Alassia Pablo

Pablo Alassia

El fútbol es un método de catarsis, una forma de escaparle al psicólogo y olvidar los problemas por 90 minutos sólo puteando al peor jugador del equipo, al árbitro, a los dirigentes o al técnico del equipo rival. Los hinchas suelen ser muy crueles. Ya lo sabemos. Entonces imaginen lo que debe ser para un pibe que lo bastardeen hasta en un juego como el Football Manager. Un bajón.

Eso mismo le pasó a Pablo Alassia, un defensor de la categoría ’85 de Independiente que (en la vida real) intentó jugar un rato en la Primera y no pudo y que al parecer tampoco era bueno en los videojuegos. «Vendelo como puedas. Se lo di al São Caetano por Leandro Lima» dice sobre Alassia un jugador de Football Manager en un foro. Demoledor.

Después de dos pretemporadas con los grandes, en las que conoció a Rubén Salina, Tomás Charles, Leonel Bottaro, Leonardo Pekarnik, Maximiliano Vallejo, Román Gnochi, entre otros, y en las que no sumó ni un minuto, Alassia armó las valijas. Se tomó el bondi y se bajó en Gerli. Con la camiseta de El Porvenir (2004/2005 y 2006 a 2008) se curtió bien en eso de bajar categorías de un hondazo. Arrancó en la B Nacional y terminó en la Primera C.

En 2008 estuvo cerca de firmar con Cañuelas, pero el pase quedó en la nada. A comienzos de 2009 reapareció en el torneo Argentino B, defendiendo los colores de Deportivo Coreano. Desconocemos cómo terminó esa partida de Football Manager, pero al menos el que la armó hizo negocio. Hasta hace unos meses Leandro Lima jugaba en Cruzeiro y Alassia nadie sabe dónde anda.

Luis Cubilla a River 1984

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Tras verse involuntariamente (?) beneficiado por el promedio y salvarse del descenso en 1983, la dirigencia de River decidió ponerse los pantalones y armar un equipo para no pasar más sobresaltos. Y una de las primeras medidas fue la contratación de Luis Alberto Cubilla como técnico.

Pero evidentemente el plan fue hacer sentir muy cómodo al nuevo DT, porque el que también arribó fue Luisito Cubilla, hijo del entrenador, con 21 años, a prueba y procedente de Defensor de Montevideo.

El pase fue adquirido por su propio padre, quien ante la cola de periodistas para meter la nariz en el tema, aclaró (?): «…jugará si lo merece. De lo contrario, no…». El pibe robó un poco de flashes a mediados de enero de 1984, entrenó y hasta tuvo tiempo de soñar con un combo: «…me considero un jugador rápido y habilidoso. Mis ídolos son Alonso y Maradona. Tengo dos hermanos más que pronto vendrán a las inferiores del club…». Al final, obviamente la cosa no anduvo.

Bayern Munich 0 – Chacarita 2

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De un lado Maier, Hansen, Ryzarczyk, Schwarzenbeck, Beckembauer, Breithner, Roth, Zobel, Müller, Schneider y Krauthausen. Del otro, Carnevali, Forteis, Buzzo, Bargas, Frassoldati, Recúpero, Poncio, Puntorero, Marcos, García Cambón y Neumann. Bayern Munich y Chacarita. Creer o reventar (?).

Fue por la Copa Joan Gamper de 1971, en el Nou Camp de Barcelona. Y lo más destacado es que ganó el Funebrero: con goles de Marcos y Fucceneco, que ingresó en el segundo tiempo, se impuso claramente. Dicen las crónicas que el baile que se comieron los alemanes fue tan grande que terminaron con uno menos (fue expulsado Zobel) y de casualidad no llega un tercer gol, ya que sobre el final de partido Bargas desvió un penal.

Falero Raúl

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Raúl Ricardo Falero

Atacante uruguayo con apellido de jockey y cara de boxeador, llegó a la Argentina a fines de los 80’s con ganas de triunfar, pero se le hizo realmente difícil. Y oportunidades, a decir verdad, no le faltaron.

Nacido el 25 de marzo de 1968 en Montevideo, apareció en la Primera de Bella Vista, club que le serviría de refugio luego de cada uno de sus chascos en el exterior. El primero, por caso, lo sufrió Newell’s (1989/90), donde disputó 9 partidos y apenas hizo 1 gol.

La segunda experiencia en nuestro país la tuvo en el mítico Chaco For Ever (1990/91), junto a Ciancaglini, Jones, Niveyro, Cariaga y Tilico. Con la camiseta blanquinegra jugó 8 encuentros (todos como titular) y sólo le marcó 1 gol a Huracán.

Ya en 1991, de nuevo en Bella Vista, compartió pura historia baldosera con Rodolfo Falero, Henry López Báez, Alejandro Grandi, el gran Juan Ramón Carrasco y Quique Ferraro, el ex de Mónica Farro. Un plantel delicioso.

Dicen que después, más veterano, anduvo en equipos como Alianza Atlético Sullana de Perú, Azucareros de Guatemala (1998/99) y Municipal Limeño de El Salvador (2002), donde pudo lograr que le gritaran ¡Falero viejo, nomá!