Álvarez Cristian
Cristian Andrés Álvarez Valenzuela (El Huaso / Palo Grande (?) / El Pity)
Fue un punto de inflexión en nuestras vidas (?). A todos aquellos enfermitos que, receso a receso, llegábamos a la humillación de robar el suplemento deportivo en algún café o estación de servicio sólo para saber quién se iba y quién llegaba a cada club, nos causó gran estupor mirar el cuadrito de las contrataciones y leer: “River Plate / Altas: San Martín, Diego Galván, Coty Fernández, Talamonti, Oberman (!), Loeschbor, Santana… y Cristián Álvarez”. Y luego, tras un minuto de parálisis, cerramos el diario e imaginamos el cantito que se iba a escuchar en el Monumental: “Es que cerca de mi casa vive está chica / que por cinco pesos te chupa la pija”… Y si. Fue tal la sorpresa al leer como se iba edificando el plantel Millonario de cara al Apertura 2005, que pensar en El Pity de Intoxicados era poco al lado del ambiente laboral que Aguilar le estaba brindando a Leonardo Astrada.
Y ojo que este lateral derecho chileno tenía un prontuario bastante aceptable: debutó en la Universidad Católica en 1997 con 17 años, jugó el Sudamericano Sub 20 de Mar del Plata ´99 para La Rojita, logró la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, se disfrazó de héroe y hasta ganó la primera edición de La Copa Gato (?) con Los Cruzados, donde llegó a ser capitán. Además era miembro estable del inestable equipo chileno que hizo sapo en las Eliminatorias para Alemania 2006. Como dato de color tenía un gemelo también futbolista, Iván, que al parecer era un crack. Cristian era el hermano tolueno.
Lo concreto es que Carlos Prunes, representante de Emanuel Ginóbili, se enteró que al club por el cual simpatiza su apoderado le faltaba un 4 y llamó a San Carlos de Apoquindo. El Huaso casi se desmaya del otro lado de la línea y ahí nomás decidió tomarse un avión a Buenos Aires para sorpresa de los dirigentes de la Católica y de Astrada y Aguilar, quiénes no habían visto ni siquiera un video.
Y en River algunas chances tuvo. Con El Negro, Con Mostaza Merlo y con Passarella. Pero a su flojo rendimiento hay que sumarle una contra fundamental: la humanidad platea San Martín, que reprobaba cada una de sus acciones y reclamaba mayor jerarquía para la camiseta que tan bien había defendido Lombardi Luis Lobo Jersson González Hernán Díaz. En un año y medio jugó 21 partidos y lo mejor que hizo fue ponerle una frazada a Luciano Figueroa cuando se rompió los ligamentos.
En enero de 2007 regresó a Universidad Católica, pero no se sentia del todo cómodo y seis meses después se fue al Beitar Jerusalén, notablemente para lavar culpas. Entre medio se despidió de su selección en el Monumental y frente a la platea que tanto lo hostigó. Fue victoria de Argentina 2 a 0 sobre Chile y Álvarez se fue expulsado por doble amonestación. Bielsa no lo volvió a convocar.
Tras dos años en el fútbol judío (?) se fue a Jaguares de Chiapas y a los doce meses regresó al plantel israelí, suponemos que a lavar nuevas culpas. En enero de 2011 se unió a Universitario de Perú, donde además de humo y flojas actuaciones metió una pelea mediática con Leandro Fleitas, quién lo llamó «pelotudo», a raiz de su pasado en River (no vale arrancar el video riéndose de Alf)
Hoy, cuando ya son historia aquellos días de furia y descontrol, en donde hacíamos cualquier cosa por enterarnos los últimos fichajes y que estamos a minutos de que se cumpla la profecía maya y el mundo se vaya a la mierda, notamos que las cosas retomaron un cause normal y pacífico. Seguramente nos encontremos en la calma que precede a toda tempestad: River recuperó la grandeza (?), Álvarez regresó a la Universidad Católica, El Pity volvió a Las Viejas Locas y el suplemento deportivo… sólo lo usamos cuando nos olvidamos de comprar papel higiénico.
La doble corona
Recibimos hace algunas horas el premio a «Los mejores 140» en los Tweets Awards, algo así como un reconocimiento a la cuenta más original de Twitter en Argentina. Ya habíamos ganado el mismo rubro en la edición de 2011, el robo no se detiene (?).
Gracias a los seguidores que nos votaron y a los anti-tuiter que aquí comentan, que se van a bancar este posteo como unos duques (?).
Estudiantes improvisada 2006
La participación de Estudiantes de La Plata en la Copa Libertadores de 2006 dejó en claro que, pese a la tradición copera del Pincha, la institución no estaba preparada para afrentar dos torneos al mismo tiempo. Al menos desde el rubro indumentaria.
