Claramente gallegos

Aquel gran equipo del Deportivo Español, campeón de la B en 1984 y protagonista de Primera División en los años posteriores, tuvos varios momentos festivos, donde dejaron en claro que la elegancia sólo la sabían aplicar durante los partidos.

La foto nos muestra a parte importante de aquel histórico plantel, como Pedro Catalano y el Puma Rodríguez, trajeados inexplicablemente en tonos claros. La influencia de las publicidades de la época.

Unión con camisetas distintas 1995

A simple vista las camisetas de Unión de Santa Fe son iguales, pero si miramos bien nos vamos a dar cuenta de que son diferentes. La que viste Pocholo Sánchez, con el cuello y el logo de adidas en rojo, es de 1995 y distinta a la que luce Pablo Bezombe, con cuello bicolor y el logo en negro, correspondiente a 1993.

Gracias a Diego Ibarra.

Alvarado 2 – Irgiz 1 (1994)

Corrían los últimos meses de 1993 cuando una misteriosa empresa llamada Telemarket tomó las riendas de Alvarado de Mar del Plata y lo reforzó como si se tratase de un club de Primera División, con la salvedad de que apenas iba a participar del Torneo del Interior.

A la buena base de jugadores que ya tenía el equipo marplatense, se sumaron hombres de experiencia como Juan Barbas, Silvio Rudman, Germán Cáceres, Hugo Musladini, la Rata Rodríguez y el uruguayo Obdulio Trasante. Todo esto bajo el ala de César Luis Menotti, cabeza del proyecto, que ni lento ni perezoso designó a su mano derecha, Cayetano Rodríguez, como director técnico.

La presentación de aquel plantel se hizo a todo trapo, con un amistoso internacional en el verano de 1994, algo bastante inusual para un equipo del interior del país. Fue así como, en el Estadio Mundialista José María Minella, Alvarado de Mar del Plata recibió al FC Irgiz Balakovo. ¿Lo qué? El Irgiz de Rusia, para los amigos (?).

La institución rusa había sido fundado sólo un par de años antes y por aquel entonces jugaba en la 3º división de su país. Poco rival para Alvarado, que se terminó imponiendo por 2 a 1, con goles de Barbas y Cáceres.

Después de ese estreno glamoroso, con un puntapié inicial de Menotti incluído, al conjunto de La Feliz las cosas no le fueron bien. Apenas pasó una ronda en el Torneo del Interior y luego fue incapaz de avanzar en un grupo que tenía a Cipolletti de Río Negro, Compañía General de Salto y Deportivo Patagones de Carmen de Patagones. ¿El Irgiz? Sufrió una suerte similar, o peor. Ese mismo año desaparecería, como la empresa que dejó en bancarrota a Alvarado.

Gracias a HDFM

Especiales: un baldosero en el cuerpo técnico, la moda de 2012

Sus trayectorias carecieron de brillo propio y se retiraron en el más absoluto silencio, pero hoy intentan ganarse el reconocimiento al costado de las canchas de Primera División. Tener un baldosero en el cuerpo técnico, la tendencia del año que se nos va.

Diego Dabove

Eterno arquero suplente que vivió bajo la sombra de Carlos Roa en Lanús, club al que llegó en 1985 y del que se marchó diez años más tarde sin haber debutado oficialmente (varias veces fue suplente de Lechuga en Primera), pero con más de 100 partidos de Reserva en el lomo.

Lejos del Granate, continuó su carrera pululando por clubes del ascenso de manera descendente. Pasó por Sportivo Dock Sud (1996), Argentino de Quilmes (1997), Ferro de General Pico (1998), Cañuelas (1998/1999) y colgó los guantes en Deportivo Riestra (2000/2001). Antes, a comienzos de los noventas, había sido preseleccionado para la Sub 19 que dirigía Reinaldo Carlos Merlo.

Una vez retirado, comenzó a ganarse la vida como entrenador de arqueros y trabajó con técnicos de la talla de Miguel Brindisi (Lanús y Boca Juniors), el Turco Antonio Mohamed (Huracán) y Néstor Gorosito (Lanús, Rosario Central, Argentinos Juniors, River Plate). Actualmente labura en el cuerpo técnico de Independiente.

Lucas Vivas

Otro postergado arquero de Lanús que, ante las pocas posibilidades de ser titular, tuvo que encontrar su lugar fuera del reducto de juego.

Actuando en las inferiores del Granate tuvo la fortuna de integrar las selecciones juveniles de Pekerman en el Mundial sub 17 de Egipto, en 1997. Fue suplente de Franco Costanzo, claro.

Algunos años más tarde pasó a Platense, donde también comió banco a morir. Y en 2006, cuando nos preguntábamos qué era de su vida, un supuesto Lucas Vivas apareció en los comentarios del blog y se convirtió casi en un mito viviente de En Una Baldosa.

