George Best a River 1975

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Corría el mes de Julio de 1975 cuando River se encaramaba a deshacerse del estigma de los 18 años sin obtener títulos y el destino volvería a colocar a la institución en el sitial que había perdido en todo ese tiempo.

Históricamente, el equipo de Núñez solía reforzarse, por lo general, con los mejores jugadores del medio local, y en los albores del 75, tanto la dirigencia como Ángel Labruna apuntaron a formar un equipo que les diera la oportunidad de terminar con aquellos oscuros años. De ahí que refuerzos de la talla de Perfumo, Pedro González, Raimondo, Comelles, Artico, entre otros fueron la base de aquel campeonato bisagra en la historia del club.

Todavía quedaban algunas fechas para la consagración y comenzaban los rumores acerca de los refuerzos potenciales con el fin de enfrentar el Campeonato Nacional de aquel 1975. Todo hubiera caminado por los carriles habituales de cada apertura del libro de pases, de no ser por la impactante noticia que puso en vilo a la gente millonaria, cuando llegó el rumor de que el histórico jugador irlandés, mito de la historia del Manchester United, George Best, podía llegar al club, por aquel entonces presidido por Aragón Cabrera.

Best, que venía de estar más de un año sin jugar, después de haber decidido dejar el fútbol «para disfrutar de la vida«, tenía apenas 28 años, y un palmarés más que importante en el fútbol inglés, por lo que en ese momento y con el pase en su poder, por medio de un empresario fue ofrecido al club de Nuñez.

De más está decir que toda la historia quedó ahí, y quizás nunca haya pasado de un rumor y obviamente, 35 años más tarde, difícilmente sepamos cuánto de cierto tuvo todo esto. Pero más de un hincha de River habrá soñado, aunque sea por un instante, con una delantera del equipo de sus amores formada por Best, JJ López, Luque, Alonso y Más, cuando todavía nadie se animaba a creer en un dream team.

Ale_Carro

Luis Cubilla a River 1984

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Tras verse involuntariamente (?) beneficiado por el promedio y salvarse del descenso en 1983, la dirigencia de River decidió ponerse los pantalones y armar un equipo para no pasar más sobresaltos. Y una de las primeras medidas fue la contratación de Luis Alberto Cubilla como técnico.

Pero evidentemente el plan fue hacer sentir muy cómodo al nuevo DT, porque el que también arribó fue Luisito Cubilla, hijo del entrenador, con 21 años, a prueba y procedente de Defensor de Montevideo.

El pase fue adquirido por su propio padre, quien ante la cola de periodistas para meter la nariz en el tema, aclaró (?): «…jugará si lo merece. De lo contrario, no…». El pibe robó un poco de flashes a mediados de enero de 1984, entrenó y hasta tuvo tiempo de soñar con un combo: «…me considero un jugador rápido y habilidoso. Mis ídolos son Alonso y Maradona. Tengo dos hermanos más que pronto vendrán a las inferiores del club…». Al final, obviamente la cosa no anduvo.

Bezombe a River 1999

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Antes de conquistar el Apertura 1999 con el tridente que luego se convertiría en el mediopelaje VIP de las ligas europeas, River se vio obligado a borrar un magro presente que tenía a Boca bicampeón casi invicto. Entre las luminarias que llegaron al club se encontraban Gastón Sessa (tal como lo ilustra la nota), Mario Yepes y Eduardo Coudet. Lo cierto es que en el receso de ese año, en la misma operación que el ex-arquero de Vélez, entre gallos y medianoche, también habían dado por hecho el arribo del enganche rosarino.

Finalmente, nada de eso pasó y mientras River conquistó los dos campeonatos, Pablo Bezombe se convirtió en el jugador franquicia de las gestiones Costas Maschio y Pampa Jorge (?).

Fabbiani a Vélez (2009)

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Después de haber tenido un buen torneo con Newell’s, Cristian Fabbiani se convirtió en el protagonista de la novela veraniega del 2009, cuando decidió irse de La Lepra y jugar en un club de Capital Federal. Tras arduas negociaciones, en los primeros días de febrero de ese año arregló su situación con el Vélez Sársfield de Ricardo Gareca y tiró «Vélez es tan grande como River«.

