
Emiliano Impallari
Dueño de un apellido que remonta irremediablemente al fútbol de los sábados al mediodía o en su defecto a los martes a la noche, ese que se disputa en canchas despojadas de todo lujo (y también de hinchas visitantes, claro), en alguno de los miles de puntos del Conurbano Bonaerense. Fue ahí que Emiliano Impallari se hizo fuerte, en medio de otros de su especie, antes de conocer las mieles del viejo continente.
Rosarino de nacimiento, surgido de las divisiones inferiores de Newell’s y Central, este delantero goleador mostró cosas interesantes en la categoría ’82 del Canalla que se quedó con el torneo Gobernador Molinas en 2003 al lado de Matías Escobar, Damián Ledesma y Matías Irace. Sin embargo, a los 21, cuando tenía que firmar el primer contrato, le dieron las gracias por los servicios prestados y no le quedó otra que partir.
En el verano de 2004, apareció en La Plata y se sumó a Gimnasia y Esgrima, porque ya lo conocía Carlos Timoteo Griguol de su paso por el conjunto rosarino. De la mano de Carlos Ischia tuvo su bautismo en Primera en la octava fecha del Apertura ante Vélez. Y también su despedida, en la novena jornada, casualmente contra Central, en su única presentación como titular. Antes había tenido una racha de seis goles en cinco partidos de Reserva que ilusionó al ex técnico de Boca y a los hinchas pero quedó todo ahí.
A comienzos de 2005 fue borrado por el ex presidente del Lobo, José José Muñoz, junto a Cristian Castillo, Enzo Noce, Gustavo Barros Schelotto, Andrés Yllana, Carlos Córdoba, Francisco Foronda, Martín Pautasso, Gonzalo Choy González, Hugo Gatti, Germán Castillo, Gustavo Bartelt, Federico Turienzo y Juan Di Bártolo.
A mediados de año armó el bolso de nuevo y retornó a Rosario. Descartados Central y la Lepra, tuvo que elegir entre Tiro Federal y Central Córdoba. El Charrúa fue el club que lo cobijó durante la temporada 2005/2006. Allí, según sus propios números, Impallari disputó 15 partidos y convirtió 4 goles.
En 2006 retornó a Buenos Aires para sumarse a Deportivo Morón. En el Gallito disputó 30 encuentros, marcó 7 tantos, y, como era de esperarse, se quedó en las puertas del ascenso. Al año siguiente se mudó de estación. Recaló en Temperley, donde convirtió 9 tantos en 26 cotejos, aunque su equipo deambuló por la mitad de la tabla.
A mediados de 2008 emigró a Europa para jugar en España. ¿Barcelona? ¿Real Madrid? ¿Rayo Vallecano? ¿Badajoz? No, más abajo. ¿Hay más abajo? Sí, hay. Fue así que Impallari firmó contrato con La Roda, donde marcó 10 goles en 23 fechas. De allí saltó al fútbol italiano. ¿Milan? ¿Inter? ¿Parma? ¿Bari? No, Sapri (2009) de la Serie D, en el que señaló 2 veces en 18 encuentros. Ahí se mantuvo hasta mediados de 2010, cuando se incorporó al Nissa, de la misma división, en donde lleva anotados 4 tantos en 8 jornadas. Nada mal para tratarse de un baldosero.







