Roa al Manchester United 1999

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Con sus manos había eliminado a Inglaterra en Francia ’98 y estaba considerado como uno de los mejores arqueros del Mundo. Figura en el Mallorca español, Carlos Ángel Roa fue tentado a comienzos de 1999 por el Manchester United, que ofertó 10 millones de dólares por su pase y además le ofreció un jugoso contrato. Muchos, al enterarse de las cifras que se manejaban, dieron el pase por hecho. Pero el argentino, que por aquel entonces tenía 29 años, rechazó los billetes y se retiró por cuestiones religiosas (entre otras cosas, no podía jugar los sábados).

Permaneció un año alejado de la actividad, haciendo tareas de caridad como miembro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y en abril de 2000 anunció su vuelta al fútbol. Siguió actuando en España e incluso regresó al país para ponerse el buzo de Olimpo, aunque ya no volvería a tener el mismo nivel que lo llevó a estar en la mira del Manchester.

Ferrero Gremio 1979

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A fines de los 70’s y principios de los 80’s, los buzos de arqueros eran más o menos todos iguales: lisos, sobrios y no solían llevar el escudo del equipo. Pocos guardametas escapaban a estas costumbres. Ricardo Ferrero fue una de las escasas excepciones, y en 1979 se lo vio varios partidos defender el arco de Rosario Central, luciendo como el arquero del Gremio.

La autoayuda de Gambetita

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Le pasa a todo el mundo, también a los futbolistas. Después de terminar su relación con la actual novia de Nicolás Navarro, Diego Fernando Latorre entró en una profunda depresión de la que le costó salir. Necesitó horas y horas de terapia para darse cuenta de que tenía que mirar hacia adelante, animarse a los cambios. Pero todo no fue tan sencillo, claro. Con la intención de tener presente la palabra de su psicólogo, se grabó los conceptos más importantes en un casette para escucharlos con el walkman a toda hora, incluso cuando salía con otras señoritas.

Maggia Diego

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Diego Norberto Maggia

Volante ofensivo nacido en diciembre de 1970 en San Justo (Provincia de Buenos Aires), arribó a La Candela porque era hincha de Boca o porque La Candela quedaba muy cerca de su casa. O tal vez por las dos cosas. Lo importante es que arribó a La Candela y transitó el camino de las inferiores en la complicada década del ’80. Así que tuvo, como mínimo, un escenario difícil.

Sin embargo todas sus ilusiones y sueños deben haber tocado techo el 16 de julio de 1989, en ocasión de un partido amistoso contra un Combinado de General Sarmiento. Esa fría jornada, en la cancha de Juventud Unida y bajo el arbitraje de Carozo Mastrángelo, el Cai Aimar puso en la cancha a Merlo; Ivar Stafuzza, Juan Simón y Erbín; Berti, Fabián Carrizo, dos que todavía eran amigos como Marangoni y Villarreal; Latorre, Graciani y Walter Pico. Pero en el segundo tiempo entraron una banda de pibes formada, entre otros, por nuestro homenajeado, Giraldi, el Nachi «seis dedos» Medina y Tilger, a los que se sumó el plus (?) de dos relegados como el Coya Gutiérrez y la Porota Barberón. La cosa es que en el medio de tanto cambio hecho por el técnico, Maggia se dio el gusto y pisó por primera y última vez un campo de juego con la camiseta de Boca puesta. Y hasta tuvo el honor de retirarse victorioso si tenemos en cuenta que el partido terminó con un triunfo 2 a 0.

No habría nunca más una mísera oportunidad para que saque conejos de la galera. No volvió a tener chance alguna de frotar la varita y hacer el gol que tanto habrá soñado. Un rato en un amistoso y desaparición absoluta. Pero ojo. Según cuentan algunos entendidos en el tema, pudo vérselo años más tarde defendiendo la camiseta de San Telmo.

(Publicado casi (?) en simultáneo con Imborrable Boca)