Heredia Rubén

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Rubén Hermes Heredia

Arquero mendocino de breve paso por la Primera División del fútbol argentino. Tan corta fue su estadía, que no jugó ni un partido. Su único antecedente en un equipo de la máxima categoría lo registró en Platense, en la temporada 1987/88.

Había llegado proveniente de Colegiales, en una temporada en la que también arribaron refuerzos como Alejandro Nannini, Roberto Vega y Nestor De Vicente; pero no tuvo oportunidades, ya que Manuel Serrano era el arquero titular y Carlos Fortunato ocupaba habitualmente el banco de suplentes. Luego regresó a Cole, donde fue dirigido en 1991 por José Pintado, el hermano de David, ex Presidente de River.

Incompleto, malo, inexpresivo, deficiente  y penoso. No nos referimos a Heredia, a quien ni siquiera recordamos. Estamos hablando de la calidad de este texto. Lo que en la jerga (?) comunmente llamamos post de domingo.

Especiales: el hijo de Jorge Solari

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Allá por fines de agosto de 1985 y justo antes del cierre del libro de pases, el mercado local se vio sacudido (?) por la noticia: Jorge Indecieto Solari, el hijo de Jorge Raúl Solari pasaba a préstamo y sin opción desde el club donde su papá era uno de los dueños al club donde su papá era el director técnico. Obviamente como todo quedó bien en familia, el acuerdo entre Renato Cesarini y Newell’s fue lo de menos.

Para ser sinceros, la noticia no conmovía tanto por lo futbolístico, pero sí llamaba la atención la continuidad del legado del Indio, que parecía quedar en buenas manos. Pero no, nada que ver. Y el mismo padre fue quien, tal vez inconscientemente, se encargó de hundirlo de movida no presentarlo de la mejor manera: «…es un volante tipo Solari, con gran despliegue físico y llegada al área. Pero no es hábil. Toca bien y es simple…». Avisar, avisó.

Si encima vemos que el pibe, con 20 años, paralelamente empezaba a estudiar la carrera de educación física, tal vez soñando emular a su tío Eduardo, el preparador físico de ese Ñuls, está claro que no había muchas fichas puestas en su futuro. Ni de parte de él ni de su familia. Familia en la cual sí pudieron pegar fama su cuñado y sus primos Santiago, Esteban y David en el mundo del fútbol; y hasta su prima Liz en el mundo del modelaje. Pero de Jorgito, ni noticias.

Un evacuado se viste mejor

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La leyenda cuenta que un joven Marcelo Bielsa, por entonces entrenador de Newell’s, tuvo la valentía de arriesgar su puesto y recibir a un grupo de exiliados cubanos que había llegado a Rosario, en balsa, por un pequeño error de cálculo.

El bueno del Loco, no sólo les hizo lugar en el plantel profesional. También les dio alimento (estaban hambrientos) y algo de ropa. Con el tiempo, algunos como Julio César Saldaña y Alfredo Berti llegaron a Primera, pasaron a un equipo grande y pudieron comprarse una pilcha como la gente.