Loeschbor Emanuel

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Emanuel Sebastián Loeschbor

Hay casos y casos. Algunos ganan la baldoseridad con el correr de los años, surcando terrenos áridos, gastando tapones, intentando sin poder, prometiendo sin concretar; y también están aquellos que son baldoseros desde que empiezan y, hagan lo que hagan, jamás podrán modificar su destino.

En este último grupo se encuentra la historia de Emanuel, un pibe que en lugar de dedicarse a otra actividad con menor exposición, tuvo la caradurez de asomar la cabeza en el mundo del fútbol siendo hermano de ¡Loeschbor! Huevos, hay que reconocer, tiene.

Todavía era un adolescente cuando vio a Gabriel haciendo el gol que consagró campeón a Racing en 2001. Y entonces se dijo «¡eso es lo que quiero!». Lo más parecido que encontró fue Racing de Córdoba (2003 a 2006) y ahí estuvo esperando varios años a que llegaran Chatruc, el Chanchi Estévez y Milito. Pero nada.

En 2006, alguien le dijo que para estar en la verdadera Academia tenía que irse a Avellaneda, entonces agarró el bolso y rumbeó para Buenos Aires, aunque antes de divisar el Cilindro cayó en la cancha de Quilmes. Y se quedó.

Marcador central aunque también lateral, estuvo jugando en Reserva durante la temporada 2006/07 y, con el equipo mayor ya descendido, tuvo la oportunidad de estrenarse en Primera División. Su debut y despedida se produjo en la decimoctava fecha del Clausura 2007, con derrota 4 a 1 ante Independiente.

Ese día, el Cervecero formó con Palos; Musto, Bordón, Manzanares y Álvaro Pereira; Kalinski, Jorge Medina, Esteban García y Pablo Batalla; Diego Torres y Carlos Luna. Nuestro homenajeado, ingresó a los 37 minutos del primer tiempo por Kalinski y al toque tuvo que ver como hacía un gol, de penal, ¡Oscar Ustari! Ahí nomás se dio cuenta de que no tendría la suerte de su hermano.

Siguió con Quilmes en el Nacional B pero en 2008 se marchó a Sol de América de Formosa para participar del Argentino B. De ahí, no sabemos cómo, pegó el salto al fútbol europeo…aunque de menor orden.

Arregló y hasta se sacó foto con la camiseta del Gavà, del under español. Pero antes de lo previsto abandonó el club para probarse al Lorca Deportiva FC, donde finalmente quedó y terminó jugando en el primer equipo y alternando con la filial que al poco tiempo desapareció.

¿Qué pasó con el Loeschbor trucho? Volvió a la Argentina y se sumó a Juventud Antoniana de Salta, donde vio despedirse del fútbol al gran José Luis Campi.

Los Beckham de la Baldosa

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Repasamos los hechos más importantes del mundo baldosero en los últimos días:

– Para que aprendan las generaciones futuras: Carla, la novia del delantero Federico Laurito, nos escribió hace unos días y en lugar de enojarse (como haría cualquiera que no entiende la idea del sitio), nos mandó fotos nuevas para que actualicemos su post en Área Chicas. Desde ya, le agradecemos la buena onda a ambos.

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Ah, Laurito. De nada. La Baldosa trae suerte. Una vez más se comprobó.


– Anunciamos hace unos días que ibamos a traer la historia de un baldosero que a rompe en Europa. Bueno, el Coco Pretel, aquel que pasara sin suerte por la Primera del Taladro, triunfa en España…pero en la radio. Gracias a la gente amiga de Eurobanfield nos enteramos que el delantero hace jodas telefónicas al mejor estilo Tangalanga, mientras sigue jugando en un equipo llamado Masnou. La verdad, no lo hace para nada mal, aunque vale decir que cuenta con una ventaja: sus víctimas son gallegos. Pueden escuchar una de ellas haciendo click en ese reproductor mentiroso (?). Y acá tienen otra.

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– La gente de Ego Non Fui prometió y cumplió. Acá está la foto del ex Ferro, Guillermo Samso. Actualmente es Director Tecnico de Racing de Trelew, que participa en el Torneo del Interior. La imagen fue tomada en la ciudad de Esquel, cuando su equipo visitó al Deportivo Gualjaina.

Si tenés más información que creas merecedora de este espacio, dejala en los comentarios, comunicate por e-mail o a través de nuestro formulario de contacto.

