Asado Baldosero (28/03/2010)


Ya es costumbre ésto de que los integrantes del foro de En Una Baldosa organicen encuentros no oficiales, de forma paralela a los que tradicionalmente hacemos a fin de año.

En esta oportunidad, la excusa fue un asado (bah, choris y hamburguesas) en el Club Catalinas de Buenos Aires. Después, claro, hubo un intento de fútbol en cancha grande, para terminar rindiéndose ante la de 7 jugadores, más acorde al estado físico y etílico de los concurrentes.

Si estás leyendo ésto y te dieron ganas de participar del próximo, registrate en el foro que seguramente te van a recibir como se debe (?).

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Sciucatti Carlos

Carlos Raúl Sciucatti

Surgido de las divisiones inferiores de Independiente, Carlos Sciucatti tuvo que armarse de paciencia para tener una chance en la Primera del Rojo de Avellaneda. Recién a los 20 años, en la última fecha del Clausura 2006, ante Rosario Central, pudo sacarse las ganas de debutar entre los grandes, de la mano de Julio César Falcioni.

Delantero de profesión, poco le importó actuar como volante con tal de hacer su estreno en la máxima categoría. Ese día reemplazó al boliviano Lorgio Álvarez y jugó poco menos de media hora. No pudo hacer mucho para evitar la derrota de su equipo ante el Canalla, gracias a los goles de Marco Ruben.

Antes de fin de año, a modo de despedida, jugó su segundo y último partido. En la fecha 18 del Apertura, ante Quilmes, Jorge Luis Burruchaga lo mandó a la cancha a los 33 minutos del segundo tiempo en lugar de Hernán Fredes.

En 2007 fue a la pretemporada con los mayores, pero las ilusiones de consagrarse bajaron de un hondazo cuando a mitad de año quedó libre. Cual amante despechada, agarró sus cosas y se fue a Academia. ¿A Racing? No, a Academia, un modesto club del ascenso colombiano, donde alternó buenas y no tan buenas.

Después de varios meses en los que estuvo libre y otros de búsqueda frenética (?), lo encontramos en el poco convencional fútbol indonesio. Allí parece que no le va tan mal, ya que en los últimos tiempos defendió los colores del Persijap Jepara (2008), Persela Lamongan (2009) y Persidafon Dafonsoro (desde 2009).

Cardozo Gonzalo

cardozomartinez

Gonzalo Cardozo Martínez (La Fiera)

Quizás la mentira más grande que haya llegado a estas tierras desde Paraguay. Todavía se duda de que haya jugado al fútbol oficialmente. Para muchos, es un tipo con buen manejo de internet y mucho tiempo libre para hacer jodas.

Su mayor embuste lo creó en agosto de 2008, cuando recaló en el Racing que, recién salvado del descenso y sin el Colorado Sava, buscaba un número 9 para encarar la temporada. «Yo soy centrodelantero«, le dijo al técnico Llop, que por esos días había rechazado a un jugador de fútbol playa y a un hincha que le había suplicado una oportunidad a través de una carta. «Y bue…dale que te pruebo«, le respondió el Chocho. «Es que no traje ropa deportiva, ¿Me pueden prestar?«, retrucó el guaraní en jeans.

Ya vestido con la indumentaria de La Academia (quizás sólo pretendía quedarse con esa pilcha Nike), lo miró al DT y le dijo: «estoy para jugar sólo unos 15 minutos porque no estoy al cien por ciento en la parte física. Pasa que estuve de vacaciones en mi país«. ¡Plop!

Con la paciencia que lo caracteriza, Llop lo probó durante un cuarto de hora y al darse cuenta de que no se trataba de un futbolista serio le bajó el pulgar. Cardozo, tal vez contento por haber entrenado un ratito en Avelleneda pero al mismo tiempo simulando estar ofendido, se fue tirando su currículum mientras devolvía la pechera: «Soy un nueve que hace goles y un amigo me dijo que viniera acá. También jugué en Estudiantes de Venezuela, eh«. Dicen, los que lo vieron, que prometió volver al día siguiente.

Su currículum por entonces decía (y sigue diciendo, porque no hizo más nada) que efectivamente había pasado por el fútbol venezolano y que además había hecho 1 gol en el fútbol húngaro, con la camiseta del Diósgyőri VTK. ¡Mamita!

Hoy debe estar de vacaciones, panza arriba y en su casa. Así que si lo quieren llamar para algún picado, tengan en cuenta que debe estar para 9 ó 10 minutos. No más.

¿Mis ídolos? Papá y Barrionuevo (?)

updateandodalo

Repasamos los hechos más importantes del mundo baldosero en los últimos días:

– El de la foto no es ni más ni menos que Dalo Bucaram, aquel que pasara fugazmente por Chacarita en 2002 y que alguna vez se hiciera famoso por haber generado una pequeña (?) agresión al DT Bolillo Gómez. Bue, la cosa es que desde hace un tiempo Dalo está tratando de sacar a flote el partido político de su padre (Abdalá, ex Presidente de Ecuador, destituído en 1997 por incapacidad mental) y además lo defiende por algunas viejas causas. Para más info, el blog de Dalo y Gaby (?).

