Laszlo Disztl
Especiales: Tyson Caballero, un baldosero en Highbury
Hoy, con los preciosos ojos de los marplatenses y de los otros que también osan llamarse como argentinos posados en Londres, donde el arquero Damián Emiliano Martínez hace sus primeros cagadones palotes en el arco del Arsenal, vamos a recordar la historia de Néstor Fabián Caballero, aquel olvidado primer paraguayo argentino en firmar para los “Gunners”.
Nacido el 31 de enero de 1978 en Posadas (Misiones), este delantero comenzó a sobresalir desde purrete por dos condiciones destacables: su potencia letal en el área y su ceño fruncido como quien está permanentemente olfateando un tanque atmosférico. Esto le valió el apodo que lo acompañará hasta el último de sus días: “Tyson”.
Surgido en Guaraní Antonio Franco, donde llegó a la Primera local siendo apenas un adolescente, Estudiantes de La Plata fue su próximo destino, siguiendo los pasos de su coterráneo estrella: El Yerbatero González. La historia de ninguno de los dos atacantes misioneros con El Pincha prosperó y fue así como Caballero desembarcó en su patria por adopción: Paraguay, para jugar en primer término en Tembetary (1997) y luego en Cerro Porteño (1997/98).
Sin ser nada del otro mundo, la correcta labor del Tyson en aquel Azulgrana que llegó a las semifinales de la Libertadores ´98 sumado a un mercado inglés que se estaba despertando de la siesta tras la sanción de la Ley Bosman, más la decisión dirigencial por piratear otros tercermundistas que no fuesen solo africanos, alinearon los planetas y el día menos pensado Fabián Caballero le estaba dando la mano a Arsene Wenger, el francés más afrancesado…
Una vez en Londres, El Tyson se desayunó con dos malas noticias. La primera: el ninguneo de su patria, que no le había dado la más mínima relevancia a su hazaña. La segunda: la futura llegada de Nelson Vivas, mal sindicado –hasta el debut de Dibu Martínez- como “el único argentino en jugar en el Arsenal”.
Tras algunas buenas actuaciones en el equipo reserva, donde llegó a anotar 8 goles, el 11 de noviembre de ese año, El Tyson hizo su debut como Gunner por la Cuarta Fase de la Copa de la Liga –llamada en ese momento Whortington Cup- en un partido que quedó grabado a fuego en el folclore inglés, si es que eso existe: “el inolvidable Arsenal contra Chelsea de 1998”.
Aquella noche memorable en Higbury, el Arsenal formó con: Alex Manninger; Grondin, Vivas, Grimandi y Upson; Garde (Méndez), Huges, Ljumberg y Louis Boa Morte; Wreh y Bergkamp (Caballero). Por su parte, los dirigidos por Gianluca Vialli alinearon a: Kharine; Dan Petrescu, Lebouef (Lambourde), Duberry y Celestine Babayaro; Roberto Di Matteo, Goldbaek (Percassi), Gustavo Poyet y Nicholls (Clement); Tore Flo y el propio Gianluca Vialli.
¿El resultado? Un aplastante 5 a 0 a favor del Chelsea con un gol de Frank Lebouef, 2 de Gustavo Poyet y 2 de Gianluca Vialli. ¡Si! ¡El técnico rival les marcó dos tantos! La historia para Caballero arrancaba, cuanto menos, con demasiado olor a baldoseo.
http://youtu.be/ejgLv3pQts4
Orgásmico cuando el relator nombra a «Cobaiero».
Pese al revés inicial, el 29 de noviembre Caballero hizo su debut por la Premier League al ingresar a los 74 minutos por Fredrik Ljumberg en un empate 1 a 1 frente al Middlesbrough que contaba con Gary Pallister, el colombiano Hamilton Ricard y ese genio incomprendido llamado Paul Gascoigne, entre otros.
http://youtu.be/LU5Z9k8eGc8
Inicia la jugada del gol y abraza a Anelka. Ojo, eh.
