Mal pase: Raúl de la Cruz Chaparro a España ‘82

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Cual enanito de Blancanieves (?), Raúl de la Cruz Chaparro vivió su cuento de hadas durante dos meses de trabajos intensos, hasta que un buen día, viernes 23 de abril de 1982, fue devuelto a la dura realidad: con 29 años sus chances de formar parte de un Mundial quedaban sepultadas para siempre. Pero ojo que la bofetada fue adornada con las dulces palabras del buen orador que siempre fue, es y será César Luis Menotti. Ese viernes, a las 16.30 en Tortuguitas, el Flaco los reunió a todos y arrancó: “…ustedes saben que este momento finalmente llegaría. Todos conocían las reglas de juego, pero esto no es consuelo. Realmente no hay consuelo posible. Los cuatro que deben dejar la concentración son Bulleri, Bauza, Chaparro y Gordillo…”.

Cuando Menotti vio que no sólo los apuntados se le quebraban anímicamente y que el Tolo Gallego, por ejemplo, estallaba en llanto, trató de remar el momento metiendo bomba anímica y hasta vendiendo un poco de ilusión: “…mi concepto sobre ustedes es muy superior a cuando llegaron. Trabajaron magníficamente y no es este el momento de decir por qué elegí asi. Estoy convencido que son jugadores de gran nivel y no dejen de pensar que podemos volver a encontrarnos. Además esta lista no es definitva. Todavia puede haber posibilidades…”. Sí, seguro (?).

Enseguida Passarella trató de dar vuelta la página y armó un picado. Picado que a los ventipico de minutos contó con un desertor: nuestro homenajeado. Chaparro tiró la toalla, rumbeó hacia el vestuario, se armó el bolsito y arrancó hacia el portón. Un grupo de periodistas intentó pararlo al grito de “…Chaparro, Chaparro, unas preguntas…”. Pero el formoseño zafó con un “…esperen que ya vuelvo…”. Todavía lo están esperando. Es más, en el vestuario fue encarado por Menotti y sus oídos recibieron más palabras de humo de aliento: “…Chaparro, con usted tengo un cargo de conciencia y quiero que lo sepa. Le pido por favor que haga un esfuerzo y se recupere. Usted es el mejor nuúmero nueve del fútbol argentino en los últimos 20 metros…”.

Atrás quedaba su ascendente carrera con las camisetas de San Lorenzo, Gimnasia de Jujuy, Tigre, Chacarita, San Martín de Tucumán e Instituto, club donde se consagró goleador del Metro 81 con 20 tantos y superando a estrellas del calibre de Maradona, Brindisi y Kempes. Pero nada de deprimirse por no poder estar presente en España 82. Chaparro dejó el predio y siguió con su vida como si nada. O por lo menos eso quiso mostrar: “…cuando Menotti nos reunió en la AFA el 28 de diciembre dijo cuáles eran las condiciones de trabajo. Y antes de irme de Tortuguitas me dijo que siguiera trabajando a fondo. Eso me tranquilizó mucho. De ahí me fui a mi casa en San Fernando y mi señora estaba destrozada. La consolé un poco pero nos teníamos que ir a un casamiento. De ahi me tomé un avión y me vine a Córdoba. El técnico quería que juegue y acá estoy…”.

Chivo Peinado: Darío Silva

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¿El Mundial Sud Africano o Sud Americano?

Empezando la tercera ronda de la Fase de Grupos, el mundial Sudáfrica demuestra que la ventaja de «Local» no siempre ayuda… Los equipos sudafricanos no han demostrado grandes capacidades hasta ahora, sólo Ghana ganó un partido, y por un penal en los minutos finales del encuentro.

Los que no dejan de sorprender, contrariamente son los equipos sudamericanos: Uruguay, Argentina, Chile, Brasil y Paraguay a donde es posible agregar a México, todos cuentan ya con una o dos victorias casi asegurando su participación en los octavos de final. Es evidente que las apuestas para este mundial, tienen que ser para estos equipos.

Y cuando dos de estos se enfrenten, decidir por quien apostar no será fácil. De todas maneras es posible entrar a las casas de apuestas deportivas, como por ejemplo Betclic y mirar las cuotas para cada equipo. Eso puede prestar un índice para que equipo realizar una apuesta más segura.

Deformaciones: Grecia en USA ’94

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La primera incursión de los griegos en la Copa del Mundo fue muy pobre, por no decir penosa. Tal esa así que la alegría por haberse clasificado primero, por encima de Rusia, en las eliminatorias para USA ’94, duró apenas un par de minutos, los que necesitó Batistuta para hacer el primer gol en el debut, en Boston.

Luego de la abultada pero no menos lógica derrota 4 a 0 ante Argentina, Grecia encaró el partido frente a Bulgaria con otra expectativa, ya que su rival también había caído por goleada (3 a 0) contra Nigeria. La ilusión, sin embargo, volvió a desvanecerse cuando Stoichkov puso en ventaja a los búlgaros, de penal, a los 5 minutos del primer tiempo. Esa tarde, en Chicago, los griegos volvieron a caer 4 a 0.

