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Juira Bicho: El Oso Gominola de Juvenal Olmos
En esta abandonada pero no menos querible sección hemos visto de todo un poco: muñecos de clubes nacionales, de equipos extranjeros, de hinchadas y hasta de empresas. Lo que nunca imaginamos, es que un día terminaríamos escribiendo sobre ¡la mascota de un director técnico!
Usted que es futbolero y tiene memoria (?), seguramente recordará la pésima idea que tuvo Eduardo López, a mediados de 2005, contratando al DT chileno Juvenal Olmos para un supuesto proyecto a largo plazo en Newell’s. La experiencia apenas duró 7 partidos por el torneo local (apenas 1 victoria) y 2 encuentros por la Copa Sudamericana, con eliminación incluída por aquel gol de Pirulo Rivarola.
Triste y frustrado, el entrenador pegó la vuelta a sus pagos y recién volvió al ruedo en 2007, cuando se calzó el buzo de Everton de Viña del Mar, donde duró pocos meses.
Un poco quemado en el ambiente del fútbol pero con ganas de seguir laburando, se dedicó a la política y en 2009 fue candidato a diputado por el distrito de La Reina-Peñalolén en las Elecciones parlamentarias de Chile. Y entonces ahí es cuando apareció el protagonista de este post, el Oso Gominola.
Olmos vio en el simpático detestable personaje verde la oportunidad para ganar popularidad. Y no sólo lo vistió con su camiseta para sacarlo a la calle, sino que hizo lo propio con su fiel acompañante, un perro de lo más pelotudo.
Como si fuera poco, el ex conductor de la selección chilena se arremangó para repartir golosinas en plena campaña, según nos muestra esta foto del blog trasandino Charla Técnica. Y bue, después no quieren terremotos (?).
Ficha Técnica
Club/Empresa/Individuo (?): Juvenal Olmos.
Características: verde, con slip amarillo, suele estar acompañado por un perro. Canta insoportablemente.
Nombre oficial: el Oso Gominola.
Castro José María
José María Castro
No fue un integrante más de aquella camada que defendió la divisa nacional en el Mundial Sub 16 de Escocia 1989. Josema Castro era nada más y nada menos que el capitán de aquel plantel que tenía, entre otros, a Roberto Abbondanzieri, Gabriel Flores, Leonardo Selenzo, Pescadito Paz y Gabriel D’Ascanio.
Nacido el 13 de diciembre de 1972 en Capital Federal, integraba por entonces la Sexta de Vélez Sársfield y soñaba con llegar a Primera, mientras explicaba su rol en el conjunto albiceleste: «mi función específica en la Selección es jugar como marcador de punta derecho, volanteando. Algo parecido a lo que hizo el Vasco Olarticoechea en el Mundial de México«.
Citar a la gloria de Saladillo, sin embargo, no le sirvió de mucho. Del Fortín pasó a Ferro Carril Oeste, donde llegó hasta la Cuarta División. Sin poder debutar oficialmente en nuestro país, voló al extranjero y se puso las casacas del Deportivo Cali de Colombia (1993/94, junto a Alejandro Kenig y Juanjo «me comí a Panam» Ferrer) y Unión Española de Chile (1997), donde no dejó un buen recuerdo. El blog trasandino Cuadro de Honor así describió el paso de Josema, a quien también le adjudican un pasado en San Lorenzo y Huracán:
A principios de 1997, ante 8.000 personas se realizó la Noche Roja, en la que la Unión iniciaba el año de su centenario. La jornada partió con un homenaje a los jugadores que llegaron a la final de la Libertadores el año 1975, después se presentó a los refuerzos nacionales, donde destacaban joyitas como Ronald Yávar, Luis Bustos, Mauricio Pozo, Daniel Fuentes, Joel Molina y Jaime Ramírez. Al final, el broche de oro, desde un helicóptero bajaron las estrellas extranjeras: Héctor Morán, Claudio Spontón, Enzo Azambuja y el homenajeado de esta ocasión, José María Castro. Con la excepción de Morán, todos los extranjeros fueron un fraude y, dentro de este selecto grupo, destacó el pobre rendimiento de José María Castro. Este muchacho había sido seleccionado de su país en las selecciones sub-16 y sub-20, pero se quedó ahí y no avanzó mucho, ya que prácticamente no jugó en Unión, y eso que estamos hablando de la peor Unión Española de la historia, la del primer descenso a segunda. No hay mucho más que decir de este volante fantasma que pasó por Santa Laura, sólo queda el recuerdo de esta foto, en la que aparece con Spontón, que ya fue homenajeado.
Luego, ganaría un poco más de protagonismo (un poco, tampoco tanto), formando parte de los cuerpos técnicos del Valencia y el Villarreal de España.
