Armando Daniel Martínez
El sueño de todo jugador es llegar a Primera y jugar en la Selección, y muchos suelen unirse a las inferiores de Argentinos Juniors porque ven allí el camino más allanado para lograrlo. Ésta sería una historia común, tanto como el apellido del homenajeado. Sin embargo, la forma en que terminó en el complejo de Ezeiza y todo el camino previo, son dignos de destacar.
Con 17 años, dejó su Winifreda (La Pampa) natal para instalarse en Capital Federal. ¿A probarse? Sí, como estudiante, porque su idea original fue hacer la carrera de medicina en la Universidad de Buenos Aires, y de hecho comenzó.
Lógicamente que el fútbol le gustaba, había jugado como volante y delantero en su pueblo e integrado la Selección de la provincia, y gracias a un conocido de su familia se presentó en una práctica en el Bicho, donde convenció a José Pekerman y el profe Gerardo Salorio.
En 1985, hizo su presentación de la mano del Piojo Yudica, justo con el club de La Paternal en lo más alto del fútbol argentino. Mientras los titulares disputaban la Libertadores, él lo hacía en el torneo local con el resto del plantel.
En la edición copera de 1986 tuvo su gran chance y pudo cambiar la historia en el playoff de semifinal con River. Entró a los 83 minutos, y en un avance encabezado por Claudio Borghi, quedó sólo ante Nery Pumpido, pero levantó la pelota por encima del travesaño y Argentinos quedó eliminado.
Luego de ese episodio, prácticamente no tuvo más posibilidades. Siguió ingresando esporádicamente hasta 1987 (12 partidos oficiales) y dos años más tarde, abrumado por una lesión en la rodilla de la que nunca se pudo recuperar, decidió dejar la pelota y dedicarse de lleno a su otra pasión, la medicina, en la cual logró su primer título porque se graduó en 1993.
Dos años después, volvió al fútbol desde otro lado cuando recibió un llamado que lo sorprendió: José Pekerman lo citaba para ser parte del cuerpo técnico de selecciones juveniles.
«En Ezeiza me crucé más de una vez con Américo Gallego y como el Tolo siempre se acuerda de todo, me decía por lo del ’86: Gracias pibe, me hiciste ganar mucha plata«, contó en su momento a la revista El Gráfico.
Considerado uno de los más prestigiosos médicos deportólogos del país, también formó parte de la delegación argentina en el Mundial de Alemania 2006 y trabajó con el Checho Batista en las selecciones juveniles. ¿Ves, Ruggeri? Laburando se llega a la AFA (?).