Nadie se imaginaba que la misma mañana en la que tenía que firmar su contrato con el Fortín, el Ogro se echaría atrás, dejando en banda al técnico y a los dirigentes. A riesgo de quedarse 6 meses sin jugar, Fabbiani se paseó por todos los programas de TV y al final obtuvo lo que deseaba: ponerse la camiseta de River, donde arrancó ganándose a la gente con pura demagogia y después terminó insultado por su rendimiento. ¿Vélez? Salió campeón con Larrivey de 9.

Maradona a Peñarol 1997

Corría el verano de 1997 cuando Diego Maradona encontró en Peñarol de Montevideo la oportunidad de cumplir un sueño postergado en su carrera: disputar la Copa Libertadores. Si bien ya casi era un ex jugador y arrastraba varios meses de inactividad, el Dié seguía siendo atractivo para cualquier equipo con ganas de sumar protagonismo. Por eso el hijo del Presidente del Manya, Juan Pedro Damiani, encabezó las negociaciones y dio la cara ante los medios para explicar los riesgos de la aventura…que finalmente se frustró. El lunes 17 de febrero de 1997 la comisión directiva del club uruguayo aprobó la contratación pero esa misma semana Maradona rompió relaciones: «A mí no me van a apurar como a un novato. Hablé ayer a la tarde con Damiani y estaba todo bien. No sé qué pudo haber pasado, pero para mí que se les cayó algo y le quieren echar la culpa a Maradona. Pero si se cayó lo de Peñarol, no me voy a morir por eso. A mis 36 años no voy a ir a entrenar todos los días, por más que sea Peñarol, Boca, Liverpool o el Milan«. Y agregó sobre su posible regreso al Xeneize de Macri: «Yo no coqueteo con nadie. A Boca le dije que no porque tuvo tiempo suficiente durante el verano. Además yo no puedo jugar donde está el cartonero ese«. Por supuesto, terminó firmando con Boca.

(Gracias Archivo 10)

Tomaszewski a Talleres 1982

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Imaginamos las noches de insomnio y preocupación que deben haber vivido César Mendoza y Guibaudo, los arqueros de Talleres de Córdoba, a comienzos de 1982. ¿Por qué?

Porque la dirigencia Tallarín y en plan de ponerle la frutilla a esa especie de dream team armado para el técnico Ángel Labruna, recibió una propuesta (?) y casi abrochó la llegada del guardameta polaco Jan Tomaszewski. El uno, ya con 34 años y experiencia de selección, se encontraba en el Hércules de España y hasta tenía definido el hotel Grillón como lugar de residencia.

Finalmente llegó la convocatoria del arquero para el Mundial de España, el humo se disipó y todo terminó como correspondía. O sea, con Tomaszewski atajando en el LKS Lodz de su país natal.

Tapia al Nantes 1986

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Luego de una más que buena temporada en el xeneize y ya convertido en Campeón del Mundo tras su participación en México 86, la dirigencia de Boca se salía de la vaina (?) para convertir el Chino Tapia en una carretilla llena de dólares que taparan los mil y un agujeros que había en la economía del club.

Por eso, a mediados del segundo semestre de 1986, ante la supuesta desesperación del Nantes de Francia por asegurarse a Tapia y un empresario de turno que iba y venía frotándose las manos, Don Antonio Alegre tiró de la cuerda más de lo aconsejable. ¿Y qué pudo haber pasado con una operación que ya estaba prácticamente hecha y les cerraba a todas las partes? Tapia tuvo que seguir en Boca un año más y recién en 1987 se mudaría a Francia, pero no al Nantes sino al Brest.

Roa al Manchester United 1999

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Con sus manos había eliminado a Inglaterra en Francia ’98 y estaba considerado como uno de los mejores arqueros del Mundo. Figura en el Mallorca español, Carlos Ángel Roa fue tentado a comienzos de 1999 por el Manchester United, que ofertó 10 millones de dólares por su pase y además le ofreció un jugoso contrato. Muchos, al enterarse de las cifras que se manejaban, dieron el pase por hecho. Pero el argentino, que por aquel entonces tenía 29 años, rechazó los billetes y se retiró por cuestiones religiosas (entre otras cosas, no podía jugar los sábados).

Permaneció un año alejado de la actividad, haciendo tareas de caridad como miembro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y en abril de 2000 anunció su vuelta al fútbol. Siguió actuando en España e incluso regresó al país para ponerse el buzo de Olimpo, aunque ya no volvería a tener el mismo nivel que lo llevó a estar en la mira del Manchester.