Independiente alternativa con pantalones y medias rojas (1992)

independiente 1992

A esta altura del partido, con la FIFA poniéndose tan meticulosa con el tema de las diferencias cromáticas, no es demasiado extraño ver a un equipo combinando su camiseta alternativa con pantalones y medias titulares, o viceversa. Pero allá por 1992, cuando Independiente había adoptado el azul marino para todos sus juegos de pantalones y medias, fue bastante extraño verlo combinar el rojo con su casaca suplente.

La particular mezcla de la pilcha Adidas equipment se dio en el Apertura ’92, más precisamente en la derrota 1 a 0 Lanús, con gol del Tero Di Carlo. Aquel día, en Avellaneda, Independiente fue el Rojo, pero sólo de la cintura hacia abajo.

Ferri Hernán

Hernán Norberto Ferri (El Pelado)

Volante central rosarino que pasó fugazmente por la Primera División, para luego encadenar pasos poco exitosos por clubes del ascenso. ¿Le falto talento? Es una posibilidad. ¿Le faltó continuidad? Puede ser. Pero de lo que estamos seguro es que le faltó la confianza del hincha.

Integrante de la Cuarta División campeona de Rosario Central en 2000, supo prometer al lado de otros como Cristian Campestrini, Gustavo Arriola, Marcelo Argañaraz, César Delgado, Luciano Figueroa, Mariano González y Matí­as Lequi.

Al año siguiente, en el Gigante de Arroyito, le llegaría el tan esperado debut en la máxima categoría: entró a los 78 minutos, por Iván Moreno y Fabianesi, en la victoria parcial por 3 a 1 frente a Unión de Santa Fe. ¿Qué pudo hacer esos momentos finales del partido? Apenas ser testigo preferencial de los dos goles del Tatengue que escribieron el 3 a 3 final en la 15º fecha del Clausura 2001. Ese triste estreno también significó su despedida oficial.

Siguió en el plantel canalla un par de torneos más, pero no lo volvieron a utilizar. La llegada de Menotti apuró su salida y tuvo que irse a préstamo a Central Córdoba. Misma ciudad y algunos viejos compañeros, como Mauro Marchano, para que el cambio no fuera tan brusco.

En el Charrúa estuvo hasta enero de 2004, cuando emigró al Espoli de Ecuador, su única experiencia internacional. Allí, en el equipo de la Policía Nacional, se reencontró con otro ex compañero: Fernando Pierucci. El espíritu canalla lo perseguía. Y la balsoseridad también.

El siguiente paso fue aceptarse como un jugador medio pelo, aunque la calva ya lo contradecía. Durante varios años trató de hacer la plancha en la B Nacional, pero no le fue sencillo. Un año en San Martín de San Juan (2004/05), un semestre en Chacarita (2005), seis meses en Aldosivi de Mar del Plata (2006) y un regreso a San Martín de San Juan (2006/07), fue el camino que hizo en la segunda categoría.

Más abajo, ya en el Torneo Argentino, jugó para Gimnasia y Esgrima de Mendoza (2007), hasta que en 2008 pegó la vuelta a Rosario para vestir nuevamente la camiseta de Central Córdoba en la Primera B. Incluso pudo ser parte de aquel dream team del Tweety Carrario.

A comienzos de 2009 tuvo un Mal Pase a Guaraní Antonio Franco de Misiones, pero finalmente decidió quedarse en Central Córdoba en agradecimiento al esfuerzo que habían hecho para retenerlo. De hecho, unos meses más tarde lo volvió a agradecer con un pase a…Argentino de Rosario (?).

En el Salaíto estuvo un año y es recordado por pocos, pero esos pocos se acuerdan bien. Especialmente, Néstor Corombarolli, un hincha fanático que alguna vez, siendo entrevistado por un sitio partidario, declaró:

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¿Cuál fue el jugador mas rústico que viste y cuál el que mas puteaste?

– Rústico han sido todos en algun momento, o por lo menos la mayoría, en el ascenso es muy normal. De tanto meter a veces se te va la pierna. Pero si tengo que nombrar, tengo una lista muy larga, por eso no te voy a decir uno en particular. Y Hernán Ferri fue el jugador que mas puteé dentro de un campo de juego, su paso por Central Cordoba fue mi causa y siempre lo agarraba de punto al pelado.

Cansado, tal vez, de tanto hostigamiento por parte de Nestitor (?), en 2010 Ferri se marchó a un equipo escondido, bien under, lejos de los grandes medios y hasta de las páginas de internet: Americano de Carlos Pellegrini, en la Liga Departamental de Fútbol San Martín, Santa Fe.