La última oportunidad para demostrar algo de nuestro “Lucio Filomeno a la británica” fue el 4 de enero de 1999, cuando vencieron como visitantes por 4 a 2 al Preston North End por la Tercera Fase de la F.A Cup e ingresó en el minuto 70 por Alberto Méndez. Ah, y además le dio un pase gol a Emmanuel Petit para el tercer tanto de su equipo. Tras aquello, de vuelta a la reserva y a final de temporada pasaje de regreso al Paraguay…
Tras un buen año en Sol de América (1999/2000), donde marcó algunos tantos y fue el centro de anécdotas del vestuario, el hecho de poseer la firma “Arsenal” en su currículum le allanó el laburo a su representante, quien lo llevó de vuelta a Gran Bretaña. Aunque esta vez no a Inglaterra sino a su liga satélite (?): Escocia, donde formó parte de aquel Dundee F.C con demasiado sabor a mate, dulce de leche y tango (2000 a 2005).
Si bien compartió plantel con Claudio Caniggia, no llegó a jugar con El Pájaro por un pequeño detalle (?): durante unas vacaciones en Encarnación, El Tyson recibió una paliza de una patota a la salida de un boliche que lo dejó al borde de la muerte y, obviamente, sin jugar durante más de un año.
Cuando Caballero volvió a las canchas, Caniggia ya había puteado hasta al árbitro del Argentina – Suecia (?). Igual, a lo largo de los años compartió estadios y whiskies con próceres como El Beto Carranza, Juan Manuel Sara, el español Javier Artero, El Beto Naveda, el rolinga Julián Speroni y el rasta triniteño Brent Sancho, entre tantos otros.
Más allá de algún golazo y de una lesión que lo dejó afuera de las canchas durante la temporada 2003/04, lo más destacable de su estadía en la tierra de El Jardinero Willie fue que el Dundee F.C debió vender su estadio para pagarle lo adeudado a Caballero y a otros valores del plantel. Sus últimos partidos en aquella Liga fueron jugando el Torneo Relegation 2005 ¿Qué es eso? Algo así como nuestra vieja y querida Promoción. ¿El resultado? Descenso y el regreso de nuestro héroe a América. Y mirá que no cualquiera desciende en Escocia, eh…
A todo esto, el tiempo compartido con uno de los baluartes de La Banda del Gol y El Toque, fueron toda una revelación y se ve que inspiraron a El Tyson, quien ahí mismo inició un betocarranceo feroz que lo llevó con pena y sin gloria por: Olimpia (2005), Tacuary (2006) Daejon Citizen de Corea (2007), Alki de Chipre (2007), Provincial Osorno de Chile (2008), Panachaiki Patras de Grecia (2009), Nacional de Paraguay (2010), Municipal de Guatemala (2011) y otra vez por Tacuary (2012).
Desde mediados de 2012, “el segundo argentino que jugó en el Arsenal pero al que nadie conoció ni conoce”, forma parte del Deportivo Recoleta de la Tercera División guaraní, donde hace las veces de jugador y técnico, emulando lo que a finales del siglo pasado le vio hacer a Gianluca Vialli. ¿Y quien te dice que no le vaya bien imitando a aquel tano? Después de todo, Vin Diesel hizo lo mismo y hoy en dólares sigue nadando.
Juventus 2 – River 1 (1963)
Con el fin de recaudar fondos para las víctimas del desastre de la represa de Vajont, River Plate viajó hasta Italia para enfrentarse a la Juventus, a quien había vencido dos años antes. El Millonario, que venía de ser subcampeón en el campeonato doméstico, tuvo un refuerzo de lujo: Cesar Luis Menotti.
El Flaco, por ese entonces jugador de Rosario Central, fue prestado por la institución rosarina junto al Nene Fernández, que terminó jugando con La Banda hasta 1969. En cambio, el futuro entrenador de la Selección Argentina nunca vistió esa camiseta de manera oficial, y posteriormente pasaría por Racing y Boca.
Aquel miércoles 27 de noviembre de 1963, la Vecchia Signora formó con Mattrel; Gori, Leoncini, Castano, Coramini; Sacco; Stachini, Dacosta (Del Sol); Nené, Sivori y Menichelli. River, dirigido por Ángel Labruna, lo hizo con Carrizo; Sainz, Ramos Delgado, Varacka, Etchegaray; Enrique Fernández, Cap (Eladio Rojas), Ermindo Onega; Delem, Menotti (Pedro Ornad) y Roberto.
