Mannarino a Racing, River, Boca y San Lorenzo 1991

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Podemos discutir horas si Rolando Francisco Mannarino era un buen delantero. Y tal vez nunca nos pongamos de acuerdo. Ahora, lo que no podemos negar es que a mediados de 1991, este puntero derecho con mucha velocidad y potencia pero con un bajísimo promedio de gol, pasó a ser la figurita de moda del momento. Y prueba de eso es que fueron a la carga por sus servicios, nada menos que cuatro equipos grandes. Y todos al mismo tiempo. Antes de comenzar la temporada 1991/92.

El primero en moverse fue el Racing dirigido por Perfumo. Lo quiso tener para la Liguilla. Pero los eternos problemos de guita de la Academia hicieron que el efectivo no alcanzara y la transferencia no se pudo hacer.

A continuación, el que golpeó las puertas del Lobo fue River. Passarella estaba necesitado de tener un delantero por afuera para asistir a Ramón Díaz y de paso tener alternativas, pero la novela no tuvo un final feliz.

Boca, de ninguna manera quiso ser menos. Alegre y Heller, desesperados por ganar un campeonato, compraban al voleo en esa época y fueron como locos por Mannarino. Pero al final, el pase se frustró, ya que lo pensaron mejor (?) y al que compraron fue a su compañero de ataque, el Gaby Amato.

El último de la cola fue San Lorenzo. Y fue el que más cerca estuvo de llevarse a Mannarino. La oferta económica se acercó bastante a lo que valía su pase pero al final no se pudo hacer. ¿Por qué? Ni Mannarino lo supo: “…mi intención era dar el salto. Qué se yo por qué no se hizo. A mi me hubiera gustado cualquiera de los grandes…”.

Lo concreto es que Mannarino, seguramente a las puteadas, se tuvo que quedar piolín piolita en el club de sus amores: Gimnasia de La Plata.

Zárate a Pumas 2000

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Mucho antes de jugar en Tigres y en los Rayados de Monterrey, Rolando Zárate tuvo una buena oportunidad de pasar al fútbol mexicano. A mediados de 2000, el delantero venía de jugar en el Real Madrid y tenía un buen futuro, lo que despertó el interés de los Pumas de la UNAM.

Con la negociaciones avanzadas e incluso cuando ya se lo había anunciado como el nuevo refuerzo, un informante argentino del matutino La Nación declaró pestes sobre el Roly para el diario mexicano Reforma: «Lo sacaron de Vélez por ‘bueno’. Es muy torpe y su hermano siempre fue mucho mejor que él. Si llegó al Real Madrid fue más por el éxito de sus representantes que por sus méritos futbolísticos. Es grandote y un hombre de área, pero no es precisamente un dechado de técnica… De repente encontró en el Madrid su ‘cuarto de hora’ al anotar dos goles que fue todo lo que hizo en medio año. Era obvio que le dejaran jugar justo cuando se lesionaron en ese equipo sus grandes figuras, Savio, Morientes, Raúl y Anelka«.

Después de leer esas estupideces, los dirigentes de Pumas se echaron atrás y Zárate volvió a Vélez.

Edison Méndez a Racing 2003

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—¿Sabés que Racing te quiere para el próximo campeonato?

—Sí, y eso me enorgullece. Racing es lo máximo. Y no crean que estoy haciendo un acto de demagogia. Es así…

—¿Por qué?

—Porque es uno de los clubes grandes de Argentina, porque su historia es muy rica y porque su gente es muy fiel, acompaña en los buenos y en los malos momentos. Al menos eso fue lo que me comentaron.

—¿Quién?

—Pedro Marchetta, mi técnico, se la pasa hablando de su época como entrenador en Racing. Tiene los mejores recuerdos, se la pasa contando vivencias, anécdotas, habla de todo…

 

Con esas declaraciones al Diario Olé, el ecuatoriano Edison Méndez, que en el Mundial de 2002 le había convertido un gol a Croacia, le daba crédito a los rumores que indicaban que pasaría del Deportivo Quito al Racing Club de Avellaneda.

Las cosas se fueron encaminando en aquel verano de 2003 e incluso se llegó a anunciarlo como el nuevo refuerzo de La Academia. «Voy a Argentina con todas las ganas de triunfar y de demostrar internacionalmente que el fútbol ecuatoriano atraviesa por un gran momento«, decía por esas horas.

Pero algo pasó en el interín, porque el jugador comenzó a dudar y unos días más tarde firmó a préstamo con El Nacional de su país. Como correspondía, los dirigentes del Deportivo Quito se disculparon con sus pares de Blanquiceleste pero, claro, el daño ya estaba hecho.

Heredia a Central 1979

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Luego de una destacada labor en el fútbol europeo, Ramón Cacho Heredia, tuvo la intención de regresar a Argentina cuando estaba comenzando 1979. Rosario Central puso sus ojos sobre el ex defensor de la Selección Argentina, y se ilusionó con tenerlo como refuerzo para ese año. Incluso el propio jugador daba por hecho que dejaba el Paris Saitn Germain, donde jugaba, y se incorporaba al conjunto rosarino: «Me volví de Francia porque mi familia no llegó a adaptarse; el frío perjudicaba demasiado a mi esposa y los pibes. Hable con la gente del Paris Saint Germain y no hubo problemas. Tengo recién 27 años y ningún rastro de aquella lesión en el tobillo». Pero la operación, que era un préstamo por un año, por 40.000 dólares, nunca se realizó. Heredia se quedó con las ganas y terminó colgando los botines a pesar de su corta edad, para en 1982 retornar fugazmente a la actividad en Mariano Moreno, de Junín.