Si tenés tiempo y ganas, andá a encontrarlo.

River rojinegra (1958)

¿River jugando con la de Newell’s? ¿Con la de Colón? No, apenas una casaca alternativa bastante extraña para la historia del Millonario, que se utilizó en un partido amistoso de 1958.

El match en cuestión, disputado el 15 de agosto en el estadio Monumental, fue ante el Real Madrid de Alfredo Di Stéfano (en la foto, junto a Ángel Labruna) y el húngaro Ferenc Puskás.

Con esa indumentaria, River terminó cayendo por 1 a 0, gracias al gol del argentino Héctor Rial a los 8 minutos.

(Créditos a GamaCero y a Patricio Nogueira)

Millonarios 0 – Argentina 1 (1968)

Fines de los 60’s, principios de los 70’s. La desorganización gobernaba a la Selección Argentina. Los amistosos falopa eran pretextos para juntar de vez en cuando a los jugadores y traerse unos mangos del exterior. Bajo ese contexto, se realizaban giras o viajes que nada aportaban desde lo deportivo y apenas se justificaban desde lo económico.

Uno de esos pocos recordados partidos se jugó el 13 de agosto de 1968, frente a Millonarios, en Bogotá. Aquella noche, los locales formaron con Mosquera; Lozano, Villano, Gavaría, Castaño (Castro); García, Ornad; Piñeiros, Carotti, Gustich (González) y Romero (Giglio). Por su lado, Argentina jugó con Andrada; Sinatra (Ostúa), Perfumo, Basile (Aguirre), Nélson López; Rendo, Solari, Savoy; Yazalde (Minnitti), Silva (Obberti) y Mas (en la imagen, saltando a cabecear junto al arquero rival).

El juez del partido fue el español Jesús Lires López (antes de ser árbitro, había sido futbolista en Argentina y en Colombia), que a los 42 minutos expulsó a Raúl Savoy. A pesar de ello, y de los cuatro jugadores argentinos de Millonarios (Villano, Ornad, Carotti y Gustich), la Selección se impuso con gol del Mono Obberti cuando faltaban menos de 10 minutos para el final.

San Lorenzo (Clausura 1992)

Si bien el Cuervo hizo una buena campaña en la Copa Libertadores de 1992, llegando a cuartos de final, tuvo una pobre actuación en el torneo doméstico. Su flojo desempeño (terminó anteúltimo) se puede explicar por la falta de recambio (ojo: cantidad no es lo mismo que calidad) y los conflictos por los premios de la Libertadores con el presidente Miele, sumado al enorme número de pibes que fueron utilizados de apuro, mientras los grandes jugaban la Copa.

Repasemos algunos juveniles de la siempre prolífera cantera de San Lorenzo que supieron vestir la azulgrana aquel semestre: Rubén Rossi, Gabriel FloresOsvaldo Nartallo, Fernando Regules, Gerardo Marcos Rodríguez, Jorge Galeano, Leonardo Ricatti, Jorge Asad, Pablo Di Marco, Walter Sanfillippo, Adrián Manuel González. El semillero del mundo… baldosero.

En la imagen, la formación de San Lorenzo que visitó a Independiente por la 18ª fecha. Arriba: Carrizo, Ballarino, Labarre, Zandoná y Simionato. Abajo: Roa, Cardinal, Gorosito, Gabriel Rodríguez, Totó García y Escudero. También fueron parte de ese plantel hombres más experimentados como Jorge Rinaldi, el Beto Acosta, Gustavo Matosas, Daniel Riquelme, Rubén Ruiz Díaz, Hugo Ovelar, Manuel Santos Aguilar, Jorge Nardozza, Fabian Alberto Castro, Diego Monarriz, Gustavo Gabriel González, José Gustavo Coronel, Claudio Zacarías, José Ponce, Alejandro Montenegro y Gustavo Carrasco. En total, casi 40 futbolistas de todo tipo que se las ingeniaron para tener al menos un minuto en la cancha.

El Nano Arean arrancó conduciendo al equipo las primeras 7 fechas, Juan Carlos Carotti se hizo cargo del plantel por 10 jornadas y el último par de partidos estuvo en manos de Ricardo Calabria. San Lorenzo terminó sólo por encima del descendido Quilmes, con 12 puntos (ganó 3 partidos, empató 6 y perdió 10), 11 goles a favor (fue el que menos convirtió) y 25 en contra. Además, el Ciclón quedó afuera en primera ronda de la Liguilla Pre Libertadores que se jugó al término del Clausura. Después de eso, pasaron la escoba y hubo renovación total.

