Recibimos gustosos las primeras críticas de nuestro programa de radio, sobre todo si no nos hacen mierda (?). Le agradecemos a Federico Ladrón de Guevara y a Olé por el espacio dedicado en la contratapa de ayer.
Lisa (de Leitner)
Especiales: Arqueros con dorsales extraños
Desde el Pato Fillol consagrándose con el 5 en la espalda, hasta Nacho González vistiendo la 10 de la Selección, varios han sido los arqueros que fueron en contra de la historia y usaron números ajenos al puesto. Aquí un repaso.
Un 5 que la rompió
Pese a haber logrado que su número 1, esa especie de I latina en mayúscula, se convirtiese en una marca registrada durante dos décadas, Ubaldo Matildo Fillol también hizo historia con otros dorsales.
Gracias a las viejas listas que respetaban el orden alfabético, en 1978 el Pato levantó la Copa del Mundo en nuestro país, enfundado en un buzo verde que llevaba el 5 en la espalda. Cuatro años más tarde, en el Mundial de España, usó el 7. ¿A quiénes les había caído el 1 en suerte? A Norberto Alonso, primero, y a Osvaldo Ardiles, después.
En el exterior
El excéntrico portero mexicano Jorge Campos se destacó siempre, no sólo por su ropa llamativa, sino también por su versatilidad a la hora de escoger puesto dentro de la cancha. Podía jugar, tanto de arquero como de delantero, según lo requiriese el equipo o el partido. Sus coloridos buzos llevaron muchas veces el 1, pero en varias oportunidades lució el 9, aún con los guantes puestos. Hasta el momento de su retiro mantuvo esa dualidad.
Otros arqueros como el paraguayo Mario Villasanti y el argentino Federico Vilar, se destacaron usando el 3, típico número para un marcador de punta.
Número sagrado
Convocado a la selección argentina por sus buenas actuaciones en Racing, Ignacio González se encontró, de un día para otro, con la responsabilidad de llevar un número con mucha historia: el 10. Nacho utilizó ese dorsal en la Copa América de 1997, bajo el mando de Daniel Passarella, que extrañamente eligió para esa competición el viejo sistema de la numeración por orden alfabético. Por supuesto que el mismísimo Diego Maradona se quejó de que un arquero usara la diez.
Al que le toca, le toca
En la temporada 1997/1998 la AFA habilitó la designación de un dorsal fijo para cada jugador de Primera División. Hasta ese momento, la numeración se limitaba al uso correlativo del 1 al 11 para los titulares y del 12 al 16 para los suplentes. Así fue como se le dio el pie a una de las máximas locuras colectivas que se recuerde en nuestro ámbito.
Impulsados por una utilería bastante informal, los jugadores del Deportivo Español terminaron tomándose con gracia la elección de la casaca. “Cuando vi la lista que había confeccionado el utilero me puse furioso. Con el 1 aparecía Carrario y con la 10, yo. No entendía nada. Primero me sorprendí: yo odiaba ese número, no lo quería. Pero ahora estoy feliz. Realmente tiene un sabor especial», declaraba unas semanas más tarde el arquero Sandro Guzmán a la revista El Gráfico.
Como si fuera poco, al arquero suplente, Gustavo Dalsasso, le tocó el número 2. Por supuesto que, con tanta joda en el vestuario, se terminaron yendo al descenso al finalizar la temporada.
Duda existencial Nº 153
Lapietra Juan Ignacio

Juan Ignacio Lapietra
Para el futbolero medio, ese que cada tanto se engancha con un partido en la televisión y va a la cancha no muy seguido, «La Pietra» es la actriz Andrea Pietra, novia del empresario Daniel Grinbank, ligado en algún momento al Rojo de Avellaneda y alma mater de ese proyecto trunco que fue el Leganés español en la temporada 2003/04. Para el enfermo del fútbol, Lapietra es Juan Ignacio, un tímido defensor nacido en enero de 1987 y surgido de las divisiones de (oh, casualidad) Independiente.