Hoy es el preparador físico alterno (sí, alterno) del Racing de Zubeldía, luego de haber pasado por San Lorenzo, Lanús y Barcelona de Ecuador.

Jeremías Gallego

Hijo de Américo Rubén Gallego, intentó imitarlo al comenzar su carrera por el fútbol como volante central en Platense, con 17 años. Sin embargo, rápidamente pasó a Chacarita Juniors, ya con el 1 en la espalda. O mejor dicho, con el 12.

Priorizando el puesto de arquero, se probó en Banfield y más tarde recaló en River. Fue el propio Tolo que en el 2001 lo subió a entrenar con la Primera. En su estreno con los profesionales, recibió 7 goles, por lo que su partida fue una cuestión de tiempo.

Continuó sin suerte en Excursionistas y Central Córdoba (2001/2002), donde finalmente quedó. Sin embargo, su carta de presentación no fue la mejor. Se comió 6 en su primer partido.

Pasó por Almagro (2002/2003), aunque sin jugar, y repitió la costumbre en Armenio y Ferro, ambos en 2004. Al año siguiente fichó para Los Angeles Galaxy de Estados Unidos y en 2006 se sumó al Atlético Mexiquense, la filial del Toluca donde trabajaba el Tolo.

Un par de años más tarde firmó para Fénix de Montevideo y en 2009 regresó al país para atajar, o intentarlo, en Acassuso, club que abandonó en 2011 para trabajar como entrenador de arqueros del Colo Colo, junto a su papá.

Hoy integra el cuerpo técnico de Independiente de Avellaneda.

Emiliano Díaz

El nene mimado de Ramón. Nació en Nápoles en 1983 e hizo inferiores en el exterior, pasando por el Mónaco, Yokohama Marinos de Japón y Avellino de Italia.

Una vez grandecito (?), su padre lo hizo debutar como volante en la Primera de River Plate, nada más y nada menos que el día que festejaban la obtención del Clausura 2002 en un partido ante Central, en Rosario.

Tras pasar sin éxito por Talleres de Córdoba, Deportivo Colonia de Uruguay, Oxford United de Inglaterra, Defensores de Belgrano, Defensa y Justicia y Platense, su padre lo llevó nuevamente a Primera para que vistiera la camiseta de San Lorenzo en la temporada 2007/2008. No se incorporó sólo, claro, también estaba su hermano Michael. Sus últimas señales de vida como jugador las dio en All Boys.

Durante 2011 dio la nota en su función de asistente informático de Independiente, bajo el mando de su viejo, obvio. Como si fuera poco, se instaló en Twitter como ícono tecnológico al punto de ser TT con el hashtag #Emiliano.

Después de haber sido acusado de quedarse con dos computadoras de Independiente, hoy es colaborador de su padre en River Plate.

Mariano Armentano

Un caso especial. Como futbolista se destacó por su figura espigada y el escaso poder de gol que demostró en Argentina. Arrancó en Vélez (1991 a 1995 y 1997/1998) y rindió de manera aceptable con Estudiantes de La Plata (1994/1995) en el Nacional B.

También pasó sin suerte por Racing y Rosario Central, donde logró que su apellido sea sinónimo de sequía. En Europa, le fue un poquito mejor, aunque tampoco la descosió. En Suiza actuó para el Basel y en España para varios equipos, como el Elche y el Rayo Vallecano.

En la actualidad no conforma un cuerpo técnico, pero sí trabaja como Gerente del fútbol Profesional de Vélez, el último campeón.

Del Solar (1997)

Por suerte (?) los argentinos solemos tener nombres sencillos, salvo un Nery o Ubaldo, el gran porcentaje de tenencia de balón del Barcelona tiene nombre de índole Pedro, José o Braian.  ¿Qué tiene que ver todo esto con el Chemo atajando? Mucho.

Si creés que es interesante saber el porqué, pasa al párrafo siguiente.

Si te importa un carajo y me estás puteando en Qırımtatarca entrá acá y pintate el mechón.

José Guillermo del Solar Álvarez-Calderón era un excelente volante central, con muy buen manejo de pelota y cierta capacidad gagista para el quite. Al principio de la década del 90 fue elegido como el mejor cinco de América, pero jugando de defensor, sin (?) y se convirtió en el primer y único peruano seleccionado por la prestigiosa (?) encuesta del diario uruguayo El País.

El asunto es que en 1997, en un partido entre el Celta de Vigo y Barcelona, el local sufrió la expulsión de su arquero José Luis Diezma y nuestro querido Chemo se puso el buzo y no solo no sufrió más goles que los tres ya encajados, sino que se dio el lujo de atajarle un tiro libre al gordo Ronaldo.