Sportivo Italiano 0 – Italia 1 (1978)

En medio de su preparación para la Copa del Mundo de Argentina 78, el seleccionado italiano de fútbol disputó un partido amistoso bastante particular que hoy en día sería muy difícil de observar. En mayo de 1978, Italia se enfrentó nada más y nada menos que al Sportivo Italiano, el club más importante de la comunidad tana en Buenos Aires. Todo en familia, claro.

Para que la fiesta fuese completa, el Presidente de Boca, Alberto J. Armando, cedió La Bombonera. O mejor dicho, la alquiló al módico precio de 1 lira. Lo que se dice un precio simbólico.

Fue así como, aquel día, por el estadio xeneize desfilaron delegaciones regionales de la comunidad italiana en nuestro país, mostrando sus atuendos y bailes típicos. Ante más de 25 mil personas, hubo tarantela en La Boca. Y ojo que no hablamos del partido.

En los 90 minutos, el conjunto europeo fue muy superior al ACIA, que por aquel entonces jugaba en segunda división, pero recién lo pudo vencer en el segundo tiempo, con un golazo de taco de Roberto Bettega.

Unos días más tarde, el atacante pertenciente a la Juventus marcaría el gol de la victoria ante Argentina, en el Grupo 1 del Mundial. Y unos días más tarde, también, el Sportivo Italiano se fusionaría con la Sociedad Italiana de Vicente López, iniciando una nueva etapa bajo el nombre de Deportivo Italiano.

Aston Villa 0 – Boca 2 (1984)

La incursión de Boca en la 19º Copa Joan Gamper no terminó con el catastrófico 1-9 frente al Barcelona de España. Al día siguiente de semejante mazazo, hubo que poner la caripela para definir el tercer y cuarto puesto.

Así fue entonces como la noche del 22 de agosto de 1984, y ante 100.000 espectadores ansiosos de ver la final entre los catalanes y el Bayern Munich, el Xeneize se midió con el Aston Villa. Pero lo que tendría que haber sido un partido sin mucha manija, terminó siendo un hecho casi más mediático que la final. ¿Por qué? Porque era el primer choque futbolístico entre argentinos e ingleses luego de la guerra de Malvinas. Y, con la mano en el corazón, lo que esperaba todo el mundo era una batalla campal.

Se había enrarecido tanto el clima, que los jugadores de Boca organizaron una reunión antes del encuentro para ponerse de acuerdo en «desmalvinizar» el partido y no generar más quilombo que pudiera empeorar la imagen luego de la goleada en contra de la noche anterior. Por eso antes del partido hubo intercambio de banderines, apretones de mano y hasta trueque de guantes de arquero entre Gatti y Day.

El partido en sí fue un bodrio, casi sin llegadas al arco. No hubo pierna fuerte ni por asomo y todo el morbo previo quedo descartado casi desde el arranque. El resultado fue 2 a 0 para Boca, con goles de Carlos Mendoza a los 79 y el uruguayo Morena, faltando 5 minutos. Las propias palabras de Mendoza contando su gol, tal vez resuman lo que fue el choque contra los británicos: «...llegué casi hasta el fondo, levanté la vista y vi que el arquero se movía para esperar el centro. Entonces tiré al primer palo, pero me salió un bombazo que cayó en el segundo a espaldas del arquero…«. Sin palabras.

Los once que alineó Dino Sani esa jornada fueron: Gatti, Matabós, Alberto, Mouzo, Córdoba, Krasouski, Berta, Gallego Vázquez, Abdeneve, Morena y Sotelo. Con el correr de los minutos, fueron ingresando Ivar Stafuzza, Mendoza y Porté.

Publicado originalmente en Imborrable Boca.

Jubilo Iwata 2 – Racing 1 (1996)

A cambio de 200 mil dólares y sumergido en una crisis futbolística, en julio de 1996 el Racing de Miguel Brindisi viajó a Japón para enfrentar a dos equipos locales: el Jubilo Iwata y el Verdy Kawasaki. ¿Los beneficios de la gira? Sólo económicos, ya que en la cancha el equipo siguió siendo la misma murga que en Argentina.

En el primer partido, disputado en el Tokyo Dome, La Academia cayó por 2 a 1 (gol de Capria de derecha) ante el Jubilo Iwata, que sólo tenía al brasileño Dunga como figura, ya que el resto de los japoneses destacados estaban con su selección en los Juegos Olímpicos de Atlanta.

Mal estreno para la camiseta que decía «No a las drogas» en japonés.

Alvarado 2 – Yokohama Marinos 1 (1994)

La imagen nos muestra a Ramón Díaz sentado en el banco de los suplentes del estadio José María Minella de Mar del Plata, junto al entonces joven periodista local Esteban Salinas. ¿El contexto? El no tan recordado triangular internacional del que participaron Alvarado, Newell’s y el Yokohama Marinos de Japón. ¿La rereza? Los partidos duraban sólo 45 minutos y se jugaban todos en la misma jornada.

Con menos de 500 espectadores en las tribunas, el conjunto asiático perdió 2 a 1 gracias a los goles de Silvio Rudman y La Rata Rodríguez. Kimura descontó para el Yokohama, que además del Pelado, contaba con los argentinos Carlos Bisconti y el Chapa Zapata.

