Argentina Sub 17 (1993)

Posiblemente haya sido la selección más baldosera de todos los tiempos. Por nombres y rendimiento. El equipo dirigido por Mostaza Merlo llegó al Mundial de Japón 1993 con grandes esperanzas y se fue con las manos vacías en primera ronda, anticipando lo que pasaría casi una década después en el mismo país con un conjunto que, en lugar de pibes ignotos, tenía futbolistas consagrados.

De aquel plantel de chicos categorías 1976 y 1977, pocos se salvaron de aparecer en este sitio. Repasemos los nombres del 1 al 18: José Burtovoy, Fabricio Fuentes, Federico Domínguez, Milton AcostaRodrigo VilariñoNorberto OrregoNicolás DiezAndrés Grande, Leonardo Biagini, Mauro CantoroKurt Lutman, José Ramírez, Ariel RuggeriJosé Manuel MoreirasEmiliano RomayRubén CanteroPablo RodríguezFernando Della Sala. Con semejante constelación de «jóvenes promesas» iba a ser muy difícil estar a la altura de las expectativas: Argentina fue eliminada en la fase de grupos, terminando detrás de Nigeria y Australia, y delante de Canadá.

Especiales: Obligados a abandonar el fútbol por enfermedad

La aparición de una enfermedad grave, no es condición sine qua non para abandonar definitivamente el fútbol. Hay esperanzadores casos de deportistas de múltiples disciplinas que, luego de un obligado parate, superaron airosamente el mal trance. Precisamente en el fútbol se destacan: Germán Burgos (cáncer de riñón), Carlos Roa (cáncer testicular), José Buljubasich (tumor cerebral), Hugo Morales (tumor testicular) y hasta Arjen Robben (cáncer testicular) y Cristiano Ronaldo (arritmia cardiaca, con consecuente operación y disminución de sus capacidades). En este caso recordaremos a los que no pudieron volver al verde césped, pero como grandes que fueron, la pelearon hasta el fin.

Juan Gilberto Funes

El Búfalo fue un potente delantero centro, de esos que arrastran una defensa completa detrás de él. Sigue siendo, hoy en día, el máximo exponente del fútbol puntano. En el ambiente era querido, tanto por compañeros como por rivales, por su humildad, generosidad y hombría de bien. Fue el autor del gol que le dio a River la primera Copa Libertadores de su historia y jugó en la Selección Argentina. Tras haber hecho pie en Europa y en Vélez, sufrió de una afección cardiaca que le impidió superar la revisión médica, tanto en el Niza de Francia como en Boca Juniors. En septiembre de 1990, con tan solo 27 años, fue obligado por los médicos a retirase del fútbol.

Falleció el 11 de enero de 1992 al no superar la operación para corregir la endocarditis protésica. La fecha de su muerte sigue siendo, veinte años después, una jornada de luto en su San Luis natal.

Edgar Robert Navarro Montoya

El hermano del Mono Carlos Fernando era delantero del Deportivo Español y por su nacionalidad peruana ocupaba plaza de extranjero, pese a haber vivido desde pequeño en el país. Abandonó el futbol a principio de 1988, cuando contaba con apenas 21 años, a raíz del descubrimiento de una avanzada leucemia en su cuerpo. La última aparición suya fue en la cancha de Independiente, donde abrazado a su hermano, festejó la obtención Xeneize de la Supercopa 89. Perdió la batalla contra la leucemia el 20 de agosto de 1990.

Edgardo Fabián Prátola

Histórico zaguero de Estudiantes de La Plata con pasos por México y Unión. En la cancha según sus declaraciones era otra persona. Su récord de tarjetas rojas lo avalan. Sin embargo fuera del campo era un tipo bonachón, familiero y querible, por lo que no sorprendió la tristeza general en el ambiente cuando se anunció su obligado retiro a causa de pólipos y un posterior cáncer de colon. Su último partido fue la victoria del Pincha por 2 a 1 sobre Gimnasia en el Clausura 2001.

A la postre soporto varias intervenciones y hasta el indignante hecho de tener que recorrer juzgados para sacar del corralito los 90.000 dólares que costó su operación final. Falleció el 27 de abril de 2002. Su última voluntad fue que no se postergue el Estudiantes – Independiente de ese fin de semana. Hasta el día de hoy se lo homenajea en cada grato momento que vive El León y se mantiene la promesa de varias glorias pinchas (Verón, Capria, Calderón, Palermo) de que a sus tres hijas jamás les falte nada.