En el primer semestre de ese año el cuadro platense vivió la transición de Penalty a Topper y eso se vio reflejado en su ropa. No sólo salió a la cancha con un gran parche ante el Sporting Cristal, sino que además tuvo que utilizar una camiseta blanca, hecha de apuro, en el encuentro que perdió 3 a 1 ante el Independiente Santa Fe, en Colombia.
La sencilla casaca, con cuello rojo y algunos detalles en negro, sólo fue vista en esa ocasión. Luego Estudiantes estrenaría un modelo alternativo de color negro.
Em Uma Lajota: Adriano Gabiru
«Todo pueblo tiene su Claudio Benetti, su Matías Arce, héroes efímeros con quince minutos de fama que con el paso del tiempo se hundieron en el mar de las intrascendecia». No, no lo dijo el general Perón cuando bajó del avión en Ezeiza Morón en 1973 después de los tiros. Adriano Gabiru, alguna vez bastardeado y puteado por la hinchada de su propio equipo, fue el tipo más querido de Río Grande do Sul (o al menos de la mitad) por una noche.
Surgido de las inferiores del CSA de Alagoas -aquel que alguna vez definió (y perdió) la importantísima Copa Conmebol ante Talleres de Córdoba-, este enganche se hizo conocido con los colores de Atlético Paranaense, donde jugó de manera intermitente entre 1998 y 2005 y ganó cuatro campeonatos estaduales y el Brasileirão de 2001. En el medio, tuvo pasos por el Olympique de Marsella francés (firmó un contrato por cuatro años, pero apenas estuvo seis meses en 2000) y el Cruzeiro (2004/05).
Su buen desempeño en el rojinegro le valió la convocatoria a la selección Sub 23 de Brasil que disputó el Preolímpico de Londrina a comienzos de 2000. También tuvo un breve paso por la mayor que fue un fiasco en la Copa de las Confederaciones en 2003. En ese torneo, en el que Carlos Alberto Parreira improvisó un mix entre titulares e inventos como Maurinho, Fábio Luciano, Gil e Illan, jugó un rato ante Camerún y, claro está, jamás volvería a vestir la camiseta de la Canarinha.
En 2006, Internacional de Porto Alegre tenía una agenda plagada de competiciones y necesitaba un plantel amplio para enfrentar tantos torneos: el estadual gaúcho y la Libertadores en el primer semestre y las 38 fechas del Brasileirão en la segunda parte del año. Adriano Gabiru se sumó al Colorado con la esperanza de sumar minutos en campo y con cierta chapa de jugador rendidor.
Pero las cosas no salieron bien de arranque y más de una vez la torcida le solicitó al técnico de aquel entonces, Abel Braga -que lo había pedido y lo había llevado al fútbol francés porque lo conocía del Paranaense-, que no lo pusiera ni en el banco. Se sabe que en Porto Alegre se vive el fútbol casi como en Argentina, pero pocos creían que podían copiar el pedido de los hinchas de Huracán con Fernando Ávalos.
Ese año, Inter se quedó con la Libertadores por primera vez en su historia y debió enfrentar nada más y nada menos que al Barcelona en la final del Mundial de Clubes. Por esas vueltas que tiene el fútbol, Gabiru, puteado hasta el hartazgo durante toda la temporada, reemplazó a Fernardão, ídolo eterno del Colorado y actual entrenador del equipo, a los 31 minutos del segundo tiempo del partido definitorio.
Apenas cinco minutos después, y mientras millones de brasileños seguramente puteaban por lo bajo, Gabiru recibió un pase de Pedro Iarley y marcó el único gol del encuentro. Inter fue campeón del mundo y Adriano, en un abrir y cerrar de ojos, pasó a la inmortalidad. Se consagró ídolo de la gente y metió un LTA más grande que el propio territorio brasileño.
Después de un primer semestre de 2007 flojo en la deportivo (aunque ya nadie se animaba a putearlo) y tras la salida de Abel Braga, pasó a préstamo a Figueirense, pero no estuvo mucho tiempo. Meses después se sumó a Sport Recife, aunque corrió la misma (mala) suerte.
Volvió a Internacional en 2008 pero pasó dos meses entrenando separado del grupo principal por decisión de Abel Braga (que había vuelto al equipo del que lo habían echado cuatro meses atrás) y ahí se dio cuenta de que tendría que salir a buscar oportunidades en otro lado, lejos de Porto Alegre. Apareció en Goiás, donde jugó durante buena parte de 2008.
Desde entonces se convirtió en una hormiga viajera, deambulando por clubes de escasa reputación del interior de Brasil: pasó por Guaraní (2009, donde consiguió el ascenso), Mixto de Mato Grosso (2010), Corinthians Paranaense (2011), CSA (2012) y desde junio hasta octubre de este año en Guarany de Bagé, de la tercera división de Río Grande do Sul, donde quedó libre tras disputar 9 partidos en los que no convirtió ningún gol.
