Daniel Ricardo Massara
Corría abril de 1990 cuando el siempre impredecible Talleres de Córdoba se encontró ante una situación límite: sus jugadores decidieron no presentarse a jugar un partido frente a Mandiyú, ante un importante atraso en el pago de los sueldos. En ese contexto nacieron varias historias baldoseras, como la de Daniel Massara, el hombre que nunca sonreía (?).
El conjunto cordobés solucionó el tema enviando a Corrientes a un grupo de carneros juveniles que venían pidiendo guita pista. En esa fecha 31 de la temporada 1989/90 de la Primera División, el albiazul salió a la cancha con Jara; Cavaller, Kesman, Figueroa y Massara; Mansilla, el súper héroe Goldman y Berterame; Capreta, López y Maiolotessi. Luego ingresaron Escañuela y Maldonado, para terminar de ponerle color a una jornada que arrojó la clara victoria del team algodonero por 4 a 0, con goles de Ramos, Blanchart y el grosso de Félix Torres en 2 oportunidades. Para colmo, ese día jugó Abelardo Vallejos, así que más de un pendejo se debe haber arrepentido de haberse dedicado al fútbol en ese mismo siglo.
Nuestro homenajeado, como la mayoría de sus compañeros, tuvo debut y despedida al mismo tiempo. Siguió perteneciendo al plantel pero las oportunidades no se le volvieron a presentar, decepcionando a todos aquellos que por entonces se preguntaban «¿Qué Massara más hará?».