Gustavo Daniel Eberto

Una de las máximas promesas de Boca. Integró diversas selecciones juveniles saliendo campeón del sudamericano Sub 20 de Uruguay 2003 y de los Juegos Panamericanos del mismo año. Por la superpoblación de arqueros sólo disputó 3 partidos oficiales y fue cedido a Talleres, donde tras un gran debut comenzaron los síntomas. “Empecé a expectorar sangre, volví a Buenos Aires pero aproveché para hacerme unos estudios y en la placa salieron unas manchas. Me revisaron los pulmones, la zona abdominal, la ingle… y en los testículos encontraron el tumor. Recién ahí todo se descubrió”.

Regresó a Capital e incluso retornó a las prácticas después de varias sesiones de quimioterapia. Falleció el 3 de septiembre de 2007 a los 24 años.

Marcelo René Bravo

Lateral volante izquierdo de Vélez Sarsfield. Debutó en 2003 y rápidamente se le auguró un futuro de selección por sus grandes condiciones, todavía sin pulir al 100%. Además integró la Sub 20 en el sudamericano de Colombia 2005.

Tras 50 partidos y 5 goles en primera, El Indio debió abandonar el fútbol a los 21 años, al habérsele detectado una hipertrofia cardiovascular. Batallando como siempre en su vida, conserva la ilusión “Sé que mi etapa como futbolista es una cosa pasada, pero confieso que aún mantengo una mínima esperanza de que la ciencia avance y pueda encontrar una solución”. Integró el cuerpo técnico de Miguel Russo y luego se desempeñó como técnico en las inferiores del Fortín.

Adrián Maximiliano Peralta

Volante izquierdo con gambeta y velocidad. Jugó en Tristán Suárez, Instituto, Mallorca de España, Newell´s, Lanús (campeón Apertura 2007) y Huracán. Tras regresar al Granate, la vida le cambió de la noche a la mañana cuando, a mediados de 2010, le detectaron una arritmia cardiaca. Finalmente, tras varias juntas medicas entre galenos argentinos y españoles, El Kily se vio forzado a retirarse en abril de 2011 a los 28 años de edad.

Ariel Alberto Giaccone

El caso del ex jugador de Ferro y Belgrano es distinto. Tras un toco y me voy en primera hizo la gran parte de su carrera en el ascenso y, pasados los 30, en equipos regionales. A los 36 años y defendiendo los colores de Porteña Asociación de Córdoba, recibió la peor noticia de su vida: Su hija mayor Gabriela, de 19 años, necesitaba un inminente trasplante de riñón para seguir viviendo. «Fue durísimo lo que pasé. Me escapaba del trabajo para estar con ella el tiempo que duraba la diálisis; eran 4 horas interminables. Verla con esa máquina al lado me destrozaba» recordó. Al no haber mejor donante posible, tomó la decisión de abandonar el fútbol y cederle su riñon a su primogenita “Tras la operación quede todo dolorido, pero la felicidad de ver a mi hija haciendo una vida normal no me la paga ni el futbol ni nada”. Crack…

Maradona al Bolívar (1994)

Si hubo un mes inolvidable en la vida moderna de todos los argentinos, ese fue Junio de 1994. Es que la Selección Nacional de Alfio Basile comenzó el Mundial de Estados Unidos con sendas victorias ante Grecia y Nigeria mostrando, además, el mejor juego exhibido por cualquier equipo durante aquella Primera Ronda.

La elegancia de Redondo, los huevos de Simeone, los goles de Batistuta y Caniggia la sombra de Balbo y, por sobre todo, la vuelta al máximo nivel de Diego Armando Maradona fueron los principales fundamentos para soñar con una posible tercera vuelta olímpica Mundial. Aquel Junio de 1994 fue lo más.

Por supuesto, la emoción que se sintió al ver la “resurrección” del Pelusa fue tan, pero tan grande, que traspasó con creces el territorio nacional. Y fue en Bolivia, más precisamente en el Bolívar de La Paz, donde soñaron en primera instancia con hacerse de los servicios del eterno astro mundial, quien hasta ese momento no era más que un agente libre (?).

Por tal razón, sus dirigentes se comunicaron con Marcos Franchi -entonces representante de Maradona- y le hicieron llegar un oferta muy difícil de rechazar: dos millones de dólares por un año, privilegios y la posibilidad de jugar la Copa Libertadores, algo que El Diegote nunca había podido concretar.