Olguín a River 1984

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A fines de 1983 River estuvo en la lona. Luchó partido a partido para evitar el último puesto en el Metropolitano, ya que no tuvo disponible un plantel profesional para enfrentar semejante crisis. Jugadores en huelga, Peleas dirigenciales. Lo concreto es que constantemente se metió mano en el semillero para cerrar el año lo mejor posible.

Pero, con la tranquilidad que el estreno del promedio lo salvaba de irse a la «B», los responsables del fútbol empezaron a idear el equipo para 1984. Y fueron a la carga por Jorge Mario Olguín.  Una vieja debilidad de los de Núñez ya que el marcador central también había estado a punto de jugar para River en 1979. Con nivel de selección nacional y acostumbrado a las presiones lógicas de los equipos grandes, el ex San Lorenzo, se encontraba en ese momento en Independiente.

El pase estuvo casi hecho. Casi. Porque Olguín una de dos: o fue vidente o fue un tipo con mucha suerte. Porque en 1984 ni se lo vio por Núñez. Se calzó finalmente la camiseta de un Argentinos Juniors que justo salió campeón ese año por primera vez en su historia.

Gareca a Torino 1983

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En 1983 Ricardo Gareca era una especia de figurita de moda del momento. Temible goleador en Boca y convocado por Bilardo a la selección, al Flaco (como se lo apodaba entonces) le llovían ofertas para rajarse.

Y encima tenía como representante a otra figurita de esos años: Guillermo Cóppola. Entonces Guillote no dudó y tiró líneas para todos lados. Hasta que picó el Torino de Italia. Los tanos se embalaron como locos y dieron el visto bueno por teléfono. Hasta se organizó una fiesta en el departamento de Cóppola para festejar el pase. Y ahí es donde vemos la foto en la que Gareca se sacó el gustó de ponerse la camiseta del que iba a ser su nuevo club.

Pese a todo, al Flaco le pintó la nostalgia al decir «…si Boca pudiera pagarme algo así, acercarse por lo menos a lo que agarraría firmando para el Torino, no lo pienso dos veces y me quedo…».

El pase era un hecho y pese a que incluso ya estaba todo arreglado para que el empresario Félix Latrónico acompañado por directivos del Torino vengan a cerrar la operación, la pretensión final de Boca de 1.200.000 verdes limpios (sin incluir comisiones a Guillote, Gareca e impuestos) fue la que mandó todo a pique.

Rusculleda al Queens Park Rangers 2008

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El pase del mediocampista Sebastián Rusculleda al Queens Park Rangers inglés fue una de las novelas más electrizantes entre fines de 2007 y principios de 2008. El ex Boca Juniors y Quilmes venía de un gran torneo con la casaca de Tigre y estaba dispuesto a volver al Viejo Continente luego de un paso sin demasiado suceso por el Ajax holandés junto a Gastón Sangoy allá por 2004.
A cambio de casi 2 millones y medio de dólares (un grupo empresario le había pagado a Boca apenas 130 mil dólares por su pase) se tomó el avión con destino a Inglaterra y en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza se animó a posar con la camiseta de su futuro equipo.
Al llegar a la tierra prometida, la cosa cambió. No pasó la revisión médica y el pase se cayó. La primera versión fue que tenía osteocondritis en la rodilla izquierda pero para el pibe pasó algo más. «Hubo una mano negra en toda la operación. Alguien que obró de mala fe porque antes de salir a Inglaterra hicieron un llamado al club para decir que me estaban comprando por mucho más de lo que valía, que estaba sobrevaluado, que a Boca le habían pagado 130 mil dólares y ellos estaban poniendo 20 veces más que eso, que me habían operado de la rodilla y que estaba roto«, dijo Ruscu, enojado.
«Lo que pasó es que en el fax que llegó acá había unos números, pero cuando llegué allá fue otra la posición y no hubo acuerdo. Había un 42% de diferencia en lo pactado.«, continuó.
Finalmente, Rusculleda retornó a Tigre, donde continúa hasta estos días.

Bastía al Nantes 2002

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A pocos días de consagrarse como campeón del Apertura 2001, Racing recibió una oferta por Adrián Bastía, uno de sus mejores jugadores por aquel entonces. La propuesta venía desde Francia, más precisamente desde el Nantes, conjunto dirigido por el argentino Angel Marcos en el que actuaban Néstor Fabbri, Mauro Cetto y Mario Yepes.

El Polaco vio la gran oportunidad de pasar al fútbol europeo y por eso le pidió a los dirigentes de la gerenciadora Blanquiceleste que no desecharan la oferta que rondaba los 4 millones de dólares. El jugador, sin tiempo para despedirse de sus compañeros, viajó a Francia junto al vicepresidente Fernando De Tomaso y el asesor Jorge Berrio, para finiquitar la operación y ver desde la platea la victoria de su nuevo club ante el Lyon.

Por eso días, también, hasta le pidió perdón a los hinchas por su apresurada salida. Pero las cosas no salieron del todo bien. Según se dijo, los directivos de Blanquiceleste pidieron más plata de la que habían acordardo y con el cierre del libro de pases comiéndole los talones, los franceses desistieron de la compra.