Después de aquel partido, los japoneses tendrían una segunda presentación, en la que vivirían una situación insólita que ya nos encargaremos de detallar.

Chile 4 – Estudiantes 2 (1992)

Referirse a Estudiantes en Chile, hoy por hoy, es pensar en sistemas educativos, reformas, movilizaciones, reclamos, incidentes, carabineros, gases y muchas cosas más, que no necesariamente tienen que ver con el fútbol. Sin embargo, hace poco más de dos décadas el Estadio Nacional de Santiago fue testigo de un partido bastante extraño: la selección chilena contra Estudiantes de La Plata.

En la noche del miércoles 12 de agosto de 1992, ante 4 mil espectadores, el Pincha dirigido por Daniel Romeo formó con Merlo (Sanelli); Prátola (Squadrone), Fontana, Erbín y Ramírez; Siviski (Iribarren), Suárez (Ponte), París (Soto) y Capria; Percudani y Carracedo.

Los trasandinos, por su parte, pusieron en la cancha a Toledo; Mendoza, Fuentes, Margas y Vilchez; Musrri, Gómez (Castillo), Pizarro y Vega; Cofré (Castañeda) y Zambrano.

Pese a los goles de Capria y Erbín, el amistoso lo terminaría ganando el conjunto local por 4 a 2.

(Gracias a Cucu y futbolvintage)

San Lorenzo 2 (1) – Juventus 2 (3) (1994)

¿Cómo olvidar a aquel glorioso equipo noventoso de la Juventus? Tenía grandes jugadores, tenía personalidad, tenía estilo y, por sobre todas las cosas, tenía EPO, la sustancia que, según se supo años más tarde, le permitió mejorar el rendimiento físico del plantel, favoreciéndolo a la hora de conseguir títulos nacionales e internacionales.

Aquel conjunto italiano se dio una vuelta por la Argentina, en diciembre de 1994, para enfrentar en sendos partidos a Vélez Sársfield y a San Lorenzo de Almagro. Al Fortín, que venía de consagrarse campeón intercontinental, le ganó caminando por 2 a 0. Pero con el Cuervo la cosa no le fue tan sencilla.

En los 90 minutos, disputados en un poco colmado Estadio José Amalfitani, argentinos y tanos igualaron 2 a 2. ¿Los goles? El Pampa Biaggio y Netto (de penal) para el Ciclón; Gianluca Vialli y Conte para la Vecchia Signora.

En los tiros desde el punto del penal, se lució Angelo Peruzzi, conteniendo los remates Biaggio y Netto, y viendo como el Diablo Monserrat estrellaba su remate en el travesaño. La figura, sin embargo, fue el gran Gianluca Vialli, quien la picó en el último penal y se tuvo que comer un pelotazo de Oscar Passet. Genio.

De esa manera, Juventus se quedó con la Copa Omar Sívori. Y sí, con EPO cualquiera (?).

River Plate 3 – Glasgow Rangers 2 (2002)

A mediados de 2002, mientras el país se venía a pique, River Plate se fue a hacer una gira por los Estados Unidos con la ambición de escaparle al invierno, sumar algunos dólares y, ya que estaba, presentar a su nuevo directo técnico: Manuel Luis Pellegrini Ripamonti.

Por aquellos días y a modo de halago, al Chileno se lo sindicó desde nuestro medio como El Pékerman Trasandino, mote que al aludido jamás le causó orgullo y que el tiempo finalmente descartó ya que, a diferencia del Tachero, El Ingeniero jamás dirigió clubes tan pedorros.

En fin, por el cuarto partido de aquella gira El Millonario venció por 3 a 2 al Glasgow Rangers de Escocia con goles de Celso Ayala, Víctor Zapata y Maxi López, descontando Arveladze y Amoruso para los británicos.

Aquel poco recordado partido se jugó en el mítico Giants Stadium de New Jersey, donde se realizaron varios recitales de Amnesty, Pink Floyd finalizó su última gira (The Division Bell) y The Police se despidió para siempre de los escenarios.

Claro, ese mismo Estadio Mundialista que fue demolido a mediados de 2011, mas o menos para la misma época en la que River se fue al descenso y el Glasgow Rangers desapareció del mapa.

Lo que se dice, un auténtico suicidio en masa.

Deportivo Español 2 – Rayo Vallecano 2 (1979)

El estadio de Ferro Carril Oeste, eterna guarida de aquellos clubesque por distintas circunstancias no tienen cancha, también ha visto pasar por su gramilla una infinidad de partidos a beneficio, o simplemente amistosos de cualquier índole, prescindiendo incluso del dueño de casa. Juega equipo A contra equipo B. ¿Dónde lo hacemos? ¿En la cancha de C? No, en la cancha de Ferro.

El Arquitecto Ricardo Etcheverri también fue el escenario elegido en diciembre de 1979 para el duelo entre el Deportivo Español, flamante campeón de la Primera C, y el Rayo Vallecano, conjunto ibérico que contaba con el uruguayo Fernando Morena.

A pesar de que el Potrillo se sacó una foto con el arquero Pedro Catalano, el que se llevó la mayoría de los flashes fue el otro delantero de los españoles, Alvarito, quien anotó dos tantos en el empate 2 a 2 frente a los argentinos, que ese día, ante los pocos espectadores que se habían acercado a Caballito, celebraban su ascenso a la Primera B.