– Ésto ya parece el noticiero de Mariano Mc Coubrey. Lo que pasa es que el delantero de Alvarado de Mar del Plata siempre da que hablar. Este fin de semana volvió a hacer un gol…pero ¡en contra! ¿Algo más? Sí, en la misma jugada se lesionó.

neiramanuel

– Ya tenemos candidato para el premio «Mostrala Maidana que no pasa nada» al mejor video de 2010. Los medios chilenos difundieron imagenes de Manuel(a) Neira masturbándose frente al espejo de un baño. Lo del delantero en Racing entonces no había sido casualidad.

– Tiene 44 años, se llama Sandro Elmo Andreani, pasó por River, Racing, Independiente y San Lorenzo. Sigue jugando al fútbol en el club Defensores de Juventud de Justiniano Posse, que participa de la Liga Bellvillense.

– El sitio Día a Día está sacando notas interesantes a jugadores cordobeses retirados. Para los que viven preguntando «¿Qué es de la vida de Pablo Cuba?», acá tienen la respuesta: es sanguchero.

Si tenés más información que creas merecedora de este espacio, dejala en los comentarios, comunicate por e-mail o a través de nuestro formulario de contacto.

Japón 2 – Boca 3 (1982)

japon32_20011982

Apenas cuatro días después del empate 1-1, Boca volvió a verle la cara (?) al seleccionado de Japón. Y si en el primer partido en Tokio, el frío había pegado fuerte, ni hablar de lo que pasó esa noche del miércoles 20 de enero de 1982 en Kobe, ciudad portuaria a más de 500 kilómetros de la capital. La fresca del mar hizo bajar la térmica drásticamente.

Pese a lo bravo del clima, el estadio Kobe Chua, sin tribunas atrás de los arcos, reunió a 13.000 espectadores que enseguida salieron de su habitual formalidad. ¿Por qué? Porque antes de los 25 del primer tiempo y en jugadas aisladas, Japón se había puesto dos goles arriba. Primero con un tiro libre y luego con una escapada de Nomura que atorado por Mouzo y desde la raya de fondo se sacó la pelota de encima y la puso entre el primer palo y Gatti. Sorpresa total.

Pero el segundo tiempo mostraría otro partido. Boca ajustó clavijas y se adelantó veinte metros. Pero además de inclinar la cancha jugó casi perfecto. Krasouski cortó todo, Mouzo y Ruggeri apoyaron en mitad de cancha, Cacho Cordoba se mandó en todos los tiros, Trobbiani fue y vino, Perotti picó y exigió a todos y Diego… Diego hizo el resto jugando a un nivel pocas veces visto en Boca.

Enseguida, a los cuatro minutos, un zurdazo cruzado de Maradona puso el descuento. Pero el vendaval en que se había transformado Boca, tuvo su jugada bisagra: una contra japonesa se iba derecho al gol pero fue cortada por el Loco Gatti saliendo fuera del área y tirándose en palomita. Locura en el estadio y gritos más fuertes que en los goles locales.

Los defensores asiáticos no hacían pie y aguantaban lo que venía. Que era mucho. Primero Gareca reventó el palo. Al toque, el Mono Perotti quedó mano a mano pero el arquero Taguchi le sacó un gol imposible. Diego hizo jueguitos ante un defensor y metió una tijera que no fue gol de milagro. Los japoneses ya no querían mas lola y se limitaban a patearla para adelante.

A los 36 Taguchi voló abajo, se pegó la cabeza contra un palo y le sacó el empate a Diego. Hasta que se vino toda la estantería abajo y en un sesenta segundos Boca dio la vuelta el partido y puso a salvo el invicto de la gira. A los 40, Gareca empujó al gol una obra maestra de Diego y a los 41, una triple pared Maradona – Trobbiani lo dejó a Diego entrando al arco con pelota y todo. Los nipones a esa altura parecían postes que ni levantaban la mirada del piso. Sobre el final Perotti se perdió el cuarto y enseguida lo impensado. Una multitud invadió el campo de juego buscando abrazar a los jugadores de Boca.

Otros hinchas directamente fueron a la puerta del estadio y esperaron religiosamente la salida del micro para seguirlo en bicicleta bajo una tenue nevizca en lo que fue una caravana conmovedora. Ya en el hotel el boom Maradona seguiría a niveles impensados y no por los cientos de autógrafos que tuvo que firmar el diez de Boca. Cuando hablamos de niveles impensados nos referimos puntualmente al mechón de pelo que tuvo que dejarse cortar para dejar un recuerdo.