¡Tíos! (?)

Repasamos los hechos más importantes del mundo baldosero en los últimos días:

Brisa y Thiago. De ahora en más, nuestros sobrinos. Una es la hija del Gordo Cobelli y Fernanda Vives, que nació el jueves 21 y provocó que su padre comprendiera el verdadero amor (?). El otro es el bebé de Fede Laurito y su mujer Carlita, amigos del sitio que en estos meses nos fueron mostrando paso a paso el embarazo. El domingo a las 16:15, mientras el foro de En Una Baldosa se reunía para ver la final de la Copa América (?), Thiago Laurito llegaba a este mundo con 3 kilos y medio. ¡Felicidades!

– El River de la B comenzó su última preteporada invernal en esa categoría (?) dándonos material. Perdió 1 a 0 con Unión de Mar del Plata en un amistoso disputado en el estadio José María Minella. ¿El gol? El baldosero Matías Fondato.

– Hasta hoy no sabíamos si Adelquis Ruffini tenía o no manos, pero una extensa investigación privada en Google nos tiró esta hermosa foto del Ade, quien arregló para jugar en Boca de Río Gallegos en el Argentino B.

– Hace rato que no teníamos novedades del gran Alejo Noé Gelatini. Acaba de firmar con el Deportivo Roca de Río Negro para jugar el Torneo Argentino B.

Martín «El fútbol, mi vida, mi pasión…» Granero, ex compañero del tercer jugador que más cobra del mundo jugará en Sportivo Desamparados en la próxima temporada de la B Nacional.

– Llegamos como 15 años tarde (?) pero nos enteramos que el ex Ferro y Banfield, Alfredo Turdó, se ganó la vida como modelo cuando estuvo viviendo en Venezuela. Tomá mate (?).

Lino Arce sumará su experiencia en las difíciles para que Sacachispas sufra menos que en la última temporada. El falso paraguayo (!) jugó en El Porvenir el último torneo.

Deportivo Maipú quiere volver a los grandes titulares y se prepara con todo (!) para afrontar el nuevo Argentino A, para ello inició gestiones para contratar a Juan Carlos Padra. El ex jugador de (respiren) Huracán, Ferro, Logroñes, Defensa y Justicia, Lobos de la BUAP, All Boys, Campobasso, Almagro, Fénix y  Universitario de Bolivia (ahhhhhh) defendió los colores de Deportivo Español en la última temporada.

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Turienzo Federico

Federico Ezequiel Turienzo

“Su cerebro inflamado es como un grano de arroz”. Así lo definió el místico (y mítico) expresidente de Gimnasia y Esgrima La Plata Juan José Muñoz a Federico Turienzo, alto delantero (no por su juego ni por su eficacia, sino por su casi metro noventa de altura) que vistió la camiseta del Lobo entre 2002 y 2005.

Nacido en la ciudad de las diagonales en febrero de 1983, Turienzo debutó en la Primera del Tripero 19 años después, el 3 de febrero de 2002, en el empate 2 a 2 frente a Huracán, en un partido correspondiente a la postergada última fecha del torneo Apertura 2001. Esa tarde, de la mano de Carlos Ramacciotti, el pibe, que ya venía entrenando con los grandes desde la última etapa de Carlos Timoteo Griguol, reemplazó al Colorado Facundo Sava.

La semana siguiente fue la figura de Gimnasia, que derrotó a Unión de Santa Fe por 3 a 2, con dos goles suyos y otro de Teté González. Después de una violenta sequía, recién volvería a convertir a mediados de mayo, en la última fecha del Clausura, ante Huracán, en otro empate 2 a 2. En aquel torneo, sus números cerraron en 11 partidos y 3 tantos.

En la segunda mitad del año vivió grandes momentos de gloria al lado del Caio Enría. En septiembre fue uno de los goleadores de Gimnasia junto a Gonzalo Choy González y Jorge San Esteban en la victoria por 3 a 1 ante Estudiantes. En noviembre le marcó un gol a River en un triunfo por 2 a 0. En ese campeonato redondeó 14 presencias y marcó 3 veces.