Mientras las lesiones se lo permitan, tiene pensado seguir baldoseando en 2013.
Publicado en simultáneo con www.unmundialparaenunabaldosa.com
Especiales: la liga yanqui con equipos importados
Intentando sembrar la semilla de un deporte que nunca gozó de popularidad en Norteamérica, a mediados de los años 60 un grupo de empresarios ideó una liga con equipos invitados de diferentes partes del mundo. La United Soccer Association duró menos de un año, aquí el repaso.
Todo comenzó en 1966, cuando el dueño de Los Angeles Lakers, Jack Kent Cooke, se reunió con otros empresarios estadounidenses y canadienses para tratar de conformar una liga de fútbol profesional. Paralelamente, otros dos grupos tenían la misma intención. Fue así como la United Soccer Association, para tratar de diferenciarse, en 1967 armó un torneo con clubes de todo el mundo que tuvieron que cambiar sus nombres para poder participar.
New York Skyliners (Cerro de Uruguay)
Uno de los representantes de Sudamérica fue charrúa y tuvo dos argentinos en el plantel: el arquero Osmar Miguelucci y el delantero Luis Suárez. El Club Atlético Cerro venía de ser sensación un año antes en el campeonato uruguayo y por eso se ganó la invitación a la nueva liga yanqui, donde le tocó representar a la ciudad de Nueva York. Los Skyliners no tuvieron una buena performance en el mes y medio que duró el torneo, pero al menos consiguieron una victoria 2 a 1 ante el Stoke City. O mejor dicho, ante los Cleveland Stokers (?).
Los Angeles Wolves (Wolverhampton Wanderers de Inglaterra)
Tradicional equipo británico que, pese a haber actuado muchos años en el ascenso, ostenta todos los títulos oficiales del fútbol inglés. Para mantener la mística ganadora, también se adjudicó el torneo de la United Soccer Association. Fuera de su tierra y con otro nombre, pero manteniendo el color naranja de su camiseta.
Chicago Mustangs (Cagliari de Italia)
El Rossoblu había logrado, unos años antes, el ascenso a la Serie A del Calcio. Ya afianzado, aceptó formar parte del extraño campeonato norteamericano y defendió la franquicia de Chicago. Los Mustangs terminaron terceros en su zona, a sólo dos puntos del líder, Los Angeles Wolves.
Washington Whips (Aberdeen de Escocia)
Los escoceses ganaron la Conferencia Este con 19 goles a favor y apenas 11 tantos recibidos en 12 partidos. El tema es que después llegaron a la final con Los Angeles Wolves y se comieron 6. ¡Seis a cinco con Los Lobos! Resultado sacatécnico (?).
Detroit Cougars (Glentoran de Irlanda del Norte)
Originarios de la ciudad irlandesa de Belfast, los Glens debieron mudarse a Detroit en 1967 y pasaron a llamarse Cougars. No fue lo único que cambiaron, claro. También usaron una camiseta al mejor estilo fútbol americano. Eso sí, el 24 jamás se sacó los lentes. Costumbres son costumbres.
Más invitados
También participaron de ese único torneo otros equipos internacionales como Cleveland Stokers (Stoke City de Inglaterra), Dallas Tornado (Dundee de Escocia), Houston Stars (Bangu de Brasil), San Francisco Golden Gate Gales (ADO Den Haag de Holanda), Toronto City (Hibernian de Escocia) y el Vancouver Royal Canadians (Sunderland de Inglaterra).
A fines de ese año la United Soccer Association se fusionó con la ascendente National Professional Soccer League y ambas formaron la North American Soccer League, que existió hasta 1984, con algún que otro equipo invitado del extranjero, aunque ya sin la magia de aquel torneo de 1967.
¿Que faltó algún equipo argentino? Seguramente. Hubiésemos matado por ver a Platense representando a los Stones de Texas, a Newell’s convertido en los Icebergs de Nevada, o a Gimnasia transformado en los Wolves de Virginia. Otra vez será (?).
Rausch Wolfgang
Alfredo Moreno al Lokomotiv 2003
Después de un paso complicado por el fútbol de China y una vuelta a Boca que no fue la ideal, el Chango Moreno volvió a preparar las valijas rumbo a nuevo destino exótico. Esta vez lo esperaba Rusia, donde jugaría para el Lokomotiv. Gracias a una cifra millonaria, se llegó a un acuerdo entre los clubes y el delantero viajó a Moscú cargado de sueños y de pantalones con muchos bolsillos (cobraría 700.000 dólares por dos años). Se despidió de sus compañeros y partió, aunque poco le duró la ilusión: los rusos no le efectuaron el contrato pactado y el santiagueño no quiso saber nada. Volvió a Buenos Aires, para posteriormente pasar al Necaxa mexicano.














