Un clásico bien caliente fue el que disputaron Liverpool y Everton el 27 de septiembre de 1999. A los 4 minutos, los Blues se pusieron en ventaja gracias a un tanto marcado por Kevin Campbell. A pesar de ser el único gol del partido, el encuentro tendría más emociones. Sobre todo en los últimos minutos, cuando los equipos se olvidaron de jugar y se dedicaron a pelear.
Faltaba un poco más de un cuarto de hora para el final del partido cuando una pelota perdida cayó en el área del local. El arquero Sander Westerveld salió a cortar y terminó chocando con el delantero Francis Jeffers. El encontronazo terminó con ambos jugadores tomándose a golpes de puño de manera furiosa, con rabia, frente a frente. Como debe ser. Obviamente, los futbolistas fueron expulsados. Y, al haber realizado los tres cambios, el arco de los Reds quedó acéfalo (?).
El defensor Steve Staunton fue quien tomó la responsabilidad de ocupar el puesto, aunque no tuvo trabajo ya que el Everton no se acercó a sus dominios. No obstante, el enfrentamiento dejó otra jugada inolvidable en la historia de los duelos liverpoolenses: un hermoso planchazo del joven Gerrard que le puso punto final al partido. ¡Que viva el fútbol, Steven!