En el primer semestre de 2003 jugó la Libertadores y en el verano casi pasa al Racing de Ardiles. «Racing es una buena vidriera y sería una linda posibilidad, pero todavía no sé nada», dijo. Obviamente no pasó nada y se quedó en el Lobo. En el Clausura, campeonato en el que compitió por un lugar en la delantera con Enría, el Pampa Sosa, Nicolás Furlanetto, Brian Robert y el malogrado paraguayo Derlis Florentín, disputó 11 partidos y convirtió un gol. En la segunda mitad del año, con Griguol otra vez en el banco, brilló por su ausencia y apenas ingresó a la cancha desde el banco de suplentes en dos encuentros.

A fines de un 2004 flojo (3 juegos en el Clausura y 9 en el Apertura), Muñoz lo marginó del plantel profesional al igual que Enzo Noce, Martín Pautasso, el Facha Gustavo Bartelt y Gonzalo Plaqueta Choy González, y le espetó la frase que ilustra el comienzo de este post. Hasta entonces había disputado 51 encuentros y convertido 7 goles. Además, por torneos internacionales, sumó otras 5 presencias a su currículum.

En enero de 2005 viajó a Italia para sumarse al Venezia, pero no arregló. Siguió deambulando por Europa y pegó un mal pase en el Roda holandés. Finalmente, regresó al Lobo para entrenarse con los apartados y ser indultado en abril, gracias a la intervención de Pedro Troglio, Ricardo Rezza y el Coco San Esteban.

A mediados de año, el polaco (no, este no) Zbigniew Boniek (ex Juventus y Roma) lo recomendó al Brighton & Hove inglés (2005/06) y los piratas no dudaron mucho en comprar el buzón y firmarle un contrato por dos años. «Es una apuesta a futuro, lo vimos jugar una vez, lo observamos en los entrenamientos y vimos un video suyo y quedamos impresionados», comentaba el entrenador Mark McGhee, obnubilado por la destreza de algún editor que hizo magia con los compilados de Fútbol de Primera del joven Turienzo.

Dick Knight, publicista y presidente por aquel entonces del Brighton & Hove, todo un especialista en eso de vender espejitos de colores, fue un poco más cauto. «Federico viene con muy buenas credenciales y fue recomendado por gente que respetamos mucho. Es un muy buen proyecto, pero los hinchas no tienen que esperar demasiado de él tan pronto», tiró. Y agregó: «El jugador se tiene que acostumbrar a una nueva cultura, aprender el idioma y adaptarse al estilo de juego del fútbol inglés».

No hace falta agregar que Turienzo casi ni jugó (apenas estuvo presente en 4 partidos), pasó más tiempo lesionado que dentro de la cancha y ni le hizo falta adaptarse, porque un año después se tomó el palo. Estimamos que al menos aprendió a decir «injury», «pain», «ankle», «knee» o «leg», pero no podemos asegurarlo.

A mediados de 2006 pasó al Teramo (2006/07), de la C1 del ascenso italiano, donde disputó 17 encuentros y se fue sin conocerle la cara a Dios. El 2007 lo encontraría defendiendo los colores del Salernitana, en lugar de otro baldosero, Juan Manuel Aróstegui. Allí levantó un poco la puntería: entre 2007 y 2009 jugó 26 veces y marcó 2 goles.

En enero de 2009 siguió su viaje por Italia y firmó con el Arezzo, club que lo cobijó durante 11 juegos, en los que solo convirtió un gol. Desde julio de ese año, y con un poco más de efectividad (8 tantos en 49 partidos), forma parte del plantel del Cavese.

En La Plata, algunos lo extrañan.