Con la ilusión de ganar 64 a 0 (?) en la última fecha y lograr la clasificación a octavos de final gracias a una eventual ayuda de Argentina, los helenos se jugaron la vida ante Nigeria. Y ahí sí, por fin, dejaron de comerse de a 4. El 30 de junio de 1994, en Dallas, sólo perdieron 2 a 0 frente a los africanos pero se tuvieron que bancar el festejo canino de Finidi George.

Habiendo utilizado a sus 3 arqueros, aquella Selección de Stratos Apostolakis, Stelios Manolas, Dimitrios Saravakos, Nikos Nioplias, Tassos Mitropoulos y tantos otros ídolos (?), culminó su primera experiencia mundialista demostrando tibieza e inocencia, factores que la llevaron al último lugar en la tabla de Estados Unidos 1994. No es que le haya faltado suerte, pero el video demuestra que estuvo meado por los perros.

Mal Pase: Tobie Mimboe a Francia ’98

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Las historias de camerunés Tobie Mimboe se cuentan de a montones. Desde aquella que comprueba que estando en la Argentina se le incendió la casa, pasando por la que dice que un león le comió un dedo durante su infancia, hasta aquella que relató alguna vez Sebastián Abreu, su compañero en San Lorenzo: «Mimboe era mulsumán y un día fue al entrenamiento con una túnica. Con el Pampa Biaggio nos matamos de risa. Agarramos una tijera y se la cortamos toda. Cuando se la puso, parecía un collage. Y dudó, me miró a mí y me empezó a correr. Me encerré en el vestuario y no lo podían sacar de ahí, me quería matar«.

Pero el cuento más inverosímil que nos tragamos en referencia a Mimboe, salió de su propia boca y en más de una oportunidad: «Mi experiencia la marcan dos mundiales y cinco copas de África con la selección de Camerún«. Sin embargo, las estadísticas afirman que el hombre nacido en Yaoundé jamás integró el plantel camerunés en una Copa del Mundo, pese a haber robado cámara en el álbum Panini de 1998. Para completarla, apenas figuró en las copas de África de 1996 y 1998. Un verdadero mentiroso.

Baldoseros: Ramón Hicks

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Antes de su arribo al fútbol argentino, Ramón Angel Hicks supo decir presente en una Copa del Mundo. Fue en México 1986, cuando el delantero que por ese entonces jugaba en Libertad, se dio el lujo de ser parte del torneo más importante del planeta. Con la camiseta número 20, estuvo detrás de la dupla de ataque conformada por Roberto Cabañas y Alfredo Mendoza, pero aún así pudo jugar algunos minutos.

En el primer partido de Paraguay, frente a un Irak vestido de amarillo no salió del banco en la victoria 1 a 0, en Toluca. La participación del conjunto sudamericano continuaría enfrentando a México en el Estadio Azteca. Los locales se pusieron rápidamente en ventaja, pero Julio Cesar Romero empató sobre el final y Hicks pudo formar parte del festejo, ya que había ingresado cuando faltaban 10 minutos. Por supuesto, eso no le alcanzó para ser titular contra Bélgica: recién entró a los 23 del segundo tiempo en el 2 a 2 que clasificó a los paraguayos a octavos de final. En esa instancia el rival sería Inglaterra. Los europeos no tuvieron piedad, y con un 3 a 0 decretaron la vuelta a casa para Paraguay, que lo tuvo a Hicks como espectador desde el banco de suplentes los 90 minutos.

Aunque su participación haya pasado desapercibida, seguramente le sirvió para sacar chapa y llegar en 1992 a Independiente, donde cosecharía un gol y una tarjeta roja en 11 partidos. De todas maneras, supo seguir adelante y hoy se las rebusca como cantante. Un crack (?).

En el placard: Cruyff anti adidas 1974

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Podríamos activar en este mismo momento el [modo Quique Wolff] y resaltar lo maravilloso que fue aquel gran equipo de Holanda ’74, haciendo hincapié en el concepto del fútbol total y extendiendo el análisis hacia otros ámbitos donde la belleza también puede ganarle al pragmatismo. Todo esto sin perder la sonrisa y mucho menos soltando la pelota. Pero no, preferimos ser un poco menos pelotudos (?).

Pensar en la Naranja Mecánica nos lleva directamente a Johan Cruyff. Y si nos referimos al ex Barcelona no podemos omitir un detalle que tal vez puede ser insignificante para muchos, pero forma parte de la historia grande de la indumentaria deportiva.

Si bien para 1974 el patrocinio de las selecciones aún no estaba del todo explotado, adidas había pisado bien fuerte y tenía a algunas de las más importantes, entre ellas Holanda. La camiseta naranja, a pesar de no contar con el clásico logo del trefoil en el pecho, tenía las 3 tiras negras que identificaban a la marca alemana. Pero no todos tuvieron la misma.

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Cruyff, cerebro de ese equipo y elegido de la empresa Puma, se negó a hacerle publicidad a adidas sin recibir dinero a cambio. Es por eso que durante la Copa del Mundo en Alemania (no sólo en la final) se lo pudo ver con una camiseta parecida a la de sus compañeros pero diferente: sólo tenía 2 tiras negras en las mangas. El mismo recurso adoptó para el pantalón y las medias. Unos años después, ya en la liga de los Estados Unidos, jugó para un equipo que tenía 3 tiras por todos lados (?), pero ese es otro tema.