Aunque yendo más atrás en el tiempo no podemos obviar dos de sus hits: una frustraste experiencia como DT de Ferro (había sido ayudante de Oscar López) en 2004; y un escándalo en el verano de 2001, cuando trabajando como asistente personal de Martín Palermo intercedió en una pelea del Titán (?) con un fotógrafo, en Punta del Este. Ambas experiencias, por supuesto, bajo el ala protectora de Gustavo Mascardi.
Duda existencial Nº 74
Perucca Ángel

Ángel Perucca. Mediocampista argentino. Jugó en los 30’s, 40’s y 50’s.
Boca 1 – Sevilla 3

Dos días antes de la derrota en la Bombonera donde Maradona jugó un tiempo para cada equipo, la letra chica del contrato con Telemarket SA obligaban a Boca y al Sevilla a enfrentarse en el Chateau Carreras de Córdoba. Amistoso que contó con el arbitraje de Juan Bava y estadio a reventar. Poco importó el verdadero jeroglífico que el Maestro Tabárez mandó al campo de juego y la gente copó las tribunas ese lunes 12 de octubre de 1992 por dos motivos. Como era feriado el sólo hecho de ver a Diego jugando ya garpaba la entrada. Y si de paso había gaste asegurado a River por el triunfo clave en el superclásico del Apertura conseguido 24 horas antes en cancha de Boca, la fiesta estaba garantizada.
Bueno, no tan garantizada. En realidad el Sevilla hizo lo que quiso con Pogany, Aldo Paredes, Horacio Acosta, Marchesini, Arruabarrena, Benetti, Magoo Pereira, Neffa, Carranza, la Larva Saturno y Charles. Ojo que luego fueron entrando Cenci, Javier Espinoza, Talarico, Gastón Barroso y poco pudieron hacer al respecto. La victoria sevillana fue contundente y el 1 a 3 final se cerró con goles de Losada, Suker y Carbajal para los españoles y Espinoza para Boca.
Marro Fernando
Fernando Gustavo Sergio Marro (el Teti)
Demasiados nombres para un solo apellido. ¡Y qué apellido! Marro, del verbo marrar, sinónimo de fallar, errar, equivocarse. En el DNI podría haber ligado otro verbo conjugado en primera persona: Abrigo, Pinto o Castro (?). Pero no. Le cayó Marro. Y de ahí se desprende su rendimiento como delantero.
Hizo las inferiores en Gimnasia y Esgrima La Plata, donde llegó a jugar con José Luis Calderón. Ya más grande, el 22 de mayo de 1990, le tocó la posibilidad de debutar en Primera División, cuando ingresó por Rubens Navarro en la victoria 2 a 1 ante Platense. Ese fue su único encuentro oficial en el Lobo y por supuesto que no convirtió.
Después paseó su ineficacia por Temperley (1993 a 1995, 37 partidos y 3 goles) y Talleres de Remedios de Escalada (1995/96), hasta que colgó los botines en la más pura indiferencia.
Rastreando datos más actuales, descubrimos que en los últimos años estuvo laburando como DT de Lobos Athletic Club. Hasta ahí todo más o menos nomal. Lo curioso es que en mayo de este año estrenó en espacio en el sitio Lobosnews.com.ar denominado «la Cocina de Teti» (?). Y aquí dejamos parte del contenido:
TARTA DE ACELGA Y CEBOLLA DE VERDEO
Masa
Un huevo
Una cucharadita de sal
4 cucharadas de aceite
4 cucharadas de agua
180 grs. de harina leudanteFormar la masa y dejar descansar 15 minutos.
Relleno
2 atados de espinaca cortada en juliana
3 cebollas de verdeo picadas
Una cebolla picada
queso rallado
200 grs. de queso cremoso
2 cucharadas de fécula de maíz
nuez moscada
sal y pimienta
3 huevosPreparación
Rehogar las cebollas.
Agregar la espinaca, y cuando baja el volumen de la misma retiramos del fuego y agregamos los huevos, queso y los condimentos, incluída la fécula de maíz.
Forrar una tartera de 26 cms. y rellenar.
Llevar al horno a 180 grados por 25 minutos.
Belgrano albinegra 1987
Las imágenes corresponden al encuentro disputado en octubre de 1987 entre Belgrano de Córdoba y Temperley, en cancha de Instituto. La similitud de las camisetas tradicionales, obligó a los celestes de Alberdi a sacar a la luz un curioso diseño que nada tiene que ver con su historia: mitad negro y mitad blanco. Los números, en rojo.
Para agregar misterio al asunto, en algunas fotos los jugadores aparecen con los colores invertidos. O se trató de un error de utilería o bien usaron un modelo para cada tiempo. Lo cierto es que la camiseta albinegra se coló en la historia no tan conocida de los Piratas.
(Créditos a lo Belgrano)