Especiales: Cristian Riquelme

Cristian Riquelme (Chanchi)

A diferencia de su hermano Juan Román, Cristian Riquelme inició su camino en el fútbol en la vereda de enfrente, más precisamente en las divisiones inferiores de Platense. Y no le iba mal: en 1997, con 13 años, había sido elegido como el mejor jugador de la Nike Internacional Premier Cup Sub 14 que se disputó en Sudáfrica.

Carismático y entrador, todo lo contrario a JR, ante los micrófonos se despachaba con frases como «no me molesta que me comparen con mi hermano. Pero sé que todo me va a costar el doble, porque siempre me van a exigir que juegue como él» y en una declaración de principios dejó en claro que también tenía algunas coincidencias con Román: «no me gusta correr mucho. Cuando no tengo la pelota, no corro».

«Mi hermano tiene muchas condiciones. Ojalá que juegue dos o tres mundiales. Pero es medio vago, no le gusta ir a entrenarse», sentenciaba el 10 de Boca una década atrás. A Cristian, hincha fanático de Tigre, tampoco parecía importarle demasiado el fútbol profesional. «Me gusta más jugar en el barrio que ir a practicar. Lo que más me duele es no poder jugar con mis amigos», dijo en más de una oportunidad.

Sin embargo, a fines de 2001 estuvo a punto de sumarse a Almirante Brown de Arrecifes, pero no pudo fichar por una inhibición del Calamar y regresó a Vicente López. En 2002 se hizo conocido y no por cuestiones futbolísticas. El martes 2 de abril fue secuestrado y lo liberaron 2 días después, tras un pago de 160 mil dólares.

A mediados de ese año se incorporó a Racing, pero duró poco. Apenas estuvo tres meses en la Academia y retornó a Platense, donde permaneció hasta 2004, cuando vistió los colores de Argentino de Merlo y colgó los botines.

En los últimos años apareció poco y nada. Se lo mencionó como nexo entre el barrabrava Mauro Martín y el 10 de Boca y como una de las razones por las que su hermano se peleó con Diego Maradona y abandonó la Selección.

Cortina Durá Vicente

cortinadura

Vicente José Cortina Durá

Dicen los libros de historia futbolera que a fines de la década del ’20 y a comienzos de la década del ’30, un hombre fue sinónimo de invulnerabilidad. Su nombre era Juan Botasso y su apodo «Cortina metálica». El mote se lo había ganado en un partido en el que brilló con su Argentino de Quilmes ante Racing Club de Avellaneda. Y a partir de ahí, obtuvo el prestigio que lo llevó a ocupar el arco de seleccionado argentino en el Mundial de 1930. No sólo eso, también le dedicaron un tango:

Cortina Metálica. Tango. H. Zamora y M. Padula

¡Arquero lindo!… ni el viento pasa;
Toda la hinchada tiene en su puño;
Vengan “balazos” que es de buen cuño,
Sólo los brujos lo vencerán;

Ferreyra estrila; Del Prete sueña…
Para él no hat “tigres” ni “torpederos”
Muchacho criollo, molde de arquero…
Con la cortina… “hum”, le harían gol.

La tribuna entera te saluda…
“Botasito”,
Porque sos el mago de la “hinchada”
Los Domingos sos cortina de negocio
Que al balazo desafió
Y tenés el alma dura
Frente al ojo del cañón.

Como bolita salta en la cancha
La “gata negra” de doce gajos,
Y están las fieras que dan trabajo…
Los dos arqueros mirando están.
Botasso ríe, de goal no hay miedo;
No hay Masantonio ni Petronilo…
Naón y Ortega muerden su estrilo
Pues la cortina bajada está.

La tribuna entera, etc, etc…

 

Más acá en el tiempo, un delantero nos trajo el recuerdo de aquel arquero, aunque sólo por el apellido, porque no fue un jugador de Selección. Apareció en el despertar de los 80’s con Los Andes en la B y tuvo su oportunidad en Primera División con Vélez, para el que sólo disputó 5 encuentros y anotó 1 gol en 1985. Empecinado, siguió probando en la máxima categoría con Racing de Córdoba (1986) pero se frustró al no poder convertir en 8 presentaciones.

Volvió a Los Andes para la temporada 1986/87 y completó, entre los dos cliclos, 55 partidos con 13 goles. Con esos números se las arregló para volver a España (ya había estado en la 1982/83 con el Castilla) y actuó un año para el Castellón (1987/88).

De ahí, lo previsible: una vuelta al sur…aunque con otra camiseta. Temperley le dio trabajo entre 1988 y 1990, pero no le fue bien y terminó en Arsenal, transitando las canchas del ascenso hasta 1992. ¿Y también le dedicaron un tango? No, ni a palos. No le alcanzó ni para un reggaetón.