El mismísimo Menotti fue el autor del primer gol del partido, con un certero tiro libre desde el borde del área que rozó el travesaño y sorprendió al arquero del equipo italiano. En el segundo tiempo, los locales lo dieron vuelta con tantos de Nené y Del Sol, y así se llevaron la victoria.
Newell’s con rayitas (1997/98)
Extraña camiseta fue la que mostró Newell’s en la temporada 1997/98, alterando su clásico diseño con delgadas líneas rojas y negras en dirección vertical. Lo curioso, además, es que el cuadro rosarino la utilizó en muy pocos partidos, ya que la casaca titular de aquel entonces era la famosa cuadriculada.
Clijsters Leo
Gimena (de Fabbiani)
De León Adrián

Adrián Javier De León
«Oy oy oy oy, oy oy oy oy, es el Cangrejo De León», cantábamos en los Encuentros Baldoseros de hace algunos años, extasiados por la aparición de Esteban De León, alias CrotoRosarino, un hincha de Rosario Central bastante particular que en apenas tres semanas revolucionó al Forito, gracias a sus comentarios xenófobos y agresivos, llenos de furia e ignorancia.
Su figura fue tan importante, que en aquel momento le dedicamos un blog, le hicimos canciones, creamos personajes que interactuaron con él durante meses (tuvo sexo virtual, se citó a pelear con uno, recibió una propuesta de Farinella para trabajar en Olé), lo llamamos por teléfono a Funes (su pueblo), chateamos con sus compañeros de rugby, le hicimos saber lo mucho que lo queríamos, pero boludéandolo. No porque nos gustara hacer eso, sino porque se lo merecía.
Todo eso pasó entre 2008 y 2009. Cangrejitis aguda, nos autodiagnosticamos. Estábamos enfermos y lo sabíamos. No podíamos parar de relacionar todo con el Cangrejo. Y justo cuando nos estábamos curando, en octubre de 2009, debutó en Rosario Central un tal Adrián De León. No era Esteban, pero compartían el apellido y la camiseta. Ese fue el clímax de nuestro fanatismo, pero también el comienzo del fin. Por suerte.
Su estreno en el Canalla se produjo en la victoria 2 a 0 ante Independiente del Torneo Apertura, cuando ingresó por Gonzalo Castillejos. Rubio, derecho y parecido a De Narváez, el sueño de CrotoRosarino, parecía hecho a propósito. Para colmo, jugaba de delantero y no la metía nunca, como el mismísimo virgen de Funes.
Aunque un día, finalmente la colocó (el futbolista, obvio). Con el muslo, casi sin proponérselo, en su partido número 20, hizo un gol en la victoria 2 a 1 ante Boca, en La Bombonera. ¡Por fin!
A Adrián no le decían Cangrejo, le decían Pocho. Incluso tenía un grupo de facebook llamado «xq le tenemos fé a Adrián POCHO de León», que por supuesto nos encargamos de invadir. «Vamos Pochoo! q gol q metiste frente a boca», fue la última publicación. Ahí se terminó todo.
El pibito de Central jugó otros 5 partidos, pero no volvió a tener suerte. Es más, se fue a la B y nunca más pudo subir, haciendo mucho más complejo el seguimiento de su carrera, que recién estaba arrancando.
A fines de 2011, con pocas apariciones en la B Nacional, recibió una oferta para irse al fútbol de Grecia, pero finalmente terminó firmando con Unión de Mar del Plata (2012), equipo del Argentino A. ¿Le fue bien ahí? Claro que no, pero enseguida pasó a El Linqueño de Lincoln (2012/13), donde pudo jugar con su hermano Lucas, arquero formado en Central.
En el Argentino B, Adrián De León hizo algunos goles y hasta se fue expulsado, pero a mediados del año pasado su equipo tuvo que dejar de participar en el torneo por problemas económicos. Toda la suerte, toda.
Desde hace un tiempo, ya no tenemos noticias del Pocho, pero tampoco sufrimos Cangrejitis, estamos más tranquilos. Señal de que todos maduramos, ¿no?









