Lansbury 2012

No queremos herir susceptibilidades, la familia de Henri Lansburi puede estar leyendo y decir que busca guita hasta debajo de las piedras quedaría para el culo, por eso vamos a decir que el londinense tan solo es un peseteirou baratou (?). Tiene 21 años y ya jugó en cinco clubes distintos; no creemos que logre igualar al Pirata Czornomaz pero seguro que le roza los tobillos (!).

Pero vayamos a lo nuestro; el 21 de febrero el cabeza de termo del DT del West Ham, donde juega el muchachito de la película, Sam Allardyce decidió no llevar arquero suplente para jugar contra Blackpool. Su equipo ganaba 2 a 1 cuando rajaron al guardameta (?) por mugriento y Lansbury se puso los Reusch a falta de 35 minutos para terminar el partido.

Lo inusual fue que su equipo ganó 4-1, él atajó bien y la hincha lo despidió al cantito (posta) de «England’s number 1». Y no tuvo mejor idea que boludear a sus rivales mostrándole los 4 dedos en alusión a las pepas que se comieron. En cualquier momento lo vemos corriendo por la ruta 2.

Gracias a Elias

Silvinho 1985

En Brasil, se sabe, todos quieren jugar de delantero, o a lo sumo de marcador de punta. Esa tradición los ha llevado, entre otras cosas, a formar equipos maravillosos con arqueros chotos. Es por eso que el acto de colocarse los guantes sin haberse preparado para hacerlo, alcanza el rango de heroico por aquellas tierras.

Un brasileño que se sacrificó por la causa fue Silvinho, un puntero izquierdo del Vasco da Gama que en 1985 debió ponerse el buzo de su compañero Acácio, expulsado a 3 minutos del final en un partido ante el Bangu. En ese lapso Silvinho no tuvo demasiado riesgo, pero en su improvisado rol tampoco pudo hacer mucho para igualar el marcador. Su equipo perdió 1 a 0.

Semino 2004

Cuesta creerlo, pero el de la imagen es un jugador de campo vestido de arquero, con la pelota en sus manos. Se trata de Gustavo Semino, quien reemplazó al expulsado Comizzo por unos minutos, en la victoria de Atlético Rafaela ante Rosario Central, por el Clausura 2004. Esa tarde, al local le salieron todas, y ni hablar del improvisado arquero, que convirtió uno de los goles de la Crema y cuando tuvo que ponerse los guantes no desentonó, luciéndose al tapar un cabezazo sobre el final del partido.

Pena 2010

penaalarco

La inconfundible platea que se ve de fondo delata que el estadio es el Mundialista de Mar del Plata. La indumentaria, claramente, es la del arquero de Aldosivi. Pero la pelada puede confundir. Es que no se trata del guardameta del Tiburón. Es el Tomatito Pena, que debió ocupar ese lugar durante algunos minutos en la derrota 2-0 de su equipo frente a la CAI, por la 34º fecha del Nacional B 2009/10.

Cuando Mauro Villegas convirtió el segundo gol de los sureños, Pablo Campodónico quedó lastimado. Y no fue un golpe más, ya que el arquero debió ser internado con un fuerte traumatismo respiratorio, que por suerte no trajo consecuencias mayores. Como Aldosivi ya había realizado los tres cambios, Pena pidió un buzo en el banco (pero rechazó los guantes) y miró con resignación como transcurrían los últimos minutos del partido.

Voy al Arco: Panadero Díaz (1987)

En 1987 Racing hizo una gira por México que arrojó un hecho por demás insólito. En el último de los tres partidos amistosos, ante el Toluca, los jugadores de ambos equipos protagonizaron una gresca que derivó en la expulsión del Pato Fillol, cuando La Academia perdía 1 a 0 y aún restaban 17 minutos.

El técnico Alfio Basile miró hacia el costado y recordó que el arquero suplente, Balerio, tenía un tirón que le impedía entrar. Entonces el DT no dudó en mandar a la cancha a…¡Su ayudante de campo! Sí, en zapatillas y con un buzo adidas (como detalló la revista El Gráfico), el Panadero Rubén Díaz (que se había retirado como marcador de punta en 1978) se hizo cargo del arco y no sólo lo mantuvo invicto, sino que además hizo un par de voladas, una de las cuales le hizo perder un atado de cigarrillos que tenía en el bolsillo, en pleno verde césped.

Como si fuera poco, en ese último tramo del encuentro Racing pudo empatar. Y sí, el Panadero fue figura en un puesto que no era el suyo y luego de 9 años de inactividad. De no creer.

Cuenca Zaldívar 1988

El paraguayo Enrique Cuenca Zaldívar es una institución viviente de la historia del Deportivo Morón. Es el jugador con más partidos, 284 entre 1987 y 1998. Al año de debutar con el Gallito, en un partido contra Atlanta se fue lesionado el arquero Juan Carlos Micheli cuando se habían hecho los dos cambios y tuvo que ocupar su lugar. Esteban Solaberrieta de penal le convirtió el único gol en la victoria del equipo de Villa Crespo por 4 a 3.

(Gracias Sentimiento Bohemio por la info)

Islas 1993

El dueño del arco argentino durante la Copa América 1993 fue Sergio Goycochea, confirmando todo lo que había mostrado en el Mundial de Italia: efectividad en los penales, firmeza en los mano a mano y dudas a la hora de los centros.  Y mientras el Goyco disfrutaba de las mieles del reconocimiento, su suplente por ese entonces aprovechaba los entrenamientos para prenderse en los picaditos. Cansado de comer banco, Luis Islas se puso la pechera en una practica de la selección en Ecuador y se divirtió un rato. Una pena que no haya aprovechado el tiempo para practicar como atajar tiros libres.

Parra 2011

Un Independiente ya eliminado de la Copa Libertadores tenía que presentarse en Montevideo ante el ya clasificado Peñarol. Todo parecía presagiar una fiesta de los locales, ya que presentaban la bandera más grande del mundo y el visitante iba con suplentes, ante la imposible misión de ganar por ocho goles y esperar un empate en el otro partido del grupo.
Grande fue la sorpresa cuando a los 33 minutos Independiente, gracias a Parra, llegaba al gol. Así siguió el partido, hasta el minuto 82, cuando Juan Manuel Olivera reaccionó ante un pelotazo de Iván Vélez, le aplicó un tucumano y Fabián Assmann se le fue al humo. Consecuencia: roja para el delantero manya y para el arquero rojo. Como Independiente ya había realizado los tres cambios, fue Facundo Parra, el autor de gol, el que se animó a ponerse los guantes para resistir los diez minutos restantes. Peñarol no supo como llegar al arco visitante, e Independiente se terminó llevando el premio consuelo.