Bocchio Matías

Víctor Matías Bocchio
La agonía de Platense en Primera División -la cuál duró demasiadas temporadas al pedo igual que Lost- le brindó a la posteridad un elenco inolvidable de personajes secundarios quienes, a veces más tarde a veces más temprano, fueron recibiendo aquí mismo su justo y merecido homenaje. Hoy le llegó el turno a uno de los más reconocibles de aquella turba de almas en pena: Matías Bocchio.

Guay (?), cuando decimos «reconocible» nos referímos únicamente a una cuestión física o estética, ya que este zaguero central nacido en Capital Federal el 6 de mayo de 1977 no mostraba ninguna condición destacable para la práctica del fútbol, más allá de su altura, su palidez y su llamativa cabellera rubia. Entonces, cuando cualquier triste lunes noventoso optábamos por aburrirnos mirando a aquel Calamar, sabíamos que el blondo de arriba era Claudio Spontón, el del medio era Sergio Mandrini y el de abajo era, efectivamente, nuestro homenajeado del día.

Así las cosas, tras toda una vida en las inferiores del Marrón, Matías Bocchio debutó en Primera División por la última jornada del Clausura ’97, cuando Carlos Picerni lo puso como titular en una victoria por 2 a 1 sobre Rosario Central en Arroyito. Aquella tarde, el rubio tuvo como compañeros de línea a esos líricos defensores llamados: Humberto Vattimos, Daniel Loyola y Fernando Moner. Demasiados referentes de un mismo estilo como para comenzar a tratar tanto a rivales como a pelota de una única y definitiva manera: con su debido desprecio.

Comenzó el siguiente Apertura como títular y tuvo su primer momento de fama en la segunda fecha, cuando anuló primero al Suchard Ruíz y luego a Pablo Islas en el recordado empate 2 a 2 con Boca, la noche que debutó Oscar Córdoba en el arco Xeneize. Pese a ello, el rendimiento del Maty (?) fue mermando y terminó como recambio de aquella defensa a la que también había que sumarle a Pablo Erbín. El total de 10 presencias transformó a aquel torneo como el más regular de su estadía en la elite.

Con el sello de «suplente de Platense yéndose en caída libre hacía el Nacional B y más abajo» estampado en su frente, Bocchio tuvo su otro gran momento de gloria cuando, por la segunda fecha del Clausura ´98, ingresó en el segundo tiempo de aquel histórico 4 a 0 del Calamar sobre Boca y un impotente Claudio Paul Caniggia se fue expulsado por meterle una patada en el ojete. Literalmente…

Sin ser tenido demasiado en cuenta ni por El Profe Córdoba, ni por El Negro Marchetta, ni por el resto de desquiciados técnicos interinos, Matías Bocchio llegó al número de 28 partidos en su estadística personal y hasta se dio el lujo de ser uno de los últimos amonestados por Javier Castrilli, la tarde que El Sheriff se retiró del referato (Platense 1 -3 Gimnasia de Jujuy, en la foto).

Tras su paso por la «A», Bocchio se fue al Nacional B, donde continuó oscilando entre titular y fantasma. Y así recibió el milenio en All Boys (1999/2000); hizo lo que pudo en Cipoletti de Río Negro (2000/01), se salvó del descenso en la ultima fecha con el épico El Porvenir de Ricky Caruso Lombardi (2001/03) y después deambuló por Defensores de Belgrano (2003/04).

A mediados de 2004 se fue a un lugar más acorde a su facha: Alemania, para meter 22 partidos en el Fortuna Dusseldorf del under (2004/05) y compartir la vida con Mariano Pasini, Víctor Hugo Lorenzón y Walter Otta. En el último semestre de 2005 volvió a  Defensores de Belgrano y este paso testimonial le dio la fuerza necesaria para volver a Germania, jugar 13 partidos en el Waldhof Mannheim durante el primer semestre de 2006 y, sobretodo, para pedirle matrimonio a Jennifer Ocklenburg, una preciosa alemana que nada tiene que envidiarle a la mejor Brigitte Nielsen.

Tras aquel golazo de media cancha, Matías Bocchio decidió retirarse en Platense, pero como en Vicente López ya nadie lo recordaba terminó colgando los botines en Platense de Honduras. A esta altura, mas o menos lo mismo. Hoy, aquel rubio grandote del Calamar vive en Barcelona, trabaja en diferentes empresas de servicios y parece que mal no la pasa. Nos alegra.