Al ser consultado, un extasiado Franchi declaró: “Esta oferta va en serio. Al Bolívar lo maneja Mario Mercado, un multimillonario del negocio de las minas. Por supuesto que Diego está concentradísimo en el Mundial. Por eso, ni bien empiece Julio, una delegación boliviana va a venir a negociar conmigo a Boston, je je je…”

Lamentablemente para Franchi, Mercado, el Bolívar y todos nosotros, aquel ansiado Julio de 1994 nunca jamás llegó. O mejor dicho, si llegó… pero a los 33 millones de Argentinos ya nos habían mutilado las piernas. Déjame llorar…

Lazio 1 – River 1 (1999)

Podríamos ir a cazar al zoológico y afirmar que aquello si era River Plate. Que tenía un plantel increíble; que todavía se iban de gira por Europa; que Omar Labruna era el que la tenía clara (?); que Aguilar; que Passarella; que Jota Jota López. Que, que, que…

Ahora, si lo queremos ver desde la otra vereda, fácilmente nos damos cuenta que la Lazio también era un combinado de súper estrellas (de las buenas, de las caras y de las buenas y caras) y no el enjambre de figuras clase B que es por estos días. Trasnfugueadas se cocinan por todas partes. Y nuestro fútbol y aún más el Calcio, siguen dando sobradas muestras de ello…

Como sea, el 21 de agosto de 1999, aquella Lazio previa a la implosión de La Cirio recibió a River en el Olímpico de Roma en un encuentro estipulado en el traspaso del Matador Salas, que de paso le sirvió a Le Aquile como presentación de su Squadra de cara a la temporada 1999/2000.

Aquella noche, los locales formaron con: Marchegiani (Ballota), Pancaro, Negro, Mihajlovic (Gottardi), Favalli; Lombardo (Sergio Conceicao), Almeyda (Marcoli), Juan Sebastián Verón (Simeone) y Roberto Mancini (Stankovic); Salas (Kennet Anderson) y Simone Inzaghi (Pinzi).

Por el lado de River jugaron: Bonano; Lombardi (Ariel Franco), Trotta (Leo Ramos), Yepes y Placente; Escudero (Coudet), Astrada (Ledesma), Sorin (Gancedo) y Pablo Aimar; Juan Pablo Ángel (Cardetti) y Saviola (Cuevas). Si, una verdadera invitación al onanismo futbolístico que finalizó igualada 1 a 1 con tantos de Simone Inzaghi y El Negro Escudero.

Así y todo, lo más destacado de aquella jornada fueron las declaraciones del técnico sueco Sven Goran Eriksson quien, consultado por las bondades de Aimar y Saviola, manifestó sin ningún tipo de pudor: “Si. Si. Los chiquitos me gustaron. Son rápidos… sin embargo, el que me deslumbró fue Ariel Franco. Es un gran jugador, terriblemente aplicado y talentoso. Estoy seguro que pronto lo veremos en nuestro fútbol”.

Un año después y a pesar de esta humorada, tanto su Lazio como el River de Ariel Franco eran campeones de sus respectivas ligas.

En El Placard: La camiseta naranja de Paraguay (2002)

«Venderle naranjas a Paraguay» es una de las tantas expresiones que se utilizan en el mundo de los negocios, cuando se quiere graficar algo muy difícil de llevar a cabo. No es que sea imposible, no, pero en el imaginario popular está al mismo nivel que venderle bananas a Brasil, arroz a China o ladrillos a Colombia (?). Sin embargo, la empresa Puma pudo romper con los prejuicios y en el Mundial de 2002 logró encajarle a los paraguayos una casaca naranja.

Los guaraníes habían llegado al Mundial de Corea y Japón con el último aliento de una generación que pedía showbol a gritos. José Luis Chilavert, Chiqui Arce, Carlos Gamarra, Estanislao Struway, Guido Alvarenga, Celso Ayala, Roberto Acuña y José Saturnino Cardozo eran algunos de los nombres que a esa altura pasaban los 30 años.

La albirroja necesitaba una renovación, más allá de la juventud de Roque Santa Cruz y Nelson Cuevas. ¿Pero de qué manera se podía aggiornar a un equipo dirigido por Cesare Maldini, un técnico de 70 años?

La solución para tanto vejestorio fue la implementación de una camiseta alternativa. Ya no blanca, como había sido históricamente. Tampoco roja, ni azul. Nada de los colores de la bandera. ¿Qué produce Paraguay? «Naranjas», debe haber sido el dato que llegó al mail de los capos de Puma en Alemania, que sin dudarlo aprobaron la confección de una prenda que intentaría revolucionar el fútbol como lo hizo Holanda en 1974. Casi lo mismo (?).

Los sudamericanos comenzaron su participación en la Copa del Mundo usando su tradicional casaca a bastones, en el empate 2 a 2 ante Sudáfrica. Luego, en el segundo partido, ante España, el reglamento FIFA lo obligó a cambiar el atuendo, entonces salió a la cancha con la nueva pilcha naranja. Aunque claro, el remedio era casi peor que la enfermedad, porque su rival salió de rojo, entonces apenas se diferenciaban por el color de los pantalones y las medias.

