




Stephen Derek Heighway. Mediocampista irlandés. Jugó entre 1970 y 1981.

Casi un año después del amistoso que dejó inaugurado el Chateau Carreras, el Seleccionado Cordobés recibió nuevamente a Argentina, que se preparaba para iniciar una gira por Europa. La noche del 9 de mayo de 1979 vi0 usar la camiseta tricolor a Perriot; Leal, Beccérica, Coletti, Bujedo (Tapiero); Vidal, Griguol (Carranza), Beltrán; Amuchastegui (Rodolfo Rodriguez), Astegiano y Alderete (Barrionuevo). Para el equipo de Menotti jugaron Fillol; Olguin, Simón, Passarella, J. Garcia (Ocaño); Barbas, Gallego, Maradona; Orte (Perotti), Reinaldi (Luque) y Ortiz. El encuentro fue muy abierto, y finalizó con la victoria del conjunto nacional, con dos goles de Maradona, uno de Reinaldi, uno de Pasarella, y otro de Gallego. Para los locales, dirigidos por Alfio Basile, habían marcado Beltran y Astegiano.

Juan Manuel Cobián
Antes que cualquier jugador de fútbol sea considerado polifuncional habría que recomendarle dos cosas: una, que asimile conceptos tácticos para desempeñarse y conocer los secretos de diferentes puestos dentro del campo de juego. Y dos, tal vez la más importante (?), que mire un poquito la carrera de Juan Manuel Cobián. Muchacho nacido en el conurbano bonarense en noviembre de 1975, y que tras un fugaz paso por las infantiles de Estudiantes de Buenos Aires, llegó a La Candela con edad de pre Novena para ponerse la azul y oro.
Hermano de los futbolistas Mariano y Fernando, su arribo a pura ilusión fue dejando bien en claro que llegaba un ocho de interesante ida y vuelta. Pero al comenzar su derrotero en las inferiores pasó a ser utilizado inmediatamente como volante central. Hasta que su camada llegó a las manos de Raffo como entrenador. Y el Coqui lo puso de cuatro. Y aunque es verdad que el Tano Novello más tarde lo usaría como tres, la zona derecha de la defensa quedó definida como su lugar en el mundo. Aunque su sueño, evidentemente, era otro: “…me gusta jugar de cinco. Porque de chico siempre lo hacía. Me gusta tener la pelota y creo que tengo la capacidad de hacer jugar bien al equipo. Quizás no me me luzco tanto en la cancha. Pero me gusta lograr que mis compañeros jueguen bien…”.
Allá por mayo de 1993, en la Quinta división, llegó a destacarse al ser nombrado capitán y hasta fue bautizado “capitán de la ilusión”, por encabezar una camada de pibes que prometía y mucho. ¿Quiénes eran? Luppino, Huici, Silvio Rivero, Dotta y Gustavo Aranda, entre otras joyas de la cantera. Pero en los ratos libres seguía tirando fichines a ver si se salía con la suya: «…le pego bastante bien a la pelota, me gusta estar en contacto con ella. Soy un jugador de marca, pero cuando me suelto en ataque sé bastante y tengo capacidad para definir así que puedo jugar arriba y hacer goles. También me encantan los tiros libres, queiro patear siempre…». Viendo como venía la mano, hasta Morfú y Cañete, los arqueros de ese equipo, deben haber vivido momentos de intranquilidad en la lucha por la titularidad.
Así despacito y en silencio, llegamos como por arte de Maggia al 14 de enero de 1997, primer partido de Bambino Veira al frente de Boca. Y esa jornada, llevada a cabo en el Morumbí para enfrentar al San Pablo en el marco de una copa amistosa llamada Clubes Hermanos, fue el escenario que vio a nuestro homenajeado correr sus únicos 5 minutos en la primera de Boca. Ingresó por Néstor Lorenzo a los 85 y al toque del segundo gol de San Pablo. Así que vio en vivo y en directo y desde adentro de la estancia, el descuento esperanzador de Pedro González y el mazazo definitorio de Serginho para la derrota 1 a 3 final.