Juira Bicho: Pecoso Ramírez en Argentina ’78

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¿Puede un barra convertirse en mascota? Sí, puede, de hecho hay gente que piensa que adentro del Oso de La Nueva Seguros entraría Bebote con plasma y todo para ver el Mundial. Pero no es el caso que hoy nos ocupa.

Roberto Ramírez Rodrigo, alias Pecoso, fue un popular hincha peruano que hizo carrera en esa modalidad bastante yanqui de animar al público. Según el recomendable sitio Arkiv, Ramírez fue «un figuretti que por una misteriosa razón era contratado para dirigir con sus ridículos coros las barras en el Estadio Nacional: ‘¡Dame una P!, ¡Dame una E!, ¡Dame una R!, ¡Dame una U! ¿Qué diceee…???’. La gente le tiraba de todo…«

Lo curioso es que antes de ser el payaso más conocido de las canchas, había sido futbolista de Universitario, donde jugó algunos pocos partidos en Primera. Después se casó con Solinka, una cantante tropical de Panamá, país que cobijó al Pecoso durante varios años. Pero no sólo vivió allí. También estuvo en Colombia organizando (?) a los simpatizantes del Junior de Barranquilla, dato que hoy Los Tiburones deben querer enterrar.

Uno de sus momentos de gloria lo tuvo en el Mundial de Argentina 1978, cuando se hizo ver en cada uno de los partidos de Perú, vistiéndose de blanco y agitando por aquel buen equipo de Oblitas y Cubillas que se terminó desdibujando por los 6 goles sufridos en Rosario.

Su rol de mascota, sin disfraz y fuera de los límites del campo de juego, llamó la atención en su momento, al punto que la revista El Gráfico le dedicó un comentario. Luego, con los peruanos eliminados y el cargamento de trigo bien entregado (?), el Pecoso Ramírez siguió con su labor e incluso volvió al país para hacer una maldad, según contó en una nota para el diario El Comercio:

 

¿Y sentía que influía en la gente, en los resultados?

– Claro que sí. La barra más importante fue la que hice en 1985, cuando le ganamos a Argentina 1-0 en Lima. Esa tarde, justo cuando iba a salir el equipo argentino, con Passarella al frente, dispuse que salieran 500 chicas de la Guardia Civil y cuatro bandas de música. Hice cantar el himno nacional sin autorización. Tuve al equipo argentino enfriándose en el túnel por dieciséis minutos. ¿Tú sabes lo que eso? Al final surtió efecto: ganamos 1-0. Passarella se enojó muchísimo.

¿Cómo sabe? ¿Qué le dijo?

– Me dijo: “Sabés, Pecoso, andate a la puta que te parió”.

¿Esa fue la última vez que fue al estadio a animar?

– En el 2000 me llamó Nicolás Delfino y me invitó a animar el partido de Perú con el Paraguay de Chilavert. Ese día ganamos 2 a 0 y yo impuse una barra contra el arquero paraguayo: “Chilavert, Chilavert, hoy no la vas a ver”.

 

Hoy, con 75 años, está alejado de la actividad. Y ya entendimos por qué no lo llamaron nunca más.

Mal Pase: Mac Allister a USA ’94

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Así como el pueblo futbolero recuerda merecidamente que después del 0-5 con Colombia tuvo que volver Maradona para salvarle las papas a la Selección, también se suele omitir que para aquella gesta heroica se necesitó la presencia del mejor lateral izquierdo del fútbol doméstico por aquel entonces: Carlos Javier Mac Allister.

El Colo, que no había participado del ciclo de Basile, fue convocado para reemplazar al Negro Altamirano en los decisivos choques ante Australia, donde Argentina consiguió la clasificación al Mundial. Y no sólo Mac Allister cumplió con su labor, sino que además ofreció su desnudez (?) a los televidentes de Canal 9 tras el primer encuentro, en Sydney.

Habiendo rendido aceptablemente en un momento difícil para el combinado nacional, el marcador de punta que por aquellos años actuaba en Boca se ganó el derecho a viajar a Estados Unidos…pero a Miami. Allí, en el Orange Bowl, fue titular en el triunfo 2 a 1 ante Alemania, el 15 de diciembre de 1993. Ese día Argentina alineó a Goycochea; Hernán Díaz, Vázquez, Ruggeri y Mac Allister; Perico Pérez, Cagna, Mancuso y Leo Rodríguez; Medina Bello y Balbo. En el segundo tiempo ingresaron Borelli, Monserrat y Ortega. No todos llegaron la Copa del Mundo, claro.

Al año siguiente, el Colorado fue incluído, como tantos otros, en el album Panini de USA ’94. ¿Y fue al Mundial? No, si no este post sería al pedo (?). Basile optó por Chamot, que pese a no gozar de popularidad, se convirtió en una de las revelaciones argentinas de aquel torneo.