
Convocado por Bilardo desde la primera lista de 18 jugadores allá por marzo de 1983, Enzo Trossero dio toda la sensación de encajar perfectamente en las maniobras tácticas pergeñadas por el Narigón a lo largo de su ciclo. De hecho, entre eliminatorias y algunos amistosos, se puso la celeste y blanca en más de 20 partidos.
Pero a fines de abril de 1986, a casi nada de la Copa del Mundo de México y en el momento exacto de conocer la lista definitiva de convocados, se quedó afuera. Poco importó si los motivos fueron una inactividad futbolística que llevaba a cuestas o si hubo algo más. Lo concreto es que con 32 años, le tuvo que decir «hasta siempre» a su segundo sueño mundialista (ya había estado en España ’82).
Y claro que no se iba a quedar de brazos cruzados. Demostró ser tan temperamental afuera como adentro del campo de juego. Y puso primera nomás: «…con Bilardo me equivoqué, me engañó. Me dijo que tenía todo armado para la gira, que me quedara tranquilo, que yo estaba en sus planes. Me pidió que entrenara fuerte en Independiente y quedamos en hablar a la vuelta. Pero Bilardo como persona me defraudó. Hace cuatro meses me aseguró que yo iba al mundial. ¿Qué cambió desde entonces?».
Cuando le recordaron que lo que pudo haber cambiado fue el detalle de no estar jugando, puso segunda y apretó el acelerador a fondo: «…y no es motivo que yo no esté jugando eh, porque en la lista de 22 hay uno que tampoco juega que es Brown. O Zelada. ¿Hace cuanto que terminó el campeonato mexicano? Y resulta que Zelada va y yo me quedo. Estamos en la misma situación…».
Ya sin importarle absolutamente nada para cerrar, puso tercera, cuarta y cerró los ojos: “…toda la vida dijo que no se puede armar un equipo de un dia para el otro. Y resulta que ahora 10 jugadores de los que ganamos la eliminatoria quedamos afuera y convoca a Enrique cuando están subiendo al avión. Acá hubo fallas humanas. ¿O acaso a Gareca no le hizo lo mismo? Muchos errores conceptuales. Y la incoherencia es muy grave…”.