Vestidos como si fuesen holandeses, los guaraníes perdieron 3 a 1 ante los españoles y pusieron en duda la clasificación, cosa que obtendrían en la última fecha del grupo, venciendo 3 a 1 a Eslovenia. ¿Qué casaca usaron ese día? La tradicional, por supuesto.

Ya en octavos de final y de nuevo con su camiseta habitual, el team de Maldini se chocó con los alemanes. Y ya sabemos cómo es el fútbol cuando hay alemanes en el medio: tenés que irte a tu casa (?). Fin del sueño mundialista.

Hoy, con la selección albirroja afuera de la Copa del Mundo, recordamos con algo de nostalgia aquella vez que Puma logró venderle naranjas a Paraguay. ¡Chupate esa!

Bottinelli: Lotto Stadio

En esta oportunidad vamos a recordar a aquellos botines que significaron el desembarco definitivo de la tradicional empresa italiana por estas tierras.

Esa hasta entonces desconocida marca con olor a sábados por la mañana de finales de los ochenta, que llamaba la atención de quienes nos hacemos los pendejos pintamos canas por vestir al Milán, a la Juventus, a Ruud Gullit y a la Selección de Holanda, entre tantos otros enemigos del Pelusa.

Hoy: los primeros “scarpe” Lotto Stadio, llamativos calzados que estuvieron presentes en la transición de Diego Armando Maradona a Ariel Arnaldo Ortega, finalmente nunca consumada desde lo futbolístico.

Lanzamiento: Principios de 1994, anticipando “El Mundial de las Marcas”.

Particularidad: La empresa Lotto había ganado fama en su país por proveer los botines al legendario Dino Zoff, pero estaba lejos de pisar fuerte en Europa, donde aún mandaban Adidas y Mitre. Por tal razón, sus diseñadores optaron por contrastar el negro habitual de aquella época con un verde fosforescente extravagante, lo cuál funcionó perfectamente a la vista de todos los televidentes y sentó jurisprudencia para las ridiculeces que vemos hoy en día.

Modelos Oficiales: Ruud Gullit (ausente en U.S.A ’94), Gheorghe Hagi, Demetrio Albertini y Claudio Taffarel. Aunque nadie llegó tan lejos como la Selección de Suiza, con sus 22 jugadores calzados con los clásicos Lotto Stadio.

Retiro del Mercado: Los botines Stadio se modificaron por primera vez en 1996 aunque la franquicia sigue, con ligeros cambios y segundos nombres, hasta el día de la fecha. De hecho, con este calzado Davor Suker salió goleador de Francia ’98 y Cafú levantó la Copa de Corea – Japón 2002.

Calce, Estabilidad, Sensibilidad y Durabilidad: No sé, nunca me los puse (que van a mandar…)

La de Cal: Cumplieron su objetivo promocional a la perfección ya que, además de estar presentes en exactamente los 52 partidos del torneo, fueron elegidos como los más lindos del Mundial por la revista inglesa FourFourTwo.

Además, nobleza obliga y aunque nos duela, Gheorghe Hagi hizo magia con estos botines, exhibiendo un nivel pocas veces vistos por un jugador en una Copa del Mundo y elevando su nivel de muy buen volante europeo a leyenda futbolística de la década del noventa.

Por si eso fuera poco, Claudio Taffarel también los inmortalizó en su detención del penal de Daniele Massaro. Así es, el héroe máximo de la final de Estados Unidos usaba los Lotto Stadio.

La de Sand: En aquel plantel nacional, que tan bien se llevaba con los kiosquitos, apenas tres actores de reparto utilizaron los Stadio: Sergio Goycoechea, Ariel Ortega y Ramón Medina Bello, los tres abducidos de Adidas (aunque El Mencho comenzó a usar Lotto un año antes). Así que los argentinos jamás los pudimos vincular con la felicidad (?).

Además pocos jugadores del fútbol argentino los usaron, destacándose la última etapa de la carrera de Leonardo Astrada (quien usaba Nike), cuando su figura se asoció más a las páginas policiales que a las deportivas.

Como si aquello no alcanzara, en 1996 los creativos a cargo de promocionar los Nike Air Rio en nuestro país utilizaron una foto de Ariel Ortega en U.S.A ´94 y con un photoshopeo descarado pretendieron hacer olvidar el paso del Burrito por las filas de Lotto. Demasiado vagos. Le hubieran sacado otra foto. Total, si buscaban por Pachá, El Cielo o Caix de seguro lo ubicaban…