Si bien nunca llegó a debutar en la Primera del Rojo, sumó algunos minutos en el verano de 2007. Ante San Lorenzo, por caso, fue de la partida y compartió la primera línea con Leandro Gioda, Carlos Báez y Matías di Gregorio. Y no anduvo mal: intentó proyectarse algunas veces y controló a los delanteros rivales. No había mucho más que pedirle en un partido tan choto que terminó en un olvidable 0 a 0 y que fue un verdadero dolor de ojos.
Sin espacio en el conjunto de Avellaneda, no le quedó otra opción que salir a buscar oportunidades por otros pagos. Aterrizó en Jujuy, para vestir la camiseta de Gimnasia y Esgrima durante seis meses. El debut entre los grandes le llegó en el Apertura 2008, en el norte, ante Banfield. Esa tarde, el Lobo se impuso 2 a 0 y Lapietra, que en ese torneo fue al banco en otras cinco ocasiones pero no ingresó, jugó sus únicos 22 minutos en la máxima categoría cuando le tocó reemplazar al chileno Sebastián Roco.
De nuevo en Independiente y sin chances, se mudó a Deportivo Merlo (2009) en la B Nacional, donde conoció a Mauro Pajón y el majestuoso Sinencio León. ¿De fútbol? Poco y nada. Siguió bajando escalones y llegó a la B Metropolitana. A comienzos de 2010 se lo vio paseando su sombra por el estadio Juan Pasquale, enfundado en los colores de Defensores de Belgrano. Tuvo muy poca actividad y seis meses después se marchó sin dejar mayores recuerdos en la parcialidad rojinegra.
A mediados de año se sumó a Deportivo Roca (2010/11), para encontrarse al ex Camino a la gloria Alexis Luna. Desde 2011 forma parte del plantel de Sportivo Rivadavia de Venado Tuerto, equipo en el que juega el interminable Federico Lussenhoff.
Desde acá, nuestro deseo es que vuelva a Primera para que el pasante de algún diario deportivo pueda sacarse el gusto de titular “Lapietra fundamental” o que meta algún papel protagónico. La vemos difícil.
Estudiantes sin marca 2000
Tras haber finalizado su relación con la empresa Olan, a mediados de 2000, Estudiantes de La Plata firmó un contrato con la internacional Mitre, que sin demasiado tiempo no alcanzó a presentar la indumentaria para el primer partido del Pincha en el Apertura de ese año.
Fue así como ante River Plate, en el estadio de 1 y 57, el local salió al campo de juego con un uniforme tradicional pero sin marca a la vista. O mejor dicho, de marca «Estudiantes». La casaca sólo se usó en ese empate 1 a 1 y luego fue utilizada por la Reserva del León.
Omar Asad a Estudiantes Tecos 2012
La rapidez que tuvo Omar El Turco Asad para cambiar de equipo en la faceta de entrenador es totalmente lo opuesto a lo que fue como jugador. Con los cortos el delantero solo vistió la casaca de Vélez Sárfield, desde comienzos de los 90′ hasta que una lesión lo retiró de las canchas. Pero sentado en el banco fue capitán de diversos barcos: Dos etapas en Godoy Cruz, el Emelec de Ecuador y San Lorenzo, todo esto en tres años. Y fue en el génesis de este año, en el mes de enero, que tras un paso negativo por El Ciclón, el DT apareció como candidato a ocupar el puesto de entrenador vacante en el fútbol mexicano, el cual se ubicaba en la banca del Estudiantes Tecos, que se encontraba luchando por no descender.
Pero luego de que el candidato a entrenador confirmara su arribo al Tecos mediante Twitter (“Ya se concretó lo que dije en días anteriores, voy al Estudiantes de Tecos. Daré lo mejor de mí. Tengan confianza y pido todo el respaldo”) y de que Asad viajará a México para acordar la incorporación, los dirigentes prefirieron ir para atrás con la negociación. Según las palabras de los directivos, preferían a un entrenador que conociera más al equipo y al fútbol mexicano en si, ya que el tiempo de adaptación debía ser corto por la persecución del descenso que acechaba al equipo. El traspaso, entonces, quedo totalmente en la nada.
Mackensen Uwe

Uwe Mackensen. Mediocampista alemán. Jugó entre 1974 y 1985.