Pese al estreno, no tendría la mínima chance de ganarse un lugar en ese plantel y siguió carrera inmediatamente en Huracán de Corrientes (1997/98). Lo que vendría despues es evidentemente obra de un muy buen representante, como mínimo, raro. Un paso por el fútbol inglés en el Sheffield Weds, Charlton Athletic y Swindown Town. Hubo en el medio un toco y me voy en el Aberdeen de Escocia (2000) y más tarde una chance en España con la camiseta del Linares en la segunda B (2003). Pero un buen día pegó la vuelta y se fue muy cerquita de sus orígenes en el Pincha de Caseros: a Almagro (2004 a 2006), el rival de toda la vida, para ser más exactos.
(Publicado casi (?) en simultáneo con Imborrable Boca)
Guillermo Fabián Nicosia
Segundo marcador central que salió a la luz con aquel equipo de juveniles que presentó River Plate en 1983 a raíz de una huelga de profesionales. No tuvo, con los años, la misma suerte que Gorosito, Dalla Líbera y De Vicente, pero al menos hizo lo suyo.
Hasta 1984 disputó 8 partidos con la banda roja cruzándole el pecho. Después fue de acá para allá tratando de ganarse el mango e intentando, al mismo tiempo, ubicarse en los primeros planos.
En 1985 pasó a préstamo al Tigre que un año después terminó clasificando al Nuevo Nacional B. De regreso en el Millonario, fue dejado en libertad de acción y empezó un derrotero que incluyó pasos por el fútbol griego, japonés, mexicano y estadounidense.
En nuestro país, además, vistió la camiseta de Colón de Santa Fe (1988) y retonó a la A cuando pasó a las filas de Vélez Sársfield (1989 a 1991), con el que sólo disputó 6 encuentros. Sus últimas señales de vida como jugador las dio en Almirante Brown de Arrecifes (1996/97) en el Nacional B y más tarde fue director técnico de Luján.
En esta abandonada pero no menos querible sección hemos visto de todo un poco: muñecos de clubes nacionales, de equipos extranjeros, de hinchadas y hasta de empresas. Lo que nunca imaginamos, es que un día terminaríamos escribiendo sobre ¡la mascota de un director técnico!
Usted que es futbolero y tiene memoria (?), seguramente recordará la pésima idea que tuvo Eduardo López, a mediados de 2005, contratando al DT chileno Juvenal Olmos para un supuesto proyecto a largo plazo en Newell’s. La experiencia apenas duró 7 partidos por el torneo local (apenas 1 victoria) y 2 encuentros por la Copa Sudamericana, con eliminación incluída por aquel gol de Pirulo Rivarola.
Triste y frustrado, el entrenador pegó la vuelta a sus pagos y recién volvió al ruedo en 2007, cuando se calzó el buzo de Everton de Viña del Mar, donde duró pocos meses.
Un poco quemado en el ambiente del fútbol pero con ganas de seguir laburando, se dedicó a la política y en 2009 fue candidato a diputado por el distrito de La Reina-Peñalolén en las Elecciones parlamentarias de Chile. Y entonces ahí es cuando apareció el protagonista de este post, el Oso Gominola.
Olmos vio en el simpático detestable personaje verde la oportunidad para ganar popularidad. Y no sólo lo vistió con su camiseta para sacarlo a la calle, sino que hizo lo propio con su fiel acompañante, un perro de lo más pelotudo.
Como si fuera poco, el ex conductor de la selección chilena se arremangó para repartir golosinas en plena campaña, según nos muestra esta foto del blog trasandino Charla Técnica. Y bue, después no quieren terremotos (?).
Ficha Técnica
Club/Empresa/Individuo (?): Juvenal Olmos.
Características: verde, con slip amarillo, suele estar acompañado por un perro. Canta insoportablemente.
Nombre oficial: el Oso Gominola.