseaba permanecer en el país- y de César Luis Menotti quien, en caso de producirse una venta al extranjero, debía desafectarlo automáticamente de la Selección. Esto haría ceder al entonces presidente del Bicho, Próspero Cónsoli, dejando sin efecto todo lo firmado con los Culés.

¿Y El Diegote iba a aceptar jugar los sábados en Primera B? Para nada. Eso no estaba en la baraja. La idea era cederlo los domingos a River o a Independiente y que juegue con la remera del Gallego los días de semana en amistosos por América, Europa y Japón. Y luego, tras el Mundial de España, sumarse al Deportivo si el equipo ascendía.  Caso contrario, Maradona iba a ser vendido al club del generalísimo General Franco: ¡El Real Madrid!

Con su habitual verborragia Ríos Seoane declaró: “El ofrecimiento del Deportivo Español por Diego Armando Maradona es una realidad. El 12 de Mayo presentamos nuestra oferta en AFA que asciende a ocho millones de dólares”. Y siguió: “Nosotros no queremos que Maradona salga de Argentina. Diego es patrimonio nacional. Cierto que la oferta del Barça es importante, pero da la casualidad que mi equipo también está en condiciones de desembolsar este montón de millones. Para mi el tema ya no tiene más discusión”.

“Personalmente he tenido varias conversaciones con el chico, sin ir más lejos, en Viena tuve la oportunidad de comentar si le gustaría jugar en Deportivo Español con una serie de cláusulas y su respuesta fue afirmativa”. “Vaya o no a Español, Maradona se quedará en Argentina. Nací en Galicia y toda mi familia vive en España, pero Maradona, señores, es patrimonio nacional”.

Finalmente, Próspero Cónsoli dio por finalizado el delirio pocas semanas después: “Para especular ya estoy yo. Español es, ante todo, un club de Segunda División, donde es absurdo que un hombre como Maradona vaya a parar. Y en cuanto a que el Español una vez fichado lo cediese a un club de campanillas de aquí, tampoco me parece serio. Para eso se queda con nosotros”.

Maradona siguió seis meses más en Argentinos Juniors y luego se sumó a Boca. Recién para la temporada 82-83, el Barcelona pudo hacer efectiva esa cláusula firmada a finales de los setenta. Pero nadie podrá olvidar jamás a Francisco Ríos Seoane, aquel tierno gallego (?) que llegó a estas tierras con una mano atrás y otra adelante y que, por un momento, tan solo por un momento, se animó a soñar.

Para deleite de los lectores de En Una Baldosa, les dejamos los enlaces con la desopilante e histórica nota realizada por el diario español El Mundo Deportivo a Ríos Seoane (Parte 1 y Parte 2) en su edición del 26 de mayo de 1980, como así también la entrevista que el mismo periódico le realizó a Próspero Cónsoli (Única Parte). Recomendamos descargar los archivos y utilizar el zoom de algún visor de imágenes. De nada, putos (?).

Nota: al día de la fecha, Francisco Ríos Seoane es Residente VIP del Complejo Cohabitam Asist Hotel y esta internado con los diagnósticos de demencia vascular, trastorno bipolar, diabetes, hipertensión arterial y talasemia minor. Sin embargo, sale tres veces a la semana a regentear diferentes locales gastronómicos de su propiedad y acredita viajes periódicos a Europa. Si bien esta acusado en diversas causas penales, entre ellas la muerte de su opositor Ignacio Torres, los juicios no avanzan por el estado clínico del imputado. Aunque, sus empleados, los médicos y los abogados sospechan que El Gallego de Oro esta haciendo “La Gran Pinochet”. Francisco Ríos Seoane. De Gallego sólo el acento.

Bassedas a Boca 2000

Allá por el verano de 2000 Boca Juniors se preparaba para participar de la Copa Libertadores que unos meses más tarde terminaría ganando. Para tal objetivo, el cuadro dirigido por Carlos Bianchi procuró reforzarse con un volante que le aportara experiencia y categoría. Y el elegido fue Christian Bassedas, el hombre de Vélez Sársfield.

Las negociaciones entre los dirigentes fueron avanzando cada vez más, hasta que finalmente se pusieron de acuerdo de palabra. Fue así como el Xeneize inscribió al jugador y le abrió las puertas para terminar de cerrar la operación.

El 11 de febrero de 2000, Bassedas entrenó por la mañana con Vélez y por la tarde se hizo la revisión médica con el doctor de Boca. Ya casi llegando a la noche, se fue hasta La Bombonera y antes de entrar se sacó una foto con La Raulito. Simbólicamente ya era bostero.

Sin embargo, una vez adentro, Bassedas se enteró que había una pequeña diferencia entre lo que pretendía Vélez y lo que estaba dispuesto a negociar Boca. ¿Cuál era el problema? La cláusula del contrato sobre una futura venta.

Un rato más tarde, el volante abandonó la reunión y regresó a Vélez, donde jugaría un torneo más, antes de ser vendido al Newcastle de Inglaterra.

Roberto Carlos a San Lorenzo 2009

Mientras nuestra atención estaba dividida entre la histórica conferencia de prensa de Maradona y el doping positivo de Rodrigo Archubi, sólo el diario español Marca se hizo eco de esta ¿Noticia? ¡Roberto Carlos podía venir a jugar a San Lorenzo!

Todo comenzó cuando, con su habitual diplomacia, el lateral se despachó ante las cámaras de Indirecto por T y C Sports: “Quiero jugar ahí, es un club importante. Y ya hablé con Marcelo Tinelli. La posibilidad está y como yo ya tenía ganas de volver a jugar en Brasil, cuando surgió lo de San Lorenzo le di carta libre a Guillermo Marín para que negocie. Aunque para enero, ahora no puedo irme de Fenerbahce, pueden enojarse, je». Petiso pero no Burrito el brasilero (?).

Con el correr de los días y al ser consultado, el mismo DT cuervo, Diego Simeone, dio por finalizada la versión aunque mandando un tiro por elevación a dirigentes y empresarios allegados: “No me interesa. Acá hay que ir despacio, tener equilibrio. A algunos les gusta una morocha y otros una rubia”.

Ah, a mi me encanta la morocha. Y a un bañero amigo también…