A pesar de que nos acostumbramos a ver al seleccionado colombiano vestido de amarillo, durante gran parte de su historia supo tener un uniforme anaranjado, también llamado zapote, en honor a ese fruto que en la Argentina sólo podemos ver si la mandan a Narda Lepes a cocinar a Centroamérica (?). Aquí la historia de aquella casaca que quedó en el olvido.
La revolución futbolística construida por Holanda en el Mundial de 1974 escupió varias esquirlas en todas partes del planeta. Y así como muchas revoluciones terminan convirtiéndose en moda, la de la Naranja Mecanica no fue la excepción, ya que varios equipos (incluidos Ferro y Banfield en nuestro país) adoptaron ese color para sus camisetas, al menos de manera fugaz.
Si uno repasa imágenes del seleccionado cafetero de los 70 y la primera mitad de los 80, podría pensar que su vestimenta también se vio influenciada por la tendencia de la época. Y podría tener algo de asidero esa versión, ya que daba menos trabajo copiar la camiseta que imitar el Fútbol Total de Rinus Michels.
Sin embargo, Colombia había empezado a usar el tono zapote en 1971. La casaca, que también tenía los vivos de la bandera, pasó de un día para el otro a reemplazar la casaca azul, que a su vez había reemplazado a la blanca. Así de indecisos son los colombianos.
Con o sin la banda tricolor, el anaranjado de base se mantuvo hasta 1985, cuando el amarillo tomó el protagonismo hasta el día de hoy, salvo excepciones, como la roja del Mundial 90, que ofició de camiseta titular.
El Zapote Mecánico marcó una época oscura de la Selección de Colombia y no causó una revolución ni mucho menos, pero al menos dejó el recuerdo de una linda camiseta que vale la pena homenajear.