Fuera de stock: la camiseta del hincha

Después de haberse hecho conocido en el ambiente de la indumentaria deportiva por algunos diseños innovadores, como la camiseta de Boca en la Intercontinental del ’78, las poleras de Gatti o la casaca de River sin la banda en la espalda, el empresario Oscar Tubío lanzó, a comienzos de los 90’s, una prenda que contó con un notable apoyo de movida y que luego quedó guardada en el placard del olvido: la camiseta del hincha.

Tomando como base un modelo propio que emulaba la bandera nacional, Tubío decidió partirla (?) en diagonal para satisfacer las necesidades del hincha pre-arleco, que por entonces no sabía ni pintarse la cara (?). «Me propuse diseñar una camiseta que representara fielmente la doble identidad del hincha, es decir, que tuviera los colores de la Argentina y del club con el que simpatiza. Queremos que vaya a alentar así a la Selección e incluso a su equipo. Y mi sueño mayor es ver a la hinchada en el Mundial de Estados Unidos con estas camisetas. Le daría un colorido notable a cualquier tribuna», decía el dueño de El Jardín de Oscar en 1993.

Su espacio propagandístico por excelencia era la revista Goles. Y no sólo en papel aparecía su publicidad, sino que además, como podemos ver gracias a un cascado VHS, también en video.

Cualquier argentino tenía derecho (?) a tener una camiseta del hincha. Una posibilidad era conseguirla personalmente a Callao 1134, 1º piso, en Capital Federal. La otra era llamar o escribir (por carta, obvio) y recibirla por correo. El precio de las remeras fans (como se las llamaba en la publicación) era un tanto elevado para la época: $35. Pero la de niño salía $25. Ahhhhhhh.

La casaca, igualmente, gozó de cierto éxito al comienzo, si hasta el mismo Diego Maradona la tuvo. «Ni bien se enteró de la idea me pidió que le confeccionara una con los colores argentinos y de Boca. En ese entonces estaba todavía en el Sevilla. Cuando la vio se hizo mandar treinta más», contó el hombre que popularizó la imagen del Bulldog a través de Monzón, Chilavert y el Mono Burgos, entre otros.

Con el tiempo, la camisetas del hincha (e incluso sus imitaciones) fueron desapareciendo de las tribunas y de los partidos de papi. Casi una década más tarde surgieron versiones vomitivas que algunos tuvieron muchos huevos de usar, pero tampoco se vayan a creer que fueron tantos. El hincha, se sabe, debe ir a la cancha en cuero, con la remera baldosera (?) o en su defecto con una pilcha de entrenamiento y gritarle al DT de turno: «¡Cuubillaaaa, laconchadetumadre!, ¿¿¿quémetirá???».

Estudiantes con medias blanquinegras 1994

La leyenda, confirmada alguna vez por Miguel Ángel Russo, cuenta que Estudiantes vivía una situación tan penosa allá por 1994 que integrantes de la delegación tuvieron que salir a comprar medias en Río de Janeiro para enfrentar al Flamengo por la Supercopa, torneo internacional que los platenses disputaban simultáneamente con el del Nacional B.

Se ve que no consiguieron blancas, tampoco negras, ni grises. Entonces recurrieron a unas que más o menos se amoldaban a lo que buscaban: blancas y negras a rayas, onda sopre (?). Nada que ver con la historia del Pincha, pero al menos le sirvieron para eliminar a conjunto brasileño (en la foto, Leo Ramos en el partido de vuelta).

Flandria con medias de Temperley (2010)

El 1º de agosto de 2010, Flandria visitó a Temperley en el estadio Alfredo M. Beranger, por la segunda fecha del torneo de la Primera B. Más allá de la derrota 1 a 0 con gol de Luis López (cuya inclusión derivó en un pedido de puntos) , el conjunto de Jáuregui sufrió otro percance, que para muchos debe haber pasado por alto pero que acá no podemos perdonar (?). El Canario se olvidó (!) de llevar medias y tuvo que recurrir a la utilería del Gasolero, que obviamente le prestó un juego alternativo, de color azul, con el logo de Ohcan y el escudo local. ¿La casaca de Temperley? Para un futuro post.